Caixabank recortó su beneficio un 52,1% en el primer semestre de 2019 con respecto al mismo periodo del año anterior, y lo situó en 622 millones de euros. La entidad, en un comunicado remitido este viernes a la CNMV, explica la caída por el acuerdo laboral al que ha llegado con la plantilla, que incluye un expediente de regulación de empleo (ERE) para 2.023 trabajadores y para el que Caixabank ha gastado 978 millones de euros. Sin contar el efecto de este coste, la entidad explica que el resultado atribuido del grupo crecería un 0,7% en el primer semestre. Los mercados han recibido la noticia con una caída de las acciones de Caixabank del 6,9% a las diez de la mañana.
El acuerdo laboral al que Caixabank llegó con los trabajadores implica salidas voluntarias que empezarán a producirse a finales de este mes de julio y se concentrarán en el tercer trimestre de este año, con lo que la entidad espera ver reflejado el ahorro de costes en los resultados del segundo semestre. El acuerdo, además del ERE para los 2.023 empleados, incluye otras medidas para favorecer una mayor flexibilidad laboral, entre las cuales está un horario de apertura más amplio o una reorganización geográfica y de sucursales.
«Nos hemos anticipado a los objetivos, y la salida de los empleados nos permite un ahorro de 200 millones de euros al año», ha detallado el consejero delegado del grupo, Gonzalo Gortázar, en la rueda de prensa de presentación de resultados. «En el entorno que tenemos, con tipos de interés a la baja, es inevitable que el sector bancario tenga que seguir haciendo ajustes. Nosotros nos hemos adelantado», ha añadido.
Gortázar ha restado importancia a la caída en bolsa de las acciones del banco, y lo ha explicado por el entorno de tipos de interés descendientes: «Teníamos la hipótesis de que crecerían, pero la realidad es que seguimos teniendo mucha presión. Nostros lo hemos afrontado con el acuerdo laboral y con la buena marcha del plan laboral». Sobre la posibilidad de que esta tendencia continúe, Gortázar ha descartado trasladar el impacto a los clientes minoristas.
Pese a caer el resultado, el grupo crece en el margen de intereses (la diferencia entre los costes y los ingresos). Este indicador, que refleja la evolución del negocio típicamente bancario, muestra que el margen ha ascendido en el primer semestre hasta los 2.478 millones de euros, un 1,9% más con respecto al año anterior. Caixabank lo explica por el incremento de los ingresos de crédito y la reducción de costes en la comercialización.
El margen bruto, sin embargo, cae un 4,5%, y se sitúa en 4.445 millones de euros. La entidad lo explica por los menores resultados de operaciones financieras este año, y por no poder atribuirse más los resultados de Repsol, después de vender su participación, y de BFA (donde ha habido un cambio en la clasificación contable de la participación). El margen de explotación sin gastos extraordinarios aumenta un 25% hasta los 1.132 millones.
Los ingresos por comisiones se situaron en 1.248 millones, un 3,5 % menos. Los resultados de las participadas de Caixabank también disminuyeron, en este caso un 58,4%, principalmente por no poderse atribuir los resultados de BFA y Repsol. En el caso de la petrolera, Caixabank ha terminado de vender este trimestre las acciones que le quedaban, poniendo fin así a una relación accionarial de más de 20 años. Gortázar ha celebrado haber superado, por primera vez, a los 600.000 millones de euros en volumen de negocio, incluyendo los recursos de los clientes y el crédito bruto.
Falta de Gobierno
Sobre el clima político, el consejero delegado de Caixabank ha afirmado que «es una mala noticia que no haya Gobierno en España». Después de fracasar la investidura de Pedro Sánchez, el directivo de Caixabank ha instado a los representantes políticos a negociar para volver a tener una oportunidad. «Su deber es ponerse de acuerdo. Para un país es mejor tener gobierno que no tenerlo». «Esperamos que los representantes políticos trabajen para poner remedio a esta situación», ha añadido.
Nadie nos llevemos a engaño, todo está perfectamente organizado dentro de un determinado orden pre-establecido, muy relacionado con la utomatización, robotización y la tecnología que está llegando:
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Mientras, el euro, el yen y el yuan estarían en línea con los fudamentales, según Reuters.
Sin estar alineado con la política de Donald Trump en su utilización de los aranceles para resolver los desequilibrios comerciales, el FMI sí parece apoyar la tesis de que el dólar está sobrevalorado, lo que perjudicaría las exportaciones estadounidenses.
Trump ha iniciado una guerra comercial con Europa y China por cómo, en su opinión, las políticas de estas áreas geográficas han llevado a la devaluación de sus divisas frente al dólar.
El informe The Fund’s External Sector muestra cómo los superávit se concentran en el área del euro y economías como Singapur, mientras que los déficit persisten en Estados Unidos, Reino Unido y algunas economías emergentes.
Advierte de que la guerra comercial entre Estados Unidos y China puede tener un coste global de 455.000 millones de dólares el próximo año.
«Es imperativo que todos los países eviten políticas que distorsionen el comercio», ha asegurado Gita Gopinath, Jefe economista del FMI. «Elevados aranceles se asocian con precios elevados para los consumidores y pesan sobre el comercio global, la inversión y el crecimiento, además de erosionar la confianza y distrosionar las cadenas de suministro», añade.
El Fondo estima que los aranceles de la guerra comercial entre EEUU y China pueden recortar el crecimiento mundial un 0,5% en 20120.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:21 a. m. on mié., jul. 31, 2019: Y, cuando los poseedores de grandes cantidades de esos dólares, exijan su devolución al valor «sobrevalorado», los Mercados Globales de Valores se vendrán abajo de forma irreversible. Algo más que probable que suceda en los dos próximos años (a contar desde Jul/2029). (https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1156464866535907335?s=09)
El presidente del BCE se despide con el anuncio de un amplio paquete de estímulos y con la idea de que su sucesora continuará con la era de medidas extraordinarias.
