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Las empresas activan los despidos de mayores de 50 años y aceleran las jubilaciones a pesar del castigado sistema de pensiones.

La NOTICIA (Enlace al artículo original).

La edad no perdona. Así de crudo es el mercado laboral español, del que los mayores de 50 años son expulsados sin piedad, aumentando las cifras del paro de larga duración. Aunque en los últimos tiempos el colectivo de más de 45 años ha reducido su peso en el desempleo de 1,9 a 1,6 millones de personas, lo cierto es que su evolución sigue siendo mucho peor que la del conjunto de la población (mejora el 14,7% frente al 23,3% nacional) y se deja notar en la ocupación. Ahora la situación pinta peor que hace unos meses porque vuelven los expedientes de regulación de empleo (ERE), las prejubilaciones, desvincu­laciones y bajas incentivadas, que tienen como claro foco a los más veteranos de las plantillas. De hecho, Gonzalo Pino, secretario de política sindical de UGT, está seguro de que 2019 registrará un aumento de las cifras del año precedente.

Banco Santander anunció la semana pasada que despediría a 3.713 empleados a través de un ERE, un par de semanas después de que Caixabank presentase el suyo para 2.023 personas, o de que Dia, Nissan, Supersol, Vodafone, Bayer o Adolfo Domínguez hiciesen lo propio, sumándose así a organizaciones como Iberia que mantienen abiertos los suyos. Otras empresas, como Naturgy, El Corte Inglés, las farmacéuticas Merck o Pfizer, o Inditex, prefieren poner en marcha despidos voluntarios negociados individualmente. Son solo algunos ejemplos de unos mecanismos que cobran fuerza a medida que las empresas ganan dinero, pueden invertir en reestructuraciones y las ponen sobre la mesa.


Las grandes empresas preparan miles de despidos y azuzan el fantasma de la crisis Financiera, firmas de ‘retail’, de telecomunicaciones… ningún sector se salva de la quema en la oleada de destituciones de los últimos meses.


El escándalo social que levantó el ERE de Coca-Cola en 2014, con boicoteo a la marca incluido y la anulación del Tribunal Supremo, marcó un antes y un después en los despidos de las empresas con beneficios, sostiene Martín Godino, socio director del bufete Sagardoy Abogados, encargado de acometerlo, al igual que la mayoría de los ajustes del sector bancario. Bajaron los expedientes de regulación de empleo y se activaron las bajas voluntarias, indica. Las empresas encontraron otro camino, apoya Braulio Molina, socio de Garrigues: “Las salidas de mutuo acuerdo, donde las indemnizaciones de los trabajadores tributan desde el primer euro, en vez de estar exentos los 180.000 primeros euros como ocurre con los expedientes. No hay desempleo ni se usan fondos públicos y no alertas de que estás haciendo un ERE encubierto”.

Expulsados de la empresa por edad cueste lo que cueste

Ya sucedió durante el último ERE de Telefónica, en 2011, que motivó que el Gobierno introdujese un cambio en la normativa para que las compañías que obtienen ganancias y acometen regulaciones de personal se hagan cargo de las prestaciones del desempleo durante los dos años preceptivos, la denominada «Enmienda Telefónica» (la cual propició también que el siguiente plan de ajuste de la operadora, de 2016 a 2018, se efectuase a través de bajas voluntarias, un total de 4.875). Sin embargo, ahora, una vez superados estos efectos disuasorios, las empresas vuelven a decantarse por los ERE porque son más seguros jurídicamente, según Godino. “Están aumentando los expedientes, pero la causa no es económica. Son recortes para mejorar la productividad. Se sustituye a trabajadores veteranos con sueldos altos por jóvenes más preparados para hacer frente a la digitalización de las empresas y con salarios mucho más bajos”, explica Román Merino, responsable de la consultora de diseño de reestructuraciones Reinforce Consulting.

Pero para evitar la mala imagen pública que castigó a Coca-Cola, están dispuestos a hacerlos “voluntarios” y pagar ingentes cantidades de dinero. El ejemplo más palpable es el de Caixabank, que ha calculado que destinará 890 millones de euros para desprenderse de 2.023 trabajadores fundamentalmente vía prejubilaciones con una edad de corte fijada “en 1965 o antes”. Las fuentes consultadas coinciden en que se trata de un importe altísimo, nunca visto hasta ahora, que supondrá un gasto por persona de 438.000 euros. Para los nacidos después de 1967, es decir, menores de 52 años, la “extinción indemnizada” es de 45 días por año con un mínimo de 3 anualidades y un máximo de 3,5. Otra cantidad también extraordinaria.

En el caso de Banco Santander, el coste por persona se estima en torno a 300.000 euros, es decir, un 30% por debajo del de Caixabank. La entidad presidida por Ana Botín ha ofrecido a los trabajadores afectados un plan de recolocación sine die al que puede incorporarse todo el que quiera. En su ERE anterior, de febrero de 2018, se recolocaron el 73% de los apuntados, presume la entidad. Porque cada vez es más habitual que los despedidos de entre 52 y 57 años deseen seguir en activo. De hecho, el banco que dirige Gonzalo Gortázar retirará incentivos, como el plan de pensiones, a los mayores de 52 años que presten servicios para su competencia.

La banca es el sector que ofrece indemnizaciones más generosas para desprenderse de su personal. Aunque las jubilaciones doradas de los años ochenta y, sobre todo, noventa hayan pasado a mejor vida, estas entidades pagan los finiquitos más jugosos (solo comparables con multinacionales del tamaño de Telefónica, Iberdrola, Endesa, Repsol…). Una forma de acallar las críticas al contentar al personal. Porque, no nos olvidemos, pese a que cada día las grandes empresas dan boleto a sus empleados a una edad más temprana, muchos de sus trabajadores esperan este retiro como agua de mayo dadas sus ventajosas condiciones (perciben entre un 70% y un 100% de su último salario en la mayoría de las ocasiones).

