
Las Torres Gemelas tras el impacto de uno de los aviones, Nueva York, EE.UU., 11 de septiembre de 2001.
Sara K. Schwittek / Reuters
EL COMENTARIO de @CatSeguros By ©® LNC
¿Tendrá esto que ver con la noticia inmediata anterior que acabamos de publicar?
Para poder establecer un #NWO que permita el control por parte de las Grandes Corporaciones hay muchos métodos.
Algunos ya se probaron en el pasado Siglo XX: las grandes guerras.
Sin embargo, uno de los más efectivos es infundir en la población el miedo a no estar vigilados y controlados por las Fuerzas del Orden. Y, dados los acontecimientos que se están viviendo desde el 11/Sep/2001, el control se debiera hacer de forma global. Infundido ese miedo que lleva a la población a «solicitar encarecidamente» unas Fuerzas del Orden Globales, ya «tenemos» el primer paso para el #NWO en el que los verdaderos gobernantes sean unas pocas Grandes Corporaciones.
REFLEXIÓN: toda noticia de ámbito global y profundo calado esconde unos objetivos e intenciones que no sólo son aquellos que «literalmente» se nos muestran en la noticia; sino, aquellos se pueden leer «entre líneas». Del mismo modo que las organizaciones de Hackers pueden estar financiados por las mismas corporaciones para apoyar a la inversa sus acciones y objetivos.
LA NOTICIA (Enlace al artículo original).
Un grupo de piratas informáticos amenaza con publicar alrededor de 18.000 documentos secretos, que presuntamente tienen en su poder, del atentado contra las torres gemelas de Nueva York (EE.UU.), el 11 de septiembre de 2001, si no recibe, a cambio, una cantidad de bitcoines.
Se trata del grupo denominado The Dark Overlord (‘El Señor Oscuro’, en español), que informó que tienen datos extraídos de compañías aseguradoras, agencias gubernamentales y firmas de abogados. Las notificaciones fueron inicialmente publicadas en Pastebin, una aplicación web, pero ya han sido borradas. Después, el grupo abrió una cuenta en Twitter, que fue suspendida, aunque el grupo de mensajes quedó en la página de Steemit.

Según las notificaciones, cualquier persona preocupada por la aparición de su nombre en los documentos, puede hacer que sean retirados si abona una tarifa. Asimismo, dicen que las aseguradoras pueden pagar un rescate en bitcoines o van «a enterrarlos con esto».
Entre las empresas a las que hace mención The Dark Overlord en otros mensajes, están las aseguradoras Lloyds of London y Hiscox Syndicate, así como la inmobiliaria Silverstein Properties.
Otra notificación va directamente a las compañías aéreas involucradas en el atentado. «Si usted es una de las aerolíneas que participaron en el 9/11 [sic] y desea mantener la confidencialidad de sus correos electrónicos y litigios, contáctenos de inmediato».
Desde 250 hasta 2 millones de dólares
En los mensajes, ponen a disposición de estas compañías y los particulares interesados el número de su billetera de bitcóin.
The Dark Overlord dice que si no pagan, escalarán «la amenaza al liberar las claves, y cada vez que se abra una capa, se producirá una nueva ola de informaciones».
El grupo explica que los documentos están divididos en cinco capas, cada una de ellas con una mayor cantidad de información confidencial.
Para entregar a alguien una primera parte de información de la ‘Capa 1’, por ejemplo, el grupo pide 250 dólares, al cambio en bitcóin; pero para dar toda esa carpeta, exige el pago de 5.000 dólares.
El monto se va incrementando y, por ello, para liberar una parte de la ‘Capa 5’, piden 1.500.000 dólares, al cambio en bitcóin; y para entregar la capa completa, son 2 millones de dólares en la criptomoneda requerida.
¿Quién es The Dark Overlord?
The Dark Overlord se dio a conocer en 2016, cuando publicó historiales sanitarios de pacientes de distintos centros médicos de EE.UU. a los que ‘hackeó’.
Este grupo de piratas informáticos hizo pública, en abril de 2017, la quinta temporada de la serie de Netflix ‘Orange is the New Black’, luego que la empresa de servicio de ‘streaming’ se negara a pagar la suma de rescate. Los episodios fueron publicados en el portal The Pirate Bay 6 semanas antes de su lanzamiento oficial, previsto para el 9 de junio de ese año.
En junio de ese mismo año, The Dark Overlord filtró los ocho primeros episodios de ‘Steve Harvey’s Funderdome’, un programa de televisión que aún no se había emitido por el canal estadounidense ABC.
A finales de 2017, el Centro Nacional de Seguridad Cibernética (NCSC, por sus siglas en inglés) del Reino Unido, en un informe, se refirió a este grupo como el «responsable de atacar, de manera indiscriminada, a las instituciones de salud, escuelas y compañías de producción de medios».
El grupo —explica el NCSC— obtiene «información confidencial antes de exigir dinero a cambio de no filtrarla en el dominio público»; sin embargo, «filtran fragmentos de datos a los medios de comunicación para alentarlos a informar sobre su actividad», acción que tiene como objetivo «probar que se ha producido una infracción, y aumenta la presión sobre la víctima para pagar el rescate».
Esta institución británica reconoce que «si bien a menudo se proporciona evidencia de los datos robados, el volumen y la sensibilidad de los datos pueden ser exagerados para maximizar el impacto».
El NCSC señala que cualquier organización que se ocupe de información personal confidencial, como instituciones médicas o bufetes de abogados, «tiene un mayor riesgo de ser atacada».
EL CONSEJO de @CatSeguros By ©® LNC
Preocúpate por tu Seguridad Digital e Informática: puedes consultarnos soluciones pulsando en el siguiente icono:


Siendo las 3 fases bastante similares a las del EuroEstoxx50, se observa una señalada diferencia:




Después de cinco años creando empleo a marchas forzadas, España empieza a ver cerca los números del mercado laboral previos a la crisis. 2018 ha acabado con algo más de 19 millones de afiliados. Desde 2007 no sucedía nada parecido, aunque esa cifra todavía está lejos del máximo histórico de afiliación, que se alcanzó en verano de ese mismo año (19,5 millones).