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, el 25 de julio pasado en Fráncfort. DANIEL ROLAND (AFP)
Hace un año, Mario Draghi podía fantasear con una retirada tranquila del Banco Central Europeo. Vencida la crisis financiera, con sólidos datos de crecimiento y empleo, 2019 sería el momento de volver poco a poco a la ortodoxia. E incluso despedirse con la que habría sido la única subida de tipos de interés en sus ochos años de presidencia. Pero ese escenario lleva tiempo enterrado. Por si había alguna duda, el jueves terminó de despejarlas al perfilar un plan de acción: el italiano se irá del BCE por todo lo alto, con una traca de estímulos que marcarán el futuro de la institución mucho más allá del 1 de noviembre, día del desembarco de Christine Lagarde como nueva máxima responsable de la política monetaria europea.
“No nos gusta lo que vemos. No aceptamos la baja inflación”, dijo Draghi el jueves.
La frase que posiblemente más ha marcado la historia de Europa en las últimas décadas —el compromiso de hacer “todo lo que sea necesario” para mantener el euro— cumplió siete años el viernes. El día anterior, su autor lanzaba otro mensaje cuya importancia rivaliza con la de aquel discurso pronunciado en Londres el 26 de julio de 2012. “No nos gusta lo que vemos. No aceptamos bajas tasas de inflación de forma permanente”, dijo Draghi en Fráncfort. El BCE, añadió, actuará contra el débil crecimiento de los precios “con la misma determinación” con la que lo haría si la inflación superara la barrera del 2%.
Puede parecer una declaración banal, pero estas palabras tienen implicaciones poderosísimas para la economía europea. Porque al decir que no acepta una situación, el BCE está anunciando que va a usar todas las herramientas a su alcance para revertirla. Y estas son muchas y con variadísimos efectos: nuevas rebajas de tipos de interés, retomar el programa milmillonario de compras de activos, modificar su objetivo de inflación o ensayar nuevas formas para comunicar dónde van a estar los tipos de interés en el futuro.
En definitiva, Draghi muestra su extrema preocupación por la anémica actividad económica —son especialmente malos los datos que llegan de Alemania e Italia— y anticipa que va a actuar por tierra, mar y aire para cumplir sus objetivos. “Hay mucha gente sorprendida con su discurso. Pero no veo por qué. Tan solo está haciendo su trabajo. Y lo está haciendo bien”, apunta el economista Ángel Ubide.
Tres meses en el cargo.
A Draghi solo le quedan tres meses en el cargo. Pero el plan de acción que plantea va mucho más allá de esa fecha. Deberá contar con la aquiescencia de su sucesora. Y todo apunta a que Lagarde llegará a Fráncfort con una línea continuista. En sus años al frente del Fondo Monetario Internacional, la francesa ha defendido los tipos de interés negativos y las compras de activos impulsadas por los bancos centrales de Europa, EE UU y Japón. Hace solo tres meses insistía en la necesidad de continuar con los estímulos mientras la inflación se mantuviera por debajo de los niveles deseables.
No extrañan por tanto las calurosas palabras con las que Draghi recibió su nombramiento. “Creo que será una presidenta espectacular”, dijo. Y comparó la toma de decisiones en el FMI —a través de órganos colegiados que escuchan a los economistas de la casa y que requieren de muchas discusiones internas— para concluir que el proceso no difiere mucho del habitual en el BCE.Parece como si con estas palabras Draghi pretendiera diluir las dudas con las que fue recibido el nombramiento de Lagarde por su falta de experiencia en política monetaria. A muchos observadores del BCE —y a no pocos economistas de la plantilla— les preocupa el perfil menos técnico y más político del Comité Ejecutivo, el máximo órgano del eurobanco. Cuando se incorpore la nueva presidenta, de sus seis miembros solo tres serán economistas de formación; y solo tres tendrán experiencia previa como gobernadores centrales.
En el otro lado de la balanza, Lagarde ofrece una innegable capacidad comunicadora, algo clave para la persona que durante los próximos ochos años tendrá que explicar ante las cámaras las decisiones del banco. Cada una de sus palabras moverá el mercado. Y un traspié verbal podría tener consecuencias desastrosas.
El currículum de Lagarde —cuatro años ministra de Finanzas y ocho años directora gerente del FMI— le proporciona también una interlocución privilegiada para el que puede ser uno de los grandes retos de su mandato: convencer a los ministros de Finanzas de la unión monetaria de que los banqueros centrales no pueden hacerlo todo, y que los Gobiernos deben arrimar el hombro con más gasto público para impulsar el crecimiento y la inflación.
Es un mensaje que el jefe del BCE lanza desde hace tiempo, pero que ahora ha retomado con más fuerza. “Si hay un empeoramiento de la coyuntura, es incuestionable que una política fiscal significativa será esencial”, dijo el jueves. El mismo día, el ministro de Finanzas alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, negaba la necesidad de actuar. “No estamos en una crisis y no sería razonable actuar como si lo estuviéramos”, aseguró a Bloomberg.
Es en este aspecto donde Lagarde podría desempeñar un papel destacado. “Es una buena candidata para lograr que la política monetaria y la fiscal vayan de la mano. Además, hay ahora una oportunidad política, con el nombramiento de una nueva Comisión Europea. Poco a poco se está logrando cambiar la narrativa”, asegura Ubide, que propone por ejemplo cambiar el Pacto de Estabilidad para que a la hora de sancionar a los países con déficit no se tenga en cuenta el gasto en inversión pública.
Creciente malestar en Alemania
Lo que Ubide ve como una oportunidad es, según analistas más ortodoxos, un riesgo. Stefan Schneider, economista jefe para Alemania del Deutsche Bank, asegura desde su despacho en Fráncfort que, en una nueva crisis, Lagarde tendería a usar la política monetaria en apoyo de la fiscal, “estirando aún más el mandato del BCE”. “En este caso, un BCE con Weidmann [presidente del banco central alemán y líder de los halcones] seguiría más la tradición del Bundesbank de fijar una separación clara entre una y otra política”, continúa.
