EMPLEO-DESEMPLEO: “EPA: peor de lo que parece”. #EPA @elconfidencial #Empleo #Desempleo #Autonomos #Actualidad #Noticias #Economia #Politica #Sociedad


Laissez faire

JUAN RAMÓN RALLO

Tomando las cifras desestacionalizadas, la tasa de paro no se ubicaría en el 13,92% de la población activa (como seguramente hayan leído en la prensa) sino en el 14,4%.



La Noticia (El Confidencial – 25/Oct/2019):

Hace unas semanas, ya tuvimos ocasión de alertar de que la creación de empleo se hallaba seriamente en riesgo dentro de nuestro país. España necesita crecer a un ritmo anual de entre el 1% y el 1,5% para reducir su tasa de paro, esto es, para conseguir emplear a toda la nueva población activa y para absorber los aumentos de los costes laborales del ‘stock’ de trabajadores existente. Con un mercado laboral más flexible, requeriríamos de una menor expansión para generar y retener un volumen de ocupación suficiente como para minorar el paro, pero continuamos encorsetados en un marco laboral rígido, tanto para la entrada como para el mantenimiento y para la salida (si bien la reforma laboral de 2012 ha contribuido a mejorarlo de manera apreciable).

La Encuesta de Población Activa del tercer trimestre de 2019 refuerza estos malos augurios: no en vano, nos encontramos ante la peor evolución en las cifras de empleo desde la recesión de 2012-2013. En particular, entre julio y septiembre del presente ejercicio, apenas incrementamos el número de ocupados en 69.400 personas; cifra que palidece frente a los 183.900 del tercer trimestre de 2018, los 235.900 de 2017 o los 226.500 de 2016. Se trata, en agregado, del menor dato desde el recesivo año 2013 (en aquel momento, apenas generamos 69.500 nuevos puestos de trabajo).

Mas, en cierto modo, el presente dato es peor que aquel, puesto que la mitad de los parcos 69.400 nuevos empleos del actual tercer trimestre se corresponden a empleos públicos, cuando entre julio y septiembre de 2013 el Estado redujo en más de 1.000 personas su plantilla. O expresado con otras palabras, nuestro sector empresarial apenas ha creado en el tercer trimestre de este año la mitad del empleo que impulsó durante el tercer trimestre del recesivo 2013: 35.200 frente a 71.300.

Evolución de la ocupación.
Evolución de la ocupación.

Así las cosas, si eliminamos los componentes puramente estacionales del dato de ocupación, comprobaremos que España no ha generado nada de empleo neto en este tercer trimestre: la tasa de aumento intertrimestral de la ocupación (en términos desestacionalizados) es de apenas el 0,09%.

Evolución de la tasa de ocupados.
Evolución de la tasa de ocupados.

Semejante parálisis de las contrataciones netas dificulta la absorción del incremento de la población activa: es decir, que las nuevas personas que buscan un empleo se dan de bruces con el muro de la (cuasi) nula capacidad de nuestra economía para generarlo, lo que irremediablemente se traduce en un mayor desempleo agregado. Así, aunque el paro todavía no ha comenzado formalmente a incrementarse —la cifra de parados todavía se redujo en 16.200 personas durante este último trimestre, aunque nótese que sin contrataciones públicas el paro sí habría aumentado—, tal minoración fue extraordinariamente inferior a la del mismo periodo de años anteriores: en el tercer trimestre de 2018, hubo 164.100 parados menos que en el periodo anterior; en el tercero de 2017, 182.600 menos, y, en el tercero de 2016, 253.900 menos.

De hecho, si desestacionalizamos nuevamente la serie del número de parados, comprobaremos que el desempleo ya está aumentando en nuestro país: lo empezó a hacer durante el segundo trimestre de 2019, pero ahora su ritmo se ha intensificado de una tasa intertrimestral del 0,74% a una del 1,72%. Tomando las cifras desestacionalizadas, la tasa de paro no se ubicaría en el 13,92% de la población activa (como seguramente hayan leído en la prensa) sino en el 14,4%. No hemos conseguido bajar del 14% y ya estamos volviendo a sumar parados.

