La desaceleración ya se nota en el mercado laboral con intensidad. En julio bajó el paro y aumentó la afiliación a la Seguridad Social, pero los datos son los más bajos desde hace años en ambos casos, más teniendo en cuenta que se trata de un mes de julio, en el que el trabajo de la temporada alta del verano suele animar las estadísticas de empleo. El desempleo se redujo solo en 4.253 personas, la cifra más baja desde 2008; la afiliación creció en 15.514 cotizantes, el menor aumento desde 2012, según datos del Ministerio de Trabajo.
Este último incremento, aunque modesto, ha sido suficiente para volver a elevar el máximo histórico de cotizantes con empleo en la Seguridad Social. Ahora hay 19,53 millones. Se bate así el récord marcado en junio. También baja el paro hasta los 3,01 millones de desempleados. Se incumple así la previsión apuntada por Pedro Sánchez en su discurso del debate de investidura fallida, el lunes 22 de julio, cuando aseguró: «todo indica que en julio el número de parados bajará de los tres millones por primera vez desde 2008».
Los datos divulgados este viernes por Trabajo confirman la desaceleración que se vio en la encuesta de población activa (EPA) del segundo trimestre del año del INE y apuntan que la tónica se mantiene en la segunda mitad del año. No obstante, la tendencia de fondo sigue siendo positiva: tanto los números anuales como los desestacionalizados muestran un incremento de la afiliación a la Seguridad Social.
Contratos en sanidad y empleo de verano.
El aumento de la afiliación ha llegado, según los datos del régimen general, de los asalariados, por las contrataciones de la rama sanitaria y de servicios sociales, en la que se han dado de alta 54.465 personas, por en el comercio hubo 40.417 afiliados más y en la hostelería, 29.262. También hubo ganancias en las actividades administrativas y en la industria manufacturera.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 5:50 p. m. on mié., ago. 07, 2019: Los «augureos» sobre la nueva recesión q se nos viene encima. Seguramente, profesor, seremos interpelados como «malos augureros»; d igual modo a como se hizo en verano/2007. Sin embargo, posteriormente la realidad no dió la razón. A partir Oct/2019 veremos quién la tiene ahora. (https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1159129719301955585?s=09)
Caixabank recortó su beneficio un 52,1% en el primer semestre de 2019 con respecto al mismo periodo del año anterior, y lo situó en 622 millones de euros. La entidad, en un comunicado remitido este viernes a la CNMV, explica la caída por el acuerdo laboral al que ha llegado con la plantilla, que incluye un expediente de regulación de empleo (ERE) para 2.023 trabajadores y para el que Caixabank ha gastado 978 millones de euros. Sin contar el efecto de este coste, la entidad explica que el resultado atribuido del grupo crecería un 0,7% en el primer semestre. Los mercados han recibido la noticia con una caída de las acciones de Caixabank del 6,9% a las diez de la mañana.
El acuerdo laboral al que Caixabank llegó con los trabajadores implica salidas voluntarias que empezarán a producirse a finales de este mes de julio y se concentrarán en el tercer trimestre de este año, con lo que la entidad espera ver reflejado el ahorro de costes en los resultados del segundo semestre. El acuerdo, además del ERE para los 2.023 empleados, incluye otras medidas para favorecer una mayor flexibilidad laboral, entre las cuales está un horario de apertura más amplio o una reorganización geográfica y de sucursales.
«Nos hemos anticipado a los objetivos, y la salida de los empleados nos permite un ahorro de 200 millones de euros al año», ha detallado el consejero delegado del grupo, Gonzalo Gortázar, en la rueda de prensa de presentación de resultados. «En el entorno que tenemos, con tipos de interés a la baja, es inevitable que el sector bancario tenga que seguir haciendo ajustes. Nosotros nos hemos adelantado», ha añadido.
Gortázar ha restado importancia a la caída en bolsa de las acciones del banco, y lo ha explicado por el entorno de tipos de interés descendientes: «Teníamos la hipótesis de que crecerían, pero la realidad es que seguimos teniendo mucha presión. Nostros lo hemos afrontado con el acuerdo laboral y con la buena marcha del plan laboral». Sobre la posibilidad de que esta tendencia continúe, Gortázar ha descartado trasladar el impacto a los clientes minoristas.
Pese a caer el resultado, el grupo crece en el margen de intereses (la diferencia entre los costes y los ingresos). Este indicador, que refleja la evolución del negocio típicamente bancario, muestra que el margen ha ascendido en el primer semestre hasta los 2.478 millones de euros, un 1,9% más con respecto al año anterior. Caixabank lo explica por el incremento de los ingresos de crédito y la reducción de costes en la comercialización.
El margen bruto, sin embargo, cae un 4,5%, y se sitúa en 4.445 millones de euros. La entidad lo explica por los menores resultados de operaciones financieras este año, y por no poder atribuirse más los resultados de Repsol, después de vender su participación, y de BFA (donde ha habido un cambio en la clasificación contable de la participación). El margen de explotación sin gastos extraordinarios aumenta un 25% hasta los 1.132 millones.
Los ingresos por comisiones se situaron en 1.248 millones, un 3,5 % menos. Los resultados de las participadas de Caixabank también disminuyeron, en este caso un 58,4%, principalmente por no poderse atribuir los resultados de BFA y Repsol. En el caso de la petrolera, Caixabank ha terminado de vender este trimestre las acciones que le quedaban, poniendo fin así a una relación accionarial de más de 20 años. Gortázar ha celebrado haber superado, por primera vez, a los 600.000 millones de euros en volumen de negocio, incluyendo los recursos de los clientes y el crédito bruto.
Falta de Gobierno
Sobre el clima político, el consejero delegado de Caixabank ha afirmado que «es una mala noticia que no haya Gobierno en España». Después de fracasar la investidura de Pedro Sánchez, el directivo de Caixabank ha instado a los representantes políticos a negociar para volver a tener una oportunidad. «Su deber es ponerse de acuerdo. Para un país es mejor tener gobierno que no tenerlo». «Esperamos que los representantes políticos trabajen para poner remedio a esta situación», ha añadido.
Nadie nos llevemos a engaño, todo está perfectamente organizado dentro de un determinado orden pre-establecido, muy relacionado con la utomatización, robotización y la tecnología que está llegando:
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El presidente del BCE se despide con el anuncio de un amplio paquete de estímulos y con la idea de que su sucesora continuará con la era de medidas extraordinarias.
