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EL PAIS – 17 ABR 2019 – 17:37 CEST – Alemania augura un crecimiento raquítico en 2019: baja su previsión al 0,5%. @el_pais #Alemania @elpais_economia #Crecimiento #PIB #Economia #Finanzas #Noticias @CatSeguros #CatSegurosNoticias


Las tensiones comerciales, el Brexit y la caída de la demanda global lastran una economía que mira al exterior



La NOTICIA (Enlace al artículo original).

La economía alemana no remonta. El Gobierno vuelve a rebajar sus previsiones de crecimiento a tenor de la rebaja que ha hecho hace semanas en FMI: la economía solo avanzará en 2019 un 0,5%, lo que supone dejar en la mitad las anteriores pronósticos, que ya habían sufrido también recortes. El Brexit, las tensiones comerciales con Estados Unidos y la débil demanda China son algunas de las causas que explican el enfriamiento de la economía alemana, según explicó el ministro de Economía, Peter Altmaier, que ha calificado el momento de “fase de debilidad”.

La falta de tracción de la locomotora alemana preocupa en toda Europa, donde se temen las reverberaciones de la gran potencia económica de la zona euro.Alemania no espera un buen año, pero frente a la previsión de medio punto del PIB para este año, Altmaier cifró en 1,5% el crecimiento para 2020 y consideró que “la actual fase de debilidad será superada”. Aún así, admitió que la ralentización debe servir de “señal de alerta”. La previsión de crecimiento supone un punto porcentual menos que el año pasado y la peor cifra en seis años.

El ministro de Economía interpretó que la economía alemana experimenta una “evolución lenta, pero sólida” y explicó que la rebaja de la previsión se debe principalmente a la coyuntura exterior. Con cifras de empleo récord, subida de salarios, una fuerte demanda del consumo interna y una importante inversión en infraestructuras y vivienda, Berlín centra su preocupación en los factores externos de una economía expuesta como pocas otras al comercio internacional. Altmaier aseguró que invierten ahora cifras récord en infraestructuras, educación, investigación e inteligencia artificial.

La actual rebaja de las previsiones de crecimiento sucede a otra anterior y se produce después de que en febrero trascendiera que Berlín esquivó la recesión técnica por la mínima en el último trimestre del año pasado. El Gobierno alemán y numerosos economistas justifican el bache de finales del año pasado con dos circunstancias coyunturales y superadas: la adaptación a la nueva normativa de emisiones para automóviles y la sequía que interrumpió el transporte comercial en el Rin. Superada la coyuntura, los indicadores no acaban de mostrar la recuperación esperada. Las últimas cifras de producción industrial muestran un crecimiento debido sobre todo al sector de la construcción, favorecido por la demanda y los tipo de interés, pero registran también la mayor caída de pedidos en la industria en dos años para el mes de febrero.

“Es una cifra muy baja, que coincide con nuestros pronósticos”, interpreta Timo Wollmershäuser, jefe de predicciones y análisis del Instituto Ifo de Múnich. Este economista explica que el arranque débil de principios de año se verá superado por una ligera aceleración a partir de mitad de año. Pero advierte también de que la recuperación anunciada para el año que viene obedece en buena medida a que habrá cuatro días laborales más, comparado con el calendario de 2019, lo que inflará sustancialmente el crecimiento.

Las previsiones para 2020 podrían además saltar por los aires de agravarse alguno de las múltiples incertidumbres que acechan en el horizonte. De qué tipo de Brexit acabe por materializarse, de la posible aplicación de tarifas estadounidenses a los europeos, de cómo se resuelva la crisis italiana y también del resultado de las elecciones europeas, dependerá en buena medida que la previsión del 1,5% acabe por cumplirse.