Sin embargo, estas son solo las condiciones de unos pocos, advierte Carlos Bravo, secretario confederal de protección social y políticas públicas de CC OO: los que trabajan en las macroempresas del país. “La mayoría de los trabajadores de más de 50 años son expulsados por las compañías, en el mejor de los casos con una indemnización por despido improcedente. No suelen encontrar trabajo, con lo que enganchan la prestación por desempleo con el subsidio para mayores de 52 años, que ahora ha subido y permite una cotización más alta y, por tanto, que la pensión se resienta menos”.

Estas diferencias producen una España de dos velocidades. Un país desigual que lo mismo que ofrece mayores oportunidades a las familias de rentas altas, también trata mejor a los trabajadores y extrabajadores de las grandes empresas.

En los expedientes de regulación de empleo, las multinacionales se hacen cargo del pago de las prestaciones del paro impuesto por la enmienda Telefónica y del convenio especial con la Seguridad Social con el que el veterano despedido cotizará hasta llegar a la jubilación anticipada (61-63 años). Unos convenios que el Gobierno ha tenido que reforzar recientemente porque las empresas se los saltaban, dejando este puente a la jubilación en manos del particular, que ahora puede denunciar directamente este incumplimiento. Según Braulio Molina, socio del departamento laboral de Garrigues, el convenio puede costar entre 12.000 y 13.000 euros para una base máxima de cotización.

Con los planes de bajas incentivadas, desvinculados de los ERE, las empresas no dan acceso al desempleo y, por tanto, no lo sufragan (en todo caso, lo incluyen en la indemnización) y pueden hacerse cargo (o no) del convenio especial con la Seguridad Social cuando son de mutuo acuerdo. Son sistemas de ajuste de plantilla mucho más caros para las compañías, entre un 30% y un 40% más, según el abogado de Garrigues. Y también para el trabajador, ya que, al ser un despido acordado, no dispone de exención fiscal. Otro de los motivos por los que muchas empresas han sido denunciadas, al igual que sus exempleados, teniendo que pagar las cantidades detraídas al fisco y la multa correspondiente, explica David Díaz, director del departamento laboral de Baker McKenzie, quien también alude a las irregularidades en las prestaciones por desempleo que cometen las organizaciones tratando de que el Estado asuma unos gastos que les corresponden, una infracción grave tanto para ellas como para el trabajador. El coste medio del paro se sitúa en unos 80.000 euros, según CC OO.

“La tendencia de las grandes empresas a expulsar gente mayor de sus plantillas es estructural. Su política no es razonable en una sociedad envejecida, pero suelen pagar el desempleo y las cotizaciones; otra cosa es cuando utilizan los resortes de la Seguridad Social y del Estado. Tenemos que estar atentos a que no consuman recursos públicos”, señala Carlos Bravo.

Porque estos despidos de mayores de 50 años son incompatibles con un sistema de pensiones deficitario, que precisa entre 10.000 y 15.000 euros adicionales cada año, recuerda el profesor de Economía de IESE Business School Javier Díaz-Giménez, como consecuencia del envejecimiento de la población y del aumento de la esperanza de vida.

Es insostenible para España un sistema de pensiones en el que los contribuyentes cada vez son menos y los jubilados más. “Las prejubilaciones y jubilaciones anticipadas ponen en cuestión el mantenimiento del sistema de reparto, en el que cada persona que se retira es un cotizante menos”, agrega Díaz-Giménez. De las altas de jubilación que llegaron a la Seguridad Social en 2018, que crecieron un 6%, el 43% correspondieron a jubilaciones anticipadas. Y durante el primer trimestre de este año ese porcentaje ha subido hasta el 48%.

En el Ministerio de Trabajo carecen de estadísticas sobre prejubilaciones, al ser una figura sin carácter legal, pero UGT calcu­la que al menos 600.000 personas viven en España de estas rentas mensuales que habitualmente estructura una compañía de seguros.

Unos datos que dejan al descubierto el desacoplamiento que existe entre la edad de retiro legal (que este año se sitúa en 65,8 años, siguiendo el camino ascendente que la llevará a colocarse en 67 años en 2027), en tanto que la edad real no llega a los 63. “Hay que acercar la edad legal y la edad efectiva de jubilación”, sostiene Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad del País Vasco, consciente de la urgencia de la reforma de las pensiones.

Insostenible y desigual

Zubiri considera que si aumenta la esperanza de vida (hoy, en 83 años de media), envejece la población ocupada (el Instituto Nacional de Estadística estima que dentro de 15 años habrá 12,3 millones de mayores de 64 años, 3,4 millones más que en la actualidad) y hay menos cotizantes para pagar las pensiones, no es razonable que la gente se retire anticipadamente para disfrutar de su ocio. El catedrático es partidario de eliminar, o cuando menos limitar, las jubilaciones anteriores a la edad legal. Y cree que las prejubilaciones deben seguir el mismo camino, ya que “se usan para abaratar los costes de los despidos utilizando mecanismos de sostenibilidad pública. Suponen que se destruya empleo a costa del contribuyente”, advierte. Aunque se piense que es un negocio con el que aparentemente nadie pierde, no es verdad, el saldo neto es negativo para la sociedad, prosigue. “La edad de jubilación debería ser igual para todos. ¿Por qué vamos a permitir que la gente se retire antes en un sistema de reparto?”, se pregunta. Y alude a la inequidad de estos mecanismos que permiten a algunos elegidos beneficiarse de una pensión más alta de una forma más barata.