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, el 25 de julio pasado en Fráncfort. DANIEL ROLAND (AFP)
Hace un año, Mario Draghi podía fantasear con una retirada tranquila del Banco Central Europeo. Vencida la crisis financiera, con sólidos datos de crecimiento y empleo, 2019 sería el momento de volver poco a poco a la ortodoxia. E incluso despedirse con la que habría sido la única subida de tipos de interés en sus ochos años de presidencia. Pero ese escenario lleva tiempo enterrado. Por si había alguna duda, el jueves terminó de despejarlas al perfilar un plan de acción: el italiano se irá del BCE por todo lo alto, con una traca de estímulos que marcarán el futuro de la institución mucho más allá del 1 de noviembre, día del desembarco de Christine Lagarde como nueva máxima responsable de la política monetaria europea.
“No nos gusta lo que vemos. No aceptamos la baja inflación”, dijo Draghi el jueves.
La frase que posiblemente más ha marcado la historia de Europa en las últimas décadas —el compromiso de hacer “todo lo que sea necesario” para mantener el euro— cumplió siete años el viernes. El día anterior, su autor lanzaba otro mensaje cuya importancia rivaliza con la de aquel discurso pronunciado en Londres el 26 de julio de 2012. “No nos gusta lo que vemos. No aceptamos bajas tasas de inflación de forma permanente”, dijo Draghi en Fráncfort. El BCE, añadió, actuará contra el débil crecimiento de los precios “con la misma determinación” con la que lo haría si la inflación superara la barrera del 2%.
Puede parecer una declaración banal, pero estas palabras tienen implicaciones poderosísimas para la economía europea. Porque al decir que no acepta una situación, el BCE está anunciando que va a usar todas las herramientas a su alcance para revertirla. Y estas son muchas y con variadísimos efectos: nuevas rebajas de tipos de interés, retomar el programa milmillonario de compras de activos, modificar su objetivo de inflación o ensayar nuevas formas para comunicar dónde van a estar los tipos de interés en el futuro.
En definitiva, Draghi muestra su extrema preocupación por la anémica actividad económica —son especialmente malos los datos que llegan de Alemania e Italia— y anticipa que va a actuar por tierra, mar y aire para cumplir sus objetivos. “Hay mucha gente sorprendida con su discurso. Pero no veo por qué. Tan solo está haciendo su trabajo. Y lo está haciendo bien”, apunta el economista Ángel Ubide.
Tres meses en el cargo.
A Draghi solo le quedan tres meses en el cargo. Pero el plan de acción que plantea va mucho más allá de esa fecha. Deberá contar con la aquiescencia de su sucesora. Y todo apunta a que Lagarde llegará a Fráncfort con una línea continuista. En sus años al frente del Fondo Monetario Internacional, la francesa ha defendido los tipos de interés negativos y las compras de activos impulsadas por los bancos centrales de Europa, EE UU y Japón. Hace solo tres meses insistía en la necesidad de continuar con los estímulos mientras la inflación se mantuviera por debajo de los niveles deseables.
No extrañan por tanto las calurosas palabras con las que Draghi recibió su nombramiento. “Creo que será una presidenta espectacular”, dijo. Y comparó la toma de decisiones en el FMI —a través de órganos colegiados que escuchan a los economistas de la casa y que requieren de muchas discusiones internas— para concluir que el proceso no difiere mucho del habitual en el BCE.Parece como si con estas palabras Draghi pretendiera diluir las dudas con las que fue recibido el nombramiento de Lagarde por su falta de experiencia en política monetaria. A muchos observadores del BCE —y a no pocos economistas de la plantilla— les preocupa el perfil menos técnico y más político del Comité Ejecutivo, el máximo órgano del eurobanco. Cuando se incorpore la nueva presidenta, de sus seis miembros solo tres serán economistas de formación; y solo tres tendrán experiencia previa como gobernadores centrales.
En el otro lado de la balanza, Lagarde ofrece una innegable capacidad comunicadora, algo clave para la persona que durante los próximos ochos años tendrá que explicar ante las cámaras las decisiones del banco. Cada una de sus palabras moverá el mercado. Y un traspié verbal podría tener consecuencias desastrosas.
El currículum de Lagarde —cuatro años ministra de Finanzas y ocho años directora gerente del FMI— le proporciona también una interlocución privilegiada para el que puede ser uno de los grandes retos de su mandato: convencer a los ministros de Finanzas de la unión monetaria de que los banqueros centrales no pueden hacerlo todo, y que los Gobiernos deben arrimar el hombro con más gasto público para impulsar el crecimiento y la inflación.
Es un mensaje que el jefe del BCE lanza desde hace tiempo, pero que ahora ha retomado con más fuerza. “Si hay un empeoramiento de la coyuntura, es incuestionable que una política fiscal significativa será esencial”, dijo el jueves. El mismo día, el ministro de Finanzas alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, negaba la necesidad de actuar. “No estamos en una crisis y no sería razonable actuar como si lo estuviéramos”, aseguró a Bloomberg.
Es en este aspecto donde Lagarde podría desempeñar un papel destacado. “Es una buena candidata para lograr que la política monetaria y la fiscal vayan de la mano. Además, hay ahora una oportunidad política, con el nombramiento de una nueva Comisión Europea. Poco a poco se está logrando cambiar la narrativa”, asegura Ubide, que propone por ejemplo cambiar el Pacto de Estabilidad para que a la hora de sancionar a los países con déficit no se tenga en cuenta el gasto en inversión pública.
Creciente malestar en Alemania
Lo que Ubide ve como una oportunidad es, según analistas más ortodoxos, un riesgo. Stefan Schneider, economista jefe para Alemania del Deutsche Bank, asegura desde su despacho en Fráncfort que, en una nueva crisis, Lagarde tendería a usar la política monetaria en apoyo de la fiscal, “estirando aún más el mandato del BCE”. “En este caso, un BCE con Weidmann [presidente del banco central alemán y líder de los halcones] seguiría más la tradición del Bundesbank de fijar una separación clara entre una y otra política”, continúa.
El campus de la Universidad Goethe parecía el viernes un vergel en medio del horno en el que se había convertido Fráncfort —“¡Miedo a los 50 grados!”, clamaba en portada el sensacionalista Bild—. Allí, entre jóvenes en bicicleta y un estanque que refrescaba el ambiente, se erige el Centro de Estudios Financieros, uno de los más grandes de Europa. Su director, Jan Pieter Krahnen, no pertenece a ese sector de la ortodoxia alemana que lleva años criticando a Draghi. Muy al contrario, alaba su labor al frente del BCE —“extraordinariamente positiva”, afirma rotundo—, pero admite un “creciente malestar” con sus últimas medidas. Krahnen insiste en que las nuevas rebajas de tipos tienen un efecto cada vez menor, incluso contraproducente. “Su mensaje de mayor pesimismo empeora las expectativas, corriendo el riesgo de lanzar profecías autocumplidas”, explica.
