En las escuelas algunos niños insultan al niño/a que les gusta porque no saben cómo manejar la situación. Esto es: atacan.
Otros disimulan, o se cambian de acera por temor a cruzar una mirada. Es decir, huyen.
Y otros se quedan en blanco, incapaces de decir una simple palabra como “hola”. Se paralizan.
¿Por qué sucede esto?
Porque cuando tenemos una emoción intensa, se activa nuestro “cerebro de reptil”, más primitivo, mientras que pasa a un “estado de letargo” nuestro “cerebro mamífero”, que es el encargado de los pensamientos más complejos.
Es decir, prima la supervivencia al razonamiento.
¿Cómo influyen estos mecanismos ante el miedo al fracaso?
Si buscamos en el diccionario la palabra fracaso veremos que lo definen como malogro, resultado adverso, suceso lastimoso…
Sin embargo, la definición de fracaso es algo muy personal, cada uno tiene la suya propia.
Generalmente el miedo al fracaso nos habla del miedo a lo desconocido, a lo que pueda venir.
Dado que el futuro es incierto, revisamos nuestras experiencias y conocimientos sobre situaciones similares a fin de esclarecerlo.
Cuantas más experiencias positivas tengamos al respecto, más probable es que la situación la sintamos como cotidiana y poco peligrosa.
Es decir, más probabilidad de enfrentarnos a ella (atacar) tendremos, pese a sentir cierta incertidumbre al respecto.
Sin embargo, cuando tenemos experiencias negativas o no tenemos suficientes experiencias, nuestra mente tratará de predecir lo que va a ocurrir valiéndose de nuestras creencias.
El problema aquí reside en que nuestras creencias vienen determinadas, en gran medida, por nuestra cultura, educación, supersticiones…
Es decir, en muchas ocasiones percibimos nuestras posibilidades de éxito o fracaso conforme a nuestras creencias.
En psicología, cuando tenemos pensamientos o creencias que en lugar de sumar nos restan hablamos de distorsiones cognitivas.
Las distorsiones cognitivas nos hacen interpretar los hechos de forma errónea y nos impiden desarrollar nuestra autoestima.
Cuando estas creencias limitantes entran en juego, el miedo al fracaso irá creciendo. En estos casos es muy probable que huyamos de aquello que nos asusta o nos paralicemos.
Qué podemos hacer para vender el miedo al fracaso.
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El mar se tiñe de rojo después que litros y litros de sangre de ballenasy delfines muertos se acumule en la playa. Los cadáveres de cetáceose acumulan en la orillas. Y cientos de personas destripan a los animales. Una imagen brutal que forma parte de una tradición popular que se celebra cada año.
El ritual centenario se ha vuelto a celebrar esta semana en la bahía de Torshavn, la capital de las Islas Feroe, un archipiélago independiente que pertenece al Reino de Dinamarca.
PÁLL NOLSØE Portavoz del gobierno de las Islas Feroe:
«Aunque la visión es dramática para los forasteros, la carne y grasa de ballena son una parte muy valiosa de la dieta nacional en las Islas Feroe».
Este año cerca de 250 ballenas y delfines han sido aniquilados. Se celebra cada año en esta época porqué es cuando estas especies migran hacia el norte antes que llegue el verano. La matanza tiene como finalidad comercializar su carne
Páll Nolsøe, portavoz del gobierno de las Islas Feroe declaró en el diario britanico Metro que “aunque la visión es dramática para los forasteros, la carne y grasa de ballena son una parte muy valiosa de la dieta nacional en las Islas Feroe”.
Los barcos empujan a los cetáceos hacia la costa para después clavarles unos arpones en el cuello y romperles así la espina dorsal (Andrija Ilic / AFP)
Para poder capturar a los animales primero se les empuja hacia la costa desde los barcos para después clavarles unos arpones en el cuello y romperles así la espina dorsal. Tras su muerte, los cuerpos son arrastrados a la orilla utilizando anzuelos que se clavan en su carne.
La caza de cetáceos está regulada por la legislación de las Islas Feroe, incluyendo los métodos utilizados para su muerte. Desde las islas, defienden esta práctica alegando que forma parte de su sustento.
PÁLL NOLSØE Portavoz del gobierno de las Islas Feroe:
Cada ballena proporciona a las comunidades varios cientos de kilos de carne y grasa, carne que de otra manera debería importarse del extranjero.
”Cada ballena proporciona a las comunidades varios cientos de kilos de carne y grasa, carne que de otra manera debería importarse del extranjero. Además, se ha reconocido internacionalmente que las capturas de cetáceos en las Islas Feroe son totalmente sostenibles”, explica Nolsøe.
Las imágenes de esta tradición han dado la vuelta al mundo debido al impacto que causa ver un mar teñido de sangre de delfines y ballenas. A raíz de estas imágenes, muchas organizaciones animalistas han iniciado campañas para intentar prohibir esta práctica.
La caza de cetáceos está regulada por la legislación de las Islas Feroe (Andrija Ilic / AFP)
A través de las redes sociales, la campaña de voluntarios Blue Planet Society ha denunciado la matanza. La organización la tilda de “ataque brutal y cruel”, y además asegura que “cerca de 500 cetáceos ya han sido asesinados para ser consumidos en estas islas desde principios de 2019”. Hasta ahora, más de 260.000 personas han firmado ya su petición online para prohibir la caza de delfines ballenas en Japón y las Islas Feroe.
BLUE PLAT SOCIETY
Cerca de 500 cetáceos ya han sido asesinados para ser consumidos en estas islas desde principios de 2019.
Pero, además del impacto visual que crea esta cacería está causando estragos en la salud de los habitantes de las Islas Feroe. El Dr. Pál Weihe, jefe del Departamento de Medicina Ocupacional y Salud Pública de las Islas Feroe, tras una investigación, cree que los aldeanos están consumiendo altos niveles de mercurio y policlorobifenilos a través de la carne de ballena contaminada. El Dr. Weihe descubrió que los bebés nacidos con altos niveles de mercurio en la sangre estaban relacionados con la cantidad de carne de ballena que sus madres habían comido.
