#Salud y #Nutricion: «La actualidad en 4 artículos» – #Consejos #Salud&Nutricion – #Astenia #AsteniaPrimaveral #8AlimentosConVitaminas #BebidaVegetal #DietaAtlantica


Qué es la astenia primaveral y cómo combatir sus síntomas.

El cambio de estación y de hora pueden afectar al organismo. Si al comienzo de la primavera te sientes más cansado de lo habitual, y te cuesta mantener tu ritmo de día habitual por falta de energía, probablemente padezcas astenia primaveral.

Este trastorno afecta a personas de entre 20 y 50 años, siendo más frecuente en mujeres que en hombres. Se estima que cerca del 2 % de la población lo sufre en algún momento de su vida, según las estadísticas recogidas en el informe de Portal Farma. Descubre qué es exactamente, cuáles son sus síntomas más habituales y cómo puedes combatirlos.    

Qué es la astenia primaveral y cuáles son sus síntomas.

La astenia primaveral es un trastorno estacional que provoca cansancio o fatiga a quien lo padezca, y que además persiste en el tiempo sin alguna causa puntual. Sus síntomas no suelen durar más de 15 días, pero si eres alérgico al polen podrías experimentar malestar más allá de los 15 días mencionados.

El principal signo de la astenia primaveral es el cansancio o el agotamiento, así lo confirman los estudios utilizados en la tesis doctoral de Astenia Crónica en Atención Primaria. Sin embargo, también puede presentarse con otros síntomas como: irritabilidad o cambios de humor repentinos, somnolencia durante el día, falta de apetito, dificultad para concentrarse, dolor de cabeza, reducción de la libido o tristeza sin causa aparente.

Causas de la astenia primaveral.

La astenia primaveral se debe a una combinación de diversos factores ambientales. Las variaciones climáticas que provocan una subida de las temperaturas y de la presión atmosférica, así como el incremento de las horas de luz, sumadas al cambio horario, son alguno de los factores que la propician.

Todos estos factores afectan al organismo alterando los ritmos circadianos debido a un cambio en la secreción de algunas hormonas, como las endorfinas, cortisol o melatonina. Esto ocasiona una alteración de los ritmos biológicos.

Cómo combatir los síntomas de la astenia primaveral.

No existe un tratamiento específico que ayude a que los síntomas desaparezcan al completo. Pero sí existen algunas medidas que permiten reducir sus efectos acelerando el proceso para que el organismo se adapte a los cambios. Estas son algunas de las recomendaciones más efectivas:

  • Adaptación paulatina. Anticípate al cambio horario que se realiza en primavera de forma gradual para seguir un proceso de adaptación. Para ello, adelanta unos minutos el reloj un par de semanas antes del cambio de hora hasta que poco a poco, llegue a la hora legal. Es importante mantener los horarios habituales de sueño y comida.
  • Actividad física moderada. El ejercicio físico regular durante 30 minutos al día ayuda a combatir algunos de los síntomas de la astenia, como el cansancio o la interrupción del ciclo de sueño.
  • Hidratación correcta. La subida de temperaturas hace que el organismo requiera de más líquidos y se sude más. Por lo tanto, es esencial ingerir los dos litros de agua recomendados al día para mantener el cuerpo hidratado.
  • Dieta variada y equilibrada. Tener una alimentación adecuada permite al organismo obtener los nutrientes necesarios para combatir la astenia y que pueda adaptarse a las nuevas condiciones ambientales. 
  • La dieta debe ser rica en verduras, frutas, carnes y pescados, productos lácteos y cereales, así como reducir los alimentos hipercalóricos. Para hacerlo de forma adecuada y que el proceso sea más sencillo, evitando así los síntomas, es recomendable contar con el asesoramiento de un especialista en nutrición para seguir un plan de alimentación adecuado a la estación.
  • Mantén tus rutinas de sueño. La astenia primaveral afecta a la melatonina, hormona encargada del sueño, y esto puede provocar alteraciones en este, haciendo que no sea reparador. Trata de dormir las ocho horas diarias y cenar una hora antes de ir a la cama.

Pon en práctica estas recomendaciones para combatir los síntomas de la astenia primaveral, combinar una dieta adecuada con ejercicio moderado y una rutina de sueño adecuada pueden ser claves para reducir las molestias. Consigue que la llegada del buen tiempo no sea un problema en tu día a día.


8 alimentos ricos en vitaminas que te ayudarán a prevenir enfermedades.

La ingesta de vitaminas es de gran importancia por diversos motivos y es que desempeñan funciones tan variadas como: ayudar en la formación de los tejidos, el correcto funcionamiento del sistema inmunológico o mantener el sistema nervioso en orden.

Existen muchos tipos de vitaminas y cada una de ellas cumple una función importante a la hora de mantener un buen estado de salud. Sin embargo, muchas veces por el estrés o por no consumir alimentos ricos en vitaminas, podemos sufrir carencia de algunas de ellas. Así lo revela el estudio ENIDE (Evaluación Nutricional de la Dieta Española) sobre el déficit en el consumo de vitaminas. Entre las vitaminas menos consumidas encontramos la D, A, E y la B9, también conocida como ácido fólico.

Existen dos tipos de vitaminas. Por una parte encontramos las llamadas liposolubles, que se acumulan en el tejido graso, entre ellas están las vitaminas A, D, E y K. Y, por otro lado, las hidrosolubles, que se encuentran y se disuelven en el agua.

La alimentación tiene mucho que ver en la falta de este tipo de vitaminas en nuestro organismo, aunque factores como la genética o una dieta desequilibrada también pueden influir en ella. A continuación te presentamos un listado de alimentos ricos en vitaminas para ayudarte a mantener tu sistema inmunológico sano.

8 alimentos ricos en vitaminas.

Huevo.

El huevo es un alimento especialmente rico en vitamina D y B12. Esta última puede encontrarse también en otros alimentos de origen animal. 

Zanahoria.

En la zanahoria encontramos una importante fuente de retinol y betacarotenos. Ambas vitaminas pueden encontrarse también en alimentos de origen animal, frutas, verduras y tubérculos de color anaranjado como la calabaza. 

Aguacate.

Este alimento es uno de los más antioxidantes que encontrarás en el mercado. Además, contienen una importante fuente de vitamina E, B9 y ácido fólico. Los minerales son también abundantes en el aguacate, que contiene potasio, magnesio, calcio y fósforo.

Aceite de oliva.

Junto con el pescado, la carne de ternera y los cereales, el aceite de oliva es una de las principales fuentes de vitaminas K y D. La vitamina K es una de las vitaminas que menos consumimos y podemos encontrarla en otras verduras como las acelgas, las espinacas y la rúcula. La vitamina D, por su parte, es la encargada de aportar calcio a nuestro organismo.

Pimiento.

A pesar de que la naranja es la que se lleva la fama, el pimiento es, junto con la zanahoria, uno de los alimentos más ricos en vitamina C. Se trata de una verdura muy versátil que puede ser incluida en prácticamente todas tus recetas, tanto en versión cruda como cocinada. No olvides que la vitamina C es un gran antioxidante, fundamental para mantener el colágeno.

Cereales.

Al igual que las carnes y pescados, los cereales son una gran fuente de vitamina B1, B2 y B3. Lo que los hace una alternativa ideal para vegetarianos y veganos. 

Patata.

La patata es un ingrediente rico en almidón que proporciona vitamina B6 a tu organismo. Es muy importante para ayudarte en el funcionamiento del sistema inmunitario y es especialmente recomendable para las mujeres embarazadas ya que contribuye a favorecer el desarrollo del bebé. 

Frutos secos.

Los frutos secos contienen un aporte importante de vitaminas D, B3, ácido fólico y vitaminas. Sin embargo, también contienen un elevado aporte calórico, por lo que te recomendamos consumirlos moderadamente. Si tu objetivo es adelgazar, debes saber que se trata de un alimento muy saciante.

Las almendras y avellanas contienen una elevada cantidad de vitamina E. Mientras, las pipas de girasol y las nueces son ricas en vitamina D, por lo que son muy interesantes en invierno, dado que la vitamina D se obtiene principalmente por el sol. Los cacahuetes, por su parte, son buenas fuentes de vitamina B3 y ácido fólico, además de aportar proteínas.


Descubre las diferencias entre la leche de avena o de soja y otras bebidas vegetales.

En los últimos años, el consumo de bebidas vegetales ha incrementado notablemente. Las llamadas leche de avena o de soja solo se podían comprar en tiendas específicas o herbolarios. A día de hoy, las podemos encontrar en las baldas de cualquier supermercado. Pero, ¡ojo!, porque aunque su apariencia pueda confundirte, las bebidas vegetales, no tienen nada que ver con las leches de origen animal, ni en composición, ni en valores nutricionales.

En este artículo te mostramos algunas de las bebidas vegetales que podrás encontrar en el supermercado, sus diferencias y lo que cada una de ellas puede hacer por ti:

¿Qué bebida vegetal es mejor?