Evolución de la tasa de parados.
Evolución de la tasa de parados.

En definitiva, nuestro mercado laboral es tan ineficiente que necesitamos de altas tasas de crecimiento para que el paro no comience a aumentar. Ahora mismo, con una economía en drástica desaceleración debido al parón europeo (a su vez causado por la guerra comercial y por el Brexit), nuestro mercado de trabajo ha vuelto a entrar en barrena. Y aunque el Ejecutivo socialista no sea el principal responsable de la situación, sí le es imputable el haber efectuado, de manera precipitada y no estudiada, algunos experimentos con gaseosa: por ejemplo, esa histórica subida del salario mínimo interprofesional que —a falta de que el Banco de España certifique sus efectos finales— es muy probable que esté agravando el actual contexto de estancamiento (si los ingresos empresariales dejan de expandirse y los gastos laborales se disparan, el margen de beneficios se esfuma).

En estos momentos de tribulación, no deberíamos adentrarnos en nuevas aventuras económicas: es hora de reformas que flexibilicen nuestra economía, no que la estrangulen todavía más.


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El 30% de los universitarios no encuentra trabajo cuatro años después de graduarse. @el_pais @elpais_espana #Empleo #Desempleo #Economia #Sociedad #Actualidad @CatSeguros #CatSegurosInforma


España es uno de los países de la UE donde más titulados superiores tienen empleos poco cualificados.



El Artículo (EL PAÍS – 04/Jul/2019):

Tener un título universitario en España no es, ni mucho menos, garantía de una vida resuelta. En 2018, el 27,7% de los titulados (de un total de 233.626) que finalizaron sus estudios en 2014 no tenía empleo. Así se desprende del informe Inserción laboral de los egresados universitarios presentado hoy por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. A ese dato se suma otro igualmente alarmante: España es uno de los países de la Unión Europea donde los licenciados desempeñan en mayor medida trabajos de baja cualificación, un 37,1% frente al 23,2% de media europea, según datos del informe de la Fundación CYD de 2017.

“Los estándares de calidad educativa son altos y los programas académicos muy parecidos, lo que demuestra que ahí no está el problema: la formación con la que salen los alumnos españoles de la universidad es muy similar a la del resto de Europa”, señala Francisco Michavila, consejero de Educación de España ante la OCDE. En su opinión, la gran diferencia está en el mercado laboral, “muy distorsionado” en el caso español. “Un informe europeo de hace 15 años [el proyecto Reflex, The Flexible Professional in de Knowledge Society] ya lo señalaba, las empresas grandes se comportan de forma parecida, pero hay muchas pequeñas y medianas que no tienen capacidad para investigar o innovar y eso se traduce en trabajos menos ajustados a la formación universitaria. Los mejores se quedan en las empresas potentes, el resto hace de todo”, asegura Michavila, hasta 2017 director de la cátedra Unesco de Gestión Universitaria. 

El informe del ministerio, en el que se han analizado los datos de inserción laboral de los egresados universitarios del curso 2013-2014 durante los cuatro años posteriores a la finalización de sus estudios, muestra que el 72,3% de ellos estaba dado de alta en la Seguridad Social en 2018 y que, de esos, solo el 9% en régimen de autónomos. La tasa de afiliación aumenta según transcurren los años después de terminar los estudios. Del 47% del primer año, se pasa al 72,3% del cuarto. Entre los egresados, el 72% de los que consiguieron un contrato fueron hombres y el 71,9% mujeres.

Los campos con menor empleabilidad son Bellas Artes (50,5% de afiliados después de cuatro años), Otras lenguas extranjeras (50,8%), Lenguas modernas y aplicadas (54,2%), Historia del Arte (55,2%), Historia (55,6%), Derecho (55,8%), Filosofía (56,1%), Traducción e Interpretación (56,5%), Humanidades (58,3%) y Criminología (59,1%). Al contrario, los de empleabilidad más alta son Medicina (91%), Óptica y optometría (90,2%), Podología (88,9%), Ingeniería eléctrica (85%), Informática (84,6%), Logopedia (84,5%), Ingeniería mecánica (84,1%), Farmacia (84,1%), Ingeniería electrónica industrial y automática (83,8%) e Ingeniería agraria y agroalimentaria (83,7%).


