El deporte, se define como la realización de una actividad física más o menos intensa que pretende mejorar el rendimiento de las estructuras orgánicas, músculo-esqueléticas y por añadidura del conjunto de la persona.
El deporte se ha convertido en el paradigma de la salud, el complemento imprescindible a los hábitos de vida. A falta de depredadores que nos cacen o de presas que cazar, hemos reemplazado la necesidad por virtud, añadiendo a nuestras obligaciones la de mover «el esqueleto».
El deporte amplía nuestra resistencia, mejora nuestros límites y nos permite tolerar esfuerzos mayores. Hacer deporte es de alguna manera sobreponernos a nuestros límites físicos y psicológicos. Al dolor de huesos, músculos y articulaciones. A la falta de aire, al «muro «de la penúltima vuelta, que nos empujaría a tirarnos al suelo y dejar el sufrimiento.
Hasta aquí, estamos de acuerdo en el deporte para la población general como ocio saludable. Pero cuando hablamos del deporte y pensamos en deporte de competición, las cosas pueden cambiar. Aunque toda actividad física superior a la habitual requiere una evaluación individual contemplando, entre otras cosas la resistencia, el intercambio gaseoso y el umbral del dolor soportable para cada persona.
Cada entrenamiento, no solo supone una adaptación física o psicológica al esfuerzo, supone una repetida autoimposición de un sufrimiento medido, una especie de tributo progresivo al dios del deporte en forma de autosacrificio a cambio de la preparación, del endurecimiento para el gran día.
Diríamos que cuanto más intenso y vivido haya sido el sufrimiento, más seguro e intenso es el significado del éxito sobre la prueba; el hecho de la superación y el éxito compensa el dolor de su consecución.
En el altar del deporte, continuamente se ofrecen sacrificios a esos dioses. Antes solo era una cuestión de autosuperación. Actualmente, con los intereses económicos de los clubes y su valor en bolsa, de las marcas de artículos deportivos, ropa, tecnología,… la publicidad. Estos nuevos gladiadores han ascendido a la cima de la pirámide social, son objeto de culto y envidia por su juventud, belleza y capacidad de sacrificio.
Muchas veces obviamos, el dolor y la miseria de la que han surgido en sociedades o países en los que la única alternativa a la muerte es el deporte. No somos muy bien conscientes de cómo solo el primero tiene el reconocimiento y el segundo cae en el olvido (no digamos el tercero)
El deporte de competición devora como Saturno a sus hijos, necesita más y más carne fresca y a veces destruye la vida de sus hijos.
El deporte, como todo en la vida tiene su medida, los buenos hábitos como los buenos deseos, tienen su justa compensación y llevarlos al extremo puede acabar con sus bondades. Esto no quita para admirar el autocontrol y el esfuerzo de los deportistas profesionales, pero tratando de evitar transformarlos en juguetes rotos cuando llegan a la madurez (o en lisiados, por las secuelas de lesiones repetidas mal curadas).
Sirva esta reflexión como homenaje de admiración, y como aviso a navegantes, «men sana in corpore sano», es necesario educar también el espíritu de estas personas para que sepan envejecer.
Dicho sea de paso, muchos se cambiarían sin pensar por los triunfadores aunque en el camino, miles han quedado apartados por diversos motivos teniendo que rehacer sus vidas en otras ocupaciones y triunfando en ellas. El deporte es una escuela de vida, pero no la única.
No es de extrañar que el ibuprofeno sea uno de los 10 medicamentos más vendidos de nuestro país. Esta pastilla sirve para tratar patologías varias, los atletas lo llaman ‘vitamina I’ y muchos piensas que cura cualquier dolor. El problema de este fármaco de la familia de los antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno, celecoxib,…) es que la mayor parte de la población piensa que solo puede aportar beneficios, pero la realidad es que si se toma en determinados momentos podría dañar nuestra salud.
‘Reader’s Digest’ ha recopilado varias situaciones en las que tomarse uno podría no servir para absolutamente nada, además de poder ser peligroso para nuestro cuerpo.
Problemas gástricos.
Es de sobra conocido que este medicamento puede irritar el estómago y los intestinos. Pero lo que algunos desconocen es que también pueden reducir el flujo sanguíneo en las heridas y disminuye la capacidad de regenerar tejido. Si sumamos problemas digestivos y alguna enfermedad inflamatoria intestinal seguramente debas evitarlo.
Consumir este medicamento puede irritar el estómago, los intestinos, reducir el flujo sanguíneo en las heridas y disminuir la regeneración del tejido.
Problemas del corazón.
Aunque es cierto que una dosis baja de aspirina puede ayudar a prevenir un ataque cardíaco, otros analgésicos de la familia del ibuprofeno se asocian a un aumento de la probabilidad de infarto.