El listado de bebidas vegetales es cada vez más extenso y puede que te surjan dudas a la hora de escoger aquella más beneficiosa para tu salud. Te describimos cada una de ellas para que tengas en cuenta todas sus propiedades antes de introducirlas en tu cesta de la compra.

Pero antes, queremos dejar claro que las bebidas vegetales no sustituyen a la leche de origen animal. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estas son menos completas que la leche de vaca desde el punto de vista nutricional, aunque son una buena opción para aquellas personas alérgicas o intolerantes a la lactosa. 

Bebida de soja, la que tiene más proteína.

En respuesta a qué bebida vegetal es la mejor, la conocida como leche de soja gana con bastante diferencia. Esta contiene la gran mayoría de los beneficios de la leche de vaca y es la que más se aleja de sus puntos negativos. 

Y es que, la bebida vegetal de soja contiene menos cantidad de grasas saturadas y carbohidratos que la leche de vaca. Además, posee un alto contenido en isoflavonas, unos fitonutrientes con un alto poder antioxidante, y fibra.

Se trata de una opción muy recomendable, y si además optas por su versión enriquecida en calcio y vitaminas, lo será todavía más.

Eso sí, puede que su sabor te resulte algo menos atractivo que el de otras bebidas vegetales y debes recordar que, por supuesto, no puede ser consumida por aquellas personas alérgicas a la soja. 

Bebida de almendras, la más cremosa.

Esta es una de las bebidas vegetales más cremosas, lo que la hace perfecta para tomar tanto fría como caliente. Es muy rica en antioxidantes y minerales esenciales como el potasio y el calcio, así como en vitamina D. Además, contiene un bajo contenido calórico por lo que se le considera ideal para perder peso. 

Puedes combinar esta bebida de almendras con café, infusiones o cacao sin que su sabor se vea alterado. La de almendras es algo dulce, lo que la convierte en un ingrediente muy apropiado para utilizar en tus postres caseros. 

Bebida de avena, baja en grasa y rica en proteínas.

La bebida de avena contiene una gran cantidad de calcio, especialmente si está enriquecida. Su índice de contenido graso es muy bajo, es muy rica en proteínas y no contiene gluten, por lo que está indicada para celíacos.   

Esta bebida vegetal es una de las alternativas más sabrosas y completas a las leches de origen animal.

Bebida de arroz, la más astringente.

La bebida de arroz destaca sobre el resto de bebidas vegetales por su fácil digestión y sus propiedades astringentes. Su sabor tiende a ser dulce, aunque es más suave que el de la bebida de almendras. Destaca por ser una importante fuente de vitamina B. 

Por contra, su nivel de proteínas y de grasas saludables es más bajo que el del resto de bebidas vegetales, por lo que no es una buena alternativa para sustituir a la leche de origen animal. 

Gracias a su sabor azucarado es perfecta para las meriendas de los niños, o para combinarla con cacao y cereales. 

Ahora que ya sabes que las bebidas vegetales nada tienen que ver con la leche de origen animal, podrás tomar mejores decisiones a la hora de escoger la más saludable. No obstante, puedes contar con la ayuda de profesionales especializados para que resuelvan todas tus dudas a la hora de incorporarlas en tu dieta diaria.


Descubre en qué consiste la dieta atlántica y sus 10 beneficios para tu salud.

Pescados, hortalizas y verduras son algunos de los alimentos principales que conforman la dieta atlántica. En los últimos tiempos esta se ha hecho más y más popular por todos los beneficios que este estilo de alimentación puede aportar a tu salud. Pero, ¿conoces en qué consiste la dieta atlántica? 

Al igual que sucede con su hermana, la dieta mediterránea, la dieta atlántica tiene múltiples beneficios para mantener la salud de tu corazón. Así lo avalan desde la Fundación Española del Corazón, donde afirman que la dieta atlántica puede ayudar a prevenir las enfermedades cardiovasculares o la diabetes.  

Qué es la dieta atlántica.

El concepto de dieta atlántica suena con más fuerza de un tiempo a esta parte, sin embargo, se trata de un estilo de alimentación que nos ha acompañado durante siglos. Países como Portugal, la Bretaña francesa o el Reino Unido son grandes consumidores de este estilo de alimentación. En España, la dieta atlántica, está muy extendida en zonas como Galicia, Cantabria o el País Vasco

Entre los alimentos principales que la conforman destacan el pescado, las frutas y las verduras. Todos ellos contienen una fuente de nutrientes importantes para nuestro organismo. Al igual que sucede en la dieta mediterránea, el aceite de oliva es uno de los ingredientes estrella para aderezar los platos que conforman este tipo de dieta. Los lácteos, cereales e hidratos de carbono cobran también gran protagonismo entre sus platos. El vino, en su justa medida, podría entrar también a formar parte de este estilo de dieta. 

Todos estos alimentos tienen una carga elevada de vitaminas, minerales y ácidos grasos omega-3. Lo que se persigue en este estilo de alimentación, es que todos sus ingredientes se cocinen de manera saludable, controlando el exceso de grasa. 

Si te animas a saber más sobre esta dieta, sigue leyendo y te contamos todo lo que debes saber sobre ella.

El decálogo de la dieta atlántica.

Durante el II Congreso Internacional de la Dieta Atlántica que se llevó a cabo en el año 2006, se estableció un Decálogo de la Dieta Atlántica, que contiene 10 recomendaciones a tener en cuenta. Las claves para una alimentación saludable según este decálogo son las siguientes: 

  1. Consumir pescado 3 o 4 veces por semana. De mar o de río, es indiferente. Lo importante es que integremos el pescado como uno de los alimentos fundamentales de la dieta.
  2. Incluir cereales, legumbres y patatas. Estos contribuyen en la aportación de la mitad de las calorías que nuestro cuerpo necesita a diario. Todos ellos son una buena fuente de fibra para nuestro cuerpo.
  3. Acompañar las comidas con frutas y hortalizas. En esta dieta se señalan especialmente los que son propios de cada zona. También incluyen hortalizas como el repollo, berzas…
  4. Aderezar con aceite de oliva. Se incluye como el ingrediente ideal para cocinar nuestros platos pero, sobre todo, para consumir en crudo acompañando a nuestras verduras y ensaladas. 
  5. Productos lácteos diarios. Estos son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc.) y vitaminas. Además, constituyen un aporte extra de fermentados y ayudan a mejorar la flora intestinal. 
  6. Consumir carne en su justa medida. La carne es fuente de hierro y proteínas, sin embargo, hay que consumirla de manera moderada, así lo advierten desde la Fundación Española del Corazón.
  7. El vino tiene cabida en la dieta atlántica. El consumo moderado de esta bebida, siempre durante las comidas, tiene cabida en la dieta atlántica. Sin embargo, el agua sigue siendo la fuente principal y más saludable de hidratación.
  8. La cocción y sencillez en la cocina. Preparar los alimentos de una manera sencilla y reduciendo la grasa al máximo es uno de los principios de esta dieta. La cocción es la forma más aconsejada, aunque también cabe la fritura en aceite de oliva o las técnicas de empanado y los platos preparados a la plancha.
  9. Disfrutar de la comida. Compartir los momentos de comidas con familiares o amigos y sin estrés es otro de los fundamentos de la dieta atlántica. 
  10. Complementar la alimentación saludable con actividad física. 

Ahora que ya conoces todos los beneficios de la dieta atlántica, puedes implementarla en tu día a día con la ayuda de un profesional. Si necesitas hacer un cambio en tu estilo de vida, puedes ponerte en contacto con un profesional cualificado cuando lo desees.


Fuente: #Nutricion y #Salud.

Artículos recopilados By Niklauss.


 


Pregúntanos todas tus dudas y solicítanos Proyecto de tu Seguro de Salud.

 (Ofertas SIN COMPROMISO de contratación y SIN COSTE)

 


 

#Salud y #Nutricion: «La actualidad en 4 artículos» #Consejos #Salud&Nutricion – #Desayunos #Tostadas #Smoothie #Yogur #Galletas #RetencionDeLiquidos #Colesterol #PokeBowl #EnsaladaDePasta #Salmon #TortillaDeAlzachofas #PolloAlLimon #EnsaladaDeGarbanzos #CremaDeCalabaza


4 ideas de desayunos rápidos, fáciles de preparar y saludables.

El desayuno es la comida más importante del día, pero ¿cuántas veces has acabado tomando solo un café a media mañana por las prisas del día a día? Tenemos que reconocerlo, el ajetreado ritmo de vida hace que acabemos comiendo lo primero que encontramos en la despensa. Y a veces ni eso.

Una de las principales razones por las que no es bueno saltárselo es porque aporta el 25 % de los nutrientes que el cuerpo necesita diariamente. Aunque la falta de tiempo ha hecho que cada vez sea más habitual hacerlo o tomar desayunos poco variados.

Preparar un desayuno saludable cada mañana parece misión imposible. Sin embargo, estas recetas de desayunos rápidos y fáciles de preparar te ayudarán a seguir una alimentación equilibrada. Despídete de las excusas para saltarte esta comida.

Tostadas.