Carreras con mayor empleabilidad.
En % sobre el total de graduados en 2013-14.

El informe no analiza la situación personal del 27,7% que no encontró empleo, pero señala que “cada vez es más frecuente” que al finalizar los grados se inicien estudios de máster y que eso “podría explicar que los primeros años el número de altas laborales sea menor”. Tampoco se contabiliza cuántos trabajan en el extranjero.

María, que prefiere no dar su nombre real, tiene 28 años y vive en Madrid. Hace cinco que acabó sus estudios en Publicidad y Relaciones Públicas y ahora está en el paro, pero por decisión propia. “Encadené trabajos precarios, de falsa autónoma, y cuando por fin conseguí mi primer contrato me di cuenta de que no quería vivir enfadada, con horarios imposibles y sin casi poder de decisión. Mi creatividad estaba estancada”. Por eso, decidió dejar su empleo y preparar oposiciones. “Soy joven y tengo la suerte y los recursos económicos para poder decidir un futuro mejor. No todos los que no trabajamos es porque no encontramos, algunos preferimos seguir estudiando”, cuenta. 

Más trabajo para Ingeniería y Arquitectura

Por ramas de especialización, las tasas de afiliación a la Seguridad Social en 2018 fueron del 77,7% en los grados de Ingeniería y Arquitectura, del 76,8% en Ciencias de la Salud, del 71,5% en Ciencias Sociales y Jurídicas, del 68,6% en Ciencias y del 57% en Artes y Humanidades. Sobre el tipo de contratos, en 2018 el 51,3% fueron indefinidos y el 48,3% temporales. La mayor temporalidad se dio en Ciencias de la Salud (un 67%) y la menor en Ingeniería y Arquitectura, con un 67,2% de contratos indefinidos. 

El secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, cree que este informe sirve para que los estudiantes conozcan la empleabilidad de cada grado, pero no para tomar decisiones sobre cierre de carreras. “Eso hay que estudiarlo con calma. No sabemos qué empleos se demandarán dentro de 15 años y, sobre todo, la Universidad no solo debe formar trabajadores sino ciudadanos con conciencia crítica. Si solo se tuviese en cuenta la empleabilidad desaparecerían grados”, sostiene Pingarrón.

“Hay una serie de tópicos que hay que desterrar, como que el estudiante tiene que ser buenísimo en Matemáticas y Física para hacer una Ingeniería (donde hay más contratos). No es así. Hay que hacer la campaña en la secundaria”, indica Michavila.

En una década (2008-2018) las carreras técnicas han perdido 74.000 alumnos en España. “Las empresas no paran de demandar egresados cualificados y se da la tormenta perfecta: bajan las vocaciones cuando más se necesitan”, opina Francisco Mora, rector de la Universidad Politécnica de Valencia. Para paliar esa situación, su universidad tiene una escuela de verano en la que se imparten talleres de arquitectura, robótica o física a 1.800 niños de tres a 14 años con la intención de despertar vocaciones tecnológicas y científicas.

“En el caso de las niñas, creemos que hay un margen de mejora en los porcentajes de graduadas en ingenierías”, apunta Nekane Balluerka, rectora de la Universidad del País Vasco. Este año celebran un campus para niños de 14 años en Álava y Gipuzkoa para despertar vocaciones, convencidos de que con 16 años ya tienen una decisión tomada sobre lo que quieren estudiar y es demasiado tarde.

