
Lujuria, Gula, Codicia, Pereza, Ira, Envidia y Soberbia.
Estos son los denominados como siete pecados capitales que todo buen cristiano debe evitar en su vida con el objetivo de educar su moral y no acabar en el temido infierno.
Aunque estamos ante unos vicios que se recogieron en las primeras enseñanzas del cristianismo, están tan vigentes a día de hoy como lo estuvieron hace más de 2.000 años. Y no sólo en lo que se refiere a nuestra forma de vivir. Estos pecados capitales los cometemos más de lo que deberíamos en nuestras carreras profesionales.
Muchas veces somos perezosos, tenemos envidia de nuestros competidores e incluso compañeros o pecamos de exceso de soberbia en más ocasiones de las que al resto le gustaría. Lo peor de todo, es que estamos trasladando estos pecados capitales a ámbitos tan protagonistas hoy en día como las redes sociales…
Lee el artículo completo aquí.