Las tostadas son una de las alternativas de desayuno más populares. Rápidas de preparar, socorridas y con infinidad de combinaciones posibles más allá de la clásica de tomate y aceite de oliva virgen extra. 

Aptas para todos los gustos y dietas, donde puedes escoger hasta un pan diferente para cada una de ellas, como el integral, de semillas o el pan de centeno. Dale una vuelta con estas combinaciones fáciles de hacer: tostada de queso, fresas y chía, tostada de queso y salmón ahumado o tostada de aguacate y huevo duro.

Smoothie de frutas.

Los batidos de frutas son fáciles de preparar, tan solo son necesarios unos minutos en cortar y triturar la fruta. Son saludables gracias a los nutrientes que aportan al organismo que ayudan al sistema digestivo y son un gran aliado en las dietas para bajar de peso gracias a su capacidad para saciar el hambre.

Si no desayunas por las prisas del día a día, un smoothie es la alternativa perfecta porque puedes llevarlo contigo a cualquier parte, ya sea al trabajo o a la universidad. Puedes escoger tus frutas favoritas o las de temporada, desde sandía, plátano y leche o un batido de fresas y arándanos.

Yogur con fruta y semillas de chía.

Preparar un bol con fruta y semillas de chía es rápido, apenas tardarás unos minutos en elaborar esta receta. Y lo mejor de todo es que es una opción saludable para empezar el día gracias a sus beneficiosos nutrientes: vitamina A, C, B, hierro y calcio.

Puedes escoger tus frutas favoritas para añadirlas al yogur. Algunas de las que mejor combinan con este lácteo son la naranja, el kiwi, el plátano y las frutas del bosque. Por último, incorpora un puñado pequeño de semillas de chía. 

Estas semillas son ricas en antioxidantes y una gran fuente de fibra que ayudan a mejorar tu salud intestinal. Contienen proteínas de calidad que permiten sentir sensación de saciedad, reduciendo la ansiedad por seguir comiendo. Por lo tanto, es un aliado perfecto para el desayuno, ya que hace que te sientas lleno.

Galletas caseras de avena y chocolate.

Levantarse y tener listas unas galletas caseras que, además sean saludables, es un placer. Son todo un imprescindible en la despensa y lo mejor de todo es que puedes prepararlas en pocos minutos para varios días. 

Esta receta es ideal para toda la familia, tanto para adultos como para que los niños las lleven al colegio. En 20 minutos puedes dejar lista una bandeja de 25 galletas.

  • Introduce en el microondas un bol con 50 gr de mantequilla y sácalo en unos segundos cuando la veas derretida. Mézclala con 100 gr de copos de avena.
  • En otro bol mezcla un huevo XL con 40 gr de azúcar y 1/4 de cucharadita de sal hasta que esté homogénea. Añade 50 gr de harina y 1/2 de cucharadita de levadura y remuévelo lentamente.
  • Después incorpora la avena, previamente mezclada con la mantequilla y 100 gr de chocolate negro troceado. La pasta de galletas está lista. Guárdala en la nevera 10 minutos para que te resulte más sencillo hacer la forma.
  • Mientras das forma a las galletas precalienta el horno a 180 °C. Colócalas en la bandeja sobre un papel de horno y hornearlas durante 10 minutos.

Estos desayunos rápidos son ideales para no renunciar a una buena alimentación por la mañana debido a las prisas del día a día. Déjate de excusas en los días más ajetreados y añade estas recetas fáciles de preparar a tu menú semanal y consigue la energía que necesitas de forma saludable. Te recomendamos contactar con un nutricionista profesional para que te ayude a organizar estas recetas en una dieta equilibrada para toda la semana según tus gustos y necesidades.


Pruebas que se pueden realizar para anticipar enfermedades relacionadas con la alimentación.

Hoy día es posible anticipar enfermedades relacionadas con la alimentación y la nutrición gracias a ciertas pruebas médicas que llevan a cabo los nutricionistas o los gastroenterólogos. Esto es muy importante, dado que la prevención puede ser clave para evitar futuros problemas de salud y garantizar una mejor calidad de vida. Pero, ¿cuáles son esas pruebas?, te estarás preguntando.  A continuación te presentamos algunas de las más comunes, así que lee con atención. 

Pruebas médicas que sirven para prevenir enfermedades vinculadas con la nutrición y la alimentación.

Existen muchas pruebas médicas que los nutricionistas o gastroenterólogos pueden realizar para prevenir enfermedades relacionadas con la nutrición o la alimentación, haya síntomas o no. Sin embargo, para ello es necesario realizarlas a tiempo, es decir, conseguir una cita pronto para una detección temprana. En este sentido la sanidad privada es una opción ideal, ya que permite realizar dichas pruebas de inmediato, sin listas de espera o colas, a precios asequibles, y obtener resultados que permitan tratarlas y curarlas antes de que empeoren.  

Entre las pruebas médicas más frecuentes que se pueden realizar para prevenir enfermedades se encuentran las siguientes: 

  • Test de intolerancia alimentaria: en ciertas ocasiones nuestro organismo no es capaz de tolerar ciertos alimentos, lo cual se traduce en dolores estómago, diarreas, cansancio crónico, inflamación del intestino… para detectarlas, un especialista médico  analizará n una extracción de sangre que permite determinar si se es intolerante a algún alimento para poder evitarlo. 
  • Manometría esofágica para detectar el reflujo gastrofágico: el reflujo gastroesofágico se produce cuando el contenido del estómago vuelve hacia el esófago, en dirección a la boca. Los síntomas que te informarán que puedes padecerlo son: sensación de ardor en el pecho y en la boca del estómago después de las comidas, regurgitación de alimentos y sensación de nudo en la garganta. Además, estos problemas pueden agravarse si se dan por la noche, provocando también trastornos del sueño. Para diagnosticarlo, el gastroenterólogo debe realizar una manometría esofágica y medición del pH en 24 horas, y en algunos casos una endoscopia digestiva que permita identificar las causas del reflujo. Así se puede tratar antes de que provoque inflamación en las paredes del esófago o trastornos más serios como un estrechamiento del esófago.
  • Gastroscopia para diagnosticar úlceras gástricas: la gastroscopia, o endoscopia digestiva, es una exploración que permite ver la parte alta del tubo digestivo y que ayuda a diagnosticar úlceras gástricas y gastritis, que causan quemazón en el estómago, náuseas y digestiones dolorosas. Si se diagnostican a tiempo es posible evitar las úlceras pépticas, que producen sangrados peligrosos. 
  • Colonoscopia para identificar el cáncer de colon: la diarrea, la sangre en las heces, el estreñimiento, el sangrado rectal o la bajada repentina de peso pueden ser síntomas de un cáncer de colon. Con el objetivo de descartarlo o darle al paciente atención médica o quirúrgica inmediata, la prueba necesaria es una colonoscopia. 
  • Pruebas por imagen para encontrar cálculos biliares o inflamación del páncreas: los problemas en el páncreas, como la pancreatitis o los cálculos, se manifiestan con síntomas como el dolor abdominal hacia la espalda, las deposiciones aceitosas o la pérdida de peso repentina. Se detectan mediante pruebas por imagen como la ecografía abdominal, la tomografía o la resonancia de contraste, o también gracias a análisis de sangre o de heces. Así se evita la pancreatitis crónica, que no tiene cura y que puede provocar problemas digestivos e incluso diabetes. 

Como ves existen muchas pruebas médicas que pueden prevenir enfermedades en el sistema digestivo y los órganos relacionados, que se vuelven especialmente importantes con la edad. Por lo tanto, para garantizar la salud y la calidad de vida, recuerda la importancia de ante sospecha de algún síntoma, acudir rápidamente a un especialista que valore tu caso por si es necesaria alguna prueba diagnóstica que confirme una enfermedad grave.


Retención de líquidos: remedios para reducirla y causas que la propician.

Ante la retención de líquidos, ¿remedios caseros o farmacéuticos? Si sufres este problema es muy posible que te hayas hecho alguna vez la pregunta. Sin embargo, no es sencillo responder, ya que para hacerlo es esencial conocer a qué se debe esta retención.

Lo que sí podemos es conocer las causas y, sobre todo, los remedios que están a tu alcance para mejorar la situación. Una gran parte de la sociedad retiene líquidos y no siempre sabemos cómo reaccionar ante ella. Por eso, en el artículo de hoy te explicamos todo lo que necesitas saber para eliminar o reducir la retención de líquidos y la hinchazón que conlleva.

Síntomas y causas habituales de la retención de líquidos.

Normalmente se trata de un problema leve que puede resultar molesta ya que puede producir hinchazón en muñecas y tobillos, en el abdomen o en el rostro. Además puede hacernos sentir pesadez, aumento de peso y fatiga.

Entre las principales causas que pueden hacernos retener líquidos, podemos señalar las siguientes:

  • Un exceso de sal en la dieta
  • Una vida sedentaria
  • Permanecer mucho tiempo de pie, más todavía cuando se trata de una posición estática
  • Un bajo consumo de líquidos

Aunque ocurre con menos frecuencia, también debemos tener en cuenta las causas por enfermedad: alteraciones hormonales, afecciones hepáticas, problemas cardíacos y la ingesta de determinados medicamentos pueden desencadenar una retención de líquidos en nuestro organismo.