El campus de la Universidad Goethe parecía el viernes un vergel en medio del horno en el que se había convertido Fráncfort —“¡Miedo a los 50 grados!”, clamaba en portada el sensacionalista Bild—. Allí, entre jóvenes en bicicleta y un estanque que refrescaba el ambiente, se erige el Centro de Estudios Financieros, uno de los más grandes de Europa. Su director, Jan Pieter Krahnen, no pertenece a ese sector de la ortodoxia alemana que lleva años criticando a Draghi. Muy al contrario, alaba su labor al frente del BCE —“extraordinariamente positiva”, afirma rotundo—, pero admite un “creciente malestar” con sus últimas medidas. Krahnen insiste en que las nuevas rebajas de tipos tienen un efecto cada vez menor, incluso contraproducente. “Su mensaje de mayor pesimismo empeora las expectativas, corriendo el riesgo de lanzar profecías autocumplidas”, explica.
Septiembre será un mes clave. En su próxima reunión, el Consejo de Gobierno definirá el calendario y el formato de las medidas que ahora estudian los expertos del BCE. Promete haber pelea. Parece cantada la rebaja en el tipo que pagan las entidades por depositar sus fondos inactivos: ahora está en el -0,4% y podría bajar una o dos décimas. No hay acuerdo sobre cómo suavizar el impacto en los bancos de estos tipos negativos. Y en Alemania despierta más de un escozor la idea de retomar la compra de activos que se suspendió a finales del año pasado.
Habrá que calibrar todos estos instrumentos técnicos. Pero eso no es lo más importante. La clave será definir hasta qué punto el BCE se implica para impulsar la inflación y el crecimiento. No hay duda ya de que las herramientas que el italiano improvisó en lo peor de la Gran Recesión han llegado para quedarse. Lagarde recurrirá a ellas cuando lo considere necesario.
El problema es qué hacer si las cosas se ponen más feas. Porque pese a la insistencia de Draghi y los suyos en que disponen de un arsenal ilimitado, la política monetaria no es todopoderosa. Y su margen de maniobra, tras años de sacarse medidas de la chistera, está muy desgastado. Es la patata caliente que deja a su sucesora el hombre que logró evitar el estallido de la moneda única.
EL LARGO CAMINO PARA LOGRAR QUE SUBAN LOS PRECIOS
El enemigo a batir son los precios. Pero al contrario que en otras épocas —la crisis del petróleo de los años setenta o la hiperinflación alemana en los veinte— o países —Venezuela, Zimbabue o, en menor medida, Argentina—, el problema no es ahora su alza desaforada, sino su empecinamiento en no subir lo suficiente. El riesgo de deflación se despejó, pero el Banco Central Europeo (BCE) observa con frustración cómo, pese a las inyecciones masivas de estímulos de los últimos años, es incapaz de lograr la ansiada estabilidad de precios, que según sus parámetros consiste en una inflación “cercana pero por debajo del 2%”.
Los precios repuntaron una décima en junio, hasta el 1,3% interanual. Pero según una encuesta hecha pública esta semana por el BCE, los profesionales aún pronostican para 2024 un 1,7%, por debajo del objetivo oficial. “El BCE se ha dado cuenta de que la inflación baja es un riesgo que no se puede permitir. Cada año que pasa sin cumplir su objetivo pierde credibilidad. Y a esto se unen los riesgos a la baja en el crecimiento. Es como coger una gripe cuando ya tienes una neumonía”, explica el economista Ángel Ubide.
Estos riesgos son muchos, y en los últimos meses se han incrementado. El nombramiento de Boris Johnson como primer ministro británico aumenta la posibilidad de que el Reino Unido abandone la UE sin acuerdo, algo que, según el economista jefe de Deutsche Bank, Stefan Schneider, “empujaría a la recesión a Alemania y probablemente a toda la eurozona”. “La amenaza de japonización [economía estancada con bajas tasas de crecimiento, inflación y tipos de interés] ha aumentado en los últimos meses”, añade.
Para ahuyentar este peligro, el BCE baraja distintas medidas con las que lograr la ansiada subida de precios. Mario Draghi insiste en sus últimos discursos en la idea de “simetría”, lo que significa que tan malo es sobrepasar la barrera del 2% como no llegar a ella; y que el organismo actuará en ambos casos. En este contexto, los técnicos del BCE estudian ahora si modifican la formulación del objetivo de inflación para reforzar esta idea de simetría.
En Fráncfort también se baraja un cambio en la comunicación sobre los tipos de interés del futuro. “Hay muchas vías para lograr el objetivo. Mi favorita es ligar los tipos a la inflación, y que el BCE anuncie que no los va a subir hasta cumplir su mandato. Así, se comprometería a mantener los tipos bajos durante muchísimo tiempo, creando un incentivo para invertir a largo plazo, porque todo el mundo sabría que no se va a encarecer el coste de la financiación”, añade Ubide.
Francisco Vidal, economista jefe de Intermoney, aplaude la actitud proactiva que ha tomado el BCE, adelantándose a los acontecimientos en lugar de dejándose arrastrar por ellos. “El frenazo de la economía europea es real. Y el BCE ha aprendido que no hay que esperar a los peores escenarios. Draghi no se puede permitir el lujo de no actuar. Tiene que dar la imagen de que va a hacer todo lo que esté en su mano”, concluye.
Fuente y Comentario:
Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 4:27 p. m. on mar., jul. 30, 2019: Pienso que el problema de la UE no es externo, ni el de USA, ni el de CHI o JPN. Es un tema de exceso de oferta, de falta de productividad, de consumismo dependiente del crédito, de deuda impagable. De modelo. Y en eso se está. https://t.co/w1kosyqIxq (https://twitter.com/sninobecerra/status/1156209668018114561?s=09)
Comentarista y Comentario:
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 8:34 a. m. on mié., jul. 31, 2019: En definitiva, se trata de un modelo completamente agotado y moribundo. En siglos anteriores y situaciones similares, se reemplazaba al sistema muriente por otro naciente, mediante una Guerra Global del mundo conocido de cada época. ¿A qué nos enfrentamos ahora? (https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1156453148497784832?s=09)
En medio de una prórroga presupuesta y de la situación de interinidad del Gobierno que impiden que se puedan tomar medidas de consolidación fiscal, las arcas del Estado se enfrentan a un problema de números rojos. Hasta mayo, acumulan un déficit, según la contabilidad de caja, de 7.937 millones, un 35% más que en el mismo periodo del año pasado que equivale a 2.038 millones. Esto se combina con una preocupante reducción de los ingresos del 3,4%, principal causa de la citada alza del déficit.