Ninguna de las fuentes consultadas piensa que el país pueda permitirse jubilaciones tan tempranas. De hecho, es uno de los caballos de batalla con los que la OCDE y la Comisión Europea critican sistemáticamente a España, cuyos últimos Gobiernos han tratado de elevar la edad de jubilación a 67 años, al tiempo que permitían las retiradas anticipadas, que también intentan desincentivar sin demasiado éxito. “Debiéramos ser capaces de construir esquemas que no desanimen a la gente a seguir activa con 52 o 55 años, unos cortes de edad que me inquietan. Poder extinguir la prejubilación temporalmente mientras se trabaja para luego poder reengancharse a ella”, propone Ignacio García-Perrote, director del departamento laboral de Uría Menéndez, consciente de que los despidos de los veteranos no han contribuido a generar empleo entre los jóvenes como se planteaba.

“No se puede sorber y soplar al mismo tiempo”, dice José María Martínez, secretario general de la Federación de Servicios de CC OO. “Queremos que la gente trabaje hasta los 67 años, pero las empresas no la aguantan hasta esas edades. Un sistema de reparto no se sostiene así, sino invirtiendo en el Estado de bienestar, al que España destina un 11% del PIB frente al 14% europeo”.

Aunque es el propio Martínez quien advierte de que las reestructuraciones de plantilla que desde 2008 han destruido cerca de 125.000 trabajos en el sector bancario (que ha hecho muchos despidos y poco por generar empleabilidad entre sus empleados, según Susana Marcos, socia de la consultora de recursos humanos PeopleMatters), ahora van a llegar al sector servicios, que no ha tenido expedientes de regulación de empleo derivados de la digitalización.

Entre los próximos dos y cuatro años se producirán con intensidad, prevé el representante sindical, mientras recuerda que las cadenas de supermercados y grandes superficies no cuentan ni con los mismos recursos de la banca ni ofrecen los mismos sueldos. Es decir, tienen menos posibilidades de despedir a sus plantillas veteranas con las medidas menos traumáticas que representan prejubilaciones y bajas incentivadas. Ya se ve en el ERE de Dia. De los 1.708 afectados, solo 40 saldrán vía prejubilaciones. Y en Supersol, con cerca de 300 afectados, no ha habido ninguna.

Mientras todo esto sucede, en esa España de dos velocidades en la que se benefician siempre los mismos, según Marcos, surgen iniciativas para ofrecer salidas a los veteranos despedidos que necesitan completar su indemnización como 50Pro, una organización que forma en emprendimiento a este colectivo en un curso exprés de tres meses del que buena parte de los alumnos salen como autónomos o con una empresa bajo el brazo.

Reengancharse

“Las multinacionales ofrecen salidas económicas razonablemente buenas a los mayores de 50, pero los expulsados de otras empresas o complementan sus indemnizaciones, o lo pasan francamente mal porque no encuentran trabajo”, explica su responsable, Carlos Molina, quien acaba de ser contratado por Vodafone para impartir este curso entre 400 de sus 1.000 despedidos.

Cada vez hay menos miedo a dar el paso de trabajar por cuenta propia, apoya Román Merino, sobre todo entre quienes tienen entre 50 y 58 años. Antonio Miranda, prejubilado de Repsol y alumno de 50Pro, lo ha hecho. Es consultor. Y es otra de las personas consultadas que considera que el sistema español de retiros tempranos es absurdo. “En realidad, mi ERE no lo paga Repsol, que hace una provisión de fondos un año, con lo que obtiene menos resultados y, por tanto, paga menos a Hacienda. Y rebaja sus costes fijos con gente más barata por la que abona cotizaciones inferiores. No tiene sentido. No puede ser que la gente se vaya tan joven a la calle, y menos ahora que no hay obras para visitar y distraerse como un jubilado”, dice con ironía.


Asunción Larrinaga.
Asunción Larrinaga. INMA FLORES

«No volvería a trabajar ni aunque me nombrasen directora general»

Asunción Larrinaga


Asun Larrinaga salió hace seis años de Telefónica. La pilló por sorpresa. A los 54 años, fue llamada por recursos humanos para apuntarse a un plan de desvinculaciones voluntarias. Y pensó que era el momento de hacer algo diferente con su vida tras 24 años en la compañía. “Al principio fue traumático. Te sientes mayor, fuera del sistema… Tuve un par de años raros”, recuerda. Entonces le encargaron un proyecto mal pagado que le permitió salir del horror vacui que sentía, acostumbrada a una intensa vida laboral en un equipo en el que estaba a gusto y con un buen sueldo. Luego se animó a emprender, dedicando tiempo y dinero a un portal de Internet que le hizo verse tan metida en el trabajo, enviando correos electrónicos por la noche, que le devolvió a sus tiempos de Telefónica y pensó que se estaba equivocando, que había decidido cambiar de vida. Tuvo que echar cuentas, pues los incentivos anuales de Telefónica ya no llegaban y le tocaba hacerse cargo de gastos como el seguro médico o el plan de pensiones que antes sufragaba la operadora. “Entonces piensas en vivir de otra manera. Y te acuerdas de que en algún momento quisiste estudiar Filosofía”, explica. Se apuntó por la UNED y ahora cree que es la mejor decisión que ha tomado en la vida. Hace deporte, cuida de su madre y de vez en cuando se puede permitir ayudar a gente que lo necesita. “He estado en Perú, he hecho el Camino de Santiago… y ahora no volvería a trabajar en una empresa ni aunque me nombrasen directora general. La libertad y la capacidad de pensar que tengo no la cambio por nada”. Larrinaga dice que no tiene tiempo para aburrirse, y aunque salió conservando el 60% de su sueldo, “hay cosas en las que no tienes que invertir, como la ropa, y aprendes a vivir con menos”. Ella paga su cotización a la Seguridad Social y se ha comprado un pisito en Badajoz, donde nació, que tiene alquilado. Y hace una oda a la filosofía, que es muy terapéutica, mucho más que el yoga, dice.