La matanza se celebra aprovechando la migración de los cetáceos hacia el norte antes de verano (Andrija Ilic / AFP)
La FUENTE.
Público (@publico_es) twitteó a las 7:45 p. m. on vie., may. 31, 2019: El mar vuelve a teñirse de rojo en las Islas Feroe. Litros y litros de sangre de más de 250 ballenas y delfines masacrados en menos de 24 horas. Comienza #NegocioChampionsPTV con Natalia Moro. Síguelo aquí en directo: https://t.co/TCgYZM1oCG (https://twitter.com/publico_es/status/1134516246869712897?s=09)
Frente a estas crueles imágenes se nos ocurre una pregunta: ¿Quién es el animal y quién el ser racional; quién es realmente la «Bestia»?
Nada, ABSOLUTAMENTE NADA, justifica esta matanza, esta sinrazón, en la que un grupo numeroso de seres humanos acorralan y masacran a ballenas y delfines. TODAVÍA CON MENOS RAZON, se puede pretender justificarlo con la desgastada frase de «es una tradición».
Sin embargo, lo que es ABSOLUTAMENTE IRRACIONAL es defenderlo con los dos argumentos del dignatario del país:
¿Gran recurso para la alimentación de los residentes?
¿Está regulado por la Legislación del país?
Como en tantos otros países en los que existen «tradiciones» de este estilo, la realización de las mismas recuerda únicamente a aquellos imperios del pasado en los que los sacrificios de animales y personas eran considerados una «tradición». Cuando, en realidad, demuestran hasta qué punto ha llegado esa sociedad en su camino hacia su propia DEGENERACION.
Recordemos, en ese sentido, cómo y cuándo termino el Imperio Romano, …, como tantos otros…
¿Quién dijo (dice) que, a nivel individual, no podemos hacer nada por salvar al Planeta Tierra (la casa que nos acoge)?
LA MAYOR LIMPIEZA DE PLAYAS DEL MUNDO iniciada por un hombre: Afroz SHAH – Abogado & Ambientalista.
FOOTAGE: Courtesy of Afroz SHAH.
La inspiradora historia de LA MAYOR LIMPIEZA DE PLAYAS DEL MUNDO iniciada por un hombre: Afroz SHAH – Abogado & Ambientalista.
Gracias al Indio Afroz SHAH, las tortugas comienzan a eclosionar de nuevo en la Playa de Versova, por primera vez en 30 años.
Afroz SHAH:«Soy un amante de los océanos, un chico de Medio Ambiente; hay mucha gente en este mundo que TOMAN, TOMAN y TOMAN del Planeta; siento que a mi Planeta le debo DAR, DAR y DAR. Y, NO TOMAR, TOMAR, TOMAR y TOMAR. Todos las semanas, todos lo días tienes que hacer algo para proteger al resto de especies».
Comenzó, junto a un amigo, a limpiar las playas de Versova, en Octubre de 2015.
La dedicación de Afroz, y su entusiamo, era tan contagioso que much@s voluntari@s se le unieron, y JUNT@S hicieron POSIBLE lo «IMPOSIBLE»: 3 años después, MILES DE PERSONAS de todas las condiciones sociales LIMPIARON LA PLAYA DE BASURA.
Imagen de lo que puede venir y muchos expertos auguran.
Una de las Fuentes nos avisa.
Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 11:01 a. m. on dom., jun. 02, 2019: (1/2) Desde hace unos meses se está diciendo: ESP se ha recuperado pero no está preparada para la próxima crisis. No: ESP se ha beneficiado de las anfetas inyectadas por el BCE y por el deseo de la ciudadanía de querer creer que ya todo iba bien. Cuando ya no es posible inyectar (https://twitter.com/sninobecerra/status/1135109168510197761?s=09)
Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 11:01 a. m. on dom., jun. 02, 2019: (2/2) más anfetas y la Tercera Fase de la crisis ha llamado a la puerta, ESP se enfrenta a su realidad: economía dependiente, con zonas que sí y zonas que no, con baja productividad, sustentada en el bajo valor, … ESP va a tener problemas, muy gordos. (https://twitter.com/sninobecerra/status/1135109241029767169?s=09)
Recibido a través de Facebook, tenemos estos números que muy bien se pueden aproximar a los de muchos fumadores y ex-fumadores.
Si anualizamos (llevamos hasta un año completo) estos números, obtendremos que el dinero ahorrado en 1 sólo año sería, aproximadamente, unos 1.450 €.
Si de esa cantidad dedicamos 250 €/año a satisfacción de nuestro ocio personal y, el resto lo dedicamos a nuestro ahorro personal (lo que son unos 100€/mes) … ¿Qué podríamos conseguir en 5, 10, 15, 20 años?
Cada pocos meses se anuncia un nuevo logro en el campo de la inteligencia artificial. Nuevos hitos que muestran el músculo que está desarrollando este campo de investigación, financiado en buena medida por empresas privadas. Son retos vistosos, como cuando se hacen invencibles en tableros familiares y juegos populares. Pero también son victorias que invitan a reflexiones más profundas al analizar lo que suponen. No es solo que la máquina logre ganar, es que es capaz de «intuir» cómo hacerlo. No es que venza aprendiendo de cero, es que se enseña a sí misma despreciando los conocimientos milenarios de los humanos. Hoy, las máquinas suben otro peldaño que da que pensar: ya son capaces de coordinarse, sin conocerse ni hablar entre ellas, para lograr sus objetivos.
Los investigadores de Google buscan la manera de coordinar distintas inteligencias artificiales para afrontar tareas cada vez más complejas
Pero también han demostrado que pueden hacer equipo con los humanos para hacernos más eficientes, que es la perspectiva buena. Todo esto, en un popular videojuego de combate como campo de pruebas. El hito, en resumen, es este: Google ha desarrollado una inteligencia artificial que se desenvuelve en un videojuego de tiroteos mejor que un humano, al ser capaz de coordinarse con compañeros de equipo hasta desarrollar estrategias que lo lleven a la victoria. En este juego, el Quake III Arena (Q3A), los jugadores tienen que robar la bandera del enemigo y llevarla a su base, mientras protegen la suya propia, disparando un láser contra ellos.
