España es el país de la Unión Europea con la tasa de mortalidad anual más baja. @el_pais @elpais_espana #UnionEuropea #Noticias #TasaDeMortalidad #Actualidad #Salud @CatSeguros #CatSegurosInforma #CatSegurosSalud


Bulgaria, Letonia y Rumanía presentan el mayor número de muertes por cada 100.000 habitantes.


Vecinas de Oia, una localidad en Pontevedra. ÓSCAR CORRAL (EL PAÍS)

La Noticia (EL PAÍS – 18/Jul/2019).

España es el país de la Unión Europea con la tasa de mortalidad anual más baja. En 2016, hubo 829 muertes por cada 100.000 habitantes, por debajo de las 1.002 de media europea, según los datos publicados este martes por Eurostat, la oficina de estadística comunitaria. Los expertos coindicen en su diagnóstico: a la dieta rica en frutas, verduras y pescado se suma la sociabilidad, los españoles dan más importancia a pasar tiempo fuera de su casa con su red de amigos y eso se traduce en mayor movimiento. “Aunque los países nórdicos tienen un PIB per capita superior —Suecia ocupa el puesto número 17 y España el 34, según datos del Fondo Monetario Internacional—, en los países mediterráneos hay un estilo de vida que favorece la longevidad”, apunta Manuel Anguita, presidente de la Sociedad Española de Cardiología.

Junto a España, los otros tres países con menor tasa de decesos fueron Francia (838), Italia (843) y Malta (882), también en el arco mediterráneo. En el polo opuesto, Bulgaria (1.600), Letonia y Rumanía (ambas con 1.476) presentaron las mayores tasas. 

Las causas de muerte siguen siendo las mismas que en ediciones anteriores:

  • De las 5,1 millones de personas que murieron en la UE en 2016 —unas 80.000 menos que el año anterior—, un 36% fueron como consecuencia de enfermedades del sistema circulatorio, principalmente ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
  • El segundo gran grupo, el 26% del total, se correspondió con casos de cáncer.
    • El 33% de esas muertes fueron de personas menores de 75 años (1,7 millones).
    • El 29% tenían entre 75 y 85 años (1,5 millones).
    • Y el 38% tenían más de 85 años (1,9 millones).
  • Los únicos países donde el cáncer fue la primera causa fueron Dinamarca, Francia, los Países Bajos y Reino Unido. 

En España la baja tasa de mortalidad se explica con la alta esperanza de vida: la media de edad de las muertes es de 83 años, frente a los 80,6 del resto de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). España es el segundo por detrás de Japón, donde ese indicador alcanza los 83,9 años. “Pese al panorama privilegiado de España, el reto pendiente es reducir la arterioesclerosis, que es el envejecimiento de las arterias y el cúmulo de grasa y colesterol malo en sus paredes”, alerta el doctor Anguita, que recuerda que el 50% de la población presenta niveles excesivos de colesterol malo, provocado por una mala alimentación, falta de ejercicio y, en algunos casos, por un componente genético.

MENOR INVERSIÓN SANITARIA

España es uno de los países en el que más cayó la inversión en sanidad durante los años de la crisis. Entre 2009 y 2013, el Estado incrementó el gasto en 0,6 puntos. En años anteriores, esta tasa alcanzó los 3,4 puntos. El gasto sanitario en 2016 se situó por debajo de la media de la OCDE, unos 2.800 euros por habitante al año, casi 700 euros menos que el resto de países, cuya media sobrepasó los 3.400 euros. 

El 99,8% de los españoles tienen acceso a la sanidad pública, dos puntos por encima de la media de la OCDE (97,9). Aunque el número de médicos por habitante es superior a la media (3,9 por cada 1.000 habitantes frente a 3,4), suspende en número de enfermeros: hay 5,3 por cada 1.000 habitantes, frente a los 9 de media del organismo.