Septiembre será un mes clave. En su próxima reunión, el Consejo de Gobierno definirá el calendario y el formato de las medidas que ahora estudian los expertos del BCE. Promete haber pelea. Parece cantada la rebaja en el tipo que pagan las entidades por depositar sus fondos inactivos: ahora está en el -0,4% y podría bajar una o dos décimas. No hay acuerdo sobre cómo suavizar el impacto en los bancos de estos tipos negativos. Y en Alemania despierta más de un escozor la idea de retomar la compra de activos que se suspendió a finales del año pasado.
Habrá que calibrar todos estos instrumentos técnicos. Pero eso no es lo más importante. La clave será definir hasta qué punto el BCE se implica para impulsar la inflación y el crecimiento. No hay duda ya de que las herramientas que el italiano improvisó en lo peor de la Gran Recesión han llegado para quedarse. Lagarde recurrirá a ellas cuando lo considere necesario.
El problema es qué hacer si las cosas se ponen más feas. Porque pese a la insistencia de Draghi y los suyos en que disponen de un arsenal ilimitado, la política monetaria no es todopoderosa. Y su margen de maniobra, tras años de sacarse medidas de la chistera, está muy desgastado. Es la patata caliente que deja a su sucesora el hombre que logró evitar el estallido de la moneda única.
EL LARGO CAMINO PARA LOGRAR QUE SUBAN LOS PRECIOS
El enemigo a batir son los precios. Pero al contrario que en otras épocas —la crisis del petróleo de los años setenta o la hiperinflación alemana en los veinte— o países —Venezuela, Zimbabue o, en menor medida, Argentina—, el problema no es ahora su alza desaforada, sino su empecinamiento en no subir lo suficiente. El riesgo de deflación se despejó, pero el Banco Central Europeo (BCE) observa con frustración cómo, pese a las inyecciones masivas de estímulos de los últimos años, es incapaz de lograr la ansiada estabilidad de precios, que según sus parámetros consiste en una inflación “cercana pero por debajo del 2%”.
Los precios repuntaron una décima en junio, hasta el 1,3% interanual. Pero según una encuesta hecha pública esta semana por el BCE, los profesionales aún pronostican para 2024 un 1,7%, por debajo del objetivo oficial. “El BCE se ha dado cuenta de que la inflación baja es un riesgo que no se puede permitir. Cada año que pasa sin cumplir su objetivo pierde credibilidad. Y a esto se unen los riesgos a la baja en el crecimiento. Es como coger una gripe cuando ya tienes una neumonía”, explica el economista Ángel Ubide.
Estos riesgos son muchos, y en los últimos meses se han incrementado. El nombramiento de Boris Johnson como primer ministro británico aumenta la posibilidad de que el Reino Unido abandone la UE sin acuerdo, algo que, según el economista jefe de Deutsche Bank, Stefan Schneider, “empujaría a la recesión a Alemania y probablemente a toda la eurozona”. “La amenaza de japonización [economía estancada con bajas tasas de crecimiento, inflación y tipos de interés] ha aumentado en los últimos meses”, añade.
Para ahuyentar este peligro, el BCE baraja distintas medidas con las que lograr la ansiada subida de precios. Mario Draghi insiste en sus últimos discursos en la idea de “simetría”, lo que significa que tan malo es sobrepasar la barrera del 2% como no llegar a ella; y que el organismo actuará en ambos casos. En este contexto, los técnicos del BCE estudian ahora si modifican la formulación del objetivo de inflación para reforzar esta idea de simetría.
En Fráncfort también se baraja un cambio en la comunicación sobre los tipos de interés del futuro. “Hay muchas vías para lograr el objetivo. Mi favorita es ligar los tipos a la inflación, y que el BCE anuncie que no los va a subir hasta cumplir su mandato. Así, se comprometería a mantener los tipos bajos durante muchísimo tiempo, creando un incentivo para invertir a largo plazo, porque todo el mundo sabría que no se va a encarecer el coste de la financiación”, añade Ubide.
Francisco Vidal, economista jefe de Intermoney, aplaude la actitud proactiva que ha tomado el BCE, adelantándose a los acontecimientos en lugar de dejándose arrastrar por ellos. “El frenazo de la economía europea es real. Y el BCE ha aprendido que no hay que esperar a los peores escenarios. Draghi no se puede permitir el lujo de no actuar. Tiene que dar la imagen de que va a hacer todo lo que esté en su mano”, concluye.
Fuente y Comentario:
Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 4:27 p. m. on mar., jul. 30, 2019: Pienso que el problema de la UE no es externo, ni el de USA, ni el de CHI o JPN. Es un tema de exceso de oferta, de falta de productividad, de consumismo dependiente del crédito, de deuda impagable. De modelo. Y en eso se está. https://t.co/w1kosyqIxq (https://twitter.com/sninobecerra/status/1156209668018114561?s=09)
Comentarista y Comentario:
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 8:34 a. m. on mié., jul. 31, 2019: En definitiva, se trata de un modelo completamente agotado y moribundo. En siglos anteriores y situaciones similares, se reemplazaba al sistema muriente por otro naciente, mediante una Guerra Global del mundo conocido de cada época. ¿A qué nos enfrentamos ahora? (https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1156453148497784832?s=09)
El BCE estudia reformar su objetivo de inflación, según fuentes del organismo. Este movimiento podría incentivar que el Eurobanco continuara con su política de estímulos monetarios más tiempo del esperado. El banco analiza de forma informal si debería abandonar el propósito actual de que los precios crezcan a una tasa cercana, pero por debajo del 2%. La idea es estudiar si esta formulación tiene sentido en la coyuntura económica que dejó la Gran Recesión de 2008.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, defiende una aproximación “simétrica”, lo que supone adoptar un objetivo más flexible, que podría quedar por encima o por debajo de la barrera del 2%, según las fuentes consultadas, que piden anonimato ya que las negociaciones son aún confidenciales y preliminares. Esta decisión permitiría al BCE mantener las tasas de inflación elevadas tras un periodo de baja inflación para asegurar el crecimiento de los precios.
Massimo Rostagno, director general de Política Monetaria del BCE, ofreció una presentación a los miembros del Consejo de Gobierno que versó sobre la efectividad del objetivo actual, según una de las fuentes consultadas. Rostagno mostró que un objetivo concreto del 2% haría más fácil elevar las expectativas de inflación y reducir la necesidad de recortar en el futuro aún más los tipos de interés, por debajo del 0%.