“Lo que hace que estos resultados sean tan emocionantes es que estos agentes perciben su entorno desde la perspectiva de primera persona, tal como lo haría un jugador humano», dice Thore Graepel, científico de DeepMind y la University College de Londres. «Para aprender a jugar tácticamente y colaborar con sus compañeros de equipo, estos agentes deben confiar en la información que reciben de los resultados del juego, sin que nadie les muestre qué hacer», añade Graepel en declaraciones facilitadas por DeepMind, la división de inteligencia artificial del gigante tecnológico. Las máquinas no saben lo que sucede en todo momento ni lo que esperar, como en otros juegos: el mundo es cambiante e imprevisible, por momentos no ven al rival y no saben qué consecuencias tendrán sus decisiones.
DeepMind programó a sus agentes para que se desarrollaran con características particulares: algunos se sentían más motivados a matar al enemigo, otros a capturar banderas
En lugar de entrenar con un único jugador-máquina, los investigadores usaron un equipo de 30 agentes (así los llaman) que tenían que aprender de cero toda la mecánica del juego, únicamente viendo lo mismo que vería un jugador humano y tras conocer si el resultado de la partida es derrota o victoria. De este modo, mediante el aprendizaje por refuerzo, los 30 agentes descubren mediante ensayo y error lo que necesitan para ganar, sin conocer las reglas y sin que nadie les guíe o les muestre ejemplos. Al jugar entre sí, a lo largo de 450.000 partidas en paralelo, cada uno de estos agentes desarrolló su propia forma de jugar. DeepMind los había programado para que generaran sus propias señales de recompensa: algunos se sentían más motivados a matar al enemigo (al dispararles y así devolverlos a su base), otros a capturar banderas, etc., lo que produjo un abanico amplio de jugadores con distintas habilidades y técnicas. Además, el software propicia que los agentes actúen en dos velocidades, por lo que pueden disparar con la adrenalina del enfrentamiento inmediato, pero también planificar movimientos en el largo plazo para una mejor estrategia. DeepMind, que publica ahora los detalles de su logro en la revista Science, los llamó FTW (siglas de for the win, para la victoria en inglés).
El mejor amigo de los humanos
Sin embargo, lo más complicado no era que estos FTW lograran convertirse en ganadores, sino que fueran capaces de coordinarse con otros agentes de su equipo, incluso con humanos, con los que no interactúan más que moviéndose dentro del terreno de juego. «Los humanos actúan y piensan individualmente, pero también son capaces de unirse por medio de equipos, organizaciones y sociedades en impresionantes demostraciones de inteligencia colectiva», indica Max Jaderberg, de DeepMind. A medida que se complican los retos para la inteligencia artificial, en Google son conscientes de que requerirán que las máquinas puedan trabajar en equipo. «Por lo tanto», añade Jaderberg, «es importante comprender mejor estas interacciones y los métodos y técnicas subyacentes que las facilitan».
Intuitivamente, las máquinas aprendieron las estrategias habituales de los humanos. Tras unas cuatro mil partidas, se dieron cuenta de que era una buena idea hacer guardia en la base enemiga. Después de unas cincuenta mil partidas, cuando ya eran capaces de ganar a humanos, los agentes aprendieron a seguir a su compañero de equipo en el asalto, otro comportamiento común en jugadores de carne y hueso. Pero a partir de las doscientas mil partidas comenzaron a desechar esa táctica, reemplazándola por formas más complementarias de colaboración.
Esta evolución se ha dado cada vez que las máquinas se han propuesto hacerse invencibles, como se vio en el Go o el ajedrez. Primero descubren de forma autónoma las jugadas ganadoras depuradas durante cientos de años por los mejores cerebros humanos, para más adelante abandonarlas al inventar mejores tácticas. Como si las máquinas desentrañaran los secretos internos de estos desafíos intelectuales, como si accedieran a unas claves que se le han resistido a miles de jugadores humanos a lo largo de la historia. «Es asombroso ver cómo los agentes aprenden a colaborar y jugar a cotas humanas, desarrollando tácticas y estrategias similares a las de los jugadores humanos, solo a partir de esa pequeña información y un algoritmo capaz de aprender de principio a fin», asegura Jaderberg.
La prueba final llegó cuando DeepMind puso a sus agentes a competir en un torneo junto a 40 humanos, en formaciones aleatorias de jugadores de silicio y de carne. Las FTW arrasan a los gamers, pero hay una posibilidad para los humanos. «Solo como parte de un equipo de agente-humano [mixto] observamos a un humano ganando a un equipo agente-agente», explica DeepMind en su estudio de Science. Eso sí, con tan solo un 5% de probabilidad de ganar. «Este resultado sugiere que los agentes entrenados son capaces de cooperar con compañeros de equipo desconocidos, como los humanos», añade el estudio. Es más, en una encuesta realizada posteriormente, los jugadores puntuaron a los agentes como más cooperativos que a los humanos. No solo se entienden entre ellas: las máquinas pueden coordinarse con un humano para llevarlo a la victoria. Y ese es precisamente el más noble objetivo de los defensores del futuro de la inteligencia artificial: su capacidad de impulsar a los humanos más allá.
Un día cualquiera, de una semana como cualquier otra, de un mes de entre los doce que hay, de un año después de algunas décadas desde su nacimiento, …, quizás fuera el 26 de Mayo de 2019…
Como casí cada día Nik se había despertado de forma automática entre las 05h45 y las 06h00.
Habituado ya a que su mente se despertara de forma automática en esas horas, la noche anterior había decidido desconectar la alarma de su teléfono móvil. La tenía siempre programada para las 06h30, aunque no se le servía de nada, pues todas las mañanas acababa despertándose antes y esperando su sonido para, posteriormente, desconectarla rápidamente y evitar que pudiera despertar a su mujer, acostada a su derecha.
Se levantó, se aseó, desayunó brévemente y, como de costumbre, preparó a Yina (su perra galga de 2 años) y salió a pasear.