Menos y peores contratos para ellas

Es la segunda edición del informe (la primera es de 2015), con datos cruzados de universidades y la vida laboral de los afiliados a la Seguridad Social del Ministerio de Trabajo, por primera vez se han desagregado los datos por sexo. En el curso 2017-2018, de los 1,2 millones de estudiantes universitarios españoles, el 55,1% eran mujeres. Ese mismo curso se graduaron más de 290.000 alumnos, de los cuales el 57,9% eran mujeres. Además de ser mayoría, ellas también obtuvieron mejores notas en todas las ramas de conocimiento (Ciencias Sociales, Ingeniería, Artes y Humanidades y Ciencias de la Salud), excepto en Ciencias. Sin embargo, los datos señalan que cuatro años después de graduarse, ellas obtuvieron menos contratos indefinidos que ellos (un 46% frente a un 58,9%) y un sueldo medio inferior: 24.445 euros anuales frente a los 27.000 de ellos.

“Las carreras con más empleabilidad, las STEM [Ciencias, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas], son a las que menos optan las mujeres. Ahí empieza una brecha que luego se convertirá en salarial. Ellos están en los ámbitos donde hay más trabajo y mejor pagado, por eso es tan importante que desde primaria y secundaria se les cambie el estereotipo. No puede haber ámbitos feminizados y otros masculinizados”, indica Eva Alcón, rectora de la Universidad Jaume I de Castellón y primera delegada de igualdad de la conferencia de rectores (CRUE).

Otro punto a analizar es quién contrata, quién se encarga de la selección de candidatos en las empresas, añade Alcón. “La percepción cultural no se cambia de la noche a la mañana. La sociedad es mucho más consciente, pero eso no significa que la solución sea a corto plazo”. Cuando los estudios de Informática pasaron a llamarse Ingeniería Informática cayeron las matriculaciones femeninas en toda España. “La palabra ingeniería provoca miedo”, se preocupa Francisco Mora, rector de la Politécnica de Valencia. De hecho en su grado Diseño y Tecnologías Creativas tienen muchas más alumnas que en el de Ingeniería Informática. 

Balluerka, del País Vasco, cree que son las empresas las que tienen que tomar medidas para frenar la disparidad en las condiciones de trabajo por género. “Lo que determina la brecha es que las mujeres tienen en mayor medida contratos a tiempo parcial. Con la nueva ley que obliga a que los hombres se cojan la baja de paternidad esas cosas se irán regulando, pero las empresas tienen un papel muy importante”. En el País Vasco la diferencia de inmersión laboral entre hombres y mujeres no es significativa. El 83% de quienes se graduaron en el 2014-2015 de media está trabajando. “Diferentes investigaciones científicas han demostrado que si mandas el mismo currículum con nombre de mujer las posibilidades de que te contraten son menores. El sesgo de género es clarísimo”, critica.

Tasa de afiliación a la Seguridad Social

Por sexo y ámbito de estudio. Total de graduados en el curso 2013-14. En %.


El Comentario de la Fuente:

Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 2:10 p. m. on jue., jul. 04, 2019:
El origen del problema: la oferta de tituladas/os es mayor que la demanda. Luego el detalle. https://t.co/7BZ3mItHzW
(https://twitter.com/sninobecerra/status/1146753232057839616?s=09)


La acidez de nuestro Comentarista:

L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:05 a. m. on mié., jul. 10, 2019:
Algo que algunos de mi generación (la del “Baby-Boom”) ya preveíamos cuando, estando enfrascados en nuestros estudios universitarios, alguno de nuestros profesores nos lo insinuaba… ¡Incluso mediante chistes!.
(https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1148865884108275713?s=09)


Para preveer las situaciones… by @CatSeguros:

A finales de los años 1970, incluso las entidades bancarias, se nos acercaban los que éramos muchachos adolescentes en aquella época; y nos decían:

“… tenéis que ahorrar ahora que tenéis ingresos; pues, nunca se sabe cuándo lo vais a necesitar …”

Esa época ha llegado y muchas personas claman por no tener esos ahorros.

Para que no te vuelva a pasar; o bien, no corras ese riesgo en el futuro, ponemos a tu disposición NUESTRAS FÓRMULAS DE AHORRO PERSONAL:

Que, además, podrás combinarlos, como ya explicábamos en un artículo anterior, y obtener altas rentabilidades con un riesgo moderado.