Remedios para deshacerte de la retención de líquidos.

Ahora que ya conoces las posibles causas de la retención de líquidos, encontrar remedios para solucionarla resulta más sencillo, y es que algunos de los motivos están directamente relacionados con su origen

Ten en cuenta que pasamos el día ingiriendo líquidos a través de la comida y la bebida, y esto no es malo pero, a veces, por determinados factores retenemos estos líquidos y debemos buscar el modo de expulsarlos. La orina y el sudor son la mejor solución, pero ¿sabes cómo propiciarlos?

Bebe muchos líquidos.

Paradójicamente, uno de los remedios más útiles para reducir la retención de líquidos es ingerirlos. Seguro que has oído una y mil veces que se recomienda beber dos litros de agua al día; pues bien, es fundamental cumplirlo, ya que además de ser necesario, te ayudará a orinar y así eliminar la retención de líquidos.

No obstante, si te cansa beber agua tienes alternativas para enmascararla, aunque nunca deben eliminar por completo su ingesta al natural. Estamos hablando de infusiones diuréticas, un imprescindible cuando se trata de retención de líquidosAlgunas de las más efectivas en este caso son la cola de caballo, el té verde, el diente de león, el jengibre o el hibisco. Existen más hierbas consideradas diuréticas, aunque sus efectos son menores que en las anteriores.

Ejercicio físico.

La sudoración cumple una función importante en lo que respecta a la expulsión de líquidos, por lo que es aconsejable practicar deporte con frecuencia. Además, de ayudarnos con este problema aporta diversos y conocidos beneficios a nuestra salud, así que, ¡comienza a hacer deporte!.

La alimentación.

La alimentación es otro pilar básico en la lucha contra la retención de líquidos. Procura mantener una dieta equilibrada, reducir el consumo de sal e incluir alimentos con alto contenido en agua, como sandía, melón, piña, rábano, manzana o coliflor, entre otros, o diuréticos, entre los que se encuentran el tomate, el limón, la zanahoria, los espárragos o la calabaza. Por otro lado, alimentos como el plátano y el aguacate,ricos en potasio, te ayudarán a contrarrestar los efectos del sodio en el organismo.

Medicación.

Siempre y cuando se utilice bajo prescripción médica, la medicación puede ser otro aliado contra la retención de líquidos. Existen medicamentos como la furosemida o la hidroclorotiazida que se utilizan en estos casos, aunque si hablamos de un caso leve, es preferible que pruebes previamente los remedios naturales. Puedes consultar el tratamiento más adecuado para ti con tu médico o especialista. 

Remedios externos.

Los masajes o drenajes linfáticos son muy utilizados para combatir la retención de líquidos.  Se trata de una alternativa que resulta muy efectiva, ya sea realizada de manera manual o en una clínica con los dispositivos adecuados

Por otro lado, si en tu caso el problema es provocado por pasar muchas horas seguidas de pie, las medias de compresión podrían ayudarte a sobrellevarlo.

Como puedes ver, las causas de la retención de líquidos pueden ser variadas y sus síntomas pueden manifestarse a través de diversas dolencias, pero lo más importante es que tienes a tu disposición gran cantidad de opciones para tratarla. Deja atrás las inflamaciones y la pesadez escogiendo la alternativa que mejor se adapte a ti.


7 recetas para bajar el colesterol: menú semanal.

¿Sabías que más de la mitad de la población española tiene el colesterol alto? Así lo confirma el estudio ENRICA, Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular de España, qué además explica que tan solo un 46,4 % es consciente de padecerlo.

Si perteneces a este porcentaje y el colesterol se te ha disparado, no te preocupes, la buena noticia es que existen maneras de bajarlo. Existen alimentos que te ayudarán a mantener a raya el colesterol, como aquellos ricos en fibra y con grasas de calidad: frutas y verduras, frutos secos, pescado azul, legumbres, granos integrales y aceite de oliva virgen extra. 

Apunta estas 7 recetas para bajar el colesterol, perfectas para planificar un menú semanal y no desesperarte al organizar las comidas con la dieta adecuada para disminuirlo.

Poke bowl de atún.

Esta receta tiene todos los ingredientes necesarios para bajar el colesterol y, además, está para chuparse los dedos. A la hora de escoger el arroz recuerda que el arroz integral contiene menos proteínas que el blanco, pocas grasas y es más rico en fibra, esto ayuda a reducir los niveles de colesterol malo en sangre porque favorece la digestión y a la producción de vitaminas.

Por otro lado, el jengibre contiene antioxidantes que ayudan a impedir la peroxidación lipídica, que hace posible que el hígado sea capaz de reducir el colesterol malo de forma natural.

Y el aguacate es uno de los alimentos más recomendados, puesto que es rico en ácidos grasos omega, imprescindibles para la salud cardiovascular. 

  • Hierve 50 g de arroz integral en una olla, mientras tanto, corta 125 g de atún crudo en dados. Pela el pepino y la cebolla para después córtalos en dados. 
  • Mezcla en un bol 15 ml de salsa de soja y un trozo pequeño de jengibre fresco rallado. Agrega el atún, el pepino y la cebolla y revuélvelo. 
  • Corta en tiras un aguacate. Cuando el arroz integral esté cocido, escúrrelo en un colador. Colócalo en un bol y cubre el arroz con la preparación del atún, la salsa y el aguacate. Espolvorea por encima semillas de chía.

Ensalada de pasta integral con AOVE y verduras.

Este plato de pasta integral es una receta sencilla que está repleta de los alimentos más adecuados para ayudarte a conseguir unos niveles saludables de colesterol. Acompaña la pasta con un chorrito de aceite de oliva virgen extra (AOVE), uno de productos más recomendados para disminuir el colesterol malo gracias a que contiene grasas monoinsaturadas que incrementan los niveles de colesterol bueno.

Acompaña la ensalada con verduras, ideales gracias a su alto contenido en fibra y vitaminas que contribuyen a una mejor digestión y a la disminución del colesterol malo. 

Tortilla de alcachofas.

La alcachofa es rica en fibra, regula el tránsito intestinal y baja los niveles del colesterol alto. Este alimento se puede preparar de muchas formas: rellenas de pollo, al horno o acompañadas con arroz. Para esta ocasión, puedes probar esta deliciosa receta de tortilla de alcachofas para cuatro personas.

  • Pela el tallo de 7 alcachofas, asegúrate de extraer y deshacerte de las hojas de fuera. Córtalas a láminas y rocía un limón por encima. 
  • Añade AOVE abundante en la sartén hasta cubrirla casi en su totalidad. Introduce las alcachofas, 3 dientes de ajo con piel y déjalo confitar a fuego medio. Cuando estén doradas hay que retirarlas del fuego y colocarlas sobre papel de cocina en un plato.
  • Bate 5 huevos e incorpora las alcachofas. Vierte la mezcla en la sartén y déjala cocinar cómo una tortilla tradicional.

Salmón.

El pescado azul, como el salmón, es beneficioso con la reducción de los niveles de colesterol gracias a contener ácidos grasos omega-3, vitaminas y nutrientes que producen un aumento de los niveles saludables del colesterol “bueno”.

Y lo mejor de todo es que puedes prepararlo de infinidad de formas. Desde simplemente añadirle un chorrito de aceite de oliva virgen extra y algunas hierbas antes de hornearlo, hasta prepararlo con una deliciosa salsa de naranja y almendras. Acompáñalo con unas patatas al horno para tener una receta de 10.

Pollo al limón .

Con el paso del tiempo, cuando hay exceso de colesterol malo, se acumula y adhiere en las paredes de las arterias. Los cítricos, como el limón, previenen esta acumulación, por lo tanto, son excelentes para ayudar a reducir los niveles de colesterol alto en el organismo.

Incluir el limón en tu dieta baja en colesterol es recomendable y esta receta es una manera deliciosa de incluirlo en tu menú. Fácil de preparar y deliciosa.

  • Precalienta el horno a 190º con calor arriba y abajo. Sazona el pollo con sal y pimienta. Corta media cebolla en tiras finas y machaca 2 dientes de ajo.
  • Añade estos ingredientes en una fuente para el horno con un poco de tomillo, romero, laurel y un limón cortado en rodajas. Coloca encima el trozo de pollo.
  • Mezcla en un bol 1/3 de vaso de vino blanco, el jugo de medio limón, una cucharada grande de miel y un chorrito de agua. Echa sobre la bandeja de pollo esta salsa y vierte un chorrito de AOVE. Y hornéalo a 190º durante 40 minutos.

Ensalada de garbanzos con tomate y ventresca de atún.

Las legumbres son uno de los alimentos más completos y nutritivos, asociados con una correcta dieta. Y son excelentes para bajar el colesterol, puesto que contienen estanoles, esteroles y fibra que ayudan a una mejor digestión y a la disminución de absorción del colesterol malo.