Desde hacía más de un año había, ¡por fin!, abierto los ojos a lo que había sido su vida: desde los 14 años había estado trabajando; hasta los 24 siguió trabajando y estudiando; intentando no ser una carga económica para sus padres. Desde los 24 había iniciado la andadura de crear una familia sin demasiado éxito. Ahora, después de 3 décadas, por fin aceptaba en su interior que no había alcanzado ninguna de las ilusiones que tuvo claras hasta los 18.
Habían sido pocas las personas que, a lo largo de esas 3 décadas, le habían comentado (en confianza) que, tarde o temprano, tendría que hacer frente a su vida y escribirla, enfrentarse a su propio yo, darse cuenta de en qué ocasiones había desviado su camino alejándose de aquellas ilusiones de vida que había tenido en sus primeros 18 años de vida.
El más preciso de entre esas pocas personas que le dieron ese consejo fue Denis. Un compañero de trabajo, de origen brasileño. Sin saber exactamente cómo, Denis había penetrado en los pensamientos y emociones de Nik; y, un buen día de hace unos 5 años le dió su consejo:
«… tarde o temprano tendrás que enfrentarte a tu miedos y emociones, escibirlas y tomar decisiones para reorientar tu camino hacía aquello que tanto anhelaste y anhelas, aquel don para el cuál fuiste concebido, …».
Ahora, en ese 26 de Mayo de 2019, paseando sa mañana con su compañera Yina, murmurando sus oraciones y mantras que, desde hacía 1 año, había decidido retomar después de aquellos jóvenes 18 años; una voz en sus pensamientos, le «dijo»:
«hora es ya que lleves a cabo el Don para el que fuiste concebido, hora es ya de que hagas caso a lo que te aconsejó Denis, hora es ya de que te enfrentes a tus miedos, …, es ya el tiempo de que lleves a término tu DON».
En realidad, no fue una voz en sus pensamientos. Como a sus 18 años, él supo nuevamente que, al retomar su meditación diaria, al retomar sus mantras, su entrega a la Fuerza que une a todo el Universo, éste le trasmitiría emocional y telepáticamente su Don: aquello para lo que cada ser vivo es creado a la vida material, dando cuerpo físico en esta realidad al SER que, cada viviente, llevamos dentro.
Nik ( de igual forma a como lo sintió a los 18 y motivo por el cual había abandonado entonces su mantra y, por tanto, el camino hacia la realización de su Don) sintió miedo, respeto y la responsabilidad de no seguir huyendo.
¡Se había dispuesto, de nuevo, a redirigir su camino hacia la realización de su Don, …, aquel para el cual él había sido co-creado, aquel de cuyo sendero él se había apartado y que debería llevarle a la plenitud de su SER!.
El Festival de Cannes se mueve una eterna contradicción. Mientras dentro se proyectan películas sobre refugiados, precariedad laboral y del cine social más comprometido, a escasos metros se produce el desfile más ostentoso de vestidos, joyas y lujo que uno se imagina. La alfombra roja es un despliegue de marcas, dinero y pomposidad que nada tiene que ver con el mensaje de las obras que se proyectan minutos después.
Cannes es una ciudad en la que se mueve mucho dinero. Las marcas más lujosas se amontonan en su paseo marítimo y los ricachones van allí de vacaciones a gastarse su dinero. Pero a pocos metros de todo ese lujo uno se puede encontrar un señor durmiendo en un parque, sin nada que comer, o a dos personas vendiendo paraguas en la calle en los pocos días de lluvia aprovechando la masiva asistencia al festival.
Una hipocresía entre lo que se enseña al mundo y lo que ocurre pocos metros más allá. Precisamente esa dualidad es la que querían mostrar los dos sin techo que decidieron dormir al lado de la alfombra roja en pleno certamen para mostrar esa incoherencia, para que la gente tomara conciencia de esas desigualdades, y también para enseñar una iniciativa que quiere acabar con ellas. Se llama Homeless Entrepreneur, y se dedica a intentar conseguir un trabajo y un hogar para aquellos sin techo que quieran conseguirlo.
Arturo y Nathan junto al Palais de Festival de Cannes. J.Z.
Para ellos les dan un teléfono móvil y les ayudan durante doce meses a “conseguir trabajos de lo que deseen, crear su empresa y conseguir un hogar digno que se puedan pagar”. Para ello también tiene que demostrar un interés, y por ello entre las condiciones se incluyen controles de drogas para que haya un compromiso real con la organización.
SEGUROS DE INTERÉS PARA ACTIVIDADES #HomelessEntrepreneur
En ese proceso de doce meses están Arturo, Manel, Nathan, Diego y Mika, cinco personas sin hogar que no quieren serlo, y que forman parte del 20% de Homeless que quieren reinsertarse en la sociedad y que se han puesto en contacto con la asociación. Su trayecto en este año vital lo está siguiendo el director de cine Fèlix Colomer, que con su cámara capta esta evolución -que se mostrará en su documental Los hombres que soñaban con un hogar- y que junto a dos de ellos y el director de Homeless Entrepreneur han decidido hacer noche en Cannes para lograr apoyos de esas celebridades que parece que no saben lo que ocurre fuera de sus vidas de lujo.
Hay que crear conciencia y cambio. Dar voz a las personas sin hogar que quieren trabajar en esta sociedad, pero a veces no llega el mensaje
Han elegido el peor día para ello. La lluvia arrecia en Cannes, y un cartel dice que no se puede dormir al aire libre. Ellos se han pasado todo el día intentando que las estrellas pararan, pero pocas lo han hecho. No pierden la esperanza, y Colomer intentará que Pedro Almodóvar reciba una carta para apadrina este trabajo. La noche es la peor parte. Cuando el palais apaga las luces ellos intentan refugiarse en el soportal de los cines Olympia, pero a las cinco de la mañana el dueño les dice que se tienen que ir.