En el pico de la burbuja, España pedía prestados fuera unos 100.000 millones que se dedicaban a financiar la burbuja inmobiliaria y a la expansión internacional de las grandes empresas y bancos. En aquel momento existía un gran exceso de liquidez mundial, y los inversores se peleaban por encontrar activos seguros y rentables. España y el ladrillo español parecían una buena apuesta, máxime cuando además contaba con el respaldo de la zona euro. La deuda con el exterior se disparaba. Los bancos españoles acudían al mercado para financiarse emitiendo titulizaciones y cédulas hipotecarias. Y con ese dinero podían seguir prestando. Hasta que, de golpe y porrazo, cambiaron las perspectivas cuando se inició la crisis. Surgen las fisuras y se percibe que esa deuda ya no tiene el respaldo europeo.
Solo que España tiene que seguir refinanciando periódicamente esos pasivos. Los tipos de interés que reclaman los inversores para seguir comprando las emisiones se disparan. La vulnerabilidad se hace patente. Los bancos ya no se prestan entre ellos. El BCE tiene que responder al cierre del mercado interbancario ampliando la liquidez que suministra a las entidades. E incluso va más allá: ante el cierre de la financiación directamente realizada entre bancos, el eurobanco tiene que situarse en medio y garantizar todas las operaciones entre entidades.
La situación solo se estabiliza cuando queda claro el respaldo de Europa y el BCE a la deuda periférica. Pero el problema de fondo sigue ahí. Pese a siete años de superávit con el exterior y cinco de crecimientos, la deuda externa se corrige más lento de lo deseable. Sigue repuntando en euros. Y ha descendido en proporción al PIB desde el 174% al 167%, una medida más apropiada porque tiene en cuenta la capacidad de pago. Aun así, la reducción resulta escasa porque la caída del endeudamiento privado ha sido sustituida por la escalada de la deuda pública. Y el 43% de los bonos españoles están en poder de inversores foráneos, según cifras del Tesoro.
En sus últimos informes, el Banco de España y el FMI han alertado de que España padece un problema de alta deuda pública y externa. Y para seguir haciendo frente a esos pagos tiene que generar continuos superávits con el exterior. Lo que a su vez implica que tiene que mantener la competitividad. Hasta ahora España ha combinado crecimientos robustos del PIB con saldos positivos con el exterior, un hecho inimaginable en periodos de expansión anteriores. Sin embargo, en los últimos meses el saldo se ha deteriorado con rapidez. Todavía aguanta con un 1,4% del PIB frente al 2,1% anotado un año antes. Pero el Banco de España advierte “un posible agotamiento del proceso de ganancia de competitividad observado tras la crisis”. Y una disminución de la deuda pública ayudaría mucho, señalan siempre los organismos internacionales.
Entre septiembre de 2017 y septiembre de 2018, la deuda total con el extranjero ha subido en 76.000 millones de euros. La de las Administraciones ha engordado en 38.000 millones. La de los bancos en títulos vuelve a aumentar: 24.000 millones. Y desciende en 22.000 la de las empresas.
Sin embargo, no toda la deuda es lo mismo: una parte del incremento se explica porque el Banco de España ha servido para canalizar las inyecciones de dinero del BCE. Desde 2015, los pasivos del Banco de España con el exterior se han elevado en 200.000 millones. En principio, estas deudas obedecen en buena medida a las operaciones del eurobanco, que va a ir renovando según vea preciso y, por tanto, suscitan menos preocupación. Es decir, España ha recompuesto algo sus pasivos durante los últimos años, aumentando los del Banco de España y aminorando los del sector privado.
Pero, en todo caso, aún queda mucho por hacer. Como destaca el FMI, España es el Estado de la zona euro que más necesidades de financiación presenta en función de su PIB, solo superado por Italia y empatado con Bélgica. En 2018 ha refinanciado un 17% del PIB en deuda pública, por encima de los 200.000 millones. Pese a que los títulos estatales son más fáciles de refinanciar por el BCE, se trata de un claro talón de Aquiles en cuanto el humor de los mercados se vuelva en contra. Y hace que España sea muy vulnerable a las subidas de tipos.
Además, los bancos han vuelto a subir la deuda exterior, lo que revela una falta de ahorro interno. Según explican los economistas, lo ideal sería que el país generase el suficiente ahorro como para poder autofinanciarse.
En consecuencia, se aproximan (casi con toda seguridad) tiempos no menos difíciles que los atravesados entre Julio de 2007 y Julio de 2012 (momento en el que «supuéstamente» se producía el rebote de las caídas de los mercados y, por tanto, la «ansiada recuperación»).
¡Eso sí!, como podemos ver en este artículo, el colchón disponible (es decir, el «recurso de recurrir» a compensar la situación «tapando los enormes agujeros con la emisión de Deuda Pública») pues … ¡ya no está tan disponible!.