En este sentido, el área más preocupante es la de la recaudación tributaria, particularmente la que ocupa a los impuestos directos y las cotizaciones sociales. Según los datos del Ministerio de Hacienda, los ingresos por este campo se recortaron un 8,7%, en casi 2.000 millones. La disminución es especialmente llamativa en los ingresos por renta de las Sociedades, que se redujeron un 32%, principalmente por una mayor cantidad de devoluciones, según el departamento que dirige María Jesús Montero.
Con todo, el caso más destacado es el del impuesto sobre la producción y almacenamiento de electricidad. Los ingresos por él se redujeron en su práctica totalidad hasta mayo debido a que el Gobierno lo había suspendido para bajar la factura eléctrica de los hogares. Pero esta situación cambiará en el futuro, puesto que la susodicha suspensión no se ha renovado, lo cual llevará a que este impuesto retome su potencial al cien por cien.
Más gasto en personal.
Esta bajada de los ingresos se ha producido paralelamente a un alza del gasto, que solo en mayo subió un 2,6% ( aunque en el acumulado hasta el quinto mes del año el incremento se queda en el 0,5%).
Una de las causas de este fenómeno son los gastos de personal, que registraron un notable incremento del 7,9%. Dentro de este apartado, la subida más destacada es la de salarios y sueldos, que fue del 10%, causada principalmente por la equiparación salarial de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado con los cuerpos policiales autonómicos, con un cargo aproximado a finales de mayo de 210 millones.
A esto hay que sumar el impacto que han tenido algunas de las medidas aprobadas por el Gobierno de Pedro Sánchez antes de entrar en el estatus de en funciones, como fue la subida de salarios de los funcionarios y de los empleados públicos del 2,25% para este año.
Pero no es esta la única circunstancia que aumentó el gasto. Las pensiones, con una aumento del 1,6% de las generales y del 3% de las mínimas y no contributivas, también tuvieron un notable impacto en el gasto con un incremento de más del 8% en la partida que les corresponde.
Todo esto tiene su efecto en el déficit público. De hecho, ya en abril, cuando el déficit de Estado registró un alza del 40%, Hacienda argumentó que se debía tanto a la revalorización del sueldo de los funcionarios como a la subida de las pensiones. Con todo, desde el departamento afirmaron que «este mayor gasto no tiene equivalencia en el mismo periodo del año pasado ya que computó más tarde», puesto que no se produjo hasta la aprobación de los Presupuestos de 2018 en julio.
De ahí que argumenten que «este efecto se diluirá en la segunda parte de 2019 cuando se hará más evidente la reducción del déficit público». Es decir, que a partir de este verano el déficit del Estado se debería comenzar a contener y será visible cierto equilibrio de las cuentas públicas.
Objetivo difícil.
Más vale que estas previsiones se cumplan, puesto que el Gobierno envió a la Comisión Europea un objetivo de déficit del 2% del PIB para final de 2019, una meta ambiciosa teniendo en cuenta la parálisis en la que se encuentra el Estado por la prórroga presupuesta y la escasa funcionalidad del Ejecutivo actual, hasta que se dirima la investidura o no como presidente del Gobierno de Pedro Sánchez a partir del próximo 23 de julio, que es cuando se produce la primera votación al respecto.
Estas circunstancias impiden que se pueda ejecutar medida alguna de disciplina fiscal, con las que Hacienda podría haber contado para revertir la situación.
Y es que cabe recordar que el Ejecutivo pronosticó en un principio que el déficit de 2019, en una situación de prórroga presupuestaria como la presente, podría llegar hasta el 2,4% del PIB. De hecho, fuentes de Hacienda en su momento admitieron que serían necesarias medidas de ajuste -contención del gasto, concretamente- por valor de unas tres décimas de PIB, es decir, más de 2.600 millones.
Pero es muy difícil, casi imposible, que el Gobierno vaya a poder aplicar medidas de esta naturaleza. Aunque haya investidura en julio y Ejecutivo de forma inmediata, fuentes del Ministerio de Hacienda en funciones reconocen que hay escasas probabilidades de que se vayan a sacar unos presupuestos de urgencia para este 2019 que, en el mejor de los casos, se aprobarían en noviembre o poco antes y solo tendrían una duración de dos meses. De ahí que consideren que es mejor poner toda la carne en el asador con unos presupuestos para 2020.
En cualquier caso, la meta de dejar el déficit público en el 2% del PIB todavía no está en vigor. Para ello tiene que haber sido aprobada por el Congreso de los Diputados y por el Senado, algo que no hay sido posible aún por la disolución de las Cortes causada por la convocatoria electoral y la, todavía, interinidad del Gobierno. De ahí que el objetivo de déficit todavía en vigor sea del 1,3% del PIB, que es la meta que dictó el Gobierno de Mariano Rajoy.
«Perdona a tus enemigos, pero nunca olvides sus nombres.»
«El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano».
«Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él».
«La conformidad es el carcelero de la libertad y el enemigo del crecimiento.»
«Elegimos ir a la Luna en esta década no porque sea fácil, sino porque es difícil…»
«Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo».
«El cambio es ley de vida. Cualquiera que mire solamente al pasado o al presente, se perderá el futuro».
«No todos tenemos el mismo talento, pero sí las mismas oportunidades para desarrollar nuestros talentos».
Y, yo diría, que una de las más célebres (como poco «cómodas» para cualquiera de nosotr@s), sería una de las del Discurso Inaugural de su presidencia en EE.UU.:
“No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.”
Esta frase se hace hoy, si cabe, más fundamental y profunda en nuestros días, porque es válida para cada un@ de nosotr@s; lo que, indefectiblemente, incluye también a nuestr@s polític@s elect@s.
El BCE estudia reformar su objetivo de inflación, según fuentes del organismo. Este movimiento podría incentivar que el Eurobanco continuara con su política de estímulos monetarios más tiempo del esperado. El banco analiza de forma informal si debería abandonar el propósito actual de que los precios crezcan a una tasa cercana, pero por debajo del 2%. La idea es estudiar si esta formulación tiene sentido en la coyuntura económica que dejó la Gran Recesión de 2008.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, defiende una aproximación “simétrica”, lo que supone adoptar un objetivo más flexible, que podría quedar por encima o por debajo de la barrera del 2%, según las fuentes consultadas, que piden anonimato ya que las negociaciones son aún confidenciales y preliminares. Esta decisión permitiría al BCE mantener las tasas de inflación elevadas tras un periodo de baja inflación para asegurar el crecimiento de los precios.
