#eLetter 03 By Ediciones de Salud, Nutrición y Bienestar, SL: «Por qué justo ahora debería incorporar el té matcha a su dieta». #TeMatcha #Inmunidad #Medicina #Actualidad #Ciencia #eLetterDeSalud #Consejos #Salud


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Por qué justo ahora debería incorporar el té matcha a su dieta.

Estimado Lector,

Este “superalimento” de origen japonés del que ya hemos hablado largo y tendido en alguna ocasión en Tener S@lud es bien conocido por fortalecer la acción de los glóbulos blancos, prevenir el cáncer y luchar contra la diabetes. (1)

Pero es que hay una razón por la que, especialmente en el momento que atravesamos, cualquier médico de cabecera debería estar recomendándolo a todos sus pacientes: fortalece enormemente la acción inmunológica del zinc. (2)

Esto lo convierte, por tanto, en un aliado absolutamente indispensable de las defensas en estos tiempos de pandemia.

Un nutriente esencial para la inmunidad.

No han sido pocas las veces desde que comenzó la actual crisis sanitaria que en este boletín gratuito recomendamos optimizar el funcionamiento del sistema inmunitario añadiendo un complemento nutricional de zinc a la dieta.

Por si a alguien le quedaban dudas, debe saber que el “Protocolo de micronutrición contra la Covid-19” publicado en la revista de referencia Nutrients también recomienda tomarlo como medida preventiva a razón de entre 8 y 11 mg al día. (3)

Y en otro ensayo centrado en este mismo alimento su administración habría permitido al organismo -agárrese fuerte- ¡detener el proceso de replicación del virus! (4)

Como lo lee.

¿Por qué el matcha aumenta los niveles de zinc?

Cuando comemos alimentos ricos en zinc nuestro cuerpo depende de unos componentes llamados “ionóforos” para transportar este nutriente hasta nuestras células.

¿Cuál es el problema? Que estos ionóforos son muy poco habituales en la dieta.

¿La solución? Que se encuentran en ENORMES cantidades en… (sí, ya sé que lo imagina) ¡el té matcha!

Más concretamente se concentran en uno de sus componentes, la epigalocatequina-3-galato (EGCG), un potente antioxidante.

Pero precisamente por esta razón cabe tener cuidado: la concentración de EGCG de los diferentes tés matcha varía hasta en 20 veces dependiendo de su calidad. (5)

Suena increíble, pero un buen té matcha puede contener ¡hasta 137 veces más EGCG que el té verde clásico! (6)

Por eso, para garantizarse un té de calidad, le aconsejo que elija su matcha en polvo a granel y siempre de origen japonés en lugar de chino (suele ser más difícil verificar las medidas de seguridad sanitarias que se han seguido en ese caso).

¡A su salud!

Luis Miguel Oliveiras


Fuentes:

  1. Carmen P. Wong, Linda P. Nguyen, Sang K. Noh, Tammy M. Bray, Richard S. Bruno, Emily Ho. Induction of regulatory T cells by green tea polyphenol EGCG. Immunology Letters, 2011.

  2. Hamdaoui MH, Chahed A, Ellouze-Chabchoub S, Marouani N, Ben Abid Z, Hédhili A. Effect of green tea decoction on long-term iron, zinc and selenium status of rats. Ann Nutr Metab. 2005 Mar-Apr;49(2):118-24. Epub 2005 Mar 29. PMID: 15802907.

  3. Calder P.C. et al., Nutrients., 2020. doi:10.3390/nu12041181.

  4. Rahman M.T. et al., Biol. Trace Elem. Res., 2020. doi:10.1007/s12011-020-02194-9.

  5. Dr Mercola, “Green Tea Benefits”.

  6. J Chromatogr A. 2003 Sep 5;1011(1-2):173-80. “Determination of catechins in matcha green tea by micellar electrokinetic chromatography”. Weiss DJ, Anderton CR.

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#eLetter 02 By Ediciones de Salud, Nutrición y Bienestar, SL: «3 aliados desconocidos de la inmunidad». #Brocoli #ColDeBruselas #Batata #Inmunidad #Medicina #Actualidad #Ciencia #eLetterDeSalud #Consejos #Salud


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BRÓCOLI
COLES DE BRUSELAS
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BATATA

3 aliados desconocidos de la inmunidad.

