Los sobrevivientes del tsunami en Indonesia sufren hambre y enfermedades: la crisis sanitaria no se puede controlar, mientras persiste el miedo de nuevas oleadas. #Tsunami #Indonesia #CrisisSanitaria #CrisisHumanitaria # Noticias @CatSeguros #CatSegurosNoticias


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Faltan medicamentos y agua potable para los sobrevivientes del tsunami (AFP).

Los rescatistas tratan de llevar ayuda a las regiones devastadas por el tsunami que siguió a una erupción volcánica en Indonesia, pero la falta de agua potable y de medicamentos complica su tarea y afecta a miles de personas refugiadas en centros de emergencia.

Los trabajadores humanitarios advierten contra los riesgos de crisis sanitaria mientras que el balance del desastre supera ya los 400 muertos. En este país mayoritariamente musulmán, la minoría cristiana celebró Navidad orando por las víctimas del desastre.

Una falsa alerta provocó el pánico entre los habitantes de la localidad, que temen un nuevo tsunami, mientras se reducen las reservas de agua y de medicamentos.


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Más de 5.000 personas fueron evacuadas debido al tsunami que el sábado 22/Dic/2018 golpeó Indonesia (AFP).

“Muchos chicos están enfermos, tienen fiebre, dolor de cabeza y no tienen suficiente agua“, explicó Rizal Alimin, un médico de la ONG Aksi Cepat Tanggap, en una escuela transformada en refugio improvisado.

El tsunami golpeó el sábado el litoral del estrecho de la Sonda, que separa las islas de Sumatra y Java, y dejó (a fecha del 26/Dic/2018 a las 16h50′) al menos 429 muertos, más de 1.485 heridos y 154 desparecidos, según el último balance de la Agencia nacional de gestión de catástrofes.


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Sobrevivientes del tsunami se refugian en la mezquita de Tenjolahang, Banten (AFP).

Más de 5.000 personas fueron evacuadas. Los expertos avisaron que existe un fuerte riesgo de nuevas olas mortales a causa de la actividad volcánica.

La ola provocada por el volcán conocido como el “hijo” del legendario Krakatoa, el Anak Krakatoa, arrasó cientos de edificios en las costas meridionales de Sumatra y en el extremo occidental de Java. Numerosos refugiados temen regresar a sus casas.

Miedo

“Estoy aquí desde hace tres días”, declaró Neng Sumarni, de 40 años. Duerme junto a sus tres hijos y su esposo en el suelo de la escuela, con otras treinta personas. “Tengo miedo, porque mi casa está muy cerca de la playa”.

Abu Salim, voluntario de la asociación Tagana, explicó que los trabajadores humanitarios apenas consiguen estabilizar la situación: “La gente sigue sin tener acceso al agua potable. Muchos refugiados fueron a zonas altas y no hemos logrado llegar a ellos“.


 

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