Antonio Miranda, prejubilado de Repsol.
Antonio Miranda, prejubilado de Repsol. INMA FLORES

«No puedes pedirles esfuerzo a tus hijos si tú solo te dedicas a pasear»

Antonio Miranda


Ocurrió en 2017. Con el ERE de Repsol. A sus 56 años recién cumplidos, Antonio Miranda se topó con el corte de edad que había decidido la petrolera para las prejubilaciones. “No quería irme, pero habría sido injusto quedarme. Las condiciones que ofrece una empresa grande son excepcionales, un privilegio”, sostiene. Era el 80% del sueldo neto hasta la jubilación anticipada como jefe de un departamento con 25 personas. “Al principio tienes mucho dinero, pero luego piensas que no puedes decirles a tus hijos, de 16 y 18 años, que se esfuercen mientras ven cómo su padre se dedica a pasear”. Sintiéndose joven y con ganas de seguir haciendo tareas que le gustan, Miranda decidió ofrecer sus servicios expertos, pidió garantías de que podía seguir trabajando ante las miradas extrañadas de los sindicatos o de los empleados de la Seguridad Social, rememora. Como muchos otros prejubilados, optó por la consultoría. Sabe de gestión de proyectos, de riesgos y de presupuestos. “Llevo toda la vida trabajando en eso y puedo ayudar a las empresas a decidir cuál es el proyecto correcto”. Su planteamiento, como buen planificador, es conseguir en cuatro o cinco años como autónomo el 35% o 40% del salario que hubiera cobrado hasta la jubilación con 65 de haber seguido en Repsol. “El objetivo inicial era material; sin embargo, ahora lo más importante es ver que puedo seguir aportando en el terreno profesional”, explica. Miranda ha conseguido desde entonces cinco proyectos y se queja de que “la carga de trabajo, cuando funcionas de esta manera, no es previsible ni se puede controlar, con lo que te das atracones de septiembre a febrero y luego paras”. Tiene la oficina en su casa y en el primer año superó los objetivos de facturación que se había propuesto. “Este año va peor”, dice. Pero no se rinde y se ha embarcado en otra iniciativa con otros cuatro veteranos en similar situación: montar una agrupación para asistir y formar a medianas empresas en gestión de proyectos. De los 1.034 “desvinculados” en España de la petrolera al mismo tiempo que él, estima que una cuarta parte quería trabajar.


Carlos Rodríguez, emprendedor de 53 años.
Carlos Rodríguez, emprendedor de 53 años. INMA FLORES

«Con 50 años es difícil que te contraten. He emprendido por necesidad»

Carlos Rodríguez


Carlos Rodríguez, de 53 años, salió hace casi dos de Ges Seguros, donde era director financiero. Destinó tres meses a recobrar fuerzas. No podía permitirse el lujo de dejar de trabajar con cuatro hijos. Mandó currículos, tiró de contactos. Pero nada. La edad pesaba. “Entonces decidí que tenía que articular un plan alternativo porque a partir de los 50 es difícil que te contraten”, señala. Encontró 50Pro, una firma que imparte formación para el emprendimiento de mayores de 50 años, y se lanzó de cabeza. “Tenía claro que el curso, eminentemente práctico, era una solución real para mí. Que la idea de negocio que diseñara en él sería para ponerla en práctica”. Rodríguez conoció a un emprendedor con 20 años de experiencia, Raúl Mata, y se lanzó a poner en marcha la idea que tenía en mente: Truekeling, una plataforma de trueque multilateral, lo llama. Una web de intercambio de bienes y servicios entre empresas. “El punto crítico de las pymes es la gestión de tesorería. Con esta red de empresas y autónomos, que sometemos a filtros, les ayudamos a cerrar sus operaciones pagando mediante trueque y con una parte de dinero, con lo que la liquidez apenas se toca”, explica. La empresa puede dar desde soporte contable hasta proveer de suministros, servicios de mensajería, gestión de viajes, marketing digital y un largo etcétera. Truekeling cobra un 3% del intercambio repartido a partes iguales entre pyme y proveedor. La herramienta estará disponible este mes. Rodríguez y Mata han invertido 100.000 euros para ponerla en marcha, cifra que esperan rentabilizar a finales de este año o principios de 2020. La facturación que proyectan para 2019 superará los 70.000 euros, que se multiplicarán por tres al siguiente ejercicio. “La desaceleración económica actual puede ser un trampolín para nuestro negocio”, dice este exdirectivo, que por ahora tendrá que conformarse con ganar la mitad del sueldo que percibía en 2017. Y posiblemente en dos ejercicios pueda alcanzar su punto de partida como “emprendedor por necesidad”.


PLANES DE AHORROS ………. PLANES DE PENSIONES


La FUENTE.

José R. Duque • 1erINTERNATIONAL 45+EXPERIENCE 5.01 día • INTERNATIONAL 45+EXPERIENCE 5.0 – Caiga quien caiga


El COMENTARIO de nuestro Comentarista.

★Luis NICOLÁS CENTELLES.

Todavía habrá quien crea que «nuestra» economía y mercado de trabajo no tiene problemas muy serios de fondo y de gran calado.

Uno de ellos: l@s joven@s no encuentran empleo serio (por lo general), es decir, digno, hasta los 25. Y, el mercado se desprende de las personas empleadas a partir de los 50. Suponiendo que durante ese periodo laboral siempre haya estado emplead@ (lo que es mucho suponer), eso arroja una Vida Laboral cotizada de 25 años. Lo que corresponderá al mínimo de pensión por jubilación.

¿No creen que es un «sistema» premeditado?

Las empresas están conformadas por personas.