El cambio en el objetivo de precios requeriría una revisión formal, según las fuentes consultadas. Un portavoz del BCE rehusó comentar estas discusiones. La mayoría de Bolsas europeas reaccionaron ayer a la noticia de Bloomberg con subidas. El euro cayó a lo largo de la jornada a su mínimo de este mes, al cambiarse por 1,205 dólares, aunque más tarde remontó.
Modificar el objetivo de inflación supondría un paso más en el proceso de transformación del BCE de los últimos años desde un banco central tradicional, modelado a imagen y semejanza del Bundesbank, a un organismo que adopte estrategias innovadoras en un mundo en el que los modelos económicos habituales parecen haber dejado de funcionar.
Con un Draghi de retirada —su mandato en el BCE expira a finales de octubre—, será su sucesora, la francesa Christine Lagarde, la que tendrá que ejecutar el cambio. La hasta ahora directora gerente del FMI ha defendido que los bancos centrales tomen pasos decisivos para restaurar la estabilidad de precios.
La Reserva Federal de EE UU también se plantea reorientar su estrategia, arsenal de instrumentos y su forma de comunicar. La Fed prevé tener listo a principios de 2020 el estudio que debe revisar todas estas práctica. La preocupación en muchas economías desarrolladas es que la inflación lleva en niveles demasiado bajos demasiado tiempo, restando margen de maniobra a los bancos centrales para el próximo frenazo económico.
El objetivo del BCE es mantener la política de estímulos hasta que sus responsables estén seguros de que la economía es lo suficientemente fuerte para sustentar el crecimiento de los precios sin apoyo monetario. Esto contrasta con la actual situación, en la que los halcones de la política monetaria piden retirar los estímulos cuando la inflación alcance el 1,7%.
Sea cual sea el abismo al que nos estamos enfrentando, «adelantarse en la jugada» es el paso ganador en el Ajedrez.
Trasladado esto a nuestros tableros personales de esas partidas particulares de nuestras vidas, podemos hacer el siguiente símil:
«… quien se adelanta en el ahorro, se protege frente a las inflaciones desbocadas que preceden a las recesiones; de igual modo, quien se adelanta a las recesiones, se protege contra sus consecuencias …»
UN SISTEMA SENCILLO PARA ACUMULAR EL CAPITAL QUE NO TENEMOS:
Combinamos tus ahorros en dos sencillos pasos para alcanzar tu fondo de capital que ahora no tienes:
En primer lugar:
Alcanzar el objetivo de disponibilidad mínima de un capital de 100.000€ al alcanzar la edad de jubilación. Lo que podemos conseguir iniciando nuestro ahorro personal con uno de los siguientes productos (o ambos combinados):
Podemos combinarlos de la siguiente forma:
En segundo lugar:
Rescatando esos ahorros de la forma idónea para reducir al máximo el pago de impuestos (I.R.P.F.) por rescate mediante el RESCATE por RENTAS PERIÓDICAS:
Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 2:15 p. m. on sáb., jul. 20, 2019: El problema de estos informes es un mete a todo el planeta en el mismo saco. Bien, ahora extrapolen a un momento en el que la tecnología haga muuuuuchas cosas y sea muuuuuy barata. https://t.co/lzdUBMRDIC (https://twitter.com/sninobecerra/status/1152552665169240064?s=09)
En Conversación, nuestro Comentarista:
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:54 a. m. on mar., jul. 23, 2019: Si no cambia algo de forma radical, la extrapolación lógica sería: «se dispondrá de muchas cosas en el mercado; sin embargo, habrá muy pocas personas que puedan adquirirlas, sencillamente, porque no tendrán recursos para ello». (https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1153574036414390273?s=09)
En una sociedad como la que actualmente tenemos se antoja absolutamente necesario ser conscientes que los Derechos Humanos están siendo infringidos en todo el planeta. En consecuencia, se hace necesario que podamos estar bien asesorados legalmente; no sólo de nuestras obligaciones (para lo que ya nos empuja esta sociedad), sino también para nuestros derechos (también los Derechos Humanos).
En este sentido, os recomendamos que le deis uns ojeada a nuestro:
España es el país de la Unión Europea con la tasa de mortalidad anual más baja. En 2016, hubo 829 muertes por cada 100.000 habitantes, por debajo de las 1.002 de media europea, según los datos publicados este martes por Eurostat, la oficina de estadística comunitaria. Los expertos coindicen en su diagnóstico: a la dieta rica en frutas, verduras y pescado se suma la sociabilidad, los españoles dan más importancia a pasar tiempo fuera de su casa con su red de amigos y eso se traduce en mayor movimiento. “Aunque los países nórdicos tienen un PIB per capita superior —Suecia ocupa el puesto número 17 y España el 34, según datos del Fondo Monetario Internacional—, en los países mediterráneos hay un estilo de vida que favorece la longevidad”, apunta Manuel Anguita, presidente de la Sociedad Española de Cardiología.
Junto a España, los otros tres países con menor tasa de decesos fueron Francia (838), Italia (843) y Malta (882), también en el arco mediterráneo. En el polo opuesto, Bulgaria (1.600), Letonia y Rumanía (ambas con 1.476) presentaron las mayores tasas.
Las causas de muerte siguen siendo las mismas que en ediciones anteriores:
De las 5,1 millones de personas que murieron en la UE en 2016 —unas 80.000 menos que el año anterior—, un 36% fueron como consecuencia de enfermedades del sistema circulatorio, principalmente ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
El segundo gran grupo, el 26% del total, se correspondió con casos de cáncer.
El 33% de esas muertes fueron de personas menores de 75 años (1,7 millones).
El 29% tenían entre 75 y 85 años (1,5 millones).
Y el 38% tenían más de 85 años (1,9 millones).
Los únicos países donde el cáncer fue la primera causa fueron Dinamarca, Francia, los Países Bajos y Reino Unido.
En España la baja tasa de mortalidad se explica con la alta esperanza de vida: la media de edad de las muertes es de 83 años, frente a los 80,6 del resto de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). España es el segundo por detrás de Japón, donde ese indicador alcanza los 83,9 años. “Pese al panorama privilegiado de España, el reto pendiente es reducir la arterioesclerosis, que es el envejecimiento de las arterias y el cúmulo de grasa y colesterol malo en sus paredes”, alerta el doctor Anguita, que recuerda que el 50% de la población presenta niveles excesivos de colesterol malo, provocado por una mala alimentación, falta de ejercicio y, en algunos casos, por un componente genético.
MENOR INVERSIÓN SANITARIA
España es uno de los países en el que más cayó la inversión en sanidad durante los años de la crisis. Entre 2009 y 2013, el Estado incrementó el gasto en 0,6 puntos. En años anteriores, esta tasa alcanzó los 3,4 puntos. El gasto sanitario en 2016 se situó por debajo de la media de la OCDE, unos 2.800 euros por habitante al año, casi 700 euros menos que el resto de países, cuya media sobrepasó los 3.400 euros.