Estimado Lector,

Estos días pocas cosas hay más importantes que mantener la inmunidad lo más fuerte posible, ayudando al cuerpo a defenderse de cualquier patógeno (por supuesto hablo del coronavirus, pero no solo de él, ya que en general no es el momento más propicio para enfermar o acudir al médico por ninguna causa).

Además, a los microorganismos nocivos se suman las diversas tensiones que debe soportar el cuerpo en estos tiempos, derivadas de las restricciones a la movilidad, la falta de ejercicio y de exposición solar, la menor vida social…

Estos factores no son en absoluto baladí, ya que pueden comprometer su salud incluso más que los propios virus y bacterias.

Eso quiere decir, por tanto, que un déficit de relaciones personales a largo plazo podría afectar a la inmunidad y a la salud de la microbiota incluso de sociedades enteras, además de por supuesto a su salud mental.

Pero eso implica, inevitablemente, que debemos cuidar de nuestra inmunidad todo lo que podamos por el resto de vías posibles. Y la dieta es una de ellas.

¡Allá vamos!

1. El brócoli, un campeón entre las verduras.

Un solo plato de brócoli contendría la cantidad recomendada de vitamina C que se necesita en todo un día. Y no solo eso, ya que esta crucífera también es rica en potasio y vitamina B. (4)

Asimismo, se cree que ayuda a proteger contra el cáncer de mama y de próstata, que mejora la salud del corazón y que es buena para la salud ocular y del tracto respiratorio. (5)

Finalmente, también cuida el cerebro al ralentizar su envejecimiento. Es decir, que gracias al brócoli mantendríamos intactas durante más tiempo las facultades cognitivas.

¡Vaya una verdura!, ¿no le parece?

Ahora bien, aunque algunos tenemos la suerte de que además su sabor nos encanta, incluso solo ligeramente hervido o cocinado al vapor -con un poco de arroz, champiñones y algunas hierbas es una auténtica delicia-, a otros no les resulta tan agradable.

Si es su caso, debe saber que hay muchas formas de cocinarlo para conseguir que esté riquísimo. Por ejemplo, con esta receta de cocina china que mis hijos adoran:

Como ingredientes solo necesita 500 g de brócoli, un par de dientes de ajo, aceite de oliva, pimienta china, aceite de sésamo y sal.

Para prepararlo, siga los siguientes pasos:

  • Ponga a hervir agua en una cazuela con sal y agregue el brócoli cuando hierva el agua.

  • Déjelo cocer durante solo 1 minuto y luego escáldelo en agua fría (no olvide que solo deben usarse cocciones suaves, ya que de otro modo se pierden gran parte de sus nutrientes por el camino). A continuación, escúrralo bien.

  • Pique los dientes de ajo antes de echar el aceite de oliva en un wok (o en su defecto, en una sartén) e inmediatamente a continuación agregue la pimienta china, que debe dorarse.

  • Añada el brócoli y después el ajo y la sal.

  • Rehogue durante unos minutos, dejando que se cocine bien.

  • Y, antes de servir, vierta sobre el resultado una cucharada generosa de aceite de sésamo.

Por supuesto, podrá combinar estos con otros ingredientes a su gusto; lo importante es que consiga darle un sabor especial a su plato.

Eso sí, si prescinde del aceite de sésamo debe saber que de ese modo estará privando a la receta de una gran cantidad de antioxidantes, vitaminas E, B1, B2, B3, B6 y B9 y minerales como calcio, magnesio, fósforo, hierro, zinc, manganeso y cobre. (6)

2. Coles de Bruselas, un potente concentrado de vitaminas y minerales.

En mi podio de alimentos para reforzar la inmunidad tampoco pueden faltar las pequeñas coles de Bruselas.

Quizá a algunos se le esté poniendo peor cara aún que con el brócoli, y es que efectivamente pueden resultar un tanto amargas. Ahora bien, si le digo que estas pequeñas verduras son todo un concentrado de vitaminas A, B, C y K, y que también contienen hierro, manganeso y fibra, ¿a que ya cambia la perspectiva?