Un hombre sufriendo un infarto (Foto: iStock)
Un estudio publicado en el ‘British Medical Journal‘ demuestra que el riesgo de ataque cardíaco aumenta entre un 20% y un 50% entre las personas que consumen casi a diario medicamentos de esta familia.
Si vas a hacer ejercicio.
Tomar un ibuprofeno antes de hacer ejercicio intenso puede ocasionar problemas serios, ya que ‘silencia’ el dolor que sentimos en nuestro cuerpo y puede provocar que lo forcemos más, con la consiguiente lesión. Además, si está entrenando extremadamente fuerte tomar ibuprofeno puede aumentar el daño renal provocado por el entrenamiento.
Un estudio del ‘Emergency Medicine Journal’ observó que los participantes en maratones que tomaron ibuprofeno durante la carrera tenían un 18% más de posibilidades de padecer una lesión renal aguda que los que tomaron un placebo.
Un estudio publicado en ‘PLOS Medicine‘ muestra que las mujeres que tomaron solo ibuprofeno para tratar una infección urinaria tardaron un promedio de tres días más en curarse que las que tomaron antibióticos. Además, si únicamente tomaban este antiinflamatorio estaban expuestas a un riesgo mayor de padecer complicaciones.
Mezclar con alcohol.
Toda la vida nos han dicho que no se deben mezclar medicamentos con bebidas alcohólicas. En elcasoconcreto del buprofeno, más alla de que combinarlos pueda modificar los efectos, también puede afectar al estómago.
Varias personas tomándose una copa (Foto:iStock)
Si el alcohol irrita el vientre y los antiinflamatorios no esteroideos también, juntarlos puede ser una bomba para nuestro cuerpo. «Se debe evitar mezclarlos porque aumenta el riesgo de úlceras estomacales», explica Catherine Sherwin, miembro de la Asociación Americana de Científicos Farmacéuticos.
Si tienes asma.
El ibuprofeno reduce la inflamación al inhibir una enzima que reduce la producción de sustancias llamadas prostaglandinas. El problema es que este medicamento antiinflamatorio es que interfiere con las prostaglandinas y podría aumentar el asma.
Pista de aterrizaje ilegal en plena selva amazónica. En vídeo, nuevos focos de incendios dificultan la lucha contra el fuego. FOTO: L. CLARETO | VÍDEO: ATLAS
EL PAÍS recorre el Estado de Pará, donde conviven indígenas aislados, ganaderos en busca de pasto, agricultores sin tierra, policías sin recursos y zonas sin ley: un cóctel explosivo.
En una calurosa mañana del jueves 29 de agosto, dos docenas de agentes encargados de proteger la Amazonia, en ocho camionetas, cruzan, en un barco, el río Xingu, en el Estado de Pará, al norte de Brasil. Partieron de la ciudad de Altamira. La misión consiste en descubrir personas que deforestan una de las áreas protegidas de esta región: el territorio denominado Ituna Itatá, donde vive un pueblo indígena aislado.
Tras bajar los vehículos del barco, el recorrido se hace lentamente por una carretera de tierra con grandes baches, casi agujeros. El viaje dura cuatro horas. Los puentes que salvan los ríos se hacen con avejentados y precarios tablones de madera. La sensación es que pueden romperse en cualquier momento cuando un coche pasa sobre ellos.
La vegetación original nativa, con sus enormes y centenarios árboles, se hace más densa conforme el convoy avanza hacia el interior de las tierras indígenas. Pero hay, asimismo, huellas de destrucción: cientos de troncos de madera están tumbados en el suelo y se ven zonas enteras con rastro de haber sido quemadas para dejar terreno abierto. Hay marcas de máquinas y tractores, señal de que la acción de los invasores es reciente. También se encuentran restos de campamentos, cuartos de baño y tanques de agua de 5.000 litros que sirvieron a los trabajadores encargados de destruir estas tierras. Tras algunos minutos caminando entre los escombros de una selva, los agentes encuentran, sorprendidos, una pista de aterrizaje en plena selva amazónica.
Como el salvaje Oeste
La zona que recorre la patrulla es una diminuta parte de una región, llena de riquezas naturales, formada por la inmensa cuenca hidrográfica del río Xingu, un afluente del Amazonas. Esta cuenca es un territorio de más de 530.000 kilómetros (más grande que España). Una gigantesca tierra de nadie. Lo más parecido al salvaje Oeste de las películas de John Ford. En Pará, el Estado casi no existe y la ley es, muchas veces, un precepto puramente teórico. Aquí se disputa cada trozo de la inmensa Amazonia con sierras eléctricas, con armas y con fuegos. Hay ganaderos incansables tras nuevos pastos, labradores sin tierras, mineros que persiguen yacimientos y hasta buscadores de oro. Todas estas vidas e intereses se cruzan en una tierra a veces sin ley.