Por tanto, algo falla: ¿personas que no respetan a personas?

¡Algo falla! Y, francamente, es de muy profundo calado.


Pablo Hernández de Cos: “No vemos riesgo de recesión en el euro y aún menos en España” El gobernador del Banco de España teme que la inestabilidad política impida las reformas que considera necesarias. @el_pais @elpais_economia #Recesion #RiesgoDeRecesion #BancoDeEspaña #Politica #Reformas @CatSeguros #CatSegurosInforma #Ahorro #Economia #Finanzas


PabloHernandezDeCos20190320

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, en la sede de la institución en Madrid. CARLOS ROSILLO, El País.

La NOTICIA y la Entrevista (Enlace al artículo orgininal).

Madrid 

Pablo Hernández de Cos (Madrid, 48 años) es el segundo gobernador más joven del organismo supervisor, aunque lleva 22 años en el Banco de España y en diferentes instituciones internacionales. Tras nueve meses en el cargo, admite que lo que más le ha llamado la atención es la exposición pública y la complejidad técnica de su labor.

Pregunta. Usted fue nombrado por el Gobierno de Rajoy, pero tomó posesión con el de Sánchez. ¿Esto tiene ventajas o inconvenientes para la independencia?

Respuesta. Creo que no debe afectar. Uno tiene que asumir un mandato que supera el ciclo de un Gobierno para mostrarse independiente con todos los Gobiernos de distinto signo.

P. Pero es algo que no había ocurrido nunca. ¿No le provocó una sensación rara?

R. La verdad es que no, quizá porque el trabajo es muy absorbente. No he tenido tiempo ni siquiera de pensar en esas cuestiones.

P. Acaba de ser nombrado presidente del comité de supervisión de Basilea. ¿Qué supone ese nombramiento?

R. Es un reconocimiento a la labor del Banco de España en materia regulatoria y supervisora. No me han nombrado por ser Pablo Hernández de Cos, sino por la institución que es la que me arropa y la que ha generado el prestigio para poder ser presidente del comité de Basilea.

P. ¿No es difícil explicar que el Banco de España tenga tanto prestigio cuando la ciudadanía piensa lo contrario por lo que ha ocurrido durante la crisis?

R. Tras una crisis como la vivida, que ha sido esencialmente financiera, sería un error pensar que pueda no tener un coste reputacional para el supervisor, como ha sucedido también en otros países. Es indudable que lo ha tenido. Sin embargo, el personal y la dirección del Banco de España mantienen un prestigio internacional aunque suene paradójico. Lo que queremos ahora es recuperar la reputación sobre la base de ese prestigio.

P. ¿Esto también explica que ahora haya cuatro españoles en altos cargos de organismos financieros internacionales por primera vez en la historia o es casualidad?

R. La representación internacional es un objetivo que hay que tomarse muy en serio y yo lo hago. En los foros internacionales nos jugamos buena parte del futuro en materia supervisora, regulatoria y monetaria. Hay que buscar a las personas adecuadas para los puestos y hacer lo posible para que los alcancen.

P. Estamos viviendo un momento de desaceleración económica. ¿Cómo lo ve el Banco de España?

“Mi miedo es que la inestabilidad política impida las reformas”

 

R. Estamos viendo una desaceleración del área euro mayor de la esperada. La economía española se está viendo afectada, pero está capeando mejor el temporal. Prácticamente no se ha desacelerado en 2018 y sigue creciendo a mayor ritmo que las demás en 2019, pero no estamos aislados de los efectos de la zona euro. Si la desaceleración se prolonga y se profundiza en la zona euro, España acabaría resintiéndose. Por eso es importante prepararnos para lo que pueda venir.

P. ¿Estamos en riesgo de volver a tener una crisis?

R. Según los modelos económicos, que no son perfectos, ahora no vemos riesgos de una recesión en el área euro ni mucho menos en España, pero los condicionantes a futuro para la economía (Brexit, comercio exterior,…) son a la baja.

P. ¿Cómo puede afectar la inestabilidad política?

R. Mi preocupación es que la incertidumbre política acabe ralentizando las decisiones de política económica que todos sabemos que hay que tomar: preparar las finanzas públicas para cuando llegue otra recesión, reducir el endeudamiento público y aprobar las reformas estructurales necesarias. Tenemos la sensación de que la fragmentación parlamentaria algún efecto ya ha tenido. No se ha reducido nada el déficit estructural en los últimos cuatro años, por ejemplo.

P. ¿Las reformas que se hicieron durante la crisis han sido suficientes?

R. No, las reformas laborales de 2010 y 2012 iban en la buena dirección, pero los problemas del mercado de trabajo no se han acabado. Algunos siguen ahí, como la temporalidad, que es mala por la inestabilidad que produce en los trabajadores y perjudica a la productividad, porque los empresarios no invierten en su formación. Y hay otros, como el paro de larga duración, que necesita mejores políticas activas de empleo. Mi miedo es que la inestabilidad política impida los consensos necesarios para seguir haciendo reformas.

P. Si la reforma de 2012 quería acabar con la temporalidad fracasó en este aspecto.

R. Tuvo éxito en permitir el ajuste salarial que evitó despidos, pero es evidente que no tuvo éxito en la temporalidad.

P. ¿Cree que el Gobierno comparte estas inquietudes sobre la necesidad de más reformas económicas?

R. No solo creo que el Gobierno está de acuerdo en esto sino también el Parlamento. Seguro que combatir la temporalidad estará en los programas de los partidos políticos. Lo sorprendente es que luego no haya un consenso para aprobar medidas.

P. Uno de los temas sobre los que se ha pronunciado el Banco de España ha sido sobre el salario mínimo. ¿Hay pruebas de que va a frenar la contratación?