El 99,8% de los españoles tienen acceso a la sanidad pública, dos puntos por encima de la media de la OCDE (97,9). Aunque el número de médicos por habitante es superior a la media (3,9 por cada 1.000 habitantes frente a 3,4), suspende en número de enfermeros: hay 5,3 por cada 1.000 habitantes, frente a los 9 de media del organismo.
“Los más afectados son los mayores de 70 años y nuestra población está muy envejecida”, añade. En 2050, casi un 40% de la población española tendrá más de 65 años, según previsiones de la OCDE. A la alta tasa de esperanza de vida se suma la baja natalidad —1,3 hijos por mujer—. Desde 1970 hasta 2015, la esperanza de vida en España mejoró en más de diez años, desde los 70 hasta sobrepasar los 80. Por sexos, las mujeres viven hasta cinco años más que los hombres, y superan los 85 años de media, como sucede en Japón, Francia, Corea del Sur y Suiza.
“No nos tenemos que contentar al compararnos con otros países europeos, sino analizar en qué estamos fallando y predecir cómo podría repercutir en la mortalidad futura”, indica Ildefonso Hernández, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández. Uno de los focos a analizar, apunta el experto, es la pobreza infantil. España tiene una de las mayores tasas de la UE (28,3%), solo por detrás de Rumanía (32,2%) y Bulgaria (29,2%). “Ese estrato de la población se está exponiendo a alimentos baratos pero pobres nutricionalmente. Esa ingesta aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y aunque el impacto todavía no es visible, lo será”, añade.
El repunte de los fumadores es otro de los condicionantes. El efecto disuasorio de la ley antitabaco, que entró en vigor en 2011, empezó a flaquear en 2017, cuando los consumidores diarios crecieron en cuatro puntos porcentuales respecto a 2010, con un 34% de la población adicta. “Hay que reforzar las políticas públicas que restrinjan el consumo de tabaco, con una incidencia directa sobre las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Hacen falta medidas valientes y drásticas, como el control de las bebidas azucaradas”, opina Carmen Vives, expresidenta de la Sociedad Española de Epidemiología y profesora de la Universidad de Alicante.
Otras causas de muerte
La tercera causa de muerte en la UE fueron las enfermedades del sistema respiratorio, que mataron a 422.000 personas en 2016 —el 8% de todas las muertes—. Las enfermedades del sistema digestivo, con 222.000 muertes, fueron el 4%; las enfermedades mentales y del comportamiento como la demencia, causaron 220.000 muertes, otro 4%; y las enfermedades del sistema nervioso, incluido el alzhéimer, provocaron 219.000 muertes, el 4%.
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Mila Otero (@mila_otero) twitteó a las 10:52 a. m. on mié., jul. 17, 2019: Gracias al trabajo inmenso del personal ( q no de los gestores) sanitario. Este personal está a punto de explotar por (hiper)sobrecarga de trabajo, precarizacion ( hasta 75 contratos diferentes en 7 años de trabajo).. la consigna es cargárselo y privatización (https://twitter.com/mila_otero/status/1151414272511160320?s=09)
El Comentarista responde a la Fuente 00:
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:25 a. m. on mar., jul. 23, 2019: … y, de seguir así, el resultado final no merece halago alguno …
Los gigantes del comercio chino lideran una revolución logística que ha cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población: desde el comercio electrónico, hasta tomarse un café.
Un empleado de Suning, en la zona en la que los productos son separados por unidades y guardados en paredes verticales robotizadas de 24 metros de altura. Zigor Aldama – El País
Hacer la compra en los supermercados de la cadena Hema es tan fácil y rápido como pedir una pizza. Basta elegir qué se desea comprar en la app para móvil que ha diseñado la empresa y, en un máximo de media hora, el pedido se prepara y un mensajero lo lleva a casa. Lo mismo sucede con la comida a domicilio. Empresas de ese sector como Meituan o Ele.me se popularizaron en China mucho antes que Glovo o Deliveroo y su volumen de negocio hace palidecer al de cualquier otra compañía.
Meituan Dianping, por ejemplo, supera los 400 millones de usuarios y los cinco millones de restaurantes afiliados, gestiona 20 millones de pedidos al día, cuenta con casi 600.000 mensajeros activos y el primer trimestre del año cerró transacciones por un valor de 75.600 millones de yuanes (9.700 millones de euros), un 38,6% más que el mismo período de 2018. Según la empresa, la rapidez de su servicio —28 minutos de media— se debe en gran medida a los avances tecnológicos que ha adoptado. Subraya uno: el sistema de inteligencia artificial que determina en 0,55 milisegundos la mejor ruta para un grupo de pedidos.
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Tener un título universitario en España no es, ni mucho menos, garantía de una vida resuelta. En 2018, el 27,7% de los titulados (de un total de 233.626) que finalizaron sus estudios en 2014 no tenía empleo. Así se desprende del informe Inserción laboral de los egresados universitarios presentado hoy por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. A ese dato se suma otro igualmente alarmante: España es uno de los países de la Unión Europea donde los licenciados desempeñan en mayor medida trabajos de baja cualificación, un 37,1% frente al 23,2% de media europea, según datos del informe de la Fundación CYD de 2017.
«Los estándares de calidad educativa son altos y los programas académicos muy parecidos, lo que demuestra que ahí no está el problema: la formación con la que salen los alumnos españoles de la universidad es muy similar a la del resto de Europa», señala Francisco Michavila, consejero de Educación de España ante la OCDE. En su opinión, la gran diferencia está en el mercado laboral, «muy distorsionado» en el caso español. «Un informe europeo de hace 15 años [el proyecto Reflex, The Flexible Professional in de Knowledge Society] ya lo señalaba, las empresas grandes se comportan de forma parecida, pero hay muchas pequeñas y medianas que no tienen capacidad para investigar o innovar y eso se traduce en trabajos menos ajustados a la formación universitaria. Los mejores se quedan en las empresas potentes, el resto hace de todo», asegura Michavila, hasta 2017 director de la cátedra Unesco de Gestión Universitaria.
El informe del ministerio, en el que se han analizado los datos de inserción laboral de los egresados universitarios del curso 2013-2014 durante los cuatro años posteriores a la finalización de sus estudios, muestra que el 72,3% de ellos estaba dado de alta en la Seguridad Social en 2018 y que, de esos, solo el 9% en régimen de autónomos. La tasa de afiliación aumenta según transcurren los años después de terminar los estudios. Del 47% del primer año, se pasa al 72,3% del cuarto. Entre los egresados, el 72% de los que consiguieron un contrato fueron hombres y el 71,9% mujeres.