No es el primer acto de este estilo que organizan. Andrew Funk, creador de la organización, explica a este periódico que han estado en Davos a 20 grados bajo cero y en otros eventos de primer orden como la boda real británica, pero que cree que este es en el que ha encontrado más polarización. A un lado el lujo, al otro unos sin techo buscando que alguien les mire. Por eso le parece “absurda la distancia que hay entre las estrellas y la gente, parece que son intocables y no lo son, son personas normales”. Con esta acción buscan “crear conciencia y cambio, y también fondos y partners para convertir la asociación en una fundación. Dar voz a las personas sin hogar que quieren trabajar en esta sociedad. A veces no llega el mensaje, pero creemos en el valor de lo que hacemos”.
No se olviden de los que no hemos tenido esa suerte o han perdido lo que tiene por diversas situaciones, esas historias pasan
Funk pone como ejemplo a las personas que venden paraguas de forma ilegal los días de lluvia. “Se podría incluir a estas personas, que sean parte del festival, ellos están creando valor vendiendo esos paraguas”, explica rodeado de Fèlix Colomer y de dos homeless que les acompañan Arturo y Nathan. Sus historias rompen todos los estereotipos sobre los ‘sin techo’, que como Colomer destaca, no es sinónimo de mendigo, ni siquiera quiere decir que duerman todos en la calle. Es gente que en un mundo cada vez más insolidario y con la vivienda imposible, se ha quedado sin un sitio digno donde dormir. Pasan del sofá de un amigo a un hostal o una casa de beneficencia o instituciones que les acogen para que no se queden en la calle.
Sus historias son muy variadas y sorprendentes, como la de Arturo, un ingeniero que vive en Barcelona y que por la crisis y la subida del alquiler se vio en la calle al no poder pagarlo. Buscando soluciones para no quedarse en la calle conoció a Homeless Entrepreneur y ahora ha hecho un trayecto de un día en coche para plantarse al lado de la alfombra roja de Cannes para decirles a las estrellas que “no se olviden de los que no hemos tenido esa suerte o han perdido lo que tiene por diversas situaciones, esas historias pasan”, cuenta vestido con un poncho de plástico para protegerse de la lluvia.
Andrew Funk (@andrewfunkspain) twitteó a las 4:27 p. m. on lun., may. 27, 2019: «Los ‘sin techo’ que mostraron la hipocresía de la alfombra roja de Cannes» escrito por @Zurro_85 via @elespanolcom https://t.co/tymof2XblJ
La edad no perdona. Así de crudo es el mercado laboral español, del que los mayores de 50 años son expulsados sin piedad, aumentando las cifras del paro de larga duración. Aunque en los últimos tiempos el colectivo de más de 45 años ha reducido su peso en el desempleo de 1,9 a 1,6 millones de personas, lo cierto es que su evolución sigue siendo mucho peor que la del conjunto de la población (mejora el 14,7% frente al 23,3% nacional) y se deja notar en la ocupación. Ahora la situación pinta peor que hace unos meses porque vuelven los expedientes de regulación de empleo (ERE), las prejubilaciones, desvinculaciones y bajas incentivadas, que tienen como claro foco a los más veteranos de las plantillas. De hecho, Gonzalo Pino, secretario de política sindical de UGT, está seguro de que 2019 registrará un aumento de las cifras del año precedente.
Banco Santander anunció la semana pasada que despediría a 3.713 empleados a través de un ERE, un par de semanas después de que Caixabank presentase el suyo para 2.023 personas, o de que Dia, Nissan, Supersol, Vodafone, Bayer o Adolfo Domínguez hiciesen lo propio, sumándose así a organizaciones como Iberia que mantienen abiertos los suyos. Otras empresas, como Naturgy, El Corte Inglés, las farmacéuticas Merck o Pfizer, o Inditex, prefieren poner en marcha despidos voluntarios negociados individualmente. Son solo algunos ejemplos de unos mecanismos que cobran fuerza a medida que las empresas ganan dinero, pueden invertir en reestructuraciones y las ponen sobre la mesa.
El escándalo social que levantó el ERE de Coca-Cola en 2014, con boicoteo a la marca incluido y la anulación del Tribunal Supremo, marcó un antes y un después en los despidos de las empresas con beneficios, sostiene Martín Godino, socio director del bufete Sagardoy Abogados, encargado de acometerlo, al igual que la mayoría de los ajustes del sector bancario. Bajaron los expedientes de regulación de empleo y se activaron las bajas voluntarias, indica. Las empresas encontraron otro camino, apoya Braulio Molina, socio de Garrigues: “Las salidas de mutuo acuerdo, donde las indemnizaciones de los trabajadores tributan desde el primer euro, en vez de estar exentos los 180.000 primeros euros como ocurre con los expedientes. No hay desempleo ni se usan fondos públicos y no alertas de que estás haciendo un ERE encubierto”.
Ya sucedió durante el último ERE de Telefónica, en 2011, que motivó que el Gobierno introdujese un cambio en la normativa para que las compañías que obtienen ganancias y acometen regulaciones de personal se hagan cargo de las prestaciones del desempleo durante los dos años preceptivos, la denominada «Enmienda Telefónica» (la cual propició también que el siguiente plan de ajuste de la operadora, de 2016 a 2018, se efectuase a través de bajas voluntarias, un total de 4.875). Sin embargo, ahora, una vez superados estos efectos disuasorios, las empresas vuelven a decantarse por los ERE porque son más seguros jurídicamente, según Godino. “Están aumentando los expedientes, pero la causa no es económica. Son recortes para mejorar la productividad. Se sustituye a trabajadores veteranos con sueldos altos por jóvenes más preparados para hacer frente a la digitalización de las empresas y con salarios mucho más bajos”, explica Román Merino, responsable de la consultora de diseño de reestructuraciones Reinforce Consulting.
Pero para evitar la mala imagen pública que castigó a Coca-Cola, están dispuestos a hacerlos “voluntarios” y pagar ingentes cantidades de dinero. El ejemplo más palpable es el de Caixabank, que ha calculado que destinará 890 millones de euros para desprenderse de 2.023 trabajadores fundamentalmente vía prejubilaciones con una edad de corte fijada “en 1965 o antes”. Las fuentes consultadas coinciden en que se trata de un importe altísimo, nunca visto hasta ahora, que supondrá un gasto por persona de 438.000 euros. Para los nacidos después de 1967, es decir, menores de 52 años, la “extinción indemnizada” es de 45 días por año con un mínimo de 3 anualidades y un máximo de 3,5. Otra cantidad también extraordinaria.