R. Nuestra valoración está basada en la evidencia empírica de nuestros economistas para la economía española, porque los efectos pueden ser diferentes en otras economías como la de EE UU, con una tasa de paro del 4%. En anteriores subidas, el efecto total sobre el empleo en la economía ha sido reducido, pero creemos que afecta a los colectivos que precisamente quiere ayudar: los jóvenes y los mayores de 50 años que, si son expulsados del mercado de trabajo, tienen pocas posibilidades de volver a incorporarse. En este caso, con una subida mayor, haciendo una extrapolación, los efectos pueden ser más significativos. Es legítimo y deseable que el Banco de España traslade estos mensajes.

P. ¿No es peligroso que el Banco de España entre en estos temas tan políticos?

R. Está en su ley de autonomía asesorar al Gobierno y hacerlo de esta manera, es decir, valorando las propuestas que están encima de la mesa. Pero lo importante una vez que la decisión se ha tomado es que hagamos seguimiento y evaluación de sus efectos.

P. Esta semana se ha conocido un informe de la autoridad bancaria europea que dice que hay 161 banqueros en España que cobran más de un millón de euros. ¿Sobre esto el Banco de España no tiene nada que decir?

R. Son empresas privadas que deciden cómo retribuir a sus directivos. Nosotros vigilamos que sus incentivos estén alineados con las prácticas que consideramos adecuadas.

P. Pero ¿no le incomoda que el Banco de España no diga nada sobre los salarios multimillonarios y se oponga a que el salario mínimo suba a 900 euros?

R. Es que el Banco de España no se opone a la subida del salario mínimo. Se le ha preguntado si esta medida puede tener algunos efectos negativos y la respuesta es que sí los puede tener. Pero nosotros no somos quiénes para oponernos. Las decisiones las toman el Gobierno y el Parlamento. Lo que no puede ser es que solo se nos pida opinión cuando va a favor de obra. Asumo que el Banco de España tiene que tener una visión crítica de la política económica. Es nuestro papel y tenemos que jugarlo. Aunque no sea agradable al oído de muchos, tenemos que tener independencia de criterio y valentía para comunicarlo. No nos oponemos a nada, solo lo valoramos.

P. ¿Qué opina de la viabilidad de las pensiones?

R. Las reformas de 2011 y 2013 garantizaban el equilibrio financiero del sistema de pensiones en el largo plazo a través sobre todo de una reducción de la tasa de sustitución de las pensiones. Ahora se cambia el sistema y se vuelven a ligar las pensiones al IPC, a lo que no nos oponemos, pero lo que decimos es que eso provoca un déficit en el sistema de tres puntos porcentuales a largo plazo. Y por lo tanto hay que actuar sobre los gastos, los ingresos o la edad de jubilación. Esto también es algo que tenemos que decir. Tenemos que dar la información y eso es positivo para la sociedad.

P. ¿Cuál es la perspectiva de los tipos de interés?

R. La política monetaria del BCE está condicionada a los datos de esa desaceleración económica y ha reaccionado anunciando una nueva ola de liquidez para que los bancos presten a las familias y empresas. También hemos retrasado la perspectiva de subida de tipos al menos hasta el final de año porque la situación económica está más deteriorada. La decisión fue absolutamente unánime.

P. ¿Qué países son los que más preocupan?

R. Alemania, por el frenazo de las exportaciones sobre todo a China y Turquía; Reino Unido e Italia, que ya ha entrado en recesión técnicamente. Lo que ha ocurrido con Italia es una llamada de atención de las consecuencias que puede tener, no ya la adopción de unas medidas, sino simplemente su anuncio.

P. ¿Qué le parece se haya propuesto llevar el informe del Congreso sobre la crisis financiera a la Fiscalía Anticorrupción?

R. No voy a valorar el dictamen de la comisión; está ahí y ya está. Acepto el coste de reputación que ha tenido la crisis para esta institución que ahora dirijo. Hemos interiorizado las lecciones de lo que pasó antes, durante y después de la crisis y ahora mi objetivo es recuperar la reputación del Banco de España y poner todos los mimbres para que, aunque se produzcan más crisis, tengan los menores costes económicos para los ciudadanos. Hay que identificar los riesgos de futuras crisis para que no acaben materializándose y este debe ser nuestro absoluto objetivo. Es la gran lección de lo que ha pasado en la crisis financiera. Ahora tenemos nuevos instrumentos para actuar cuando veamos riesgos, como por ejemplo la legislación que permite que limitemos los préstamos en el sector inmobiliario si creemos que están creciendo demasiado. También se ha creado la autoridad macroprudencial, que permitirá que el Gobierno y los diferentes supervisores se sienten para analizar los problemas.

P. ¿Hubo un problema con la gobernanza de las cajas de ahorros por la injerencia política?

R. Creo que la gobernanza es fundamental para una entidad y los supervisores estamos insistiendo en ello. No fue el único problema, pero sí uno de ellos.

P. ¿Cree que el Banco de España miró para otro lado durante la crisis?

R. Esa frase tiene un juicio de valor que yo no comparto. La realidad es que hubo una burbuja de crédito e inmobiliaria, que es lo que tenemos que tratar de evitar que se vuelva a producir. Esa es la lección y ahora estamos en mejor posición porque tenemos la experiencia del pasado y nuevas herramientas. Es nuestra prioridad. Lo tenemos muy claro.

P. ¿Asumir el problema de reputación del supervisor es decir que hubo cosas que no se hicieron bien?

R. Ante una crisis financiera y bancaria es imposible que el supervisor quede inmune en su reputación. Ahora debemos tratar de revertirlo y cambiar la opinión que puedan tener los ciudadanos sobre nosotros y hacerlo mejor.

P. ¿El caso de Bankia es un ejemplo de que cuando se buscan siempre salidas para que una entidad continúe trabajando pueden tener graves consecuencias y provocar daños mayores?