La lucha —en ocasiones también la pura necesidad para habitantes que viven en la miseria— de tierra, oro y madera es imparable. Y la consecuencia de todo esto son los numerosísimos incendios que hicieron, durante las últimas semanas, que el mundo volviese sus ojos al corazón verde del planeta. Con preocupación y con miradas críticas. Los incendios constituyen, en el fondo, la última de las mil batallas que se libran continuamente en estos territorios y que poco a poco van carcomiendo la más grande selva tropical de la Tierra. Cuando el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, criticado por descafeinar la ley para favorecer la deforestación, decidió intervenir en la crisis de los incendios espoleado por las críticas internacionales, Altamira se convirtió en la ciudad epicentro de la logística, donde se concentran los equipos de inspección del IBAMA (Instituto Brasileño del Medioambiente y Recursos Naturales) junto a los policías de la Fuerza Nacional y los soldados del Ejército designados por el mandatario.
Hasta el pasado 15 de agosto la ciudad era la tercera con más focos de incendio este año y la primera con más alertas de deforestación, según los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), del Gobierno brasileño. Otras localidades cercanas también están entre las más deforestadas. En una palabra: la zona cero de la deforestación de la Amazonia, que se va destruyendo poco a poco, con acciones como la que los agentes proteccionistas (funcionarios del IBAMA) acaban de descubrir en su patrulla.
El Artículo – 02: La destrucción española del Amazonas de la que nadie habla: importamos en masa su soja. (El Confidencial – 31/Ago/2019):
Foto aérea de una zona de la Amazonía «limpiada» por leñadores y granjeros, justo antes de arder. (Reuters)
La escasez de hectáreas de cultivo de soja en la península y las restricciones de la Unión Europea obligan a comprar más de tres millones de toneladas anuales a Brasil.
Joaquín Aniés trabaja como agricultor en los campos del Alto Aragón. Como otros tantos labriegos, aprovecha la riqueza de esta modernizada zona de regadío del norte de España para sacar el máximo partido a sus tierras. Pero su caso es algo especial y diferente al del resto: aunque pueda sonar raro a estas alturas, él es de los pocos agricultores españoles que, con nuestro país importando este producto en máximos históricos, se atreve a apostar por la soja.
Desde hace seis años, Joaquín es uno de los pioneros de este tipo de oleaginosas que triunfan tanto en consumo humano (quién no ha probado la leche de soja) como en consumo animal, además de en todo el boyante mercado de lo orgánico. De las 96 hectáreas que dedica a este cultivo (alternando su plantación con otra de cebada) saca alrededor de 336 toneladas de granos de soja que vende a unos 480 euros cada una. Pero ¿por qué si España está tan necesitada de soja, los empresarios no se animan en masa con ella? El problema está bastante relacionado con la deforestación del Amazonas.
Aunque las 336 toneladas de Aniés son un buen número, la cantidad se queda muy atrás si se compara con los 3.300 millones que importa España cada año de todo el planeta y que tiene a Brasil (y en especial a la zona Amazónica) como principal productor. De hecho, somos el segundo importador de la Unión Europea, un dato muy relevante que se explica con la experiencia del agricultor aragonés.
«Casi el 100% de mi producción se la lleva el sector lácteo para todo tipo de bebidas de soja. Nos hemos centrado mucho en la calidad que exigen estas compañías y los estándares europeos para ofrecer un producto lo más óptimo posible», explica Joaquín, en conversación con Teknautas. «Y no es que no queramos competir en la parte que va a los piensos para animales, de hecho vendemos algo para ese fin, pero es que en ese apartado es imposible competir a día de hoy como agricultor español».
En el mapa español hay tan solo 1.600 hectáreas dedicadas al cultivo de la soja —según los datos de las Naciones Unidas— mientras que en Brasil son más de 33 millones. Por si fuera poco, los agricultores españoles que de momento se animan con la soja deciden centrar su producción en la alimentación humana de calidad y producción ecológica, el único mercado de esta legumbre donde tienen capacidad para competir. Mientras tanto, la soja brasileña representa más de la mitad de la importación que España realiza cada año de esta oleaginosa.
La razón para esto es bastante contundente tanto para Joaquín como para el resto de agricultores. «En Europa está prohibida la plantación de soja transgénica y eso encarece los costes de nuestros cultivos. Sin embargo,sí que se permite su importación. En Brasil y en EEUU sí pueden cultivar este tipo de soja que es resistente al glifosato es ahí donde radica la diferencia de precio: nuestras toneladas salen por unos 480 euros y las suyas se mueven por los 360″.
Joaquín en su cultivo de soja oscense. (Foto cedida)
España, un cliente codiciado.