“Las buenas noticias es que hay muchos indicadores, sobre todo domésticos, que apuntan a que no habrá recesión”, analiza Wollmershäuser, quien centra el problema en la debilidad de la producción, sobre todo en el sector del automóvil. La caída de la demanda global del automóvil afecta a muchos países, pero especialmente a Alemania por ser un gran productor mundial. También en Alemania ha caído la demanda de automóviles, en un contexto de caída de la reputación de los fabricantes, afectados por el llamado Dieselgate, y de crecientes restricciones a los modelos más contaminantes. La caída de la venta de automóviles impacta de manera directa en numerosos países de la UE, sobre todo del este de Europa, de donde proceden numerosos componentes para la fabricación.

El enfriamiento actual se produce después de casi una década de un crecimiento económico ininterrumpido en Alemania, que obliga ahora a un Gobierno acostumbrado a abultados superávits a apretarse el cinturón.


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El Comentario de la FUENTE.

Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 9:05 a. m. on jue., abr. 18, 2019:
En el 2020 “habrá cuatro días laborales más, comparado con el calendario de 2019, lo que inflará sustancialmente el crecimiento”. ¿Seguro? Será si esa  mayor producción se coloca; y hay que restar el gasto en ocio. https://t.co/5dDkMo7NdV
(https://twitter.com/sninobecerra/status/1118772484009017344?s=09)


La acidez de nuestro Comentarista.

L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:59 p. m. on vie., abr. 19, 2019:
Todos los “expertos” y los “organismos oficiales” nos están anunciando “lo q nos viene encima”.

¿Para qué; o bien, x qué?

¿Es realmente “lo q se nos viene encima”; o bien, es “lo q quieren provocar”?

Probablemente todo forme parte d una “inmensa manipulación”.

Para meditar…
(https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1119329727800594432?s=09)


@CatSeguros comenta By ©® Niklauss.

Lo que realmente resulta increíble es que se esté dilucidando el crecimiento del 2020 frente al del 2019 por el detalle “habrá cuatro días laborales más, comparado con el calendario de 2019, lo que inflará sustancialmente el crecimiento” .

Francamente, si el Crecimiento del PIB de un país entero como Alemania (así como, sus repercusiones en la Zona Euro) dependen de 4 días laborables más o menos ¡¡¡HAY ALGO QUE NO FUNCIONA!!!.

Para empezar, si hay 4 días laborables más, eso implica 4 días menos de consumo. Y, sin consumo, no hay crecimiento, tal y como está diseñado el sistema actual de vida y economía.

Para seguir, si en todo un año el crecimiento substancial depende de tan sólo esos 4 días, …, ¿qué narices estaremos haciendo el resto de días del año?.

Les dejo una pregunta para inspirarles su respuesta y su participación, …, si lo desean:

¿Creen Uds que los analistas promulgados como tales en este Siglo XXI merecen esa “titulación de analistas”?


Europa rescata el gasto público para espolear su maltrecha economía. @publico_es #GastoPublico #Crecimiento #Economia #Finanzas #Ahorro #Politica #Jubilacion #Noticias @CatSeguros #CatSegurosInforma #BCE #FMI


Alemania acude a los estímulos fiscales, al veto que instauró a los socios periféricos del euro, ante la debilidad de su industria y su merma exportadora. El mercado aplaude una medida que contrarrestaría el escaso margen de maniobra del Banco Central Europeo (BCE) para aplicar más madera monetaria. Un debate -ajuste o austericidio-, que ha arraigado en España a colación de los viernes sociales -o electorales- del Consejo de Ministros.


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El reflejo de una ventana del Banco Central Europeo. / REUTERS

La Noticia (Enlace al artículo orginal).

El bloque monetario europeo se asoma ahora a otro horizonte. Una pérdida de actividad clásica, aunque de un ciclo de negocios que ha ido siempre al ralentí y al calor de la estimulación fiscal y monetaria, pero a la que se han incorporado notables riesgos geoestratégicos. Desde el proteccionismo comercial hasta el difícil divorcio del brexit. Con escaso arsenal financiero por parte del Banco Central Europeo (BCE). Razón por la que el mercado defiende la aplicación de medidas de gasto público.