R. No me corresponde hablar de casos que están siendo juzgados.

P. ¿Cómo está el conflicto con los inspectores?

R. El Banco está impulsando un mayor acercamiento y diálogo con todo su personal, incluido, por supuesto, el de la Dirección General de Supervisión. Es cierto en este caso que la integración en el MUS [Mecanismo Único de Supervisión del Banco Central Europeo] no ha sido fácil. Esta es una situación parecida a la que se vivió con la política monetaria hace 20 años. Pero creo que nuestra integración en el MUS se ha llevado a cabo de manera ejemplar y, gracias al esfuerzo de todos, estamos teniendo un papel relevante en el BCE y en el supervisor europeo que seguiremos potenciando. Mi reciente nombramiento como presidente del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea es, sobre todo, un reconocimiento a este esfuerzo de la casa.

“Les pido más a los bancos en transparencia con el cliente”

P. ¿Hasta qué punto considera importante el problema de reputación que tienen los bancos?

R. Sin duda es importante y preocupante. Los bancos son conscientes de este problema, ya que su negocio está basado en la confianza y tienen que poner todos los instrumentos disponibles para revertir esa situación. Eso significa dar mucha más importancia a los temas de conducta, de relación con el cliente, de transparencia y de seguridad jurídica; deben poner más intensidad de la que ponían en el pasado.

P. ¿Es suficiente lo que están haciendo?

R. Yo les pido más. Saben que somos supervisores de conducta y analizamos rigurosamente su comportamiento. Hay cosas que mejorar en este campo y es el mensaje que les trasladamos.

P. ¿Qué deben mejorar?

“Queremos rapidez y profundidad en la investigación del BBVA”

 

R. Sobre todo en la transparencia ante el cliente, así como en garantizar que las decisiones en esta materia se trasladen a todo el banco, en particular a los empleados de las oficinas, que son los que tienen la relación directa con los clientes.

P. ¿Cuál es su visión de lo que está ocurriendo en el BBVA con las supuestas escuchas del excomisario Villarejo?

R. Si los hechos son ciertos, serían graves y podrían tener un coste de reputación para la entidad. Desde la supervisión pedimos un análisis en profundidad y con rapidez para solucionar este tema cuanto antes y así reducir al máximo el efecto reputacional.

P. ¿Se está retrasando demasiado la investigación del BBVA?

R. Todos queremos rapidez para que se solucione cuanto antes, pero debe basarse en un análisis en profundidad para llegar al fondo del asunto. Además el tema está judicializado.

P. ¿Cree que el BBVA está trabajando bien?

R. No me corresponde a mí juzgarlo.

P. Algunos banqueros de otras entidades creen que este tema perjudica a todo el sector.

R. Está claro que no ayuda a la recuperación de la reputación, siempre que se confirmen los hechos.

P. Los banqueros también lamentan que su negocio es poco rentable por la situación de los tipos bajos.

R. La baja rentabilidad es un problema de toda Europa y refleja la sobrecapacidad del sector: los bancos deben buscar nuevos nichos de negocio sin bajar la calidad del crédito. También deberían diversificar el negocio, reducir los costes y aumentar la eficiencia, algo en lo que pueden mejorar con el desarrollo de la digitalización.

P. Pero algunos bancos culpan de esta situación a los bajos tipos. ¿Tienen razón?

R. Este es el entorno económico en el que estamos; no se puede echar la culpa a la política monetaria porque esta responde al deterioro de la actividad económica. Para los bancos no es malo que el BCE reaccione para mejorar la economía, aunque es cierto que los bajos tipos perjudican su margen por intereses. Sin embargo, para la banca también es positivo que suba el volumen de crédito, que se reduzcan los activos dudosos si el paro mejora… aunque entiendo que el contexto es difícil.

P. Además han llegado mayores exigencias de capital.

R. Una de las grandes lecciones de la crisis es que las ratios de solvencia deben ser, como ya son, mucho más altas que antes para que no vuelva a suceder algo parecido o que, si ocurre, no tenga los mismos efectos. En este tema no cabe ninguna relajación.

P. ¿Es un problema que los bancos españoles estén a la cola en solvencia en Europa?

“Ni gestionamos, ni sugerimos, ni decidimos las fusiones bancarias”

 

R. Las ratios de solvencia han aumentado de manera significativa, cumplen con los requisitos y han pasado los test de estrés, pero es cierto que en la comparación internacional estamos con la solvencia más baja. Es otro argumento para pedir que sigan aumentando.

P. ¿Este escenario de baja rentabilidad y necesidades de capital lleva a más fusiones?

R. Las entidades son las que deben tomar las decisiones en este tema para asegurarse de que estas operaciones son positivas. Como supervisores tenemos que garantizar que la entidad resultante sea solvente y con la gobernanza adecuada, pero nosotros ni gestionamos ni decidimos las fusiones.

P. ¿El Banco de España va ser proactivo en estas fusiones?

R. Repito: el supervisor no puede ser un gestor de las entidades.

P. Y si alguna entidad va por el mal camino, ¿qué harían?

R. El mal camino para mí es que la entidad resultante de una fusión no tenga la solvencia o el sistema de gobernanza adecuado. Aquí sí que podríamos tomar medidas o poner barreras, por supuesto.

P. ¿El mal camino no podría ser que una entidad en solitario se quedara sin futuro?

R. El Banco de España no es un gestor de la actividad bancaria. La supervisión controla que se toman decisiones adecuadas pero no puede ni provocar ni sugerir procesos de fusiones, que son responsabilidad de los accionistas.

P. ¿Su pronóstico es que va a ver más fusiones?

R. Sería deseable que hubiera más fusiones en Europa y que fueran transfronterizas para reducir la capacidad y ayudar a que la unión bancaria fuera completa. Esta es una de las grandes carencias de la unión monetaria, que no existe un sistema bancario único.