Teniendo en cuenta que la composición en proteína y aminoácidos de la soja la ha convertido en un ingrediente de fuerte presencia en los piensos compuestos que se utilizan en la ganadería, lo cierto es que España no puede vivir sin Brasil. Si nuestro país alimenta de media a más de 50 millones de cabezas de ganado y la producción de soja española es residual, la ecuación es fácil de resolver: la soja es un producto necesariamente importado. «Para plantar la soja aquí haría falta inocular la semilla, lo que incrementa mucho el precio. Sin embargo, el 90% de la producción de soja de países como Brasil, Argentina o Estados Unidos es transgénica«, explica David Erice, miembro del Gabinete Técnico de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA). Y transgénico significa barato.
Antes de comprar un producto químico para repeler los mosquitos, considera la posibilidad de utilizar productos naturales para hacer frente a estos insectos y sus picaduras.
Aquí te damos algunas ideas:
Toma vitamina B: La vitamina b se elimina por la piel y la orina y a los mosquitos no les gusta nada su olor.
Citronela: este aceite esencial puro debe mezclarse con un aceite, por ejemplo aceite de almendras 10 gotas en 30 ml de aceite y aplicar sobre la piel.
Árbol de Té: este otro aceite esencial funciona mejor que la citronela. Utilizar también diluido.
Lavanda: tener una maceta de lavanda es un gran repelente. Lo puedes utilizar también en aceite esencial.
Pimienta negra en aceite esencial.
Aceite de Soja: puede utilizarse como base para diluir los aceites esenciales.
Utilizar «los remedios de la abuela» no debe ser peyorativo, ni despreciable, ni menospreciable; más bien, todo lo contrario: utilizando medios (y remedios) naturales, no sólo cuidamos el planeta, sino que, además, cuidamosnuestra propia salud; ya que, al no utilizar compuestos químicos, propiciamos que nuestro Sistema Inmunológico se fortalezca.
Os dejamos un par de noticias relacionadas que publicamos este mismo año:
España es el país de la Unión Europea con la tasa de mortalidad anual más baja. En 2016, hubo 829 muertes por cada 100.000 habitantes, por debajo de las 1.002 de media europea, según los datos publicados este martes por Eurostat, la oficina de estadística comunitaria. Los expertos coindicen en su diagnóstico: a la dieta rica en frutas, verduras y pescado se suma la sociabilidad, los españoles dan más importancia a pasar tiempo fuera de su casa con su red de amigos y eso se traduce en mayor movimiento. “Aunque los países nórdicos tienen un PIB per capita superior —Suecia ocupa el puesto número 17 y España el 34, según datos del Fondo Monetario Internacional—, en los países mediterráneos hay un estilo de vida que favorece la longevidad”, apunta Manuel Anguita, presidente de la Sociedad Española de Cardiología.
Junto a España, los otros tres países con menor tasa de decesos fueron Francia (838), Italia (843) y Malta (882), también en el arco mediterráneo. En el polo opuesto, Bulgaria (1.600), Letonia y Rumanía (ambas con 1.476) presentaron las mayores tasas.
Las causas de muerte siguen siendo las mismas que en ediciones anteriores:
De las 5,1 millones de personas que murieron en la UE en 2016 —unas 80.000 menos que el año anterior—, un 36% fueron como consecuencia de enfermedades del sistema circulatorio, principalmente ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
El segundo gran grupo, el 26% del total, se correspondió con casos de cáncer.
El 33% de esas muertes fueron de personas menores de 75 años (1,7 millones).
El 29% tenían entre 75 y 85 años (1,5 millones).
Y el 38% tenían más de 85 años (1,9 millones).
Los únicos países donde el cáncer fue la primera causa fueron Dinamarca, Francia, los Países Bajos y Reino Unido.
En España la baja tasa de mortalidad se explica con la alta esperanza de vida: la media de edad de las muertes es de 83 años, frente a los 80,6 del resto de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). España es el segundo por detrás de Japón, donde ese indicador alcanza los 83,9 años. “Pese al panorama privilegiado de España, el reto pendiente es reducir la arterioesclerosis, que es el envejecimiento de las arterias y el cúmulo de grasa y colesterol malo en sus paredes”, alerta el doctor Anguita, que recuerda que el 50% de la población presenta niveles excesivos de colesterol malo, provocado por una mala alimentación, falta de ejercicio y, en algunos casos, por un componente genético.
MENOR INVERSIÓN SANITARIA
España es uno de los países en el que más cayó la inversión en sanidad durante los años de la crisis. Entre 2009 y 2013, el Estado incrementó el gasto en 0,6 puntos. En años anteriores, esta tasa alcanzó los 3,4 puntos. El gasto sanitario en 2016 se situó por debajo de la media de la OCDE, unos 2.800 euros por habitante al año, casi 700 euros menos que el resto de países, cuya media sobrepasó los 3.400 euros.