Morgan Stanley, por ejemplo, apoya recetas iniciales de impulso equivalentes a seis décimas del PIB alemán. No en vano, la eurozona dispone del mayor acopio presupuestario de la última década, aseguran sus expertos, que aconsejan a Berlín que inyecte este ahorro en la economía en 2019. El servicio de estudios de Barclays se une a esta petición y destaca la reactivación que podría producirse en Francia con las rebajas tributarias logradas por los chalecos amarillos para reactivar a la industria manufacturera y a los transportistas autónomos en una coyuntura que igualmente se precipita al estancamiento.

“Por primera vez en mucho tiempo, los socios del euro tienen un colchón presupuestario de la suficiente dimensión como para incentivar el crecimiento”, dice Daniele Antonucci, economista jefe de Morgan Stanley. “Cuando se logren filtrar los estímulos en las economías del área, se verán de inmediato sus efectos sobre el PIB”. Esta vuelta al recetario keynesiano ha encontrado el respaldo del BCE, que ha recomendado en las últimas fechas a los gobiernos “una reacción inmediata” ante el “desánimo” mostrado por todas las economías del euro en el último tramo de 2018 y el primer trimestre de este ejercicio; su forma de trasladar la piedra al tejado de los políticos. Pero también el de la OCDE y el FMI. Todos ellos, al igual que la Comisión Europea, han recortado la actividad de la zona del euro al entorno del 1% este año.


24/01/2019-  Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. / REUTERS

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. / REUTERS

Tiempos de esfuerzos expansionistas

Quizás una de las voces más contundentes en favor de otra oleada de estímulos económicos haya sido Benoit Coeure, miembro del Comité Ejecutivo del FMI, para quien la política fiscal del euro “tiene un balón de oxígeno idóneo para emprender un esfuerzo expansionista” del mismo modo que, en paralelo, los socios monetarios están en disposición de iniciar esfuerzos inversores en áreas dirigidas a impulsar la productividad; en referencia a los avances en la digitalización de las empresas.

Christine Lagarde, la directora gerente del organismo, incidió esta semana en que era necesaria la adopción en Europa de políticas “equilibradas” que refuercen sus economías. No lo decía al azar. Los últimos datos de actividad en Francia constatan que la caída continúa y en Alemania su industria manufacturera descendía a su nivel más bajo en seis años. Para Lagarde la reanimación económica devolvería la confianza empresarial a Alemania y, por ende, al resto de la unión monetaria. “Lo ideal sería hacer los esfuerzos económicos y monetarios de forma coordinada”, recomienda Gilles Moec, de Merrill Lynch. Y, por supuesto, sin la falta de armonía presupuestaria de la que está haciendo gala la Administración Trump, cuyos esfuerzos fiscales se dirigen mayoritariamente al gasto militar mientras retroceden los ingresos impositivos, explica. Pero Europa “debe mejorar también su trabajo de homogeneización y sincronización”. Entre otras cuestiones, porque países como Italia o Bélgica mantienen deudas del 130% del PIB y España roza un volumen similar al de su economía. Natascha Gewaltig, de Action Economics, anticipa que, en todo caso, cualquier plan de estímulo, colectivo o individual, en la zona del euro no será considerable. “Los márgenes de maniobra son modestos, pero deben aprovecharse porque la debilidad es manifiesta”.

El Gobierno alemán ha priorizado el gasto público en infraestructuras, educación, vivienda y en la carrera hacia la digitalización. Serán los destinos esenciales de los 150.000 millones de euros que Olaf Scholz, el primer político socialdemócrata al frente de Finanzas desde la era del canciller Gerhard Schröder, ya ha destinado en los próximos cuatro años al impulso de una economía que se contrajo en los meses de verano por el deterioro de su industria y su sector exportador, y que ha dado sus primeros frutos. Porque la construcción ha vuelto a crecer por encima del 3% en el último tramo de 2018. También ha contribuido a que la locomotora europea sorteara la recesión con un mínimo crecimiento de una décima, las rebajas en las cotizaciones sociales, medida que Schröder implantó en el ecuador de su mandato y que, en 2003, facilitó el despegue del actual ciclo de negocios alemán, surgido tras sus números rojos por la crisis de las punto.com.