“Los más afectados son los mayores de 70 años y nuestra población está muy envejecida”, añade. En 2050, casi un 40% de la población española tendrá más de 65 años, según previsiones de la OCDE. A la alta tasa de esperanza de vida se suma la baja natalidad —1,3 hijos por mujer—. Desde 1970 hasta 2015, la esperanza de vida en España mejoró en más de diez años, desde los 70 hasta sobrepasar los 80. Por sexos, las mujeres viven hasta cinco años más que los hombres, y superan los 85 años de media, como sucede en Japón, Francia, Corea del Sur y Suiza. 

“No nos tenemos que contentar al compararnos con otros países europeos, sino analizar en qué estamos fallando y predecir cómo podría repercutir en la mortalidad futura”, indica Ildefonso Hernández, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández. Uno de los focos a analizar, apunta el experto, es la pobreza infantil. España tiene una de las mayores tasas de la UE (28,3%), solo por detrás de Rumanía (32,2%) y Bulgaria (29,2%). “Ese estrato de la población se está exponiendo a alimentos baratos pero pobres nutricionalmente. Esa ingesta aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y aunque el impacto todavía no es visible, lo será”, añade.

España es el país de la Unión Europea con la tasa de mortalidad anual más baja

El repunte de los fumadores es otro de los condicionantes. El efecto disuasorio de la ley antitabaco, que entró en vigor en 2011, empezó a flaquear en 2017, cuando los consumidores diarios crecieron en cuatro puntos porcentuales respecto a 2010, con un 34% de la población adicta. “Hay que reforzar las políticas públicas que restrinjan el consumo de tabaco, con una incidencia directa sobre las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Hacen falta medidas valientes y drásticas, como el control de las bebidas azucaradas”, opina Carmen Vives, expresidenta de la Sociedad Española de Epidemiología y profesora de la Universidad de Alicante.

Otras causas de muerte

La tercera causa de muerte en la UE fueron las enfermedades del sistema respiratorio, que mataron a 422.000 personas en 2016 —el 8% de todas las muertes—. Las enfermedades del sistema digestivo, con 222.000 muertes, fueron el 4%; las enfermedades mentales y del comportamiento como la demencia, causaron 220.000 muertes, otro 4%; y las enfermedades del sistema nervioso, incluido el alzhéimer, provocaron 219.000 muertes, el 4%.

España es el país de la Unión Europea con la tasa de mortalidad anual más baja

ESPACIO PUBLICITARIO: RECOMENDACIONES DE @CatSeguros.

Diseña con nosotros TU SEGURO DE SALUD hecho A TU MEDIDA:


Fuente 00 – Su comentario:

Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 9:21 a. m. on mié., jul. 17, 2019:
Por todo eso y porque la sanidad pública en ESP es muy buena y la pagamos entre todos. ¿Que pasará cuando empiecen los recortes y los copagos? https://t.co/yXUcR7HVe2
(https://twitter.com/sninobecerra/status/1151391561101565952?s=09)


Fuente 01 – Responde a la Fuente 00:

Mila Otero (@mila_otero) twitteó a las 10:52 a. m. on mié., jul. 17, 2019:
Gracias al trabajo inmenso del personal ( q no de los gestores) sanitario. Este personal está a punto de explotar por (hiper)sobrecarga de trabajo, precarizacion ( hasta 75 contratos diferentes en 7 años de trabajo).. la consigna es cargárselo y privatización
(https://twitter.com/mila_otero/status/1151414272511160320?s=09)


El Comentarista responde a la Fuente 00:

L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:25 a. m. on mar., jul. 23, 2019:
… y, de seguir así, el resultado final no merece halago alguno …

¡Quizás hasta se acabe añorando al anterior régimen por “detalles” como éste!
(https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1153566792972980226?s=09)


Los países del Este entorpecen la lucha de la UE contra el cambio climático. @el_pais @elpais_espana #CambioClimatico #UE #Actualidad #Economia #Politica #Noticias #Salud @CatSeguros #CatSegurosInforma


Los Veintiocho intentan fijar por primera vez el objetivo de una economía continental liberada de dióxido de carbono para 2050.