El 99,8% de los españoles tienen acceso a la sanidad pública, dos puntos por encima de la media de la OCDE (97,9). Aunque el número de médicos por habitante es superior a la media (3,9 por cada 1.000 habitantes frente a 3,4), suspende en número de enfermeros: hay 5,3 por cada 1.000 habitantes, frente a los 9 de media del organismo.
“Los más afectados son los mayores de 70 años y nuestra población está muy envejecida”, añade. En 2050, casi un 40% de la población española tendrá más de 65 años, según previsiones de la OCDE. A la alta tasa de esperanza de vida se suma la baja natalidad —1,3 hijos por mujer—. Desde 1970 hasta 2015, la esperanza de vida en España mejoró en más de diez años, desde los 70 hasta sobrepasar los 80. Por sexos, las mujeres viven hasta cinco años más que los hombres, y superan los 85 años de media, como sucede en Japón, Francia, Corea del Sur y Suiza.
“No nos tenemos que contentar al compararnos con otros países europeos, sino analizar en qué estamos fallando y predecir cómo podría repercutir en la mortalidad futura”, indica Ildefonso Hernández, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández. Uno de los focos a analizar, apunta el experto, es la pobreza infantil. España tiene una de las mayores tasas de la UE (28,3%), solo por detrás de Rumanía (32,2%) y Bulgaria (29,2%). “Ese estrato de la población se está exponiendo a alimentos baratos pero pobres nutricionalmente. Esa ingesta aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y aunque el impacto todavía no es visible, lo será”, añade.
El repunte de los fumadores es otro de los condicionantes. El efecto disuasorio de la ley antitabaco, que entró en vigor en 2011, empezó a flaquear en 2017, cuando los consumidores diarios crecieron en cuatro puntos porcentuales respecto a 2010, con un 34% de la población adicta. “Hay que reforzar las políticas públicas que restrinjan el consumo de tabaco, con una incidencia directa sobre las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Hacen falta medidas valientes y drásticas, como el control de las bebidas azucaradas”, opina Carmen Vives, expresidenta de la Sociedad Española de Epidemiología y profesora de la Universidad de Alicante.
Otras causas de muerte
La tercera causa de muerte en la UE fueron las enfermedades del sistema respiratorio, que mataron a 422.000 personas en 2016 —el 8% de todas las muertes—. Las enfermedades del sistema digestivo, con 222.000 muertes, fueron el 4%; las enfermedades mentales y del comportamiento como la demencia, causaron 220.000 muertes, otro 4%; y las enfermedades del sistema nervioso, incluido el alzhéimer, provocaron 219.000 muertes, el 4%.
ESPACIO PUBLICITARIO: RECOMENDACIONES DE @CatSeguros.
Mila Otero (@mila_otero) twitteó a las 10:52 a. m. on mié., jul. 17, 2019: Gracias al trabajo inmenso del personal ( q no de los gestores) sanitario. Este personal está a punto de explotar por (hiper)sobrecarga de trabajo, precarizacion ( hasta 75 contratos diferentes en 7 años de trabajo).. la consigna es cargárselo y privatización (https://twitter.com/mila_otero/status/1151414272511160320?s=09)
El Comentarista responde a la Fuente 00:
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:25 a. m. on mar., jul. 23, 2019: … y, de seguir así, el resultado final no merece halago alguno …
EL ERROR – Capítulo 02: Nunca renuncies a tus sueños.
… Nik se deslizaba por el camino entre las finas brisas de aquel atardecer …
Había perdido la noción del tiempo, sus pensamientos caminaban junto a él; cuando, ¡de pronto!, se dió cuenta que estaba pensando cuándo y cuántas veces en su vida él había renunciado a sus sueños.
Uno de sus pensamientos le susurró algo a lo que él no prestó demasiada atención, …, como le había pasado en las últimas décadas:
… never give up on your dream …
(…nunca renuncies a tus sueños…)
Habían sido tantas; y, de todas ellas se arrepentía. Habían pasado ya 5 décadas desde que él cogiera conciencia de su persona, cuando contaba con 5 años, …, los primeros recuerdos de su vida.
En aquel instante, una voz que emanaba del interior de sus pensamientos le dijo: ¿no crees que ya es hora de no renunciar más a tus sueños?
Sin darse cuenta a Nik le acababa de empezar a haber cambiado su vida: otro de sus pensamientos le cedió otro pequeño mantra para ir cantándolo en susurros o en pensamientos durante tantas horas al día como le viniera de gusto:
… rade rade govinda, govinda rade …
Desde aquella tarde (y ya llevaba más de las que se «ocultan en dos meses»), sin darse cuenta, iba susurrándolo en muchas ocasiones al día; observando, con él, que su SER estaba, a cada día que pasaba, más centrado, más tranquilo, más feliz y más pleno.
