Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 2:15 p. m. on sáb., jul. 20, 2019: El problema de estos informes es un mete a todo el planeta en el mismo saco. Bien, ahora extrapolen a un momento en el que la tecnología haga muuuuuchas cosas y sea muuuuuy barata. https://t.co/lzdUBMRDIC (https://twitter.com/sninobecerra/status/1152552665169240064?s=09)
En Conversación, nuestro Comentarista:
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:54 a. m. on mar., jul. 23, 2019: Si no cambia algo de forma radical, la extrapolación lógica sería: «se dispondrá de muchas cosas en el mercado; sin embargo, habrá muy pocas personas que puedan adquirirlas, sencillamente, porque no tendrán recursos para ello». (https://twitter.com/Luis_NICOLAS_C/status/1153574036414390273?s=09)
En una sociedad como la que actualmente tenemos se antoja absolutamente necesario ser conscientes que los Derechos Humanos están siendo infringidos en todo el planeta. En consecuencia, se hace necesario que podamos estar bien asesorados legalmente; no sólo de nuestras obligaciones (para lo que ya nos empuja esta sociedad), sino también para nuestros derechos (también los Derechos Humanos).
En este sentido, os recomendamos que le deis uns ojeada a nuestro:
España es el país de la Unión Europea con la tasa de mortalidad anual más baja. En 2016, hubo 829 muertes por cada 100.000 habitantes, por debajo de las 1.002 de media europea, según los datos publicados este martes por Eurostat, la oficina de estadística comunitaria. Los expertos coindicen en su diagnóstico: a la dieta rica en frutas, verduras y pescado se suma la sociabilidad, los españoles dan más importancia a pasar tiempo fuera de su casa con su red de amigos y eso se traduce en mayor movimiento. “Aunque los países nórdicos tienen un PIB per capita superior —Suecia ocupa el puesto número 17 y España el 34, según datos del Fondo Monetario Internacional—, en los países mediterráneos hay un estilo de vida que favorece la longevidad”, apunta Manuel Anguita, presidente de la Sociedad Española de Cardiología.
Junto a España, los otros tres países con menor tasa de decesos fueron Francia (838), Italia (843) y Malta (882), también en el arco mediterráneo. En el polo opuesto, Bulgaria (1.600), Letonia y Rumanía (ambas con 1.476) presentaron las mayores tasas.
Las causas de muerte siguen siendo las mismas que en ediciones anteriores:
De las 5,1 millones de personas que murieron en la UE en 2016 —unas 80.000 menos que el año anterior—, un 36% fueron como consecuencia de enfermedades del sistema circulatorio, principalmente ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
El segundo gran grupo, el 26% del total, se correspondió con casos de cáncer.
El 33% de esas muertes fueron de personas menores de 75 años (1,7 millones).
El 29% tenían entre 75 y 85 años (1,5 millones).
Y el 38% tenían más de 85 años (1,9 millones).
Los únicos países donde el cáncer fue la primera causa fueron Dinamarca, Francia, los Países Bajos y Reino Unido.
En España la baja tasa de mortalidad se explica con la alta esperanza de vida: la media de edad de las muertes es de 83 años, frente a los 80,6 del resto de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). España es el segundo por detrás de Japón, donde ese indicador alcanza los 83,9 años. “Pese al panorama privilegiado de España, el reto pendiente es reducir la arterioesclerosis, que es el envejecimiento de las arterias y el cúmulo de grasa y colesterol malo en sus paredes”, alerta el doctor Anguita, que recuerda que el 50% de la población presenta niveles excesivos de colesterol malo, provocado por una mala alimentación, falta de ejercicio y, en algunos casos, por un componente genético.
MENOR INVERSIÓN SANITARIA
España es uno de los países en el que más cayó la inversión en sanidad durante los años de la crisis. Entre 2009 y 2013, el Estado incrementó el gasto en 0,6 puntos. En años anteriores, esta tasa alcanzó los 3,4 puntos. El gasto sanitario en 2016 se situó por debajo de la media de la OCDE, unos 2.800 euros por habitante al año, casi 700 euros menos que el resto de países, cuya media sobrepasó los 3.400 euros.