Prepara esta receta de garbanzos con tomates y ventresca de atún, añade unas rodajas finas de cebolla, rabanitos, aliñada con AOVE para un plato completo y saludable para el colesterol alto.

Crema de calabaza.

Las hortalizas son imprescindibles para luchar contra los niveles altos de colesterol. La calabaza es una de ellas gracias a sus propiedades depurativas. Y lo mejor es que puedes preparar una crema de calabaza deliciosa en solo 15 minutos.

  • Calienta 5 vasos de agua con dos cucharadas grandes de AOVE en una olla. Pela 400 gr de calabaza y dos zanahorias, después córtalas en dados. Pela una patata grande y córtala. 
  • Añade sal al gusto, introdúcelas en la olla y deja cocer durante 25 minutos a fuego medio. Retira la olla del fuego y tritura todo con la batidora hasta que quede una crema fina.

Prueba estas recetas para bajar el colesterol, perfectas para planificar tu menú semanal con los alimentos más recomendados. Cabe destacar la importancia de contar con el apoyo de un dietista profesional para que te ayude a elaborar un plan de alimentación específico para tus necesidades.


Fuente: #Nutricion y #Salud.

Artículos recopilados By Niklauss.


 


Pregúntanos todas tus dudas y solicítanos Oferta de tu Seguro de Salud.

 (Ofertas SIN COMPROMISO de contratación y SIN COSTE)


 

#Salud y #Nutricion: «La actualidad en 4 artículos» #Consejos #Salud&Nutricion #PerderPeso #GanarVolumen #MetodoDelPlato #Dieta #MenuSinFructosa


¿Por qué pierdo volumen pero no peso?

Estás reduciendo calorías, yendo al gimnasio y haciendo todo bien, pero tu peso no se mueve, ¿te resulta familiar? Probablemente, uno de los sentimientos menos motivadores es ver que el número en la báscula permanece igual.

No te preocupes, hay varios factores que influyen en esto y comprender lo que sucede en tu cuerpo puede ahorrarte mucho estrés y ayudarte a tener más éxito a largo plazo. Si te preguntas: “¿Por qué pierdo volumen, pero no peso?”, sigue leyendo, te contamos las razones y qué es lo que le ocurre a tu cuerpo.

Razones por las que pierdes volumen, pero no peso.

Para bajar de peso es necesario seguir una dieta sana y tener un estilo de vida activo para poder deshacerse de la grasa. Si a pesar de seguir un plan de alimentación saludable y hacer ejercicio no ves resultados en la báscula, no te preocupes, existen algunas razones que pueden estar ocasionando esta situación. Te contamos las más habituales.

Retención de agua.

La retención de líquidos es una acumulación excesiva de líquidos en los tejidos que puede ser causado por diversas razones como problemas circulatorios, insuficiencia cardiaca congestiva o enfermedades renales.

Este provoca ciertos síntomas relacionados con el aumento de peso. Desde hinchazón en las piernas hasta un incremento del perímetro abdominal. Por eso, esta puede ser una de las razones por la que, a pesar de bajar volumen, no pierdes peso. 

Para ponerle solución es necesario seguir una dieta baja en sodio. Puedes probar a reducir la ingesta de sal en tus comidas, ya que cuanta más sal consumas, más agua retiene tu cuerpo.

Estás ganando músculo.

La mayoría de las personas no se dan cuenta de que los músculos juegan un papel muy importante en la pérdida de peso. Hacer entrenamiento de fuerza mientras tienes un déficit de calorías puede hacerte ganar músculo a medida que pierdes grasa.

Al ganar músculo se pierde grasa, pero tu peso se puede mantener aunque notes que tu volumen se modifica. La razón es que el músculo pesa más o igual que la grasa, pero ocupa menos espacio.

Si practicas deporte y estás trabajando tus músculos, esta es la razón que puede estar ocasionado que notes que reduces de talla y tu cuerpo esté más estilizado, pero con el mismo peso que antes. 

Sin embargo, es importante que seas consciente de que el número de la báscula no es lo más relevante, piensa que tu cuerpo está más tonificado y has transformado la grasa en músculo. Además, una báscula normal muestra tu peso, pero no te dice cuánto de ese peso es músculo, grasa, agua, huesos u órganos. Centrarse en la pérdida de grasa es mucho más importante que centrarse en tu peso.

Cambios hormonales en las mujeres.

Los cambios hormonales en las mujeres también tienen mucho que ver en que el peso no baje, aunque el volumen sí.

Durante el ciclo de la menstruación, las hormonas están por todas partes y, además de afectar a tu estado de ánimo, también lo hacen a tu peso.

Dependiendo de la etapa de la menstruación en la que te encuentres, seguramente verás fluctuaciones en el peso. La hormona estrógeno provoca retención de líquidos y aumento del riesgo de subir de peso. Si estás en esa época del mes, es mejor esperar para poder evaluar los cambios.

Estar cerca de la menopausia también puede provocar cambios hormonales que pueden ocasionar una redistribución de la grasa, llegando a incrementar el peso o a mantenerlo igual a pesar de hacer ejercicio y seguir una dieta saludable.

Ahora ya conoces las razones más habituales por las que pierdes volumen pero no peso:un problema de retención de agua, estar ganando músculo, hasta estar experimentando cambios hormonales. 

Recuerda que lo importante es seguir una dieta saludable y hacer ejercicio de forma constante para poder conseguir que tus esfuerzos se vean reflejados en la báscula. 

No obstante, si quieres bajar de peso de manera segura, lo más recomendable es acudir a un especialista en nutrición para que te ayude a planificar tu alimentación en base a las necesidades de tu cuerpo. El cuadro de nutricionistas del seguro de salud y bienestar de Seguros Catalana Occidente puede ayudarte a definir el menú que mejor se ajusta a tus necesidades nutricionales.


5 Recetas de método del plato.

¿Quieres comer de forma más saludable, pero no sabes muy bien por dónde comenzar? Organizar comidas equilibradas puede parecer complicado al principio. Además de escoger los alimentos adecuados es necesario saber cómo repartir las cantidades de cada uno de ellos. 

El método del plato es una popular herramienta para hacer más sencillo el proceso que te permite incluir de una manera visual todos los ingredientes necesarios para preparar una comida variada y completa. Te contamos las mejores recetas de método del plato para que puedas comenzar a ponerlo en práctica.

¿Qué es el método del plato?

El método del plato se creó en 2011 por expertos nutricionistas en Harvard y se ha convertido en una de las pautas nutricionales más recomendadas y efectivas para ayudar a bajar de peso o seguir una dieta saludable.

El objetivo es obtener un único plato con las porciones adecuadas para una comida completa, saludable y sabrosa. Para ello, es necesario dividir el plato en cuatro partes:

  • 50% de verduras y hortalizas. Este tipo de alimentos tienen un alto contenido en agua, fibra y vitaminas. Esto hace que sus beneficios sean numerosos, como prevenir el estreñimiento, protegen el corazón, controlan los niveles de tensión arterial o benefician al sistema inmunitario. Es necesario ir combinándolas en crudo o cocidas. Podemos incluir desde brócoli, acelgas, zanahoria, tomates, pimientos… hasta champiñones. ¡Sé creativo!
  • 25% de carbohidratos. La cantidad recomendada equivale a una taza y es importante ir variando el tipo de alimento que se consume. En esta porción se incluyen las patatas, las legumbres, la pasta, el pan y los cereales. Estos alimentos ayudan a aportar energía al cuerpo, al correcto funcionamiento de la actividad cerebral y mejoran la salud cardíaca.
  • 25% de proteínas. La última porción del plato está destinada a los alimentos que tienen un alto aporte de proteínas, como la carne, el pescado o los huevos. Estos alimentos están compuestos por aminoácidos, contribuyen a reducir los niveles de azúcar y ayudan a la recuperación muscular.

Este método debe ir acompañado con, al menos, dos litros de agua al día y una pieza de fruta en cada comida. Además, durante las comidas es aconsejable tomar agua o bebidas no azucaradas, aunque este sistema permite la posibilidad de incluir té o café dos veces al día.

¿Cómo hacer el método del plato con alimentos combinados?

Las comidas no siempre encajan a la perfección con las secciones del plato. Muchas recetas combinan distintos alimentos, como por ejemplo los guisos, pasta, pizza o sándwiches. Pero aun así, puedes poner en práctica el método del plato. Es tan sencillo como identificar los ingredientes que vas a utilizar y pensar en qué porción del plato estarían colocados. 

Veamos un ejemplo. En una rebanada de pizza, la base sería el alimento con carbohidratos, el queso y la carne serían los alimentos con proteínas, y la salsa de tomate y cualquier verdura añadida  serían los vegetales.

Recetas para poner en práctica el método del plato .

Puede resultar abrumador seguir un menú semanal de método del plato. Sin embargo, las posibilidades de recetas para ponerlo en práctica son infinitas, ya que te permite combinar alimentos y conseguir platos sencillos o hasta muy elaborados, según el tiempo del que dispongas. Toma nota de algunas ideas y platos.