Se trata de una medida anticíclica, resume el execonomista del FMI Stephen Jen, quien además resalta que la deuda germana está por debajo del 60%, el límite fijado por la unión monetaria, por vez primera desde 2002. En declaraciones a Bloomberg, Jen, analista de Eurizon SLJCapital, considera que “la tendencia al estancamiento de Alemania es bastante probable, si persiste el enfriamiento de la industria, aunque sin entrar en recesión”. A no ser que la parálisis del sector manufacturero y, en especial, el de la rama del automóvil, se torne estructural, lo que obligaría a que el desembolso adicional del gasto deba superar el 0,4% que Scholz tiene reservado para este ejercicio. En sintonía con el 0,6% que proponen los expertos de Morgan Stanley. Además de forjar un sólido consenso entre las tres administraciones. “Para resolver el parón, se deben establecer mejores cauces de actuación entre autoridades federales, estatales y locales, dentro de un programa de estímulo cíclico que preste soluciones a frenos sistémicos de la economía”, como los avances en digitalización industrial, alerta Claus Michelsen, del Instituto Alemán de Investigación Económica. Sobre todo, si es una demanda de la propia industria. Porque Daimler, BMW y Volkswagen, han comprometido 45.000 millones de euros a las inversiones tecnológicas para la fabricación de vehículos eléctricos en los próximos tres años, según un informe de VDA, la patronal del sector.

Debilidad alemana más extrema

El segmento manufacturero alemán está en recesión. Con las fábricas reduciendo empleos. “Es claramente una caída drástica de actividad”, coinciden en reconocer sindicatos y empresarios, que se ha trasladado al resto de las grandes economías del euro. Salvo, de momento, España, el PMI, el índice de capacidad de compra de la industria en Europa, que revela Eurostat, constata que la contracción de pedidos es peor de la estimación inicial y que, en países como Italia, ya ha elevado, en seis décimas, la tasa de paro. Andrew Kenningham lo resume gráficamente. El sector manufacturero, en Alemania, “está en una profunda depresión, que ya está contagiando el resto de socios monetarios; anticipamos un crecimiento de apenas ocho décimas en la zona del euro este año”, augura este analista de Capital Economics. Entre otras razones, por el descenso de la demanda desde China, en ralentización, y de mercados como Turquía, Rusia o, incluso, Suecia, prioritarios para el sector industrial de Italia o Francia, que también emiten señales de pérdida de vigor por las tensiones comerciales.

Ante este panorama, ni siquiera Alemania puede negar la realidad de Europa. Su nueva fragilidad económica. Con la salvedad de que ahora es ella la que propaga su mal endémico: parálisis del PIB con riesgo de deflación. Término maldito desde la crisis de 2008 en la zona monetaria y que el BCE ha vuelto a escribir en su último editorial de situación y que propició que el valor de la divisa y la rentabilidad de los bonos soberanos cayeran de inmediato. En especial, los de Italia, donde apuntan ahora el riesgo bancario sistémico. “Estamos ante un cambio justificado de la política económica, dado el escaso arsenal monetario del que dispone el BCE tras más de tres largos años de implantación del plan de estímulo de Mario Draghi”, se coincide en el mercado.