Según los desempleados, la edad es el principal problema para encontrar empleo. @Foro_RRHH #Desempleo #Trabajo #Economia #Finanzas #Pymes #Empleo #Sociedad #Noticias #Autonomos @CatSeguros #CatSegurosInforma

La mitad de los desempleados (51,4%) cree que no encuentra empleo debido a su edad.

La NOTICIA (enlace directo al artículo original).

Creen que es debido a que son demasiado mayores (un 42,1% de los desempleados encuestados es mayor de 45 años), o muy jóvenes (el 26,8% es menor de 30 años).

Son datos del último estudio de Infoempleo, portal de empleo de referencia en España, y Grupo Adecco, líder mundial en la gestión de recursos humanos.

El informe señala también que solo el 32,5% de los parados percibe algún tipo de subsidio o ayuda por desempleo.

El resto recibe ayuda económica de sus familiares y amigos o vive de sus ahorros.

Por otro lado, el estudio deja atrás el mito de que muchos parados prefieren cobrar el subsidio a trabajar.

Concretamente, si les ofrecieran un empleo con un salario idéntico al del subsidio, 7 de cada 10 aceptarían el trabajo.

Es más, 7 de cada 10 desempleados nunca ha rechazado una oferta de empleo.

Sin embargo, el 57,7% la rechazaría por un salario insuficiente, y el 42,3% por el tipo de contrato.

A mayor formación, menos paro, según los encuestados

Respecto a la formación, el 86,5% asegura que ampliando estudios tendrá más posibilidades de encontrar trabajo.

Por este motivo la mayoría ha realizado alguna formación, gratuita o de pago, durante el tiempo que lleva desempleado.

Por último, destacar que los desempleados no son optimistas, no creen que vayan a encontrar empleo en los próximos meses.

Pocos lo ven muy probable (27,4%), frente a los que creen que es muy poco probable (36,8%) o probable (35,8%).

El principal motivo es que nunca o casi nunca encuentran ofertas de empleo que se ajusten a su perfil (21,9%).

La mitad afirma que lo consigue “a veces” y solo el 27,3% encuentra con frecuencia ofertas que se adecúan a sus habilidades.

A pesar de esto, casi la mitad de los desempleados envía más de 50 CV al año.

En cuanto al tiempo que dedican a buscar trabajo, el 44,6% lo hace varias veces al día y el 34,2%, a diario.

La FUENTE:

https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:6530075131082002433

El COMENTARIO de @CatSeguros By ©® LNC.

Sea cierta o no la percepción que tienen los encuestados (y, ésto lo dejamos a criterio y apreciación del lector), lo que sí parece cierto es que la sociedad y el “modus vivendi” actual parece que nos llevan hacia un modelo de trabajo en el que la iniciativa (y no la obligación o el seguimiento de las instrucciones de un “jefe”) sea la que “estire del carro”.
En este sentido, el empleador y el empleado serían la misma persona. La colaboraciones entre estas figuras y las “mini-empresas” que representarían, serían absolutamente fundamentales.
Y, por descontado, se dispondría de la ventaja de establecer los horarios de trabajo al gusto. Claro que, de todos es sabido, que el autónomo se auto-exige, en general, más allá de lo que una jornada laboral legal establece.
Este detalle lo conocen las empresas; y de ello se aprovechan.
Sin embargo, tal cual la “Navaja de Ockham“, de ese mismo detalle puede (y debe) aprovecharse cada uno de los “auto-empleadores empleados”. Es decir, es más que probable que el mundo esté mostrándonos “frente a nuestras narices” un camino que pudiera ser mucho más agradable de vivir, laborálmente hablando.

El CONSEJO de @CatSeguros.

Tanto si eres uno de estos casos, como si no lo eres todavía, conviene que fortalezcas tu presente y tu futuro construyendo “una alforja” a la que recurrir económicamente cuando lo necesites; sea ahora, mañana o en tu jubilación.
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