P. Los banqueros dicen que los supervisores y los políticos no han preparado el terreno para las fusiones transfronterizas porque no hay normativa fiscal común ni un fondo de garantía de depósitos único.

R. Admito que hay muchos temas pendientes y que hay mucha regulación que todavía es nacional, por lo que se dificulta este proceso. Es cierto que el fondo de garantía de depósitos europeo es una prioridad. No tiene sentido que tengamos bancos supervisados por el BCE en Fráncfort, con ayuda de cada banco central, que cuando tienen problemas se resuelven en Bruselas pero si hay que rescatarlos se haga con el dinero de los ciudadanos del país en el que está el banco.

P. ¿Los bancos que están en procesos de fusiones se lo comunican?

R. Sí y hacemos un seguimiento.

P. ¿Cómo está viviendo el proceso de fusión de Unicaja con Liberbank y la aparición de Abanca?

R. Tenemos conocimiento de las negociaciones que hay entre ellos, pero las decisiones las debe tomar cada entidad. No me pronuncio sobre esta operación.

P. Ahora que será presidente del comité de Basilea le llegará la queja de que hay demasiada regulación en el mercado. ¿Cuáles son sus prioridades en este cargo?

R. El principal reto es traspasar a la legislación de cada jurisdicción todas las normativas aprobadas en el comité. Deberemos tener mucha labor diplomática ante los Gobiernos para conseguir este objetivo.

P. Otra crítica que se le ha hecho el Banco de España desde el ámbito político es que ha estado capturado por las grandes entidades ya que no puede permitir que caigan.

R. En los últimos años hemos tratado de que los bancos no sean tan grandes que sean imposibles de resolver. Por eso tenemos requisitos de resolución, no sólo de solvencia, que en algunos casos duplican los requisitos de capital.

P. Pero parece claro que cada vez hay entidades más grandes. Ahora se habla de la fusión Deutsche-Commerzbank.

“El BCE prefiere un reparto de funciones en la cúpula de los bancos”

 

R. Es una preocupación legítima que estamos evaluando a nivel internacional en el consejo de estabilidad financiera (FSB); debemos analizar si lo que hemos hecho en estos 10 años es suficiente. Una de las prioridades es evaluar hasta qué punto la nueva normativa es suficiente para evitar el problema de que los bancos sean demasiado grandes para caer.

P. El BCE no apuesta por la figura del presidente ejecutivo, un tema que ha salido a raíz de la sucesión de Francisco González en el BBVA. ¿En el futuro los presidentes no acumularán tanto poder?

R. A nadie se le oculta que el BCE tiene una preferencia por un reparto de funciones.

P. ¿Le gusta cómo ha quedado el esquema de mando del BBVA?

R. Han hecho mejoras significativas.

P. El Santander informó del posible fichaje de Andrea Orcel como consejero delegado, aunque no se firmó. ¿Si hubiese llegado se hubiera exigido un reparto de poder como el del BBVA?

R. No quiero hablar de casos hipotéticos. Hubo un anuncio que no se concretó, lo que pone de manifiesto la importancia de los mecanismos de gobernanza de las instituciones. No debo entrar en qué hubiera pasado si….

P. ¿Fue un error de gobernanza comunicar el fichaje sin tenerlo cerrado?

R. Para nosotros lo relevante es el resultado y que se hayan aplicado los mecanismos de gobernanza de la entidad al tomar la decisión.

P. Los bancos medianos y pequeños en España tienen la sensación de que los supervisores prefieren que se fusionen para ser grandes mientras que en Alemania siguen existiendo cajas de ahorros y entidades regionales. ¿Tienen razón en esta queja?

R. Es cierto que Alemania tiene muchas entidades que no están supervisadas directamente por el BCE por su menor tamaño, pero tampoco debemos ir a que se den diferentes modelos de supervisión. Sí es cierto que debe haber proporcionalidad en el modelo de supervisión que se aplica pero sin reducir los requisitos de solvencia.

P. ¿Qué lecciones sacan de la crisis del Popular?

R. A nivel europeo, en materia de resolución bancaria, una de las cuestiones que se está analizando es la que se deriva de que una entidad resuelta puede necesitar mucho más apoyo que solo unas palabras para transmitir confianza al mercado. Por lo tanto, una vez que se ha producido la resolución, debería haber un sistema para proporcionar y garantizar la liquidez al banco y no tener que improvisar. Es un tema muy importante y se está analizando. Ahora somos más conscientes de este problema.

P. ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de estos nueve meses que lleva en el cargo?

R. Quizá lo más novedoso para mí ha sido la exposición pública que lleva asociado el cargo, a la que no estaba acostumbrado.


La FUENTE y su comentario.

Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 0:41 p. m. on dom., mar. 17, 2019:
Tal y como lo veo en seis meses la tendencia mostrará, ya sin duda alguna, que estamos en la Tercera Fase de la crisis, no en EUR, sino en el mundo.  https://t.co/E5RwuEs4i4   #Elcrashtercerafase
(https://twitter.com/sninobecerra/status/1107245630764826624?s=09)


El COMENTARIO de @CatSeguros By ©® LNC.

El cometario de «La FUENTE» ya nos parece lo suficientemente elocuente. Les recordamos algunas noticias que publicamos en @CatSeguros hace algunas semanas:

Debemos ser serios y sinceros: el calado de fondo empuja a pensar que es conveniente estar alertas, apretarse el cinturón, guardar algo de lo que hoy se tiene para disponerlo mañana, y, sobre todo, disfrutar de las pequeñas cosas de la vida que -en definitiva- son las que más satisfacciones nos dan a nivel personal.


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