#Formacion y #Educacion – 5 errores que sabotean nuestro plan para adelgazar

Lo lógico es dejar de comer cuando ya hemos comido lo suficiente y nos sentimos saciados.

De hecho, la saciedad es nuestra mejor aliada para controlar el peso, además de evitar problemas digestivos y enfermedades relacionadas con la alimentación.

Lo que ocurre es que a día de hoy se sirven raciones desproporcionadas en muchos restaurantes, las cuales hacen que nuestra percepción de lo que es una cantidad adecuada se haya distorsionado.

Por ello, he recopilados los 5 errores más frecuentes que conviene evitar, desde hoy mismo, para reconectar con nuestra hambre real. Es decir, para saber cuándo tenemos hambre de verdad, reduciendo de este modo el riesgo de sobrepeso.

Error nº1. Pensar que es una idea descabellada.

¿Escuchar a nuestro cuerpo para adelgazar? ¡Qué tontería! Si fuera tan fácil, no habría nadie con obesidad”.

Muchas personas son escépticas la primera vez que se les habla de confiar en su propia hambre, pues piensan que es una idea “demasiado simple”.Sin embargo, los remedios más sencillos suelen ser los más eficaces, ya que apelan al sentido común.

Lo que ocurre es que, si nos centramos solo en vigilar nuestro peso (por ejemplo, contando calorías, pesando alimentos…), dejamos de pensar en términos de hambre real.

Y eso crea tres problemas importantes:

  1. No podemos sentir las señales de saciedad.
  2. Exponemos al cuerpo a situaciones de estrés.
  3. Vivimos con una frustración constante.

Esta es la razón por la que las dietas restrictivas NO FUNCIONAN.

En cambio, reconectar con nuestra hambre provoca justo el efecto contrario. No solo ayuda a obtener resultados duraderos, sino que permite recuperar el placer de comer. Y sin esfuerzo.

Pero para ello lo primero es creer que esto es posible.

Confíe en usted y, si siente que ya no tiene hambre, no se obligue a terminar el plato, da igual la cantidad que haya dejado en él.

Error nº2. No cambiar nuestros hábitos.

Está muy arraigada la idea de que hay que comer tres veces al día. Ello hace que siempre comamos a la misma hora y con las mismas porciones que hemos tomado durante décadas. Incluso cuando sentimos que ya no tenemos más hambre.

Por ello, lo primero es escuchar esas señales del cuerpo de las que acabo de hablarle.

Por ejemplo, si se siente saciado, no tome postre de manera automática, simplemente porque es con lo que se terminan las comidas. Y si por la mañana toma solo un café (o la bebida que prefiera) pregúntese si realmente quiere acompañarlo con algo de comer.

Ahora bien, si quiere dar un paso más puede intentar dejar de comer cuando aún sienta que no está completamente saciado.

Esto es justo lo que se hace en Japón, donde viven muchas personas centenarias: se recomienda dejar de comer justo antes de sentirte realmente lleno. Y esta práctica está asociada a su excepcional estado de salud.

Error nº 3. Pensar que nuestro cuerpo no funciona.

Tal vez este sea el error más difícil de superar: asumir que “escuchar la señal de saciedad” no funciona porque nuestro cuerpo no nos envía señales que podamos percibir.

Sin embargo, es lamente la que impide que las percibamos. Por ello, una vez más, confíe en usted.Y no caiga en la trampa de pensar: “Si me escuchara, mi cuerpo me diría que comiera un poco más o este postre que me apetece tanto…”

En realidad, ¡es todo lo contrario! Cuando de verdad escuchamos a nuestro cuerpo y a esa sensación de saciedad, podemos detectar que hemos comido suficiente y no necesitamos más.

Es como cuando nos falta el aire: podemos aguantar la respiración un rato, hasta que nuestros pulmones nos avisan de que necesitamos oxígeno. Y entonces, sí o sí, respiramos profundamente para compensar esa falta de aire.

Con la comida ocurre exactamente lo mismo. Cuanto más nos privamos de ella, más activamos ese mecanismo de compensación.

Ahora bien, puede ocurrir que consigamos controlar esa necesidad durante un tiempo, hasta que la frustración estalla y acabamoscomiendo en exceso. Y lo normal es que lo hagamos con esos productos que habíamos intentado evitar.

Pero volviendo al ejemplo del oxígeno, fíjese que después de haber retenido el aire, la respiración se regula de forma natural. No estamos hiperventilando durante horas, gracias a que el cuerpo sabe adaptarse.

Y del mismo modo, si aprende a escuchar las señales de su cuerpo, incluso si deja de comer cuando sienta un poco de hambre, cada vez le resultará menos frustrante el no poder llenarse como antes.

Error nº 4. No tener en cuenta los líquidos.

Los líquidos (café, té, infusiones…) pueden interferir con las señales de la saciedad, en tanto que contribuyen a calmar el hambre. Pero, ojo, solo de maneratemporal.

Por ello, en caso de hambre, beber mucha agua no es la solución. Lo mejor es comer hasta sentirte saciado y beber agua entre las comidas.

Eso sí, bebidas como el chocolate caliente, el café con azúcar o los zumos estimulan la digestión y pueden alterar esa sensación de saciedad.

Error nº 5. Querer resultados inmediatos.

Tras décadas comiendo sin prestar atención a sus señales internas, pregúntese desde hace cuántos años ha ido ganando peso. ¿Recuerda alguna vez en la que se haya sentido saciado antes de terminar su plato?

En lugar de querer resultados rápidos, lo primero es plantearse estas preguntas. Sus respuestas le ayudarán a descubrir factores que tal vez no había tenido en cuenta hasta ahora. Y probablemente también le ayuden a ser más consciente de esas señales que le está enviando su cuerpo.

Solo es cuestión de estar un poco más atento.

Verá que con este enfoque podrá disfrutar de la comida de otra manera, al tiempo que consigue adelgazar. Y que con el paso de las semanas sus porciones irán disminuyendo en el plato, pero sin sentir ningún tipo de frustración.

¿Por qué no se anima a seguir estos consejos en su próxima comida?

Fuente: https://www.saludnutricionbienestar.com/

Artículo confeccionado por: Luis Miguel Oliveiras.

Artículo recopilado por Niklauss para CatSeguros.net.

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