En el caso de Banco Santander, el coste por persona se estima en torno a 300.000 euros, es decir, un 30% por debajo del de Caixabank. La entidad presidida por Ana Botín ha ofrecido a los trabajadores afectados un plan de recolocación sine die al que puede incorporarse todo el que quiera. En su ERE anterior, de febrero de 2018, se recolocaron el 73% de los apuntados, presume la entidad. Porque cada vez es más habitual que los despedidos de entre 52 y 57 años deseen seguir en activo. De hecho, el banco que dirige Gonzalo Gortázar retirará incentivos, como el plan de pensiones, a los mayores de 52 años que presten servicios para su competencia.
La banca es el sector que ofrece indemnizaciones más generosas para desprenderse de su personal. Aunque las jubilaciones doradas de los años ochenta y, sobre todo, noventa hayan pasado a mejor vida, estas entidades pagan los finiquitos más jugosos (solo comparables con multinacionales del tamaño de Telefónica, Iberdrola, Endesa, Repsol…). Una forma de acallar las críticas al contentar al personal. Porque, no nos olvidemos, pese a que cada día las grandes empresas dan boleto a sus empleados a una edad más temprana, muchos de sus trabajadores esperan este retiro como agua de mayo dadas sus ventajosas condiciones (perciben entre un 70% y un 100% de su último salario en la mayoría de las ocasiones).
Sin embargo, estas son solo las condiciones de unos pocos, advierte Carlos Bravo, secretario confederal de protección social y políticas públicas de CC OO: los que trabajan en las macroempresas del país. “La mayoría de los trabajadores de más de 50 años son expulsados por las compañías, en el mejor de los casos con una indemnización por despido improcedente. No suelen encontrar trabajo, con lo que enganchan la prestación por desempleo con el subsidio para mayores de 52 años, que ahora ha subido y permite una cotización más alta y, por tanto, que la pensión se resienta menos”.
Estas diferencias producen una España de dos velocidades. Un país desigual que lo mismo que ofrece mayores oportunidades a las familias de rentas altas, también trata mejor a los trabajadores y extrabajadores de las grandes empresas.
En los expedientes de regulación de empleo, las multinacionales se hacen cargo del pago de las prestaciones del paro impuesto por la enmienda Telefónica y del convenio especial con la Seguridad Social con el que el veterano despedido cotizará hasta llegar a la jubilación anticipada (61-63 años). Unos convenios que el Gobierno ha tenido que reforzar recientemente porque las empresas se los saltaban, dejando este puente a la jubilación en manos del particular, que ahora puede denunciar directamente este incumplimiento. Según Braulio Molina, socio del departamento laboral de Garrigues, el convenio puede costar entre 12.000 y 13.000 euros para una base máxima de cotización.
Con los planes de bajas incentivadas, desvinculados de los ERE, las empresas no dan acceso al desempleo y, por tanto, no lo sufragan (en todo caso, lo incluyen en la indemnización) y pueden hacerse cargo (o no) del convenio especial con la Seguridad Social cuando son de mutuo acuerdo. Son sistemas de ajuste de plantilla mucho más caros para las compañías, entre un 30% y un 40% más, según el abogado de Garrigues. Y también para el trabajador, ya que, al ser un despido acordado, no dispone de exención fiscal. Otro de los motivos por los que muchas empresas han sido denunciadas, al igual que sus exempleados, teniendo que pagar las cantidades detraídas al fisco y la multa correspondiente, explica David Díaz, director del departamento laboral de Baker McKenzie, quien también alude a las irregularidades en las prestaciones por desempleo que cometen las organizaciones tratando de que el Estado asuma unos gastos que les corresponden, una infracción grave tanto para ellas como para el trabajador. El coste medio del paro se sitúa en unos 80.000 euros, según CC OO.
“La tendencia de las grandes empresas a expulsar gente mayor de sus plantillas es estructural. Su política no es razonable en una sociedad envejecida, pero suelen pagar el desempleo y las cotizaciones; otra cosa es cuando utilizan los resortes de la Seguridad Social y del Estado. Tenemos que estar atentos a que no consuman recursos públicos”, señala Carlos Bravo.
Porque estos despidos de mayores de 50 años son incompatibles con un sistema de pensiones deficitario, que precisa entre 10.000 y 15.000 euros adicionales cada año, recuerda el profesor de Economía de IESE Business School Javier Díaz-Giménez, como consecuencia del envejecimiento de la población y del aumento de la esperanza de vida.
Es insostenible para España un sistema de pensiones en el que los contribuyentes cada vez son menos y los jubilados más. “Las prejubilaciones y jubilaciones anticipadas ponen en cuestión el mantenimiento del sistema de reparto, en el que cada persona que se retira es un cotizante menos”, agrega Díaz-Giménez. De las altas de jubilación que llegaron a la Seguridad Social en 2018, que crecieron un 6%, el 43% correspondieron a jubilaciones anticipadas. Y durante el primer trimestre de este año ese porcentaje ha subido hasta el 48%.
En el Ministerio de Trabajo carecen de estadísticas sobre prejubilaciones, al ser una figura sin carácter legal, pero UGT calcula que al menos 600.000 personas viven en España de estas rentas mensuales que habitualmente estructura una compañía de seguros.
Unos datos que dejan al descubierto el desacoplamiento que existe entre la edad de retiro legal (que este año se sitúa en 65,8 años, siguiendo el camino ascendente que la llevará a colocarse en 67 años en 2027), en tanto que la edad real no llega a los 63. “Hay que acercar la edad legal y la edad efectiva de jubilación”, sostiene Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad del País Vasco, consciente de la urgencia de la reforma de las pensiones.