El 99,8% de los españoles tienen acceso a la sanidad pública, dos puntos por encima de la media de la OCDE (97,9). Aunque el número de médicos por habitante es superior a la media (3,9 por cada 1.000 habitantes frente a 3,4), suspende en número de enfermeros: hay 5,3 por cada 1.000 habitantes, frente a los 9 de media del organismo.
“Los más afectados son los mayores de 70 años y nuestra población está muy envejecida”, añade. En 2050, casi un 40% de la población española tendrá más de 65 años, según previsiones de la OCDE. A la alta tasa de esperanza de vida se suma la baja natalidad —1,3 hijos por mujer—. Desde 1970 hasta 2015, la esperanza de vida en España mejoró en más de diez años, desde los 70 hasta sobrepasar los 80. Por sexos, las mujeres viven hasta cinco años más que los hombres, y superan los 85 años de media, como sucede en Japón, Francia, Corea del Sur y Suiza.
“No nos tenemos que contentar al compararnos con otros países europeos, sino analizar en qué estamos fallando y predecir cómo podría repercutir en la mortalidad futura”, indica Ildefonso Hernández, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández. Uno de los focos a analizar, apunta el experto, es la pobreza infantil. España tiene una de las mayores tasas de la UE (28,3%), solo por detrás de Rumanía (32,2%) y Bulgaria (29,2%). “Ese estrato de la población se está exponiendo a alimentos baratos pero pobres nutricionalmente. Esa ingesta aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y aunque el impacto todavía no es visible, lo será”, añade.
El repunte de los fumadores es otro de los condicionantes. El efecto disuasorio de la ley antitabaco, que entró en vigor en 2011, empezó a flaquear en 2017, cuando los consumidores diarios crecieron en cuatro puntos porcentuales respecto a 2010, con un 34% de la población adicta. “Hay que reforzar las políticas públicas que restrinjan el consumo de tabaco, con una incidencia directa sobre las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Hacen falta medidas valientes y drásticas, como el control de las bebidas azucaradas”, opina Carmen Vives, expresidenta de la Sociedad Española de Epidemiología y profesora de la Universidad de Alicante.
Otras causas de muerte
La tercera causa de muerte en la UE fueron las enfermedades del sistema respiratorio, que mataron a 422.000 personas en 2016 —el 8% de todas las muertes—. Las enfermedades del sistema digestivo, con 222.000 muertes, fueron el 4%; las enfermedades mentales y del comportamiento como la demencia, causaron 220.000 muertes, otro 4%; y las enfermedades del sistema nervioso, incluido el alzhéimer, provocaron 219.000 muertes, el 4%.
ESPACIO PUBLICITARIO: RECOMENDACIONES DE @CatSeguros.
Mila Otero (@mila_otero) twitteó a las 10:52 a. m. on mié., jul. 17, 2019: Gracias al trabajo inmenso del personal ( q no de los gestores) sanitario. Este personal está a punto de explotar por (hiper)sobrecarga de trabajo, precarizacion ( hasta 75 contratos diferentes en 7 años de trabajo).. la consigna es cargárselo y privatización (https://twitter.com/mila_otero/status/1151414272511160320?s=09)
El Comentarista responde a la Fuente 00:
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 9:25 a. m. on mar., jul. 23, 2019: … y, de seguir así, el resultado final no merece halago alguno …
Los gigantes del comercio chino lideran una revolución logística que ha cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población: desde el comercio electrónico, hasta tomarse un café.
Un empleado de Suning, en la zona en la que los productos son separados por unidades y guardados en paredes verticales robotizadas de 24 metros de altura. Zigor Aldama – El País
Hacer la compra en los supermercados de la cadena Hema es tan fácil y rápido como pedir una pizza. Basta elegir qué se desea comprar en la app para móvil que ha diseñado la empresa y, en un máximo de media hora, el pedido se prepara y un mensajero lo lleva a casa. Lo mismo sucede con la comida a domicilio. Empresas de ese sector como Meituan o Ele.me se popularizaron en China mucho antes que Glovo o Deliveroo y su volumen de negocio hace palidecer al de cualquier otra compañía.