Massimo Rostagno, director general de Política Monetaria del BCE, ofreció una presentación a los miembros del Consejo de Gobierno que versó sobre la efectividad del objetivo actual, según una de las fuentes consultadas. Rostagno mostró que un objetivo concreto del 2% haría más fácil elevar las expectativas de inflación y reducir la necesidad de recortar en el futuro aún más los tipos de interés, por debajo del 0%.
El cambio en el objetivo de precios requeriría una revisión formal, según las fuentes consultadas. Un portavoz del BCE rehusó comentar estas discusiones. La mayoría de Bolsas europeas reaccionaron ayer a la noticia de Bloomberg con subidas. El euro cayó a lo largo de la jornada a su mínimo de este mes, al cambiarse por 1,205 dólares, aunque más tarde remontó.
Modificar el objetivo de inflación supondría un paso más en el proceso de transformación del BCE de los últimos años desde un banco central tradicional, modelado a imagen y semejanza del Bundesbank, a un organismo que adopte estrategias innovadoras en un mundo en el que los modelos económicos habituales parecen haber dejado de funcionar.
Con un Draghi de retirada —su mandato en el BCE expira a finales de octubre—, será su sucesora, la francesa Christine Lagarde, la que tendrá que ejecutar el cambio. La hasta ahora directora gerente del FMI ha defendido que los bancos centrales tomen pasos decisivos para restaurar la estabilidad de precios.
La Reserva Federal de EE UU también se plantea reorientar su estrategia, arsenal de instrumentos y su forma de comunicar. La Fed prevé tener listo a principios de 2020 el estudio que debe revisar todas estas práctica. La preocupación en muchas economías desarrolladas es que la inflación lleva en niveles demasiado bajos demasiado tiempo, restando margen de maniobra a los bancos centrales para el próximo frenazo económico.
El objetivo del BCE es mantener la política de estímulos hasta que sus responsables estén seguros de que la economía es lo suficientemente fuerte para sustentar el crecimiento de los precios sin apoyo monetario. Esto contrasta con la actual situación, en la que los halcones de la política monetaria piden retirar los estímulos cuando la inflación alcance el 1,7%.
Sea cual sea el abismo al que nos estamos enfrentando, «adelantarse en la jugada» es el paso ganador en el Ajedrez.
Trasladado esto a nuestros tableros personales de esas partidas particulares de nuestras vidas, podemos hacer el siguiente símil:
«… quien se adelanta en el ahorro, se protege frente a las inflaciones desbocadas que preceden a las recesiones; de igual modo, quien se adelanta a las recesiones, se protege contra sus consecuencias …»
UN SISTEMA SENCILLO PARA ACUMULAR EL CAPITAL QUE NO TENEMOS:
Combinamos tus ahorros en dos sencillos pasos para alcanzar tu fondo de capital que ahora no tienes:
En primer lugar:
Alcanzar el objetivo de disponibilidad mínima de un capital de 100.000€ al alcanzar la edad de jubilación. Lo que podemos conseguir iniciando nuestro ahorro personal con uno de los siguientes productos (o ambos combinados):
Podemos combinarlos de la siguiente forma:
En segundo lugar:
Rescatando esos ahorros de la forma idónea para reducir al máximo el pago de impuestos (I.R.P.F.) por rescate mediante el RESCATE por RENTAS PERIÓDICAS:
Cataluña recuperó en 2018 el Producto Interior Bruto ( PIB ) por habitante de antes de la crisis económica, que se situó en 32.000 euros per cápita. «Es el primer año que volvemos a estar en niveles precrisis», ha destacado este jueves la directora general de Análisis Económico, Marta Curto , durante la presentación del Informe Anual de la Economía Catalana 2018 .
Curto: «Es el primer año que volvemos a estar en niveles precrisis»
El vicepresidente y consejero de Economía, Pedro Aragonés , ha afirmado que «la fotografía macroeconómica de Cataluña es muy buena» y ha recordado que el PIB creció un 2,6% el año pasado. Sin embargo, Aragonés ha remarcado que el crecimiento sin bienestar social «no sirve» y dijo que hay que actuar para reducir la desigualdad con una «agenda catalana para la prosperidad».
Por ello, el titular de Economía ha insistido en pedir más «flexibilidad» presupuestaria en el Estado.
Aragonés ha criticado que las exigencias de cumplimiento de los objetivos de déficit no están ajustadas a las responsabilidades que tiene cada administración con el Estado del Bienestar y ha recordado que la Generalitat tiene competencias en salud, enseñanza y la protección social. El vicepresidente dijo que el Gobierno «agotará todo el margen de maniobra que tiene» y reclamó actuar con «toda la libertad».
La crítica al Estado por «el ahogo financiero y la deslealtad»
Aragonés ha reivindicado que la Generalitat ha sido «responsable» en la gestión y lo ha hecho mejor que la administración estatal, ya que en 2018 cumplió tanto los objetivos de déficit como de deuda y gasto por primera vez. El consejero ha criticado que el Estado ha continuado con «el ahogo financiero» en la Generalitat y con «deslealtad».
El informe de la Generalitat prevé que el PIB catalán seguirá creciendo por encima del 2% en 2019 pero en menor medida que en 2018, en línea con la «moderación» de las economías del entorno pero afirmó que la economía está en una fase más «madura» y «sostenida». También destaca que las exportaciones catalanas continúan al alza así como la demanda interna.
Aragonés: «No podremos combatir una próxima crisis económica, esperamos muy lejana en el tiempo, con devaluaciones salariales»
La parte más negativa es la laboral. «Es el ámbito donde posiblemente más retos tenemos», dijo Curto, que añadió que la tasa de temporalidad en el empleo aumentó hasta un 21,9% en 2018. Además, la tasa de riesgo de pobreza en el trabajo llegó a su máximo desde 2013, con un 14,4%.