¿Habría vuelto a encontrar aquel eterno sueño para cuya realización él fue concebido por la Terna de Puntales y Guías de la Vida?
Sí, eran los de aquel antiguo mantra del que, ahora mismo, sólo recordaba a esa Terna: «La Madre Tierra, Su Yo Superior y La Fuente que Todo ES».
Nik volvió a casa; y, aquel día SÍ; aquel día, cuando se fue a dormir, descansó profundamente…
En los cánceres fruto de la inexistencia o desactivación de un gen, esta verdura puede aportar un compuesto químico capaz de remediar este hecho. Volver a activar ese gen es una vía treméndamente prometedora.
Anda que nuestras madres no nos habrán dado la vara con el brócoli. Es probable que no supiesen exactamente por qué era tan sano, pero eso no les impedía dejarnos sentados a la mesa hasta que no quedase nada más. Otras, algo más sádicas, hacían exactamente lo mismo con las coles de Bruselas, también sanísimas, pero con un sabor que oscila entre ‘difícil’ y tremebundo. Por supuesto, gracias a los esfuerzos de miles de científicos, las propiedades del brócoli y también del resto de alimentos se han investigado con ahínco. Pero casi cada día aparecen nuevos estudios que describen propiedades que todavía no habían sido descubiertas.
Lo que ya sabíamos
Según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA), por cada 100 gramos de brécol podemos esperar obtener 90,7 g de agua (lo que es una pequeña ayuda para mantener unos correctos niveles de hidratación), 0,4 gramos de grasas (principalmente poliinsaturadas), 3 g de fibra alimentaria, 3 gramos de proteínas y 2,4 g de hidratos de carbono, que son los que le confieren a esta verdura su aporte calórico: tan solo 26 kcal.
«Este descubrimiento allana el camino para una reactivación de los efectos supresores tumorales del gen PTEN«
En el ámbito de los micronutrientes, el brécol es una auténtica bomba: 100 gramos contienen el 55% de la cantidad diaria recomendada (CDR) de vitamina B9, el 10% de la CDR de vitamina B3, nada más y nada menos que el 137% de la CDR de vitamina C. El brócoli también tiene un gran aporte de minerales. El 10% de la CDR de calcio y hierro, y también aporta buenas cantidades de yodo y selenio.
Lo que nos queda por averiguar
El grueso de las nuevas investigaciones sobre la composición de alimentos se basa en sustancias que se encuentran presentes en la comida en cantidades diminutas. Esos compuestos químicos, algunos de los cuales no se sabía que existían, siquiera tienen propiedades. Estas no son necesariamente positivas, dado que existen alimentos que pueden contener tanto antioxidantes como carcinógenos. Como explica a Alimente el doctor Domingo Carrera, médico especialista en nutrición del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED), «los alimentos constituyen una fuente de nutrientes y sustancias beneficiosas para la salud desde que existimos. Pero hoy en día se investigan en profundidad los alimentos y su composición química. No sería de extrañar que en años venideros se descubran más moléculas en los alimentos naturales que tengan capacidad de curar o sean la base para desarrollar un nuevo fármaco.
Ahora, un estudio publicado por el doctor Pier Paolo Pandolfi, director del Cancer Center y del Cancer Reseach Institute del Beth Israel Deaconess Medical Center en Boston, Estados Unidos, ha probado (otras) razones por las que el brócoli es tan bueno como nos decían nuestras madres. «Me han bombardeado con llamadas los periodistas debido a la conexión con el brócoli. Olvida la ciencia, el hecho de haber encontrado las razones por las que tu abuela te decía que el brócoli era sano es atractivo», explica a la ‘Harvard Gazette‘ el propio Pier Paolo Pandolfi.
Foto: iStock.
Todo se debe al descubrimiento de una sustancia llamada indole-3-carbinol (I3C) y los genes PTEN y WWP1. Lo primero que hay que saber es que el gen PTEN es un ángel de la guarda en lo que a cáncer se refiere. Se encarga del control sobre el crecimiento celular descontrolado. De hecho, se sabe que en una gran cantidad de cánceres, una de las causas principales es que el gen PTEN no se encuentra, ha mutado o está silenciado. La idea principal del doctor Pandolfi y su equipo era averiguar qué moléculas y compuestos tenían una función reguladora del gen PTEN.
Una serie de experimentos realizados por los científicos en células humanas cancerosas y ratones genéticamente modificados para ser más propensos a desarrollar la enfermedad revelaron que otro gen llamado WWP1 (del cual se sabe que también está relacionado con el desarrollo de los tumores) es capaz de sintetizar una enzima con el poder de suprimir la actividad anticancerosa del gen PTEN. Atando cabos, los científicos llegaron a la conclusión de que una posible (y prometedora) terapia para la prevención y tratamiento contra los tumores provocados por la actividad del gen WWP1 era suprimir sus efectos.