1. Ensalada de pasta con pollo.

Un plato sencillo es la pasta con pollo pues te permite seguir el método del plato sin demasiadas complicaciones gracias a su rápida preparación. Para su elaboración, pon a hervir una taza de pasta, saltea el pollo en una sartén con tomates Cherry, mezcla todo y aliña la ensalada con aceite de oliva virgen extra. 

2. Salteado de verduras con quinoa y carne.

Prepara un plato compuesto por una guarnición de quinoa, un salteado de champiñones, cebollas, brócoli y zanahoria junto con una pieza de carne blanca. Puedes añadir salsa de soja para aderezarlo.

3. Espinacas con huevo y pan.

Saltea las espinacas con tomates Cherry, después añade un huevo y déjalo hasta que quede bien cocido. En la porción de carbohidratos tuesta pan para acompañar la receta.

4. Merluza al vapor y patatas.

Prepara merluza al vapor, aderézala con un chorrito de aceite, sal y orégano. Acompaña el plato con patatas y cebolla.

5. Guiso completo.

Una receta de guiso también es posible en este método de alimentación. Prepara un guiso con garbanzos, pollo, patatas y verduras como zanahoria.

Pon en práctica estas recetas de método del plato y comprueba la eficacia de esta herramienta gracias a una visualización sencilla de cómo organizar los alimentos de tus comidas. Para preparar tu dieta de forma más clara y sin complicaciones puedes acudir a un experto en nutrición.


¿Qué galletas puedo comer si estoy a dieta?

Benditas galletas, no podemos vivir sin ellas, pero al empezar la dieta son el primer producto que desaparece de la despensa. 

Y tenemos que reconocerlo, a todos nos apetece algo dulce o picar algunas galletas de vez en cuando. Por eso te daremos una buena noticia: las galletas pueden ser parte de tu plan de alimentación saludable.

Entonces, te preguntarás: “¿qué galletas puedo comer si estoy a dieta?”. Te contamos todas las claves que necesitas para tomarlas de la manera adecuada y no tener que renunciar a ellas.

Comer galletas estando a dieta: todas las claves.

Si estás tratando de perder peso, para no caer en la tentación, probablemente hayas eliminado de tu despensa todos los productos con más calorías como las galletas. Muchas personas suprimen por completo cualquier dulce o galleta de su plan de alimentación para conseguir los objetivos que tienen establecidos. 

Sin embargo, esto no debe ser así. Seguir una dieta adecuada supone encontrar un equilibrio con opciones saludables para no privarte de determinados productos. No tiene qué significar eliminar al completo un alimento, solo tomarlo de la manera adecuada. 

En cuanto a las galletas, puedes incluirlas en tu plan de alimentación, aunque tienes que elegir las más nutritivas y tomar las cantidades correctas.

Sustituye la harina blanca por una integral.

La harina blanca suele ser el ingrediente principal de cualquier dulce o galleta, pero es el menos sano. Por eso, es aconsejable sustituirlo por una harina integral, debido a que los granos integrales aportan más fibras, minerales y vitaminas.

¡Y esa no es la única ventaja! Al ser más densas te saciarán más rápidamente que los productos elaborados con harina blanca. Esto es perfecto para no tener la necesidad de comer más galletas.

¿Cuántas galletas puedes comer al día si estás a dieta?

Las galletas son ideales para desayunar o merendar, pero ¿cuántas puedes comer sin que afecte a tu dieta? 

Lo más importante es que no tomes la mitad de un paquete de galletas, sino que comas 4-5 galletas y las acompañes de otros alimentos como fruta o frutos secos. Por ejemplo, un desayuno equilibrado y saludable puede tener 5 galletas y 1 plátano además de un vaso de leche.

A la hora de comer galletas debemos tener en cuenta que su valor nutricional es muy bajo y que, en cambio, tienen un alto contenido en azúcares y carbohidratos. Por lo tanto, es recomendable comer una cantidad de galletas reducida. Para que te hagas una idea, 4 galletas tienen en torno a un 30% de carbohidratos, lo que equivale a comer una rebanada de pan. Como ves, se trata de un alimento con un alto contenido en carbohidratos.

El chocolate negro y la fruta: los mejores aliados de las galletas.

El chocolate es uno de los alimentos más irresistibles, pero existen algunos más saludables que otros. Puedes combinarlo con galletas, pero para seguir una dieta adecuada te recomendamos que busques uno compuesto por, al menos, un 70% de cacao. Este tipo es conocido como chocolate negro o amargo y contiene menos azúcar, es una gran fuente de antioxidantes y ayuda a reducir los  niveles de colesterol. 

Además, puedes combinar la masa dulce de las galletas con pequeños trozos de fruta fresca como manzana o plátano, para conseguir que estén deliciosas, a la vez que saludables.

Ahora ya tienes todas las claves para responder a tu pregunta de “qué galletas puedo comer si estoy a dieta”. No tienes por qué eliminarlas de tu plan de alimentación, tan solo es necesario escoger las más saludables y tomar las cantidades adecuadas al día. 

No obstante, si estás cuidando tu alimentación o tienes en mente hacerlo, te recomendamos acudir a un profesional en nutrición para que te resulte más sencillo saber qué galletas incluir en tu dieta según las necesidades de tu cuerpo y tus objetivos. El cuadro médico de Seguros Catalana Occidente cuenta con un amplio cuadro de especialistas en dietética para acompañarte en el proceso.


Alimentos recomendados en un menú sin fructosa.

Entre un 40% y 60% de la población española se ve afectada por intolerancia a la fructosa, según la Asociación Andaluza de Patología Digestiva (AAPD). Esta causa molestias como gases, diarrea, estreñimiento o dolor abdominal. Si tu sistema digestivo no absorbe bien este azúcar simple es necesario seguir una dieta restringida en fructosa para aliviar los síntomas.

Aunque se encuentra en muchas frutas y edulcorantes, existe una gran variedad de alimentos por los que puedes optar en un menú sin fructosa. En este artículo te contamos qué puedes comer y cuáles son los alimentos que debes evitar para no sentir molestias. 

Alimentos permitidos en dietas para intolerantes a la fructosa.

No existe una solución única en la dieta para los intolerantes a la fructosa. En general, la mayoría de las personas que la padecen pueden tolerar algo de fructosa, pero todos tienen una sensibilidad diferente. Por ello, es importante acudir a un profesional médico o nutricionista para determinar el grado de intolerancia y la mejor dieta a seguir para asegurarte de que estás recibiendo una alimentación adecuada.

Sea cual sea tu nivel de intolerancia, existen algunos alimentos bajos en fructosa que son adecuados para el consumo. Lo único que deberás determinar es la cantidad tolerada por tu organismo en cada uno de ellos. A continuación te detallamos una lista de alimentos que pueden ayudarte:

Verduras.

Es esencial conocer qué verduras puedes tomar, algunas de ellas contienen fructosa y es recomendable evitar su consumo. Ciertas verduras como las zanahorias, las judías verdes, la espinaca y la col rizada son ejemplos de verduras que puedes incluir en tu dieta. La mayoría de las verduras que contienen pequeñas cantidades de fructosa están bien equilibradas con la glucosa, por lo que es probable que no causen un problema.

Sin embargo, no es aconsejable tomar espárragos, cebollas, guisantes, tomates o alcachofas. Te animamos a eliminarlas de tus platos si tienes intolerancia a la fructosa.

Productos lácteos.

Numerosos productos lácteos no contienen fructosa, pero es crucial asegurarse antes de tomarlos leyendo las etiquetas, ya que algunos pueden contener azúcar agregada. La leche fresca, el queso o los yogures naturales no contienen fructosa, por lo tanto, puedes consumirlos. 

Sin embargo, los batidos o yogures aromatizados pueden parecer libres de fructosa, no obstante tienen azúcar añadida y, a pesar de ser productos lácteos, es mejor no consumirlos. 

Grasas.

Añadir grasas saludables en una dieta restringida en fructosa es posible. Puedes consumir aceite de oliva virgen, mantequilla o margarina, pero evita aderezos procesados como la mayonesa.

Frutas bajas en fructosa.

A pesar de que todas las frutas contienen fructosa, una dieta recomendable para estas molestias gastrointestinales solo elimina los alimentos que contienen más de la mitad de su azúcar en forma de fructosa. Entre las frutas prohibidas para intolerantes a la fructosa encontramos la sandía, manzanas, peras, mango o cerezas. 

Sin embargo, puedes comer, siempre con moderación, plátanos, kiwis, fresas o arándanos, especialmente si distribuyes bien su ingesta a lo largo del día.

Carnes, pescados y marisco.

La mayoría de las carnes y pescados están naturalmente libres de fructosa a menos que estén preparados con ingredientes que la contengan, como puede ser el caso de algunas recetas con salsas para acompañar estos platos. Por eso, te aconsejamos evitar las salsas, sobre todo las procesadas.

Escoge carnes rojas, además de pollo, pavo, pescado y todo tipo de marisco. 