«No podremos combatir una próxima crisis económica, esperamos muy lejana en el tiempo, con devaluaciones salariales», advirtió Aragonés.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:46 a. m. on mar., jul. 23, 2019: La afirmación que Ud hace, profesor, que versa «Ojalá fuese cierto: 32.000 € del 2007 equivalen a 27.870 del 2018»; siendo cierta (¡Que lo es!), ¿muestra una inflación media pregonada del 2% en estos años?
“Consideramos que Libra puede significar un nuevo sistema financiero global […] que rivalice con la política monetaria estadounidense y el dólar. Esto genera graves preocupaciones en cuanto a privacidad, seguridad nacional y política monetaria; no sólo para los 2.000 millones de usuarios de Facebook, sino para el conjunto de inversores, consumidores y la economía mundial en su conjunto. (…) Es imperativo que Facebook y sus socios en este proyecto detengan inmediatamente sus planes y esperen hasta que el Congreso y los reguladores correspondientes hayan podido examinar las implicaciones del proyecto”.
Carta de cinco miembros del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de los EE.UU. a directivos de Facebook, 2 de julio de 2019.
El anuncio, por parte de Facebook, del proyecto Libra, una propuesta para crear una nueva moneda digital junto con una treintena de socios, ha generado fuertes reacciones en ámbitos políticos, económicos y sociales.
Durante esta semana, David Markus, responsable de Calibra, la división operativa de Facebook para el proyecto Libra, ha comparecido ante el Comité del Senado de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos para explicar el proyecto y responder a las preguntas de los senadores. Las preocupaciones se han centrado en los riesgos que esta nueva moneda puede suponer para el consumidor, desde cómo va a garantizar su valor hasta cuestiones de privacidad, la mayor debilidad de la compañía debido a sus malas prácticas y por las que se enfrenta a una multa de 5.000 millones de dólares.
En paralelo, se ha confirmado que la mayoría demócrata en el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes está trabajando en una propuesta de ley cuyo título, Keep Big Tech Out Of Finance Act (Ley para excluir a las grandes compañías tecnológicas del sector financiero) no deja lugar a dudas sobre su objetivo.
La reacciones no sólo se han producido en Estados Unidos. Reguladores y miembros del Gobierno en otros países, como Francia y Reino Unido, han solicitado un análisis urgente sobre las implicaciones de un proyecto de este tipo para el sistema monetario internacional. El Banco de Pagos Internacionales, un organismo tradicionalmente prudente en sus declaraciones, se ha pronunciado también en relación a los riesgos que Libra puede generar para el sistema bancario.
La enérgica respuesta al proyecto desde distintos ámbitos es proporcional a sus profundas implicaciones.Y es que Libra es, en esencia, una iniciativa para crear la primera moneda privada global.
Como tal, los planes de Facebook, con el apoyo de un número reducido de socios, es uno de los mayores retos a la soberanía de los estados en los últimos tiempos; porque el monopolio de la moneda, junto a la defensa, ha sido uno de los grandes pilares sobre los cuales se han creado los estados modernos.
Si bien es cierto que algunos han cedido la soberanía monetaria, como es el caso de aquellos que han adoptado el dólar o los países de la UE que crearon el euro, nunca una entidad privada había tenido como objetivo un rol en la economía internacional como el pretendido por Facebook y sus socios en este proyecto.
Sin embargo, la creación de Libra es, en gran medida, una evolución natural del uso que hacemos del dinero. Una vez que éste se ha digitalizado e incorporado a la vida diaria a través del ordenador y el teléfono móvil, se ha multiplicado la aparición de plataformas que lo transfieren y custodian de una forma eficiente y segura a través de, por ejemplo, licencias de dinero electrónico y avanzadas plataformas informáticas. La tecnología ‘blockchain’ es un paso adicional en esta dirección, aunando digitalización y, dependiendo de la criptomoneda (de las que existen miles en el momento actual), un grado mayor o menor de descentralización, aumentando su autonomía e independencia de los emisores nacionales.
En definitiva, el valor de la moneda deja de estar únicamente ligado a la solidez del Gobierno o nación que lo emite y aparecen nuevas dimensiones de valor ligadas a aspectos como la funcionalidad que ofrece el ser tenedor de esa moneda. Por ejemplo, ¿qué tendría más valor para el usuario, un dólar en papel o una moneda digital respaldada por un dólar emitida por un ente privado que permita enviar dinero de forma global e instantánea?
A futuro, es probable que veamos otras iniciativas similares, ya que la combinación de grandes bases de usuarios e infraestructura tecnológica son los grandes pilares sobre los que pueden construirse proyectos de monedas digitales y existen otras compañías, en su mayoría estadounidenses, que serían capaces de hacerlo.
En esta línea, en la directiva europea de servicios de pago conocida como ‘Payment Services Directive 2 (PSD2)’, de reciente transposición en España, subyace la idea de que los pagos digitales no deben ser un servicio provisto exclusivamente por las entidades financieras. De hecho, éstas no son dueños de los clientes (que lo son de los comercios) ni (necesariamente) tienen las mejores capacidades tecnológicas. En un contexto en el que los pagos son código informático, es natural que las entidades financieras, los agentes tradicionales de la política monetaria y económica de un país, pierdan su posición dominante.
Aún más relevante es el hecho de que algunos bancos centrales, como el de Inglaterra, se hayan mostrado dispuestos a considerar la posibilidad (“open mind”, pero por ahora no “open door”, tal y como ha indicado su gobernador, Mark Carney) de que nuevas entidades como Libra puedan acceder directamente al sistema del banco central, eliminando la intermediación de los bancos comerciales, aumentando su credibilidad frente a los clientes finales y eliminando costes.
El ejemplo más claro de que esta transformación del sector está ocurriendo es China, donde Alibaba, a través de Ant Financial y Tencent, a través de WeChat Pay, han logrado convertirse en las principales entidades de pago, desplazando a los bancos de un sector crítico en cuanto a información sobre el cliente y esencial para desarrollar una oferta de servicios financieros.
A su iniciativa, Facebook añade el componente criptográfico. Pese a no ser el elemento más relevante del proyecto al menos en esta primera fase, durante la cual la multinacional y sus socios tendrán el control sobre la infraestructura, a futuro su descentralización refuerza la amenaza del proyecto para las instituciones monetarias actuales.