La NOTICIA (EL PAIS – 20/Jun/2019).

La Unión Europea tropieza en la lucha contra el cambio climático. Al menos, por ahora. Los 28 Gobiernos de la Unión intentaron pactar en la cumbre europea de este jueves en Bruselas un histórico compromiso que fijase por primera vez para 2050 el objetivo de una economía continental liberada de emisiones de CO2. Pero algunos socios de Europa del Este, encabezados por Polonia, han impedido el pacto y han obligado a rebajarlo a una mera declaración de intenciones suscrita por una mayoría de los socios. El pacto pretendía ser una respuesta política a las políticas energéticas de Donald Trump, que ha cuestionado la lucha contra el cambio climático y el Acuerdo de París. Pero la contraofensiva de la Unión ha quedado, de momento, en el aire.

La lucha contra el cambio climático ha entrado en la agenda europea con fuerza en pleno ascenso electoral de Los Verdes. Pero pese a que fuentes diplomáticas resaltaban en los últimos días que todos los miembros del club han asumido que es necesario actuar, entre los 28 conviven todavía sensibilidades dispares. La prueba llegó en la noche del jueves en Bruselas.

La mayoría de Gobiernos buscaba cerrar un acuerdo para garantizar una transición hacia la neutralidad climática de la UE en 2050. Esto es, que no emitan más gases de efecto invernadero de los que se pueden absorber. Pero la oposición de países como Polonia, Hungría, República Checa y Estonia frustró el acuerdo, tejido laboriosamente durante las últimas semanas.

El gobierno polaco se negó en redondo por la falta de concreción de los mecanismos de financiación y compensación que ayudarían a los países con más dificultades para alcanzar la descarbonización en 2050. “Llevamos dos años negociando ese mecanismo pero sigue sin concretarse”, señalaron fuentes polacas tras vetar el acuerdo.

Las mismas fuentes señalaron la disposición de Varsovia a volver a la mesa de negociación “tan pronto como el resto de socios demuestren la voluntad de llegar a un acuerdo sobre la financiación”. Pero el veto polaco, de momento, ha puesto en peligro la contribución de Europa a la cumbre sobre el clima que Naciones Unidas organizará en septiembre y que pretendía ser la reafirmación de la lucha contra el cambio climático frente a Gobiernos como el de Trump.

Los partidarios de reforzar la posición europea parecen condenados a conformarse a una declaración suscrita por la inmensa mayoría de socios, en la que se comprometen a apostar por la neutralidad climática en 2050. La referencia a ese compromiso, impulsado inicialmente por Francia y España y al que ya se han sumado 15 socios europeos, quedaría relegada a una nota a pie de página en las conclusiones de la cumbre europea que concluye este viernes en Bruselas.

Aunque las más de tres décadas por delante pueden hacer pensar que hay tiempo de sobra para tomar medidas, el compromiso, de alcanzarse, conllevaría transformaciones de calado a muy largo plazo. Hace solo unos meses, una propuesta así ni siquiera parecía planteable dada la resistencia de países con importante dependencia del carbón como Polonia o Alemania. Pero los vientos empezaron a girar bajo el impulso de Francia y España. Y hace un mes ya se puso en marcha una iniciativa para incorporar el objetivo de cero emisiones en 2050.

Bélgica, Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Holanda, Portugal, España y Suecia comandaron ese grupo inicial. “Entonces firmaron ocho países, ahora ya somos 15”, se felicitó el presidente francés, Emmanuel Macron, a su llegada a la cumbre europea de este jueves. “Hay un consenso creciente para una conclusiones ambiciosas en esta cumbre”, añadió.