El llamado Quantitative Easing (QE)  compra masiva de deuda soberana y corporativa por parte de la autoridad emisora y que se ha valorado en más de 2,5 billones de euros -el doble de la economía española- ha sido clave para devolver la estabilidad a la eurozona y, en particular, a los países rescatados, los que más sacrificios de austeridad tuvieron que realizar por designación europea. En especial, por las contrapartidas dictadas por el ex titular de Finanzas germano, el socialcristiano, Wolfgang Schäuble. Detractor, además, de la decisión de Draghi e inspirador del relato de que el intervencionismo del presidente del BCE retrasaría las reformas estructurales que el euro precisaba y que, a sus ojos, exigían más reglas de ortodoxia presupuestaria. Casi en exclusiva. Porque se opuso a cualquier mutualización de los riesgos entre los socios monetarios y, por supuesto, a que haya un Tesoro, un presupuesto o un bono genuinamente europeos. Pese a las evidentes señales de la pérdida de fuelle de Alemania como el retroceso de la rentabilidad del bund a diez años por debajo de la del bono japonés, el otro gran enfermo económico mundial, inmerso en varias décadas de bajo crecimiento con nula -o negativa- inflación.

Debate intervencionista en España

En España el debate también está servido. El presidente del PP, Pablo Casado, acaba de anunciar que recurrirá ante el Constitucional los seis decretos del Ejecutivo socialista, convalidados por la Diputación Permanente del Congreso. Medidas que su partido y C’s tildan de electoralistas. Aunque Casado achaque su decisión esencial al apoyo abertzale de Bildu, también ha criticado sus facturas de gasto, que repercutirán en el próximo Ejecutivo.


11/03/2019 - La Ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, y el ministro de finanzas alemán, Olaf Scholz. / REUTERS

La Ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, y el ministro de finanzas alemán, Olaf Scholz. / REUTERS

Entre otras normas, esta batería de decretos ley incluyen avances en igualdad en los permisos de paternidad, apoyo a los parados mayores de 52 años, un plan de contingencia ante el brexit o reformas para impulsar el alquiler. El combate dialéctico entre intervencionismo y ortodoxia presupuestaria también se juega en el seno del BCE, donde su vicepresidente, Luis de Guindos, que se benefició en su etapa de jerarca económico del Gabinete de Mariano Rajoy del QE de la institución que ahora le retribuye con uno de los sueldos más altos entre los cargos comunitarios, deberá decidir sobre dos asuntos de especial relevancia. Por un lado, la prolongación de la política de tipos próximos a cero para dar impulso a la economía del euro -receta que, hasta ahora, cuando el PIB alemán crecía, ha sido demonizada desde el Bundesbank- y, por otro, la posible reactivación de algún nuevo programa de estímulo monetario. Guindos, neoliberal convencido, tendrá que hacer examen de conciencia después de haber comprobado que la herramienta del QE provocó un efecto balsámico a sus duros recortes en el Estado de Bienestar español y evitó, a buen seguro, mayores ajustes bajo el multimillonario rescate a la banca que, por cierto, nunca devolvió los recursos. O seguir sus impulsos ortodoxos y, de paso, facilitar la crítica de Casado al intervencionismo keynesiano de Pedro Sánchez … que es al mismo tiempo, el antídoto que prepara diez años después de la crisis, la propia Alemania.


La Fuente y su comentario.

Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 6:11 p. m. on dom., abr. 07, 2019:
¿Recuerdan el Plan E del 2008? https://t.co/crNPcM63RI
(https://twitter.com/sninobecerra/status/1114923657208520704?s=09)


El Comentario de @CatSeguros By ©® LNC.

Rezan los dos últimos titulares de este artículo:

  • Debilidad alemana más extrema.

  • Debate intervencionista en España

La experiencia histórica que tenemos es que, cuando “Alemania respira hondo” (porque les llegan “las maduras ya que se alejaron de las verdes”), se inicia todo un proceso intervencionista sobre los países del sur de Europa porque, como dice el Refranero Español (que no el Alemán), “hay que estar a las verdes y a las maduras”.

Por tanto, desde @CatSeguros pronosticamos que “habrá intervención en España”. Lo que no sabemos es cuándo sucederá, ni con que profundidad se dará.


El CONSEJO de @CatSeguros.

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El FMI rebaja la previsión de crecimiento para España y alerta del riesgo de que no baje más el paro. @elpais_economia #FMI #Paro #Crecimiento #Economia #Finanzas #Ahorro #Jubilacion #Noticias @CatSeguros #CatSegurosInforma


El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía crezca un 2,1% en 2019 y cree que la tasa de desempleo se quedará estancada en el entorno del 14%


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Planta de Seat en Martorell. EL PAIS – ALBERT GARCIA

La Noticia (Enlace al artículo original).