Insostenible y desigual
Zubiri considera que si aumenta la esperanza de vida (hoy, en 83 años de media), envejece la población ocupada (el Instituto Nacional de Estadística estima que dentro de 15 años habrá 12,3 millones de mayores de 64 años, 3,4 millones más que en la actualidad) y hay menos cotizantes para pagar las pensiones, no es razonable que la gente se retire anticipadamente para disfrutar de su ocio. El catedrático es partidario de eliminar, o cuando menos limitar, las jubilaciones anteriores a la edad legal. Y cree que las prejubilaciones deben seguir el mismo camino, ya que “se usan para abaratar los costes de los despidos utilizando mecanismos de sostenibilidad pública. Suponen que se destruya empleo a costa del contribuyente”, advierte. Aunque se piense que es un negocio con el que aparentemente nadie pierde, no es verdad, el saldo neto es negativo para la sociedad, prosigue. “La edad de jubilación debería ser igual para todos. ¿Por qué vamos a permitir que la gente se retire antes en un sistema de reparto?”, se pregunta. Y alude a la inequidad de estos mecanismos que permiten a algunos elegidos beneficiarse de una pensión más alta de una forma más barata.
Ninguna de las fuentes consultadas piensa que el país pueda permitirse jubilaciones tan tempranas. De hecho, es uno de los caballos de batalla con los que la OCDE y la Comisión Europea critican sistemáticamente a España, cuyos últimos Gobiernos han tratado de elevar la edad de jubilación a 67 años, al tiempo que permitían las retiradas anticipadas, que también intentan desincentivar sin demasiado éxito. “Debiéramos ser capaces de construir esquemas que no desanimen a la gente a seguir activa con 52 o 55 años, unos cortes de edad que me inquietan. Poder extinguir la prejubilación temporalmente mientras se trabaja para luego poder reengancharse a ella”, propone Ignacio García-Perrote, director del departamento laboral de Uría Menéndez, consciente de que los despidos de los veteranos no han contribuido a generar empleo entre los jóvenes como se planteaba.
“No se puede sorber y soplar al mismo tiempo”, dice José María Martínez, secretario general de la Federación de Servicios de CC OO. “Queremos que la gente trabaje hasta los 67 años, pero las empresas no la aguantan hasta esas edades. Un sistema de reparto no se sostiene así, sino invirtiendo en el Estado de bienestar, al que España destina un 11% del PIB frente al 14% europeo”.
Aunque es el propio Martínez quien advierte de que las reestructuraciones de plantilla que desde 2008 han destruido cerca de 125.000 trabajos en el sector bancario (que ha hecho muchos despidos y poco por generar empleabilidad entre sus empleados, según Susana Marcos, socia de la consultora de recursos humanos PeopleMatters), ahora van a llegar al sector servicios, que no ha tenido expedientes de regulación de empleo derivados de la digitalización.
Entre los próximos dos y cuatro años se producirán con intensidad, prevé el representante sindical, mientras recuerda que las cadenas de supermercados y grandes superficies no cuentan ni con los mismos recursos de la banca ni ofrecen los mismos sueldos. Es decir, tienen menos posibilidades de despedir a sus plantillas veteranas con las medidas menos traumáticas que representan prejubilaciones y bajas incentivadas. Ya se ve en el ERE de Dia. De los 1.708 afectados, solo 40 saldrán vía prejubilaciones. Y en Supersol, con cerca de 300 afectados, no ha habido ninguna.
Mientras todo esto sucede, en esa España de dos velocidades en la que se benefician siempre los mismos, según Marcos, surgen iniciativas para ofrecer salidas a los veteranos despedidos que necesitan completar su indemnización como 50Pro, una organización que forma en emprendimiento a este colectivo en un curso exprés de tres meses del que buena parte de los alumnos salen como autónomos o con una empresa bajo el brazo.
Reengancharse
“Las multinacionales ofrecen salidas económicas razonablemente buenas a los mayores de 50, pero los expulsados de otras empresas o complementan sus indemnizaciones, o lo pasan francamente mal porque no encuentran trabajo”, explica su responsable, Carlos Molina, quien acaba de ser contratado por Vodafone para impartir este curso entre 400 de sus 1.000 despedidos.
Cada vez hay menos miedo a dar el paso de trabajar por cuenta propia, apoya Román Merino, sobre todo entre quienes tienen entre 50 y 58 años. Antonio Miranda, prejubilado de Repsol y alumno de 50Pro, lo ha hecho. Es consultor. Y es otra de las personas consultadas que considera que el sistema español de retiros tempranos es absurdo. “En realidad, mi ERE no lo paga Repsol, que hace una provisión de fondos un año, con lo que obtiene menos resultados y, por tanto, paga menos a Hacienda. Y rebaja sus costes fijos con gente más barata por la que abona cotizaciones inferiores. No tiene sentido. No puede ser que la gente se vaya tan joven a la calle, y menos ahora que no hay obras para visitar y distraerse como un jubilado”, dice con ironía.
Asunción Larrinaga. INMA FLORES
«No volvería a trabajar ni aunque me nombrasen directora general»
Asunción Larrinaga
Asun Larrinaga salió hace seis años de Telefónica. La pilló por sorpresa. A los 54 años, fue llamada por recursos humanos para apuntarse a un plan de desvinculaciones voluntarias. Y pensó que era el momento de hacer algo diferente con su vida tras 24 años en la compañía. “Al principio fue traumático. Te sientes mayor, fuera del sistema… Tuve un par de años raros”, recuerda. Entonces le encargaron un proyecto mal pagado que le permitió salir del horror vacui que sentía, acostumbrada a una intensa vida laboral en un equipo en el que estaba a gusto y con un buen sueldo. Luego se animó a emprender, dedicando tiempo y dinero a un portal de Internet que le hizo verse tan metida en el trabajo, enviando correos electrónicos por la noche, que le devolvió a sus tiempos de Telefónica y pensó que se estaba equivocando, que había decidido cambiar de vida. Tuvo que echar cuentas, pues los incentivos anuales de Telefónica ya no llegaban y le tocaba hacerse cargo de gastos como el seguro médico o el plan de pensiones que antes sufragaba la operadora. “Entonces piensas en vivir de otra manera. Y te acuerdas de que en algún momento quisiste estudiar Filosofía”, explica. Se apuntó por la UNED y ahora cree que es la mejor decisión que ha tomado en la vida. Hace deporte, cuida de su madre y de vez en cuando se puede permitir ayudar a gente que lo necesita. “He estado en Perú, he hecho el Camino de Santiago… y ahora no volvería a trabajar en una empresa ni aunque me nombrasen directora general. La libertad y la capacidad de pensar que tengo no la cambio por nada”. Larrinaga dice que no tiene tiempo para aburrirse, y aunque salió conservando el 60% de su sueldo, “hay cosas en las que no tienes que invertir, como la ropa, y aprendes a vivir con menos”. Ella paga su cotización a la Seguridad Social y se ha comprado un pisito en Badajoz, donde nació, que tiene alquilado. Y hace una oda a la filosofía, que es muy terapéutica, mucho más que el yoga, dice.