Los problemas intestinales para los intolerantes a la fructosa varían en cada persona, al igual que el tratamiento. La mejor solución es adaptar la dieta en función de los síntomas específicos y diseñar una alimentación con cantidades personalizadas según la tolerancia de tu organismo. 

Para ello, es necesario conocer los alimentos recomendados en un menú sin fructosa. Si padeces esta intolerancia lo mejor es que un experto nutricionista te ayude a preparar la dieta más adecuada a tus necesidades.


Fuente: #Nutricion y #Salud.

Artículos recopilados By Niklauss.


 


Pregúntanos todas tus dudas y solicítanos Oferta de tu Seguro de Salud.

 (Ofertas SIN COMPROMISO de contratación y SIN COSTE)


 

#Salud y #Nutricion: «La actualidad en 4 artículos» #Consejos #Salud&Nutricion #Bocadillos #BocadillosSaludables #AcidoUrico #Esparragos #Infarto #InfartoDeMiocardio #ReflujoGastricoLaringofaringeo


Artículo 1: Bocadillos saludables para llevar al trabajo: recetas fáciles y originales.

Bocadillo de huevo escalfado, tomate y aguacate.

El aguacate es uno de los ingredientes más sanos gracias a que está repleto de grasas saludables como las monoinsaturadas, que son excelentes para bajar de peso. Además, el aguacate, es rico en vitaminas E, C, en potasio y hierro. Sus beneficios son numerosos, por eso te animamos a comenzar tu bocadillo untando el pan con la mitad de un aguacate. 

Otro de los ingredientes que te recomendamos es el huevo, pero escalfado, ya que al ser cocinado de esta forma es más saludable. Termina añadiendo unas rodajas de tomate y una hoja de lechuga romana. ¡Tendrás un bocadillo delicioso y súper sano!

Bocadillo de salmón ahumado, pepino y mostaza.

Escoge un pan de centeno integral y úntalo con queso crema. Coloca sobre él unas 10 rodajas de pepino finas, después añade cuatro lonchas de salmón ahumado, un poco de mostaza y una hoja de lechuga fresca con unos tallos pequeños de eneldo.

Esta opción es perfecta para los días más calurosos. Es un bocata fresco, ligero, bajo en grasa y que se puede tomar frío. El salmón ahumado es considerado uno de los productos más sanos gracias a su elevado valor nutritivo. Además, es una fuente natural de proteínas, unos 25 g por cada 100 g de producto, ideal para tener fuerza para toda la jornada laboral.

Bocadillo de hummus, berenjena y rúcula.

Parece una combinación extraña, pero está deliciosa y es de lo más saludable. Esta alternativa necesita el uso del horno, pero es muy rápida. Tan solo necesitas unos 15 minutos de preparación y puedes dejarlo listo desde la noche anterior.

Lava y corta la berenjena en rodajas y colócalas en el horno con un poco de aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal en cada una. Ponlas en el horno a 190 °C durante 15 minutos.

Para preparar el bocadillo unta hummus en las rodajas de pan y coloca dos rodajas de berenjena sobre él. Después, añade un par de tomates secos en aceite de oliva virgen extra y rúcula a tu gusto. 

Mollete de solomillo de cerdo, tortilla francesa y tomates secos.

Dora el solomillo de cerdo en una sartén con aceite de oliva virgen extra y prepara una tortilla francesa. Abre los molletes y coloca una base de lechuga, un par de tomates secos, las rodajas de solomillo de cerdo y la tortilla francesa. ¡Listo para llevar!

Bocadillo de pan pita con ensalada césar.

En un mortero añade los siguientes ingredientes hasta que la mezcla quede muy fina: cucharadita de orégano seco, cucharadita de albahaca seca, otra de cebolla en polvo, pimentón y menta seca. 

Frota la mezcla resultante sobre unas pechugas de pollo. Después, cocina el pollo en una parrilla con aceite de oliva virgen extra hasta que esté dorado y reserva. Cuando esté lo suficientemente frío como para manipularlo, córtalo y mételo en el frigorífico a macerar durante la noche.

A la mañana siguiente, en un bol grande, añade el pollo, lechuga romana troceada y rocía con un chorrito de vinagreta césar. Remuévelo y añádelo en el pan de pita. Ligero, fresco y saludable.

Caer en la rutina al hacer el bocata es tan fácil: jamón york, queso y bla bla, ¡pero hay tantas opciones para poner entre dos rebanadas de pan! 


Artículo 2: ¿Qué es el ácido úrico y cuál es el problema?.

El ácido úrico es un compuesto químico que se crea en el organismo cuando se descomponen unas sustancias químicas llamadas purinas, que se pueden encontrar dentro del cuerpo humano y en algunos alimentos y bebidas.

Todas las personas tenemos el ácido úrico en nuestra sangre y, siempre que esté en niveles normales, es decir, entre 3,5 y 7,2 mg/dL, será depurado por medio de los riñones y expulsado definitivamente a través de la orina. 

Sin embargo, si el cuerpo produce demasiado ácido úrico o no lo expulsa bien mediante la orina, puede desencadenar en el desarrollo de la enfermedad conocida como gota. La gota provoca que se formen cristales de urato que se depositan en los tejidos de nuestro organismo, principalmente en las articulaciones.

En cualquier caso, mantengamos la calma. La gota se puede curar. De hecho, es de las pocas enfermedades reumatológicas que tienen solución. El tratamiento consiste en alcanzar un nivel adecuado de ácido úrico, hasta el punto de que los cristales de urato se disuelvan. Eso si, debe tratarse lo antes posible para evitar lesiones articulares y requiere un tiempo prolongado. 

Espárragos y ácido úrico: ¿cuál es la relación?

Ya hemos visto que el ácido úrico elevado que nuestros riñones no pueden filtrar se podría convertir en un peligro para nuestra salud. Ahora bien, ¿cómo podemos mantener dicho ácido en niveles aceptables?

Debes saber que existen dos factores de riesgo principales en este caso:

  • Sobrepeso.
  • Alimentación.

En efecto, para mantener a raya los niveles de ácido úrico conviene que mantengas una alimentación equilibrada y saludable.

Cuando pensamos en una comida sana, los espárragos suelen ser alimentos que a casi todos nos vienen a la mente, pues poseen muchos beneficios: son ricos en minerales como el potasio, fósforo, hierro y contienen fibra. Entonces, ¿por qué debemos evitarlos si tenemos elevado el ácido úrico? Básicamente por un motivo: porque contienen gran cantidad de purinas.

Ya hemos comentado que el ácido úrico es el resultado de la descomposición de las purinas que, a su vez, se producen en nuestro cuerpo, pero también se encuentran en diferentes alimentos. Y los espárragos están entre ellos. 

El espárrago y la gota.

Si tienes niveles altos de ácido úrico o sufres de gota, el primer paso es consultar con un médico especialista. El profesional será quien diseñe la mejor dieta para ti. La misma eliminará los alimentos ricos en purinas, principalmente las grasas animales, sobre todo el pescado azul como el boquerón o la sardina. También otros productos con alto contenido en purinas, como las legumbres, el pan integral, el  y el café y ciertas verduras como las espinacas, la coliflor, el champiñón o la cebolla.

Por lo general, mantendrás una alimentación rica en lácteoshuevos, cualquier tipo de verdura (menos las que hemos citado), los cereales no integrales y las pastas o las patatas.

Si bien el espárrago puede tener una relación negativa con el ácido úrico si se consume en exceso, no conviene que lo demonices por un caso particular. Recuerda que tiene muchos beneficios: es rico en minerales esenciales como fósforo, zinc o hierro, fibra y vitaminas, entre las que destacan la A, la C, la E, la K o la B9.

Lo normal es que, si se consumen de forma responsable en cantidades sensatas, no tengas ningún problema con esta verdura sabrosa y beneficiosa para tu salud y la de los tuyos.


Artículo 3: ¿Qué es un infarto agudo de miocardio?

El corazón es un músculo que está en continua contracción y relajación día y noche. Para su correcto funcionamiento necesita un aporte continuo de oxígeno y otros nutrientes, que sirven como combustible para producir energía. 

El oxígeno y nutrientes llegan al músculo cardíaco a través de 3 arterias coronarias (similares a 3 tuberías ). Cada una de estas tuberías (coronarias) irriga una parte del corazón. Como consecuencia de exposición a los llamados factores de riesgo (posteriormente elaboramos este aspecto), las coronarias van acumulando progresivamente y de forma silente grasa (y otro material inflamatorio) en su pared. 