Debe saber que estas coles son un activo incomparable para la salud de su microbiota. Pero si ni siquiera así se convence, déjeme darle un truco de cocina infalible: sírvalas con limón, nueces, aceite de oliva y queso parmesano. ¡Su sabor es increíble!

3. La batata, un básico de Okinawa (por algo será).

Aunque sorprenda, la batata o boniato es uno de los alimentos básicos de la dieta de los habitantes de Okinawa, isla japonesa célebre por albergar una de las mayores poblaciones de centenarios de todo el mundo.

Allí, la variedad local de este tubérculo dulce se llama “beni imo”. Pero incluso si no proceden de Okinawa las batatas que usted incorpore a su dieta comenzarán desde el primer día a poblar su intestino de bacterias beneficiosas. (7) (8)

Y además de eso también son muy ricas en betacaroteno, nutriente que el cuerpo convierte en vitamina A, sustancia esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunitario. (9)

De ahí que no deba dudar en empezar a asociarlas al brócoli desde mañana mismo, incorporando esa combinación a su dieta como mínimo un día a la semana. ¡Conseguirá unas defensas de hierro!

¡A su salud!

Luis Miguel Oliveiras


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#eLetter 01 By Ediciones de Salud, Nutrición y Bienestar, SL: «Lo que nos dijo Nietzsche sobre el sufrimiento y la enfermedad». #Nietzsche #Medicina #Actualidad #Ciencia #Reflexiones #eLetterDeSalud #Consejos #Salud


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Lo que nos dijo Nietzsche sobre el sufrimiento y la enfermedad.

Estimado Lector,

A los 4 años el pequeño Friedrich Nietzsche perdió a su padre, a quien adoraba.

Poco después llegó la muerte de su hermano pequeño, Joseph.

Y además siendo estudiante contrajo sífilis, una enfermedad infecciosa que causa mucho dolor e incluso puede ser mortal.

De hecho, por ese motivo el célebre filósofo pasó el resto de su vida abrumado por náuseas, vómitos y terribles dolores de cabeza.

A veces permanecía días enteros bajo una completa ceguera.

Obligado a abandonar la brillante carrera universitaria que le esperaba, se refugió en una modesta habitación alquilada a un agricultor en la Suiza profunda, el único lugar donde su frágil salud le permitía sobrevivir.

En el invierno de 1880 cayó en lo que él mismo denominó el “agujero negro de su existencia”. Estaba al fondo del abismo, al borde del suicidio.

Y entonces conoció a una joven de origen ruso, Lou Andreas-Salomé, con quien parecía que al fin había hallado la felicidad.

La aventura, en cambio, pronto se tornó en un fiasco.

Ella abandonó a Nietzsche en 1883, dejándole profundamente herido:

“No entiendo en absoluto cuál es el punto de la vida […] ¡Todo es aburrido, doloroso, asqueroso!”, diría él.

Ciertamente no tuvo más que decepciones con las mujeres (¿quizá asustadas por su enorme bigote?). “Gracias a tu esposa eres cien veces más feliz que yo”, le escribió a un amigo.

La sífilis, que ataca el cerebro, no dejaba de ganar terreno. Se estaba volviendo loco. Fue internado en un hospital psiquiátrico y murió en extrema pobreza a la edad de 55 años.

Lecciones de un fracasado sobre el sufrimiento.

Por increíble que hoy parezca, los libros de Nietzsche no tuvieron éxito durante su vida. Pero es bastante lógico: ¡estaba totalmente fuera de sintonía con sus coetáneos!

Eso lo llevó a vivir en una gran pobreza y sintiéndose completamente incomprendido.

Es decir, que experimentó en sus propias carnes el sufrimiento, ante el que nos dejó una enorme lección.

Para Nietzsche todos tenemos áreas oscuras en nuestra vida. Todos afrontamos dificultades que nos parecen insuperables. Todos conocemos el fracaso.

La mayoría de filósofos han tratado de ayudarnos a reducir nuestro sufrimiento dándonos consuelo y consejos para deshacernos de nuestro dolor.