Meituan Dianping, por ejemplo, supera los 400 millones de usuarios y los cinco millones de restaurantes afiliados, gestiona 20 millones de pedidos al día, cuenta con casi 600.000 mensajeros activos y el primer trimestre del año cerró transacciones por un valor de 75.600 millones de yuanes (9.700 millones de euros), un 38,6% más que el mismo período de 2018. Según la empresa, la rapidez de su servicio —28 minutos de media— se debe en gran medida a los avances tecnológicos que ha adoptado. Subraya uno: el sistema de inteligencia artificial que determina en 0,55 milisegundos la mejor ruta para un grupo de pedidos.
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Así, no es de extrañar que calles y carreteras estén tomadas por un enjambre de camiones, furgonetas y bicicletas eléctricas dedicadas al reparto de todo tipo de productos. La locura del envío a domicilio es tal que la última moda es pedir un café desde el móvil. Abrió la veda Luckin Coffee, que busca competir con Starbucks reduciendo al mínimo el espacio de sus locales físicos y apostando por la entrega con mensajero. El año pasado vendió 85 millones de cafés a más de 16 millones de clientes. Este marzo contaba ya con 2.370 establecimientos —cuya función es casi exclusivamente hacer los cafés y distribuirlos— y pretende alcanzar los 4.500 este año. Si lo consigue, habrá superado a Starbucks, que hasta septiembre del año pasado no ofreció servicio de entrega a domicilio.
El modelo de negocio de estas empresas chinas genera muchas dudas, porque la mayoría está enzarzada en una competencia fratricida que se traslada a la cuenta de resultados con abultados números rojos. Es un hecho que ha ahuyentado a grandes multinacionales como Amazon, incapaces de abrirse camino en el campo minado que es el mercado chino. Aunque es posible una brutal consolidación, como la que ha barrido a decenas de empresas del sector de las bicicletas compartidas, es evidente que esta guerra para captar clientes y el salto logístico que ha dado la segunda potencia mundial han cambiado para siempre los hábitos de consumo de la población china.
Comprar a través del móvil es ahora lo habitual. Sobre todo entre los jóvenes. No solo en plataformas de comercio electrónico al estilo de Amazon, como Taobao o JD, sino en comercios de todo tipo y tamaño. Tampoco es una transformación exclusiva de las grandes ciudades, como sucede a menudo en occidente: la red logística Cainiao, propiedad de Alibaba, llega ya a 40.000 pueblos. En 2018 se enviaron en China 50.000 millones de paquetes, cifra que se espera que crezca hasta los 71.000 millones el año que viene. Emarketer también prevé que en 2020 el comercio electrónico en China alcance los 2,5 billones de dólares, casi un billón más que la suma del resto del mundo.
Esta coyuntura tiene dos consecuencias relevantes: por un lado, un auge sin precedentes en la demanda de almacenes, que el año pasado ocuparon más de 50 millones de metros cuadrados y que se espera que en 2019 alcancen los 60 millones; por otro, una carrera tecnológica para automatizarlos y lograr así una mayor eficiencia de las operaciones. Hay espacio para la mejora, porque el costo de la logística en China es del 14,6% del PIB, casi el doble del 7,7% que supone en Estados Unidos.
Suning, la mayor cadena de comercio multicanal del gigante asiático, que a finales del mes pasado dio la campanada al hacerse con el 80% de Carrefour China por unos 615 millones de euros, es un buen ejemplo de cómo se está adaptando el sector. Nació con grandes establecimientos físicos dedicados a la venta de electrodomésticos y de aparatos electrónicos y opera ya más de 11.000, pero ha evolucionado hacia un modelo híbrido en el que las ventas online cada vez tienen más peso. Y para fomentarlas ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de adecuación de su infraestructura logística.