Los campos con menor empleabilidad son Bellas Artes (50,5% de afiliados después de cuatro años), Otras lenguas extranjeras (50,8%), Lenguas modernas y aplicadas (54,2%), Historia del Arte (55,2%), Historia (55,6%), Derecho (55,8%), Filosofía (56,1%), Traducción e Interpretación (56,5%), Humanidades (58,3%) y Criminología (59,1%). Al contrario, los de empleabilidad más alta son Medicina (91%), Óptica y optometría (90,2%), Podología (88,9%), Ingeniería eléctrica (85%), Informática (84,6%), Logopedia (84,5%), Ingeniería mecánica (84,1%), Farmacia (84,1%), Ingeniería electrónica industrial y automática (83,8%) e Ingeniería agraria y agroalimentaria (83,7%).
Carreras con mayor empleabilidad. En % sobre el total de graduados en 2013-14.
El informe no analiza la situación personal del 27,7% que no encontró empleo, pero señala que «cada vez es más frecuente» que al finalizar los grados se inicien estudios de máster y que eso «podría explicar que los primeros años el número de altas laborales sea menor». Tampoco se contabiliza cuántos trabajan en el extranjero.
María, que prefiere no dar su nombre real, tiene 28 años y vive en Madrid. Hace cinco que acabó sus estudios en Publicidad y Relaciones Públicas y ahora está en el paro, pero por decisión propia. «Encadené trabajos precarios, de falsa autónoma, y cuando por fin conseguí mi primer contrato me di cuenta de que no quería vivir enfadada, con horarios imposibles y sin casi poder de decisión. Mi creatividad estaba estancada». Por eso, decidió dejar su empleo y preparar oposiciones. «Soy joven y tengo la suerte y los recursos económicos para poder decidir un futuro mejor. No todos los que no trabajamos es porque no encontramos, algunos preferimos seguir estudiando», cuenta.
Más trabajo para Ingeniería y Arquitectura
Por ramas de especialización, las tasas de afiliación a la Seguridad Social en 2018 fueron del 77,7% en los grados de Ingeniería y Arquitectura, del 76,8% en Ciencias de la Salud, del 71,5% en Ciencias Sociales y Jurídicas, del 68,6% en Ciencias y del 57% en Artes y Humanidades. Sobre el tipo de contratos, en 2018 el 51,3% fueron indefinidos y el 48,3% temporales. La mayor temporalidad se dio en Ciencias de la Salud (un 67%) y la menor en Ingeniería y Arquitectura, con un 67,2% de contratos indefinidos.
El secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, cree que este informe sirve para que los estudiantes conozcan la empleabilidad de cada grado, pero no para tomar decisiones sobre cierre de carreras. «Eso hay que estudiarlo con calma. No sabemos qué empleos se demandarán dentro de 15 años y, sobre todo, la Universidad no solo debe formar trabajadores sino ciudadanos con conciencia crítica. Si solo se tuviese en cuenta la empleabilidad desaparecerían grados», sostiene Pingarrón.
«Hay una serie de tópicos que hay que desterrar, como que el estudiante tiene que ser buenísimo en Matemáticas y Física para hacer una Ingeniería (donde hay más contratos). No es así. Hay que hacer la campaña en la secundaria», indica Michavila.
En una década (2008-2018) las carreras técnicas han perdido 74.000 alumnos en España. «Las empresas no paran de demandar egresados cualificados y se da la tormenta perfecta: bajan las vocaciones cuando más se necesitan”, opina Francisco Mora, rector de la Universidad Politécnica de Valencia. Para paliar esa situación, su universidad tiene una escuela de verano en la que se imparten talleres de arquitectura, robótica o física a 1.800 niños de tres a 14 años con la intención de despertar vocaciones tecnológicas y científicas.
“En el caso de las niñas, creemos que hay un margen de mejora en los porcentajes de graduadas en ingenierías”, apunta Nekane Balluerka, rectora de la Universidad del País Vasco. Este año celebran un campus para niños de 14 años en Álava y Gipuzkoa para despertar vocaciones, convencidos de que con 16 años ya tienen una decisión tomada sobre lo que quieren estudiar y es demasiado tarde.
Menos y peores contratos para ellas
Es la segunda edición del informe (la primera es de 2015), con datos cruzados de universidades y la vida laboral de los afiliados a la Seguridad Social del Ministerio de Trabajo, por primera vez se han desagregado los datos por sexo. En el curso 2017-2018, de los 1,2 millones de estudiantes universitarios españoles, el 55,1% eran mujeres. Ese mismo curso se graduaron más de 290.000 alumnos, de los cuales el 57,9% eran mujeres. Además de ser mayoría, ellas también obtuvieron mejores notas en todas las ramas de conocimiento (Ciencias Sociales, Ingeniería, Artes y Humanidades y Ciencias de la Salud), excepto en Ciencias. Sin embargo, los datos señalan que cuatro años después de graduarse, ellas obtuvieron menos contratos indefinidos que ellos (un 46% frente a un 58,9%) y un sueldo medio inferior: 24.445 euros anuales frente a los 27.000 de ellos.
«Las carreras con más empleabilidad, las STEM [Ciencias, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas], son a las que menos optan las mujeres. Ahí empieza una brecha que luego se convertirá en salarial. Ellos están en los ámbitos donde hay más trabajo y mejor pagado, por eso es tan importante que desde primaria y secundaria se les cambie el estereotipo. No puede haber ámbitos feminizados y otros masculinizados», indica Eva Alcón, rectora de la Universidad Jaume I de Castellón y primera delegada de igualdad de la conferencia de rectores (CRUE).
Otro punto a analizar es quién contrata, quién se encarga de la selección de candidatos en las empresas, añade Alcón. «La percepción cultural no se cambia de la noche a la mañana. La sociedad es mucho más consciente, pero eso no significa que la solución sea a corto plazo». Cuando los estudios de Informática pasaron a llamarse Ingeniería Informática cayeron las matriculaciones femeninas en toda España. “La palabra ingeniería provoca miedo”, se preocupa Francisco Mora, rector de la Politécnica de Valencia. De hecho en su grado Diseño y Tecnologías Creativas tienen muchas más alumnas que en el de Ingeniería Informática.
Balluerka, del País Vasco, cree que son las empresas las que tienen que tomar medidas para frenar la disparidad en las condiciones de trabajo por género. «Lo que determina la brecha es que las mujeres tienen en mayor medida contratos a tiempo parcial. Con la nueva ley que obliga a que los hombres se cojan la baja de paternidad esas cosas se irán regulando, pero las empresas tienen un papel muy importante». En el País Vasco la diferencia de inmersión laboral entre hombres y mujeres no es significativa. El 83% de quienes se graduaron en el 2014-2015 de media está trabajando. «Diferentes investigaciones científicas han demostrado que si mandas el mismo currículum con nombre de mujer las posibilidades de que te contraten son menores. El sesgo de género es clarísimo», critica.
