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¿Cuándo fue la última vez que durmió bien?
Y cuando digo “dormir bien”, quiero decir dormir bien.
Es decir, meterse en la cama, cerrar los ojos y quedarse dormido prácticamente al instante.
Dormir de un tirón, sin despertarse varias veces durante la noche.
Y levantarse por la mañana bien descansado, pletórico de energía y con ganas de comerse el mundo.
Quizá haga mucho tiempo que no consigue dormir así.
Cada año que pasa resulta más difícil conciliar el sueño, y no digamos, dormir ocho horas seguidas.
Por eso se levanta cansado, de mal humor, hecho polvo. Todo lo contrario de lo que supone que proporciona el acto de dormir.
Y esto, claro, afecta directamente a su salud.
Existe un consenso científico sobre el hecho de que la falta de sueño causa envejecimiento del cerebro, debilita el sistema inmunitario, contribuye a la obesidad, provoca estrés y aumenta significativamente el riesgo de sufrir cáncer, enfermedades del corazón, alzhéimer y depresión.
Sin embargo, antes de seguir adelante, quiero darle una buena noticia.
No le estoy escribiendo únicamente para contarle lo malo que es no poder dormir por las noches (casi seguro que usted ya lo sabe por propia experiencia) sino a hablarle de una solución verdaderamente eficaz para este problema.
Se trata de un complemento nutricional diferente, pensado con la cabeza y cuya acción está basada en rigurosos estudios científicos.
Más tarde le revelaré su nombre y cómo puede conseguirlo, pero ahora déjeme seguirle hablando de lo que significa verdaderamente dormir bien.
Aunque tal vez sea mejor que le cuente lo que NO es dormir bien.
Dormir bien NO es tardar horas en dormirse para luego tener un sueño inestable.
Dormir bien NO es caer anestesiado como un fardo en la cama tras haber tomado un somnífero.
Dormir bien NO es permanecer inconsciente, sin tener sueños en la fase REM.
Dormir bien NO es estar despertándose cada dos por tres durante la noche.
Dormir bien NO es levantarse cansado, con la mente embotada y sin ganas de hacer nada.
Nada de eso es dormir bien. Pero afortunadamente el complemento que quiero presentarle ha sido concebido para resolver todos esos problemas.
Cada uno de sus ingredientes está en su fórmula por una razón concreta.
Melatonina, la justa.
No cabe duda de que tomar un complemento de melatonina puede ser una magnífica ayuda para conciliar el sueño.
Un estudio reciente demostró su eficacia a partir de 0,5 mg. Es decir, una cuarta parte de la dosis que solemos encontrar en las farmacias. Puede que usted necesite un poco más, pero en cualquier caso no debería superar mucho la cantidad que la propia naturaleza utiliza para dormirnos.
Además, y tal como hace el complemento del que le estoy hablando, siempre podemos combinar su acción con la de otra sustancia natural que nos ayude a dormir.
El fruto que actúa contra el insomnio.
El Citrus aurantium, conocido vulgarmente como naranjo amargo, es otro gran aliado para aquellos que tienen dificultades para conciliar el sueño.
Al interactuar con sus receptores serotoninérgicos (los receptores sensibles a la hormona de la felicidad), el Citrus aurantium le ayuda a controlar el estrés y la ansiedad.
Si la labor de la melatonina es avisar a su cuerpo de que es hora de dormir, la del Citrus aurantium es eliminar los últimos bloqueos que podrían mantenerle despierto.
Pero como usted ya sabe no sirve de mucho que una persona se quede dormida rápidamente, si luego durante la noche se está despertando una y otra vez.
Los efectos de la melatonina duran una media de 40 minutos y después ya no puede hacer nada para evitar los despertares nocturnos. Hace falta un ingrediente más para dormir del tirón.
La planta que tranquiliza su cerebro.
La melisa es una de las plantas favoritas de las abejas, que utilizan su néctar para producir miel.
Hoy en día su uso tradicional para los trastornos del sueño está reconocido por las más altas autoridades sanitarias, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Al modular la actividad de ciertas enzimas, la melisa aumenta la concentración del neurotransmisor GABA, el cual desempeña un papel indispensable en la gestión del estado de ánimo y el sueño.
El GABA hace que su cerebro se vuelva menos sensible a los estímulos y que su organismo no reaccione tan rápidamente a estos.
Un estudio publicado en la revista Sleep ha señalado que las personas que sufren insomnio tienen niveles de GABA un 30% más bajos que el promedio.
Otros estudios clínicos han demostrado que una suplementación adecuada de melisa reduce las dificultades para conciliar el sueño en un 42%.
Desgraciadamente, por muy eficaz que sea, la melisa no puede “inmunizarle” contra los despertares nocturnos y es necesario combinar sus efectos con los de otra planta.
La flor de Morfeo a su servicio.
No es casualidad que en la mitología grecorromana la amapola simbolice a Morfeo, el dios del sueño.
Y es que la amapola contiene varias fito-endorfinas esenciales para el mantenimiento del sueño.
Estas sustancias proporcionan al organismo una sensación de placer, relajación y bienestar, favoreciendo un sueño de calidad.
Y al asociarla con la melisa se consigue la combinación perfecta para ayudarle a encontrar un sueño apacible y reparador.
Un sueño sin despertares en medio de la noche.
Pero el complemento del que le estoy hablando no deja nada al azar y también actúa sobre la fase REM.
Felices sueños con la L-Glicina.
En 1959 el neurobiólogo Michel Jouvet descubrió el secreto del sueño REM.
Durante la noche el cerebro segrega un neurotransmisor llamado L-Glicina, que bloquea la transmisión de información a nivel cerebral. Este es un fenómeno natural que los científicos llaman atonía o parálisis muscular.
Gracias a esta parálisis temporal, usted puede experimentar los sueños más intensos mientras permanece inmóvil.
Numerosos estudios científicos han destacado el papel de la L-Glicina en el sueño REM:
- Un nivel elevado de L-Glicina hace que la temperatura corporal disminuya y actualmente sabemos que, para poder dormir, la temperatura del cuerpo debe perder 1º C.
- La pérdida de atonía muscular produce trastornos en el funcionamiento del sueño REM sobre todo a partir de los 50 años.
Pero la L-Glicina no es la única sustancia que puede mejorar la etapa REM.
Hay otra. Un humilde cereal: la avena.
Avena para mejorar la fase REM.
Pero no estamos hablando de la misma avena con la que se hacen las papillas, las gachas y cierto tipo de bebidas vegetales.
La avena a la cual me refiero se extrae de la parte aérea de la planta. En otras palabras, de los “desechos” que se separan de los copos.
En 2011 un estudio clínico realizado en doble ciego evaluó los efectos de 2.500 mg de avena en la actividad cerebral de un grupo de voluntarios.
Gracias a los electrodos colocados en el cráneo de los sujetos, los científicos observaron una modificación de la actividad cerebral que facilitó una mejor recuperación durante la fase de reposo y favoreció los sueños durante la etapa REM.
En 2014 análisis más detallados han permitido atribuir los efectos positivos de la avena en el sistema nervioso a una acción inhibidora de la recaptación de noradrenalina. En otras palabras, actúa como una especie de antiestrés natural.
Gracias a sus propiedades relajantes y antiestrés, la avena puede ayudarle a sentirse más descansado por la mañana al despertar.
Fuente: https://www.saludnutricionbienestar.com/
Artículo confeccionado por: Felipe M. Miller.
Artículo recopilado por Niklauss para CatSeguros.net.
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