La transición desde la redes de información a redes de valor abiertas se producirá a gran velocidad durante los próximos años. Las empresas tecnológicas van a tener un papel fundamental en su desarrollo, amenazando los pilares tradicionales del sistema monetario y financiero internacional.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:34 a. m. on mar., jul. 23, 2019: … y es la evolución mostrada en el libro y película «Cuando el destino nos alcance» (https://t.co/4LYTBvDbkL) de 1966…
Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 2:15 p. m. on sáb., jul. 20, 2019: El problema de estos informes es un mete a todo el planeta en el mismo saco. Bien, ahora extrapolen a un momento en el que la tecnología haga muuuuuchas cosas y sea muuuuuy barata. https://t.co/lzdUBMRDIC (https://twitter.com/sninobecerra/status/1152552665169240064?s=09)
En Conversación, nuestro Comentarista:
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:54 a. m. on mar., jul. 23, 2019: Si no cambia algo de forma radical, la extrapolación lógica sería: «se dispondrá de muchas cosas en el mercado; sin embargo, habrá muy pocas personas que puedan adquirirlas, sencillamente, porque no tendrán recursos para ello». (https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1153574036414390273?s=09)
En una sociedad como la que actualmente tenemos se antoja absolutamente necesario ser conscientes que los Derechos Humanos están siendo infringidos en todo el planeta. En consecuencia, se hace necesario que podamos estar bien asesorados legalmente; no sólo de nuestras obligaciones (para lo que ya nos empuja esta sociedad), sino también para nuestros derechos (también los Derechos Humanos).
En este sentido, os recomendamos que le deis uns ojeada a nuestro:
Los gigantes del comercio chino lideran una revolución logística que ha cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población: desde el comercio electrónico, hasta tomarse un café.
Un empleado de Suning, en la zona en la que los productos son separados por unidades y guardados en paredes verticales robotizadas de 24 metros de altura. Zigor Aldama – El País
Hacer la compra en los supermercados de la cadena Hema es tan fácil y rápido como pedir una pizza. Basta elegir qué se desea comprar en la app para móvil que ha diseñado la empresa y, en un máximo de media hora, el pedido se prepara y un mensajero lo lleva a casa. Lo mismo sucede con la comida a domicilio. Empresas de ese sector como Meituan o Ele.me se popularizaron en China mucho antes que Glovo o Deliveroo y su volumen de negocio hace palidecer al de cualquier otra compañía.
Meituan Dianping, por ejemplo, supera los 400 millones de usuarios y los cinco millones de restaurantes afiliados, gestiona 20 millones de pedidos al día, cuenta con casi 600.000 mensajeros activos y el primer trimestre del año cerró transacciones por un valor de 75.600 millones de yuanes (9.700 millones de euros), un 38,6% más que el mismo período de 2018. Según la empresa, la rapidez de su servicio —28 minutos de media— se debe en gran medida a los avances tecnológicos que ha adoptado. Subraya uno: el sistema de inteligencia artificial que determina en 0,55 milisegundos la mejor ruta para un grupo de pedidos.
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Tener un título universitario en España no es, ni mucho menos, garantía de una vida resuelta. En 2018, el 27,7% de los titulados (de un total de 233.626) que finalizaron sus estudios en 2014 no tenía empleo. Así se desprende del informe Inserción laboral de los egresados universitarios presentado hoy por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. A ese dato se suma otro igualmente alarmante: España es uno de los países de la Unión Europea donde los licenciados desempeñan en mayor medida trabajos de baja cualificación, un 37,1% frente al 23,2% de media europea, según datos del informe de la Fundación CYD de 2017.
«Los estándares de calidad educativa son altos y los programas académicos muy parecidos, lo que demuestra que ahí no está el problema: la formación con la que salen los alumnos españoles de la universidad es muy similar a la del resto de Europa», señala Francisco Michavila, consejero de Educación de España ante la OCDE. En su opinión, la gran diferencia está en el mercado laboral, «muy distorsionado» en el caso español. «Un informe europeo de hace 15 años [el proyecto Reflex, The Flexible Professional in de Knowledge Society] ya lo señalaba, las empresas grandes se comportan de forma parecida, pero hay muchas pequeñas y medianas que no tienen capacidad para investigar o innovar y eso se traduce en trabajos menos ajustados a la formación universitaria. Los mejores se quedan en las empresas potentes, el resto hace de todo», asegura Michavila, hasta 2017 director de la cátedra Unesco de Gestión Universitaria.
El informe del ministerio, en el que se han analizado los datos de inserción laboral de los egresados universitarios del curso 2013-2014 durante los cuatro años posteriores a la finalización de sus estudios, muestra que el 72,3% de ellos estaba dado de alta en la Seguridad Social en 2018 y que, de esos, solo el 9% en régimen de autónomos. La tasa de afiliación aumenta según transcurren los años después de terminar los estudios. Del 47% del primer año, se pasa al 72,3% del cuarto. Entre los egresados, el 72% de los que consiguieron un contrato fueron hombres y el 71,9% mujeres.
Los campos con menor empleabilidad son Bellas Artes (50,5% de afiliados después de cuatro años), Otras lenguas extranjeras (50,8%), Lenguas modernas y aplicadas (54,2%), Historia del Arte (55,2%), Historia (55,6%), Derecho (55,8%), Filosofía (56,1%), Traducción e Interpretación (56,5%), Humanidades (58,3%) y Criminología (59,1%). Al contrario, los de empleabilidad más alta son Medicina (91%), Óptica y optometría (90,2%), Podología (88,9%), Ingeniería eléctrica (85%), Informática (84,6%), Logopedia (84,5%), Ingeniería mecánica (84,1%), Farmacia (84,1%), Ingeniería electrónica industrial y automática (83,8%) e Ingeniería agraria y agroalimentaria (83,7%).
Carreras con mayor empleabilidad. En % sobre el total de graduados en 2013-14.
El informe no analiza la situación personal del 27,7% que no encontró empleo, pero señala que «cada vez es más frecuente» que al finalizar los grados se inicien estudios de máster y que eso «podría explicar que los primeros años el número de altas laborales sea menor». Tampoco se contabiliza cuántos trabajan en el extranjero.