ANTONIO MAQUEDA
Madrid 

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alerta de que la tasa de paro de España podría quedarse estancada en el entorno del 14%, según se desprende de sus proyecciones de primavera publicadas este martes. En medio de la ralentización generalizada en la zona euro, la institución solo rebaja una décima el crecimiento de la economía española para este año hasta el 2,1%, una décima menos de lo que prevén el Gobierno y el Banco de España. Y para 2020 la sitúa en el 1,9%. Con estos crecimientos, todavía por encima de los pronosticados para la media de la eurozona, cabría pensar que el desempleo bajaría más. Sin embargo, el organismo que dirige Christine Lagarde considera que ya casi se ha tocado suelo. El paro bajará del 15,3% al 14,2% este año. Pero al siguiente se quedará prácticamente igual: en el 14,1%. Después de seis años reduciendo el desempleo, la mejora se detendrá. Y, según se recoge en las tablas del FMI, permanecerá en torno a esos registros hasta 2024, cuando solo se habrá recortado hasta el 13,8%.

Estas cifras contrastan con la mayoría de las previsiones nacionales. Por ejemplo, el Banco de España espera que el paro descienda al 14,2% en 2019; al 13,2% en 2020 y al 12,3% en 2021. Y BBVA Research cree que disminuirá hasta el 13,9% en 2019 y el 12,8% en 2020. Y eso lo prevén con unas estimaciones de crecimiento muy parecidas a las del FMI.

Semejantes diferencias se deben fundamentalmente a tres razones. Por un lado, el Fondo prevé un incremento de la población en línea con la que ya ha sucedido en 2018 y con las que proyecta en los próximos años el INE. Además, el FMI cree que aumentará la tasa de participación, es decir, que más gente se pondrá a buscar un trabajo. Al haber por estos dos motivos más personas en el mercado laboral, aunque se cree empleo la tasa de paro permanecerá prácticamente estancada. Y un tercer motivo que asume el Fondo es que el paro ya se encuentra en España por debajo de su media histórica, la llamada tasa natural de desempleo. Y una vez la economía se encuentra por debajo de esa tasa, la creación de empleo tiende a ralentizarse.

El Fondo matiza, no obstante, que siempre resulta muy difícil hacer estos cálculos en una economía que ha experimentado cambios estructurales. En cualquier caso, el dato representa una seria advertencia sobre la necesidad de hacer más reformas en el mercado laboral si de verdad se quiere resolver el endémico mal del paro.

Pese a que se trata de unas previsiones globales, el FMI señala particularmente a España en varios puntos. En uno de ellos insiste en la necesidad de disciplina fiscal para poder afrontar unas hipotéticas vacas flacas: “En algunos países (Francia, Italia, España), deberían reconstruirse gradualmente colchones fiscales para evitar espirales adversas que se retroalimenten por el riesgo soberano y el bancario y para asegurar la estabilidad financiera”, sostiene la institución con sede en Washington.

Y en otro de ellos ataca de nuevo por el mercado laboral y la excesiva polarización entre trabajadores indefinidos y temporales: “En España, los esfuerzos para reducir la dualidad del mercado de trabajo apoyarían la creación de empleo e incentivarían la inversión”, reza el informe del Fondo.

Tras un discurso de la semana pasada, en una ronda de preguntas, Lagarde apuntó que los países tenían que hacer mucho más para mejorar la fuerza laboral. Aunque en muchos el desempleo estaba en mínimos, en algunos del sur de Europa seguían presentando unos niveles altísimos. E incluso podrían estar alcanzando su nivel de paro estructural, sentenció. Por ese motivo, la directora del Fondo subrayó que hay que hacer mucho más para formar a los trabajadores y prepararlos de cara a un futuro en el que, por ejemplo, la demanda de conocimientos en inteligencia artificial se disparará.