Antonio Miranda, prejubilado de Repsol. INMA FLORES
«No puedes pedirles esfuerzo a tus hijos si tú solo te dedicas a pasear»
Antonio Miranda
Ocurrió en 2017. Con el ERE de Repsol. A sus 56 años recién cumplidos, Antonio Miranda se topó con el corte de edad que había decidido la petrolera para las prejubilaciones. “No quería irme, pero habría sido injusto quedarme. Las condiciones que ofrece una empresa grande son excepcionales, un privilegio”, sostiene. Era el 80% del sueldo neto hasta la jubilación anticipada como jefe de un departamento con 25 personas. “Al principio tienes mucho dinero, pero luego piensas que no puedes decirles a tus hijos, de 16 y 18 años, que se esfuercen mientras ven cómo su padre se dedica a pasear”. Sintiéndose joven y con ganas de seguir haciendo tareas que le gustan, Miranda decidió ofrecer sus servicios expertos, pidió garantías de que podía seguir trabajando ante las miradas extrañadas de los sindicatos o de los empleados de la Seguridad Social, rememora. Como muchos otros prejubilados, optó por la consultoría. Sabe de gestión de proyectos, de riesgos y de presupuestos. “Llevo toda la vida trabajando en eso y puedo ayudar a las empresas a decidir cuál es el proyecto correcto”. Su planteamiento, como buen planificador, es conseguir en cuatro o cinco años como autónomo el 35% o 40% del salario que hubiera cobrado hasta la jubilación con 65 de haber seguido en Repsol. “El objetivo inicial era material; sin embargo, ahora lo más importante es ver que puedo seguir aportando en el terreno profesional”, explica. Miranda ha conseguido desde entonces cinco proyectos y se queja de que “la carga de trabajo, cuando funcionas de esta manera, no es previsible ni se puede controlar, con lo que te das atracones de septiembre a febrero y luego paras”. Tiene la oficina en su casa y en el primer año superó los objetivos de facturación que se había propuesto. “Este año va peor”, dice. Pero no se rinde y se ha embarcado en otra iniciativa con otros cuatro veteranos en similar situación: montar una agrupación para asistir y formar a medianas empresas en gestión de proyectos. De los 1.034 “desvinculados” en España de la petrolera al mismo tiempo que él, estima que una cuarta parte quería trabajar.
Carlos Rodríguez, emprendedor de 53 años. INMA FLORES
«Con 50 años es difícil que te contraten. He emprendido por necesidad»
Carlos Rodríguez
Carlos Rodríguez, de 53 años, salió hace casi dos de Ges Seguros, donde era director financiero. Destinó tres meses a recobrar fuerzas. No podía permitirse el lujo de dejar de trabajar con cuatro hijos. Mandó currículos, tiró de contactos. Pero nada. La edad pesaba. “Entonces decidí que tenía que articular un plan alternativo porque a partir de los 50 es difícil que te contraten”, señala. Encontró 50Pro, una firma que imparte formación para el emprendimiento de mayores de 50 años, y se lanzó de cabeza. “Tenía claro que el curso, eminentemente práctico, era una solución real para mí. Que la idea de negocio que diseñara en él sería para ponerla en práctica”. Rodríguez conoció a un emprendedor con 20 años de experiencia, Raúl Mata, y se lanzó a poner en marcha la idea que tenía en mente: Truekeling, una plataforma de trueque multilateral, lo llama. Una web de intercambio de bienes y servicios entre empresas. “El punto crítico de las pymes es la gestión de tesorería. Con esta red de empresas y autónomos, que sometemos a filtros, les ayudamos a cerrar sus operaciones pagando mediante trueque y con una parte de dinero, con lo que la liquidez apenas se toca”, explica. La empresa puede dar desde soporte contable hasta proveer de suministros, servicios de mensajería, gestión de viajes, marketing digital y un largo etcétera. Truekeling cobra un 3% del intercambio repartido a partes iguales entre pyme y proveedor. La herramienta estará disponible este mes. Rodríguez y Mata han invertido 100.000 euros para ponerla en marcha, cifra que esperan rentabilizar a finales de este año o principios de 2020. La facturación que proyectan para 2019 superará los 70.000 euros, que se multiplicarán por tres al siguiente ejercicio. “La desaceleración económica actual puede ser un trampolín para nuestro negocio”, dice este exdirectivo, que por ahora tendrá que conformarse con ganar la mitad del sueldo que percibía en 2017. Y posiblemente en dos ejercicios pueda alcanzar su punto de partida como “emprendedor por necesidad”.
Todavía habrá quien crea que «nuestra» economía y mercado de trabajo no tiene problemas muy serios de fondo y de gran calado.
Uno de ellos: l@s joven@s no encuentran empleo serio (por lo general), es decir, digno, hasta los 25. Y, el mercado se desprende de las personas empleadas a partir de los 50. Suponiendo que durante ese periodo laboral siempre haya estado emplead@ (lo que es mucho suponer), eso arroja una Vida Laboral cotizada de 25 años. Lo que corresponderá al mínimo de pensión por jubilación.
¿No creen que es un «sistema» premeditado?
Las empresas están conformadas por personas.
Por tanto, algo falla: ¿personas que no respetan a personas?
¡Algo falla! Y, francamente, es de muy profundo calado.