Tasa de afiliación a la Seguridad Social
Por sexo y ámbito de estudio. Total de graduados en el curso 2013-14. En %.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:05 a. m. on mié., jul. 10, 2019: Algo que algunos de mi generación (la del «Baby-Boom») ya preveíamos cuando, estando enfrascados en nuestros estudios universitarios, alguno de nuestros profesores nos lo insinuaba… ¡Incluso mediante chistes!. (https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1148865884108275713?s=09)
El empleo, unos de los problemas más esquivos para la ciencia económica, tenía por fin solución. La habían encontrado en Silicon Valley y se llamaba la economía gig, o “economía del bolo”, en honor a los músicos y actores que venían practicándola desde siempre. En la meca californiana de las start-ups habían descubierto que la ubicuidad de Internet y de los teléfonos inteligentes permitía asignar encargos de forma casi automática al mejor dispuesto (Uber) o dividir trabajos complejos en pequeñas tareas a cumplir por un ejército de trabajadores online (Mechanical Turk).
Como solo pagaban las horas productivas, las empresas no necesitaban pensárselo antes de admitir a un nuevo miembro en su plataforma. Pero también para los trabajadores podía ser un avance. Al menos así lo vendían las tecnológicas: ¿por qué entrar siempre a la misma hora? ¿No es mejor decidir cuándo y cuánto se trabaja? En 2011 Sarah Kessler era una de las periodistas estadounidenses que aceptaban el relato de Silicon Valley sin cuestionar. Hasta que ese año decidió tomarse un mes en Mashable, el portal de noticias donde escribía, y se inscribió en todas las empresas gig que encontró. “Me di de alta en treinta o cuarenta aplicaciones con el objetivo de superar el salario mínimo”, explica Kessler desde Chicago durante una videoentrevista por Skype. “Ahí fue cuando entendí que era más complejo que apretar un botón y conseguir trabajo”.
Pagas por debajo del salario mínimo, ausencia de vacaciones y nada de enfermar. Hoy son cuestionamientos clásicos de esta nueva economía vinculada a los algoritmos, pero entonces nadie hablaba de ellos. Como tampoco se hablaba del estatus de proveedor otorgado a los trabajadores (para evitar la legislación laboral) ni de la mentira sobre la flexibilidad. Como saben de sobra los repartidores y conductores de la economía gig, no estar disponible cuando la empresa lo necesita es penalizado después con menos encargos.
En 2018 Kessler le dedicó al tema el libro Gigged, the end of the job and the future of work. Considerado por el Financial Times como una de las mejores obras del año en temas de Economía. El libro recorre las vidas de media docena de personas que subsisten gracias a estos nuevos empleos de la era digital con el objetivo de “ver el potencial que tiene esta forma de trabajo”. Los gigs de su particular estudio van desde el tradicional servicio de transporte hasta la limpieza de oficinas, pasando por el telemarketing o la identificación de semáforos en fotos (la tarea arquetipo de Mechanical Turk, de Amazon).
Descontento general
Ninguno de los trabajadores entrevistados por Kessler está a gusto con su situación. El único entusiasmado es Curtis, un programador que antes de pasarse a la economía gig cobraba un sueldo anual de seis cifras. Según Kessler, su satisfacción tiene que ver con que consigue todo lo bueno (“elige cuándo trabajar y los proyectos de programación que le interesan”) sin nada de lo malo (“la sensación de inestabilidad”). Pero su caso es una excepción, explica, porque tiene formación universitaria en una profesión de alta demanda y con tarifas altas para “construir su propia red de seguridad”.
La razón por la que el resto de entrevistados vive de las nuevas plataformas no es la supuesta flexibilidad sino la falta de un trabajo tradicional. El problema, como señala la propia Kessler, es que esos trabajos tradicionales están de capa caída. “Llevamos desde los setenta alejándonos del empleo tradicional de jornada completa, Uber es la versión más extrema porque ni siquiera reconoce la relación de empleador, pero esta situación la tenemos desde que existen las agencias de trabajo temporal”.
La ausencia de relación laboral no es la única innovación de Silicon Valley. Salvo en profesiones muy demandadas como la de programador, la mano de obra a disposición de las start-ups es prácticamente inagotable. O porque exigen poca cualificación (un carné de conducir, en Uber), o porque reclutan prácticamente en todo el mundo (como Mechanical Turk). En esas condiciones es muy difícil la organización sindical porque “en cada parte del mundo la gente tiene distintas prioridades”.
¿Qué hacer entonces? En 2015, el exsecretario de Empleo Seth Harris y el economista de Princeton Alan Krueger publicaron un trabajo académico con la posibilidad de una tercera categoría, la del “trabajador independiente”, para permitir a las empresas otorgar beneficios (como un seguro de enfermedad) sin que eso pudiera usarse en su contra para demostrar una relación laboral. Según Kessler, el riesgo de esa idea es aumentar la precarización general, en vez de mejorar la situación de los gig: que todos nos convirtamos en trabajadores independientes. La otra solución, reconocer el rol de empleados con todos sus derechos, es la que parece molestarle menos. El argumento de que los nuevos negocios no funcionarían si hubiera que respetar las relaciones laborales le hace reír. “Eso se ha dicho cada vez que hubo que pagar mejor a los empleados”. denuncia Kessler.
Los beneficios de Uber, según esta experta, no vuelven a la economía local, como sí hacen los de los taxistas. Los conductores de esta aplicación para el transporte de pasajeros ganan poco, pero también es cierto que la empresa ha sido una tabla de salvación para personas sin trabajo. En opinión de Kessler, se puede aprovechar el potencial gig sin sufrir sus perjuicios mediante la vieja fórmula cooperativa. La tecnología permite votar las decisiones cooperativas de forma más ágil, escribe en su libro, y el desarrollo del software para pedidos y asignación de trabajos se comparte entre varias cooperativas. “Es difícil competir con la publicidad de un gigante como Uber pero tampoco hay que destronarlo”, dice. Con dar una buena posibilidad de trabajo a los dueños de la cooperativa alcanza y sobra.