El almacén Yuhua de Nankín es una de las instalaciones más punteras de la empresa y el objetivo es que marque el camino para el resto. “Los costes operativos en China, desde el inmobiliario hasta la mano de obra, han aumentado considerablemente. Así que solo podemos ser competitivos si incrementamos la eficiencia en la misma medida. En este aspecto, la tecnología es clave”, explica Xue Fanhai, subdirector de las instalaciones. Suning no es la única que apuesta por los últimos avances en inteligencia artificial y automatización: uno de sus principales competidores, JD, cree que con esos dos elementos puede absorber un incremento de la demanda de hasta diez veces el volumen actual. “Con la tecnología actual, es muy difícil mejorar más la eficiencia”, afirmó Richard Liu, fundador de JD.
El almacén Yuhua de Suning emplea a 400 personas, pero en los 200.000 metros cuadrados de su superficie cuesta toparse con ellas. En cada proceso apenas hay uno o dos trabajadores. El resto de las tareas es cosa de robots que suben y bajan y de cintas automáticas que van y vienen. “Con este sistema, que hemos desarrollado nosotros mismos, cada trabajador gestiona en torno a 1.200 productos a la hora. Diez veces más que con almacenes tradicionales. Y cuando entre en servicio la red 5G esperamos incrementar sustancialmente esa cifra”, añade Xue. Todo ello, incide, sin necesidad de que los trabajadores recorran decenas de kilómetros y hagan jornadas extenuantes buscando paquetes.
Prefiere no referirse a la competencia por su nombre, pero Xue afirma que el almacén de Nankín, capital de la provincia oriental de Jiangsu y hogar del cuartel general de Suning, es el más grande de Asia y uno de los cinco de mayor tamaño del mundo. “Podemos guardar hasta dos millones de productos y despachamos una media de medio millón al día. Nuestro récord, el Día de los Solteros —la principal orgía consumista del ciberespacio chino, que se celebra cada 11 de noviembre—, fue de 1,8 millones”, señala Xue mientras muestra las líneas automatizadas por las que corren los productos. “También es uno de los más avanzados”, sentencia.
Un sistema de lectores de códigos de barras los va separando en distintas cajas equipadas con chips que guardan todos los datos de los pedidos. La mayor parte de los productos llega de forma automática hasta estos cajones amarillos de plástico, pero hay algunos que por su forma o tamaño se han de introducir manualmente. “Hay quienes critican que toda esta automatización destruye puestos de trabajo, pero nosotros seguimos contratando gente para hacer frente a la enorme demanda del comercio electrónico. De hecho, en el almacén duplicamos la plantilla cada año”, informa Xue. Solo este año, Suning espera sumar 80.000 empleados a su plantilla. El siguiente paso, señala la empresa, será poner en marcha la flota de vehículos autónomos: ya ha empezado a experimentar con pequeñas furgonetas de reparto que cubren los últimos cinco kilómetros y con camiones de 40 toneladas.
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:11 a. m. on mié., jul. 10, 2019: ¿Alguien duda todavía que China es aquel gigante anunciado por Napoleón que, finalmente, ha despertado?
Recordemos la 2.ª parte de su frase: «… cuando despierte el Mundo temblará».
Nunca, en ningún momento de la historia humana, el planeta había llegado a tener tantos gases de efecto invernadero como lo está hoy en día. Según los datos del Observatorio Mauna Loa que está ubicado en Hawai, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó este fin de semana más de 415 partes por millón (ppm), mucho más que en cualquier otro momento de los últimos millones de años.
Las reacciones no se han hecho esperar: el meteorólogo Eric Holthaus lanzaba un mensaje en su cuenta de Twitter muy explicativo: “Ésta es la primera vez en la historia humana que la atmósfera de nuestro planeta ha tenido más de 415 ppm de CO2. No sólo en el tiempo del que tenemos registros, no sólo desde la invención de la agricultura hace 10.000 años. Desde antes de que existieran los humanos modernos hace millones de años. No conocemos un planeta como éste”.
El problema no es pequeño: las organizaciones ecologistas llevan años alertando del problema que los humanos estamos generando, pero no se les escucha. Las fábricas siguen contaminando, los coches siguen contaminando, las calefacciones siguen contaminando… El mundo no se pone de acuerdo para poner freno a una situación que muchos consideran catastrófica. Incluso hay quien ha puesto fecha: si antes de 2030 no se cambia de dirección, no habrá marcha atrás.