El crecimiento progresivo de los acúmulos de grasa, llamados placas de ateroma, hace que la coronaria pueda estrecharse progresivamente. Durante este proceso de crecimiento de las placas de ateroma, en un momento puntual, la cápsula que recubre la grasa puede fracturarse, poniendo la grasa en contacto con la sangre que circula dentro de una de estas tuberías (coronarias). La grasa no es soluble y al contacto con la sangre provoca la formación rápida de un coágulo de sangre, que puede llegar a obstruir completamente la coronaria, impidiendo que la sangre pueda llegar a la parte de corazón distal al lugar de obstrucción

El músculo cardiaco que deja de recibir aporte de sangre deja de funcionar muy rápidamente (es decir, deja de contraerse). Si esta situación se prolonga (más de 20-30 minutos), el daño al corazón se hace progresivamente irreversible (se queda necrosado). Cuanto más tiempo esté una parte de corazón sin recibir aporte sanguíneo, más extensa será la zona de daño irreversible. Después de varias horas, la práctica totalidad del territorio que dejó de recibir sangre se queda necrosada, y el músculo se sustituye por una cicatriz que no se contrae y puede provocar otros problemas. 

¿Cómo se trata?

El tratamiento para un infarto de miocardio consiste en “desatascar” la arteria ocluida lo más rápidamente posible. Si se consigue recanalizar la tubería (coronaria) relativamente pronto (primeras 1-2 horas), la secuela del infarto será mucho menor que si la recanalización se produce pasadas varias horas (o cuando no se recanaliza la arteria coronaria). Debido a esta rápida progresión del daño irreversible cardíaco durante un infarto, su tratamiento debe instaurarse lo antes posible. Es por ello que ante síntomas sugestivos de infarto (comentado posteriormente), se debe avisar a los servicios de emergencias lo antes posible. En este caso aplica el dicho “más vale un por si acaso que un yo pensaba”.

Existen dos métodos para desobstruir la coronaria durante un infarto: 

  • Cateterismo
  • Inyección de fármacos. 

Sin duda, la mejor técnica es el cateterismo, que es lo que realizamos los cardiólogos intervencionistas. Consiste en llegar a la coronaria obstruida a través de un catéter (tubo largo) que se inserta por una punción pequeña en una arteria de la muñeca. A través de este catéter se puede ver cual es el lugar donde está la obstrucción, para luego insertar un stent (malla metálica que abre desde dentro la coronaria e impide que se vuelva a cerrar). 

Cuando el cateterismo no se puede realizar relativamente rápido (por ejemplo porque el paciente está en un área muy alejada del hospital con capacidad para hacer cateterismos), la opción alternativa es inyectar un medicamento por la vena que tiene la capacidad  de disolver el coágulo que obstruye la coronaria. España tiene una red de hospitales excepcional y la cobertura para hacer cateterismos urgentes es muy alta. 

Infarto de miocardio: síntomas.

El síntoma más “típico” de un infarto es la aparición más o menos brusca de presión en el centro del pecho (similar a tener un peso encima). Este dolor no se alivia con los movimientos, y en ocasiones se extiende a la mandíbula, uno o los dos brazos e incluso a la boca del estómago

En ocasiones se acompaña de sudores o boca seca. Existen otras formas de manifestarse los infartos, pero son menos frecuentes. 

¿Cómo debo actuar cuando tengo síntomas sugestivos?

En cualquier caso, ante un dolor en el pecho que no se ha tenido antes y que se mantiene a lo largo de minutos, lo mejor es llamar al 112 buscando asistencia. Es mucho más seguro llamar a los servicios de emergencias que acudir por sus propios medios al hospital, ya que durante un infarto en curso pueden producirse arritmias que incluso evolucionen a parada cardiaca, y en presencia de servicios de emergencias se puede actuar de inmediato.

¿Por qué se producen los infartos? 

El mecanismo último que provoca el infarto ya se ha explicado previamente, pero es importante conocer por qué se va acumulando grasa en la pared de las coronarias. La exposición a los llamados factores de riesgo explica en gran medida este proceso. Los factores de riesgo más conocidos son:

  • El colesterol elevado
  • La hipertensión arterial
  • El tabaquismo
  • La diabetes. 

La exposición continua a uno o varios de estos factores de riesgo hace que las arterias de todo el cuerpo (no sólo las coronarias) empiecen a dañarse y se hagan propensas a acumular grasa en su pared. 

¿Es posible la prevención del infarto de miocardio?

La gran mayoría de los infartos sería prevenible. Evitar los factores de riesgo (evitando, por ejemplo, el tabaco) o tratarlos de manera precoz (por ejemplo con intervenciones que bajen el colesterol o la tensión arterial) resulta en una reducción muy importante de las probabilidades de padecer un infarto de miocardio.

Es importante reseñar que el acúmulo de grasa en las arterias no sólo afecta al corazón, sino a todo el organismo, y además de infartos puede provocar ictus cerebrales, aneurismas de aorta e incluso demencia.

Prevención del infarto de miocardio: Conclusiones.

Dos mensajes a modo de resumen:

  • Hay que controlar los factores de riesgo desde edades tempranas (evitar el tabaco, tomarse la tensión arterial de manera frecuente (anual) y hacerse analítica para ver los valores de colesterol). En caso de tener factores de riesgo, hay que iniciar intervenciones lo antes posible ya que el tiempo de exposición a los factores de riesgo condiciona la progresión de la enfermedad de manera silente.
  • Ante síntomas sugestivos de infarto hay que buscar asistencia sanitaria lo antes posible (en cardiología decimos que “el tiempo es músculo (cardiaco)”.

Artículo 4: Qué es el reflujo gástrico laringofaríngeo.

El reflujo gástrico laringofaríngeo, también conocido como reflujo silencioso, es un tipo de enfermedad del reflujo gastroesofágico (ERGE). Este ocurre cuando el músculo del esfínter al final del esófago no funciona de forma correcta, entonces el ácido del estómago puede retroceder a la laringe, garganta o conducto nasal. 

En pocas palabras, el músculo del esfínter, es el encargado de controlar el paso de la comida del esófago al estómago. Pero cuando este se relaja y no funciona de forma adecuada el ácido puede volver a subir hasta la garganta provocando numerosas molestias.

Cómo consecuencia, el ácido causa inflamación en estas zonas, puesto que no están preparadas para protegerse del ácido gástrico. Provoca un deterioro significativo en la calidad de vida y puede ocasionar una patología laríngea y esofágica grave si no se trata.

Los síntomas que provoca pueden ser parecidos a los de ERGE, por lo tanto, estas enfermedades suelen confundirse. Sin embargo, existen varias diferencias entre ambas y, a menudo, la enfermedad del reflujo gástrico laringofaríngeo tiene una recuperación más lenta.

Puede ocurrir especialmente en bebés debido a que sus músculos del esfínter no están desarrollados al completo, pasan la mayor parte del tiempo acostados y porque su esófago es más corto, pero también aparece en adultos.

Cómo saber si tienes reflujo silencioso: sus síntomas.

Te preguntas ¿cómo saber si tengo reflujo silencioso? Existen algunos síntomas que pueden ayudarte a detectar que tienes esta afección.

Sin embargo, es importante destacar la importancia de acudir a un médico especialista para comprobar si lo padeces por medio de una prueba diagnóstica, una endoscopia superior. Para este procedimiento se introduce un tubo flexible por la garganta para ver si hay zonas, como las cuerdas vocales, afectadas por el ácido. 

La ronquera crónica, o necesidad habitual de aclarar la garganta y carraspeo por tos, así como la sensación de un nudo en la garganta o dificultad para tragar (disfagia), pueden ser signos de que tienes reflujo silencioso. 

Otros síntomas pueden ser una sensación constante de goteo nasal, indigestión, dificultad para respirar o un sabor amargo en la parte posterior de la garganta.

Estos signos, y especialmente cuando el ácido del estómago se acumula en la garganta y la laringe, pueden causar un daño mayor a largo plazo, llegando a crear cicatrices en estas zonas. Además, puede incrementar el riesgo de sufrir cáncer de garganta, empeorar enfermedades como el asma o bronquitis o afectar a los pulmones.

Cómo evitar los síntomas del reflujo gástrico laringofaríngeo.

Existen numerosas alternativas de tratamiento que pueden reducir la gravedad y la frecuencia de los síntomas de reflujo silencioso. El más habitual es seguir un tratamiento médico con un especialista, pero complementarlo con ciertos cambios en el estilo de vida

En la mayoría de casos es necesario evitar algunos alimentos que promueven el reflujo, como los alimentos cítricos, picantes o el café, entre muchos otros. Para esto es recomendable acudir a un especialista en nutrición para que te ayude a crear una dieta de alimentación adaptada a tus necesidades.

Además de estos cambios pueden incluirse también otros para mejorar los síntomas:

  • Evitar acostarse hasta que pasen 2 horas tras la comida
  • Evitar la ropa ajustada
  • Mantener la zona superior del cuerpo ligeramente elevada mientras duermes
  • Comer comidas pequeñas y más frecuentes. 

Ahora ya conoces los principales síntomas del reflujo gástrico laringofaríngeo, presta atención a estos indicadores y acude a un especialista si aparecen para comprobar si padeces esta afección y qué tratamiento debes seguir para reducir las molestias.


Artículos recopilados By Niklauss.


 


Pregúntanos todas tus dudas y solicítanos Oferta de tu Seguro de Salud.

 (Ofertas SIN COMPROMISO de contratación y SIN COSTE)