«En la dura batalla contra el cáncer una de nuestras armas más prometedoras son los alimentos»
Por suerte para nosotros, los científicos descubrieron que una molécula conocida como I3C, presente en el brócoli y otras plantas como las coles de Bruselas, tenía una estructura ideal para suprimir las enzimas generadas por el gen WWP1.
Para aclarar sus aplicaciones futuras, los investigadores inocularon la sustancia I3C a ratones propensos a desarrollar tumores cancerosos y descubrieron que, en efecto, la sustancia desactivaba la influencia del WWP1 sobre el gen PTEN, lo que provocaba que volviese a realizar su importantísima función anticancerosa.
Entonces, ¿me pongo a comer brócoli?
Ojalá todo fuera tan fácil como eso, pero no. Según uno de los miembros del equipo del doctor Pandolfi, el doctor Yu Ru Lee, «para utilizar los efectos anticancerosos de las coles de Bruselas y del brócoli, deberías consumir 2,7 kilos de coles de Bruselas al día, y lo peor, sin cocinar«.
Lo interesante de esto no es hincharse a esta verdura crucífera, sino que se puede (los científicos ya lo hicieron) aislar el I3C, con lo que, teóricamente, un tratamiento farmacológico con esta sustancia del brócoli es posible e incluso recomendable. Como explica el doctor Pandolfi: «Este descubrimiento allana el camino para una reactivación de los efectos supresores tumorales del gen PTEN«.
El doctor Domingo Carrera comenta que «la rama de la nutrición encargada deinvestigar y descubrir nuevas sustancias beneficiosas se llama Nutracéutica. En la dura batalla contra el cáncer se están buscando moléculas con posible efecto curativo en todos los medios y uno de los más prometedores son los alimentos«.
La FUENTE:
El Confidencial (@elconfidencial) twitteó a las 5:36 p. m. on jue., may. 23, 2019: En los cánceres fruto de la inexistencia o desactivación de un gen, el brócoli puede aportar un compuesto químico capaz de remediar este hecho. Volver a activar ese gen es una vía tremendamente prometedora https://t.co/ky7PCjvQ8a (https://twitter.com/elconfidencial/status/1131584571185610753?s=09)
¿Qué es en realidad el bloqueo mental o emocional?
El bloqueo mental y el bloqueo emocional, si bien tienen matices distintos, coloquialmente tienden a usarse como sinónimos.
Generalmente cuando una emoción nos desborda, no conseguimos identificarla, entenderla o gestionarla, podría decirse que tenemos un bloqueo emocional.
Cuando esto ocurre, cuerpo, mente y conducta se ven frenados e igualmente paralizados.
Por ejemplo, no sabemos empezar, continuar o finalizar algunas conductas. De ahí que se hable de bloqueo mental.
Sin embargo, pese a lo incómodo y desagradable que puede resultarnos, este obstáculo cerebral tiene una finalidad: nos está obligando a bajar el ritmo y reflexionar sobre algo que desconocemos, para poder entenderlo y asimilarlo mejor.
Es precisamente por eso por lo que se dice que el bloqueo emocional o mental es un mecanismo de defensa.
Así, ante una situación con alto impacto emocional (por ejemplo, una ruptura sentimental, una muerte, un suceso traumático…) nuestra mente puede poner en marcha este mecanismo para darnos tiempo a entender lo sucedido y asimilarlo. De esta manera, trata de protegernos ante el dolor.
Sin embargo, si el bloqueo emocional se mantiene por mucho tiempo, puede ser peligroso para nosotros.
De hecho, pueden dejarnos anclados en el pasado o en situaciones actuales que nos perjudican. Por ejemplo, cuando no podemos olvidar a nuestra expareja o nos aferra a un trabajo que nos hace infelices.
Veámoslo un poco más de cerca…
En ocasiones, nuestra mente bloqueada “rebobina” constantemente un hecho a fin de analizarlo mejor, con más detalle.
Al gastar energía en ello, le cuesta pensar en otras cuestiones, tomar decisiones, proseguir la vida…
De ahí que en más de una ocasión cuando realizo terapia, escuche eso de:
“No paro de revivir lo sucedido”.
“Estoy bloqueado, no sé cómo seguir con mi vida”
“No tiene sentido, sé lo que ha pasado, pero no dejo de darle vueltas”.
Otras veces, nuestro bloqueo mental hace que nuestras emociones se congelen. Así, es frecuente escuchar eso de:
“Desde hace un tiempo, es como si las cosas que pasan alrededor ya no me importasen”
“Antes quería hacer cambios, pero no encuentra fuerzas ni ánimo para hacerlo, ya no me ilusiona como antes”.
¿Qué síntomas son los más comunes?