María, que prefiere no dar su nombre real, tiene 28 años y vive en Madrid. Hace cinco que acabó sus estudios en Publicidad y Relaciones Públicas y ahora está en el paro, pero por decisión propia. «Encadené trabajos precarios, de falsa autónoma, y cuando por fin conseguí mi primer contrato me di cuenta de que no quería vivir enfadada, con horarios imposibles y sin casi poder de decisión. Mi creatividad estaba estancada». Por eso, decidió dejar su empleo y preparar oposiciones. «Soy joven y tengo la suerte y los recursos económicos para poder decidir un futuro mejor. No todos los que no trabajamos es porque no encontramos, algunos preferimos seguir estudiando», cuenta.
Más trabajo para Ingeniería y Arquitectura
Por ramas de especialización, las tasas de afiliación a la Seguridad Social en 2018 fueron del 77,7% en los grados de Ingeniería y Arquitectura, del 76,8% en Ciencias de la Salud, del 71,5% en Ciencias Sociales y Jurídicas, del 68,6% en Ciencias y del 57% en Artes y Humanidades. Sobre el tipo de contratos, en 2018 el 51,3% fueron indefinidos y el 48,3% temporales. La mayor temporalidad se dio en Ciencias de la Salud (un 67%) y la menor en Ingeniería y Arquitectura, con un 67,2% de contratos indefinidos.
El secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, cree que este informe sirve para que los estudiantes conozcan la empleabilidad de cada grado, pero no para tomar decisiones sobre cierre de carreras. «Eso hay que estudiarlo con calma. No sabemos qué empleos se demandarán dentro de 15 años y, sobre todo, la Universidad no solo debe formar trabajadores sino ciudadanos con conciencia crítica. Si solo se tuviese en cuenta la empleabilidad desaparecerían grados», sostiene Pingarrón.
«Hay una serie de tópicos que hay que desterrar, como que el estudiante tiene que ser buenísimo en Matemáticas y Física para hacer una Ingeniería (donde hay más contratos). No es así. Hay que hacer la campaña en la secundaria», indica Michavila.
En una década (2008-2018) las carreras técnicas han perdido 74.000 alumnos en España. «Las empresas no paran de demandar egresados cualificados y se da la tormenta perfecta: bajan las vocaciones cuando más se necesitan”, opina Francisco Mora, rector de la Universidad Politécnica de Valencia. Para paliar esa situación, su universidad tiene una escuela de verano en la que se imparten talleres de arquitectura, robótica o física a 1.800 niños de tres a 14 años con la intención de despertar vocaciones tecnológicas y científicas.
“En el caso de las niñas, creemos que hay un margen de mejora en los porcentajes de graduadas en ingenierías”, apunta Nekane Balluerka, rectora de la Universidad del País Vasco. Este año celebran un campus para niños de 14 años en Álava y Gipuzkoa para despertar vocaciones, convencidos de que con 16 años ya tienen una decisión tomada sobre lo que quieren estudiar y es demasiado tarde.
Menos y peores contratos para ellas
Es la segunda edición del informe (la primera es de 2015), con datos cruzados de universidades y la vida laboral de los afiliados a la Seguridad Social del Ministerio de Trabajo, por primera vez se han desagregado los datos por sexo. En el curso 2017-2018, de los 1,2 millones de estudiantes universitarios españoles, el 55,1% eran mujeres. Ese mismo curso se graduaron más de 290.000 alumnos, de los cuales el 57,9% eran mujeres. Además de ser mayoría, ellas también obtuvieron mejores notas en todas las ramas de conocimiento (Ciencias Sociales, Ingeniería, Artes y Humanidades y Ciencias de la Salud), excepto en Ciencias. Sin embargo, los datos señalan que cuatro años después de graduarse, ellas obtuvieron menos contratos indefinidos que ellos (un 46% frente a un 58,9%) y un sueldo medio inferior: 24.445 euros anuales frente a los 27.000 de ellos.
«Las carreras con más empleabilidad, las STEM [Ciencias, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas], son a las que menos optan las mujeres. Ahí empieza una brecha que luego se convertirá en salarial. Ellos están en los ámbitos donde hay más trabajo y mejor pagado, por eso es tan importante que desde primaria y secundaria se les cambie el estereotipo. No puede haber ámbitos feminizados y otros masculinizados», indica Eva Alcón, rectora de la Universidad Jaume I de Castellón y primera delegada de igualdad de la conferencia de rectores (CRUE).
Otro punto a analizar es quién contrata, quién se encarga de la selección de candidatos en las empresas, añade Alcón. «La percepción cultural no se cambia de la noche a la mañana. La sociedad es mucho más consciente, pero eso no significa que la solución sea a corto plazo». Cuando los estudios de Informática pasaron a llamarse Ingeniería Informática cayeron las matriculaciones femeninas en toda España. “La palabra ingeniería provoca miedo”, se preocupa Francisco Mora, rector de la Politécnica de Valencia. De hecho en su grado Diseño y Tecnologías Creativas tienen muchas más alumnas que en el de Ingeniería Informática.
Balluerka, del País Vasco, cree que son las empresas las que tienen que tomar medidas para frenar la disparidad en las condiciones de trabajo por género. «Lo que determina la brecha es que las mujeres tienen en mayor medida contratos a tiempo parcial. Con la nueva ley que obliga a que los hombres se cojan la baja de paternidad esas cosas se irán regulando, pero las empresas tienen un papel muy importante». En el País Vasco la diferencia de inmersión laboral entre hombres y mujeres no es significativa. El 83% de quienes se graduaron en el 2014-2015 de media está trabajando. «Diferentes investigaciones científicas han demostrado que si mandas el mismo currículum con nombre de mujer las posibilidades de que te contraten son menores. El sesgo de género es clarísimo», critica.
Tasa de afiliación a la Seguridad Social
Por sexo y ámbito de estudio. Total de graduados en el curso 2013-14. En %.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:05 a. m. on mié., jul. 10, 2019: Algo que algunos de mi generación (la del «Baby-Boom») ya preveíamos cuando, estando enfrascados en nuestros estudios universitarios, alguno de nuestros profesores nos lo insinuaba… ¡Incluso mediante chistes!. (https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1148865884108275713?s=09)