LA EXPERIENCIA DE LOS SEGUROS
El sector de los seguros ha seguido la innovación de Silicon Valley con nuevos contratos para la nueva economía basada en el desarrollo de plataformas digitales que funcionan mediante complejos algoritmos. En Reino Unido, Zego ofrece seguros que empiezan a cubrir al trabajador desde que pone en marcha la aplicación y hasta que la detiene. La aseguradora Aviva, en Toronto, ha diseñado una póliza aún más sofisticada para los conductores de Lyft (el gran rival de Uber que recientemente empezó a cotizar en Wall Street: una primera fase se activa al encender la aplicación; la segunda (de mayor cobertura) comienza en cuanto acepta un pedido; y la tercera, más completa, desde que el pasajero sube al coche y hasta que se baja.
La opinión de la Fuente:
Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 10:18 a. m. on dom., jul. 14, 2019: El autónomo en la incertidumbre total vinculado eternamente a un contrato por obra y servicio: la vida profesional compuesta por una suma de trocitos de ocupación. Es la Tercera Fase pero ya es el nuevo modelo. https://t.co/1zIqJgKPR2 (https://twitter.com/sninobecerra/status/1150318579486777346?s=09)
Las empresas han encontrado un nicho laboral muy jugoso para la «demanda de empleo»: ¡la Figura del Autónomo!.
Difícilmente se pone enfermo y acude a la baja laboral. Se puede recurrir a él en cualquier momento y, prácticamente, para cualquier trabajo. Es el propio autónomo quien corre con sus gastos de la Seguridad Social. Si el autónomo quiere cobrar más tendrá que recurrir a buscarse más clientes, lo que aporta mayor valor a la empresa que lo contrata y, al mismo tiempo, le dará la excusa legal para no contratarle en nómina. No tendrá que exigirle el cumplimiento de un horario; sin embargo, de igual forma, éste no se lo reclamará; al contrario, podrá exigirle al autónomo la realización de un trabajo determinado en un tiempo concreto.
¡Todo son ventajas para las empresas!…
…Se trata de la nueva esclavitud, la del Siglo XXI.
Sin embargo, no todo son inconvenientes para el autónomo: es él quien puede elegir con quién trabaja, en qué horarios y, lo más importante, cuánto tiempo dedica a cada trabajo que se le encarga. Por lo tanto, es el autónomo el que elige el Precio/hora de trabajo. En definitiva, si el autónomo acierta a ver esta gran ventaja, este tipo de empleo se convierte en «LA NAVAJA DE DOBLE FILO» en contra de las empresas.
¡No todo está perdido!… ¡Quizás esté mucho por ganar!.
Ford recortará 12.000 empleos de los 53.000 empleos con los que cuenta en toda Europa como consecuencia de la reestructuración que anunció en enero y que supondrá deshacerse de seis de sus plantas en el continente. La multinacional estadounidense ha incorporado también en esos planes a las instalaciones de Almussafes, pero el presidente europeo de la compañía, Stuart Rowley, durante una rueda de prensa telefónica con periodistas este jueves, ha asegurado que la afectación se limitará a un cambio de turnos para asumir una reducción de la producción, anunciada a principios de este mes.
Según ha detallado Rowley, Alemania será el principal damnificado por el recorte, al tener que asumir 5.000 bajas laborales. Le seguirá Reino Unido, con 3.100 empleos menos, Rusia, con 2.200 personas afectadas por el cierre de tres plantas de producción y el resto de Europa, donde se prevén 1.600 afectados. El grueso de ese último grupo lo cubrirá Francia, donde Ford prevé cerrar su planta de fabricación de transmisiones, que afectará a unas 800 personas. La afectación en España estaría dentro de se grupo. Además, la división europea de Ford prevé el despido de unas 2.000 personas que realizan tareas administrativas.
La huella de fabricación de la marca en Europa se reducirá a 18 factorías para 2020. Ford echará el cierre o venderá la planta de motores de Bridgend, en Reino Unido; a la de transmisiones de Blanquefort, en Francia; a las de producción de automóviles de Naberezhnye Chelny y San Petersburgo y el centro de motores de Elabuga, en Rusia.También venderá a Magna la factoría de transmisiones de Kechnec, en Eslovaquia.
Sobre España no ha habido concreción y el presidente europeo de la compañía se ha limitado a afirmar que habrá un cambio de turnos que se prevé implementar a partir de septiembre para adaptarse a una reducción de la producción por la caída de las ventas de vehículos en Europa. Ese cambio conllevará la aplicación de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). El objetivo de ese cambio es reducir el ensamble de vehículos en un número que va entre las 100 y las 150 unidades, de los 1.840 modelos Kuga, Transit, Mondeo, Galaxy y S-Max que salen cada día de las instalaciones. Ya se ha anunciado que Valencia dejará de producir el Transit para el mercado de Estados Unidos.
Aunque el ejecutivo ha admitido que los números europeos de Ford han mejorado este año, ha dudado de que puedan ser de nuevo positivos. El objetivo de Ford, compañía que se resiste a abandonar el mercado europeo como sí ha hecho General Motors –que se vendió Opel a PSA–, es alcanzar un beneficio bruto operativo equivalente al 6% de su facturación.
«Despedir a trabajadores y cerrar plantas son las decisiones más duras que tomamos», ha asegurado Rowley, quien ha reiterado la intención de que esas bajas lleguen de la mano de acuerdos con los sindicatos.
Rowley, durante la rueda de prensa, ha afirmado que la intención de la compañía es convertir su catálogo de vehículos e impulsar la electrificación. «Estamos electrificando todos nuestros vehículos para que nuestros clientes tengan opciones de adquirir vehículos divertidos de conducir, sean más económicos y sean mejores para el medioambiente», ha afirmado Rowley. Ford ha sellado una alianza para desarrollar vehículos comerciales con Volkswagen y se prevé que esa estrategia conjunta alcance también al lanzamiento de vehículos eléctricos.
La intención es que cada nuevo modelo que lance Ford llegue acompañado de una versión eléctrica y reducir así el posible impacto de las sanciones que la Comisión Europea ha preparado para los fabricantes que superen, de promedio, los 95 gramos de dióxido de carbono de emisiones por coche vendido. y kilómetro.
Ford ha decidido vaciar su catálogo de vehículos que no sean rentables (C-MAX, Grand C-MAx y KA+) y centrarse en los que más rendimientos les ofrezcan, lo que quiere decir centrarse en la línea de los SUV, como ha señalado hoy Rowley, y los comerciales. La nueva estrategia de Ford supone partir la filial europea en tres áreas: vehículos de pasajeros, comerciales, e importación. Esa última prevén triplicarla en un horizonte de cinco años.
Y, lo más «críptico» de ese asunto es que nadie dice nada, ninguno de los grandes medios audiovisuales de comunicación comenta lo más mínimo, ninguno de los partidos políticos con representación política lo menciona en sus ruedas de prensa, …