Ante el bloqueo emocional con frecuencia experimentamos síntomas físicos, psicológicos y/o conductuales.
Por ejemplo, genera en nosotros sufrimiento, pérdida de energía, indefensión, insatisfacción, miedo, ansiedad, irritabilidad …
Al mismo tiempo (de forma más o menos marcada), puede ir acompañado de síntomas físicos. Entre los más comunes: dolor de cabeza, estomacales, musculares, agotamiento físico, infecciones…
En cuanto a cómo afecta el bloqueo a nuestras conductas, podemos destacar: evitación de actividades y procrastinación, cambios de hábitos de sueño y alimentación, aislamiento social, malhumor, adicciones, conductas de riesgo…
Por qué me cuesta avanzar
Si bien ya hemos comentado que vivir una situación emocionalmente intensa puede bloquearnos, lo cierto es que el bloqueo emocional puede tener causas muy diversas.
Algunos factores predisponentes que pueden generar este cortocircuito o bloqueo mental pueden ser:
Una autoestima debilitada. El miedo a no ser capaz, al qué dirán, a arrepentirse, a cometer fallos… son temores usuales que cuestionan nuestra propia valía. Como consecuencia, nos dejan anclados en situaciones que no nos son favorables y de las que nos cuesta salir.
Perfeccionismo y creencias erróneas del tipo todo o nada. En ocasiones pensamos que “todo” debe ser perfecto antes de embarcarse en algún cambio.
Ensoñaciones con alternativas “perfectas” en las que no haya pérdidas y sólo beneficios.
Rigidez de pensamiento y excesivo control. Algunas personas quieren poder controlarlo todo y, cuando algo escapa a su control quedan bloqueados y no saben cómo continuar.
Cómo vencer el bloqueo emocional
Si bien en Google puedes encontrar muchas ideas del tipo, relájate, toma distancia del problema, enfócalo bajo otra perspectiva…
Estas ideas pueden ayudar a desbloquearte, pero también pueden no hacerlo debido a que no todos los tipos de bloqueo son iguales.
Por eso, antes de nada, quiero mostrarte un paso previo que algunos olvidan: averiguar qué tipo de bloqueo tienes.
Paso 1: Analizar el problema: averiguar qué tipo de bloqueo emocional tienes.
Paso 2: busca la estrategia adecuada para tu caso.
Recuerda: “No nos falta el valor de emprender ciertas cosas porque sean difíciles, sino que son difíciles porque nos falta el valor para emprenderlas”.
En las escuelas algunos niños insultan al niño/a que les gusta porque no saben cómo manejar la situación. Esto es: atacan.
Otros disimulan, o se cambian de acera por temor a cruzar una mirada. Es decir, huyen.
Y otros se quedan en blanco, incapaces de decir una simple palabra como “hola”. Se paralizan.
¿Por qué sucede esto?
Porque cuando tenemos una emoción intensa, se activa nuestro “cerebro de reptil”, más primitivo, mientras que pasa a un “estado de letargo” nuestro “cerebro mamífero”, que es el encargado de los pensamientos más complejos.
Es decir, prima la supervivencia al razonamiento.
¿Cómo influyen estos mecanismos ante el miedo al fracaso?
Si buscamos en el diccionario la palabra fracaso veremos que lo definen como malogro, resultado adverso, suceso lastimoso…
Sin embargo, la definición de fracaso es algo muy personal, cada uno tiene la suya propia.
Generalmente el miedo al fracaso nos habla del miedo a lo desconocido, a lo que pueda venir.
Dado que el futuro es incierto, revisamos nuestras experiencias y conocimientos sobre situaciones similares a fin de esclarecerlo.
Cuantas más experiencias positivas tengamos al respecto, más probable es que la situación la sintamos como cotidiana y poco peligrosa.
Es decir, más probabilidad de enfrentarnos a ella (atacar) tendremos, pese a sentir cierta incertidumbre al respecto.
Sin embargo, cuando tenemos experiencias negativas o no tenemos suficientes experiencias, nuestra mente tratará de predecir lo que va a ocurrir valiéndose de nuestras creencias.
El problema aquí reside en que nuestras creencias vienen determinadas, en gran medida, por nuestra cultura, educación, supersticiones…
Es decir, en muchas ocasiones percibimos nuestras posibilidades de éxito o fracaso conforme a nuestras creencias.
En psicología, cuando tenemos pensamientos o creencias que en lugar de sumar nos restan hablamos de distorsiones cognitivas.
Las distorsiones cognitivas nos hacen interpretar los hechos de forma errónea y nos impiden desarrollar nuestra autoestima.
Cuando estas creencias limitantes entran en juego, el miedo al fracaso irá creciendo. En estos casos es muy probable que huyamos de aquello que nos asusta o nos paralicemos.
Qué podemos hacer para vender el miedo al fracaso.
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