Friedrich Nietzsche no.

Él creía que el sufrimiento y el fracaso son en realidad la clave de la felicidad y, por lo tanto, deben ser recibidos con alegría.

Para él solo se alcanza la felicidad al superar un desafío y, por ello, cuanto mayor y más difícil es este, mayor será la alegría que lo acompañe.

Es el mismo mecanismo por el que un alpinista busca montañas cada vez más altas y más difíciles de encumbrar. Es desde la cima de estas montañas, las más elevadas, desde donde uno puede contemplar las vistas más hermosas y respirar el aire más puro tras haber culminado su hazaña (por no hablar de que las paredes más vertiginosas son también las que tienen la belleza más fascinante).

La ventaja del sufrimiento.

A diferencia de muchos otros filósofos, Nietzsche creía que era una ventaja experimentar serias decepciones en su vida.

En un momento dado, escribió:

“A todos los que me importan les deseo sufrimiento, abandono, enfermedad, maltrato, deshonra. Deseo que no se salven ni del profundo desprecio de uno mismo ni del martirio de la desconfianza hacia uno mismo. No tengo piedad de ellos, porque les deseo lo único que puede mostrar hoy si un hombre es valioso o no […]”.

Para lograr algo que valga la pena, creía Nietzsche, uno debe hacer esfuerzos gigantescos y superar numerosas dificultades.

“No es a través del genio, es a través del sufrimiento, solo por él, que dejamos de ser una marioneta”, diría su discípulo Emil Cioran años después.

La dificultad y el dolor como norma.

La diferencia que vemos entre quiénes somos y quiénes creemos que podríamos llegar a ser nos causa dolor.

Pero, por supuesto, ese sufrimiento no es suficiente. De lo contrario, ¡todos seríamos genios! El desafío es responder bien al dolor.

Nietzsche pensó que deberíamos mirar nuestros problemas como un jardinero mira sus plantas. El jardinero transforma las raíces y los tubérculos, muy feos, en bonitas plantas con flores y frutos.

Pues bien, nosotros, en nuestras vidas, podemos tomar las cosas “feas” y trabajarlas hasta lograr algo hermoso.

Y es importante saber cómo actuar frente a los grandes retos que plantea la situación:

Por un lado, la envidia puede llevarnos a dañar a nuestro prójimo, pero también a la emulación que nos permite dar lo mejor de nosotros mismos.

Por el otro, la ansiedad podría paralizarnos, pero también llevarnos a un análisis preciso de lo que está mal en nuestra vida y, por lo tanto, a la serenidad.

Del mismo modo, las críticas son dolorosas, pero generalmente nos impulsan a mejorar nuestro comportamiento.

Y con respecto a la enfermedad en sí, Nietzsche escribió:

“En cuanto a la larga enfermedad que me debilita, ¿no le debo infinitamente más que a mi buena salud? ¡Le debo una salud superior, puesto que fortalece todo lo que no mata! Le debo mi filosofía. Solo un gran dolor libera completamente la mente”.

 

Todo a su debido tiempo.

Por supuesto las cosas suceden en varias etapas. De ahí que la “alegría” y el “significado” de la enfermedad no nos sea visible en un primer momento o cuando sentimos dolor.

Al contrario: solo llega lentamente y, de hecho, cuando la vida da un respiro. Solo entonces, en calma, podemos dar la vuelta a la situación y ver el lado positivo de la prueba.

“Para llegar a la resurrección hay que pasar por la crucifixión”, me dijo un día un amigo.

Pero el momento en el que te clavan en la cruz no es alegre, precisamente…

Todo esto me hace pensar que muchas de las reflexiones que nos dejó Nietzsche por lo general se entienden mejor (o, al menos, con todos sus matices) por parte de quienes ya han cumplido una edad.

Quienes ya han pasado por ciertas experiencias, en definitiva, e incluso han tenido tiempo de sanarlas y de verlas en perspectiva.

No obstante, todos podemos sacar una gran reflexión de sus ideas e intentar, al menos, que nos hagan ver el sufrimiento con otros ojos.


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