El pronóstico no terminó de cumplirse. Alemania, que se había resistido al objetivo, cambió hace unas semanas de posición, pero no fue suficiente para decantar las fuerzas hacia el acuerdo. Y aunque parece improbable que el pacto acabe muriendo en la orilla, la negativa de Varsovia aplaza el movimiento.

Los temores de Polonia y otros países de Europa central y del Este a que la descarbonización ponga en peligro la competitividad de sus industrias se mantuvieron vivos pese a que se incorporaron al texto numerosas salvaguardas sobre el posible impacto de la transición energética. Todo se resume en una palabra: dinero. La Comisión Europea ya puso sobre la mesa dedicar el 25% del presupuesto comunitario para 2021-2027 a políticas medioambientales, y Francia ofrecía elevar ese umbral hasta el 40% para convencer a los países renuentes, pero Polonia busca asegurarse un colchón suficiente para afrontar un cambio tan drástico.

Fuentes del Elíseo eludían calificar de “compensaciones” los fondos que han puesto a disposición de los países con más problemas para desarrollar la transición energética. En su lugar, preferían hablar de “acompañamiento financiero” a empresas y regiones y de “compartir esfuerzos” mediante un despliegue de “solidaridad europea”. Con uno u otro nombre, el minero polaco puede pasar a ser el símbolo de una especie en vías de extinción si se superan las trabas, con lo que Varsovia busca obtener suficientes garantías para esa reconversión.

El resultado final congela las ambiciones europeas justo en un momento geoestratégico muy delicado para el futuro de las políticas mundiales de clima y energía. Solo 24 horas antes, la Administración de Donald Trump aprobaba su nueva estrategia energética (tras derogar la de Obama) en la que apuesta claramente por una recuperación del carbón.

Pese a la decepción, fuentes diplomáticas ven un viraje general, también en los países más reticentes. Polonia permaneció durante semanas enrocada en una posición que calificaban de “dogmática” al respecto, pero estiman que ningún Estado cuestiona ya la legitimidad y necesidad de descarbonizar la economía, un objetivo que hasta los acuerdos de París era puesto en duda por ciertos gobiernos, incluidos algunos europeos, y que ahora se ha vuelto un eje transversal que abarca campos tan diversos como la reducción de emisiones del transporte, el mix energético y la firma de acuerdos comerciales.


La FUENTE.

Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 1:19 p. m. on vie., jun. 21, 2019:
Pienso que esto acabará así: cuando la situación sea insostenible se dictarán prohibiciones que, por ejemplo, nos obligarán a estar en Invierno con el abrigo dentro de casa, y sin protestar. https://t.co/9d2WLbcgCE
(https://twitter.com/sninobecerra/status/1142029204059561984?s=09)


El COMENTARIO @CatSeguros By ©® LNC.

L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:59 p. m. on vie., jun. 21, 2019:
Todo cambio de comportamiento tiene un coste elevado.

La presión debemos seguir haciéndola en la dirección tal que los recursos sean empleados en favor del seguimiento de las Leyes Universales de la Naturaleza: cuidar nuestra casa y madre Tierra es lo fundamental.
(https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1142160109772115969?s=09)


El Cambio Climático va acompañado de una mayor sensibilidad de nuestra salud frente a un clima más extremo.

TU SEGURO DE SALUD HECHO A TU MEDIDA


@CatSeguros By ©® Nyklauss.

El Cambio Climático ha sido mal entendido asimilándolo al Calentamiento Global.

Bien entendido y, de acuerdo a lo que nos indican los científicos, los términos más adecuados son los primeros.

Un Cambio Climático “insinua”, si se quiere, un hecho todavía más complicado de superar. Se trata de climatología adversa y extrema, incluso, en aquells zonas gográfica en donde la climatología había sido moderada.

No es necesario, en tal caso, el recordar a nadie que, frente a esas circunstancias, la capacidad de nuestro cuerpo para soportar esa climatologíaes más reducida.

Por ello te aconsejamos, querido lector, que cuides tu salud tanto como te sea posible.