Que se llegue al nivel de paro estructural no es baladí. Significa que a partir de ahora esos países podrían estar incurriendo en algún desequilibrio macroeconómico para reducir los niveles de desempleo. En España, ahora mismo el gasto público está impulsando la economía a cambio de generar deuda. Las familias en 2018 gastaron en invirtieron por encima de lo que ingresaron por segundo año consecutivo. Y el superávit con el exterior se ha deteriorado con suma velocidad. Este es necesario para poder recortar la elevada deuda externa y es un termómetro de si se está alimentando otra burbuja. De momento, no hay problemas en tanto que gracias a los excedentes de las empresas continúa en un holgado 1,5% del PIB, unos 17.600 millones. Y el FMI prevé que se mantenga en el 0,8% del PIB en los próximos años. Es decir, según sus previsiones, la economía española no incurrirá en mayores desequilibrios externos pero tampoco bajará el paro. Es más, elogia a España porque prevé que rebaje significativamente la deuda externa neta, una de las mayores del mundo.

“Se espera que un grupo de países deudores de la zona euro, incluyendo Italia y España, mejoren su posición deudora neta con el exterior en más de 25 puntos básicos de PIB en su conjunto. Para 2024, su saldo de endeudamiento neto rondaría el 32% de su PIB, la mitad que una década antes”, dice. Una vez se restan los activos que tiene España en el exterior, la deuda externa se situó al cierre de 2018 en el 77% del PIB, bastante por debajo de los máximos que se registraron en junio de 2014 al rozar el 100% del PIB.

EL FONDO PIDE MAYOR GASTO PÚBLICO A ALEMANIA

El Fondo ve con buenos ojos que el BCE relaje su política monetaria. Sin embargo, anima a más. Países como España, Italia o Francia disponen de poco margen presupuestario para estímulos. Pero en Alemania, donde el crecimiento ha estado ralentizándose, debería emplearse el espacio fiscal disponible para elevar la inversión pública y para rebajar la carga fiscal sobre el trabajo, argumenta el documento del Fondo.

De persistir la debilidad en la zona euro, la política monetaria podría completarse con una relajación fiscal en aquellos países con capacidad, sostiene. “Una respuesta fiscal sincronizada, aunque apropiadamente diferenciada por países, puede reforzar el impacto en la eurozona”, remacha.


La Fuente y su comentario.

Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 3:29 p. m. on mar., abr. 09, 2019:
¡¡¡¡La tasa natural de desempleo (un concepto vago) de ESP supera el 14%!!!! ¡Alucinante!. Ojo al razonamiento: si sube la tas a de actividad subirá el paro porque en ESP no aumentará la demanda de trabajo. Lo que si crecerá, pienso, es el subempleo.  https://t.co/fiS9jcdhQd
(https://twitter.com/sninobecerra/status/1115607696193904641?s=09)


El Comentario de @CatSeguros By ©® LNC.

Las entidades financieras de control (Banco de España, BCE y FMI) ya nos tienen acostumbrados a que sus datos informativos no coincidan, a que exista disparidad de opiniones.

La última vez que hubo clara disparidad fue en la 2ª mitad de la 1ª Década del presente Siglo XXI, cuando nuestro gobiernos decían a bombo y platillo “España va Bien, somos la locomotora de Europa”.

Por aquella época “el gato se lo llevó al agua” en FMI y, tras éste, el BCE. España cayó (también) en el pozo, finalmente en 2009 hubo de ser tácitamente rescatada (con una “prima de riesgo” que se “alzaba por las nubes”) para que no corriera peligro el pago de los intereses de la Deuda Pública.

¿A quién vamos a creer ahora?

La razón nos dice que al FMI.

Y, es que …, quien más tiene es quien más sabe de lo que va a pasar; porque, entre otras cosas, es quien puede influir de forma definitiva sobre los mercados y, por consecuencia, en la economía.


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