Los efectos devastadores de la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera ya se están haciendo notar. La temperatura global del planeta ha subido ya un grado y sigue aumentando. Sin embargo, nadie parece pensar en las consecuencias que ese aumento del termómetro puede provocar a nivel global.
Un estudio del World Resources Institute que recoge la CNN avisa de lo que nos puede pasar si la temperatura del planeta aumenta en dos grados centígrados: calor extremo, veranos sin hielo en los polos, aumento de casi medio metro del nivel del mar, desaparición del 8 por ciento de los vertebrados de la tierra y del 99 por ciento de los corales marinos, etc.
Todo ello provocaría más ciclones, más inundaciones, más olas de calor severas y que un millón de especies desapareciera del planeta. Sería el principio del fin y, según los expertos, queda poco tiempo para poner freno a esta situación. Si no se hace ahora ya no habrá marcha atrás en el futuro. Los expertos ruegan a los gobiernos de todo el mundo que tomen las decisiones correctas y que lo hagan ya.
A nivel internacional, las grandes potencias no están saliendo en los medios precisamente por sus planes para frenar las emisiones de CO2 a la atmósfera, sino por sus estrategias y acciones para ganar más poder y dinero con su respectivo comercio exterior, o por sus “estudios” sobre el espionaje, o por la posibilidad de algún nuevo conflicto bélico “preventivo”. Es así.
Hay quien se pregunta si tendrán tiempo de disfrutar de los rendimientos de todas esas acciones. Quizás les de tiempo a los actuales supergobernantes, pero ¿tienen hijos?
El Planeta Tierra (y el propio Sistema Solar) está atravesando por una zona de la Galaxia Vía Láctea propicia a los cambios geológicos. Sus evidencias las tenemos en el aumento de fenómenos sísmicos y volcánicos: no sólo ha aumentado su frecuencia en los últimos 2 años, sino que también ha aumentado su intensidad.
Ese mismo paso del Sistema Solar por una zona de la Vía Láctea especialmente proclive a provocar este tipo de fenómenos está propiciando, desde hace varias décadas, las variaciones en la Capa de Ozono y el Campo Magnético Terrestre. Que, en su conjunto, des-protegen a la Tierra de la influencia del Astro Rey.
Como consecuencia de ello, la Tierra es más vulnerable a los efectos de la energía que no llega del Sol.
Por si fuera poco, el Astro Rey está atravesando el Mínimo de Malthus. Es decir, que el Sol hace más de 11 años que no presenta los ciclos habituales de sus manchas solares. O, lo que es lo mismo, en cualquier cualquier momento se podría desencadenar «su furia cual rabia contenida». Es un hecho natural.
Las consecuencias de todos estos hechos son fáciles de observar: fenómenos atmosféricos extremos, en lugares poco habituales, con mayor crudeza, con mayor intensidad, …
Hasta aquí no hay nada nuevo sobre el Planeta Tierra.
Sin embargo, lo nuevo es la presencia del Ser Humano, y nuestras desmedidas actividades en contra de los ritmos naturales del Planeta. Nuestra «modernidad» ha llegado al planeta en su peor momento. A pesar de que, con la Tecnología de la que disponemos, podríamos estar ayudando a la que nos acoge cual madre a sus crías en su seno.
¡Quién sabe!: quizás todo esté relacionado y nuestra actividad desmedida lo sea porque, al fin y al cabo, formamos parte con la Tierra; y, por lo tanto, también estamos sujetos a los ciclos universales: y, los actuales ciclos universales, están llevando a nuestra Madre Tierra a una situación extrema.
Estamos ante la eterna pregunta que siempre genera dudas y confusión: ¿Cuál es la fórmula exacta para que el autónomo pague sus cuotas estando de baja? La normativa ha cambiado recientemente, y surgen dudas entre el colectivo. Desde Anta Consulting te cuentan cuáles son las cuotas que como autónomos deberás pagar durante este 2019. 2019 incluye una serie de cambios en lo referente a las obligaciones y derechos de los Autónomos respecto a la Seguridad Social y principalmente todas aquellas modificaciones de baja por enfermedad o incapacidad temporal.
CONTINGENCIAS PROFESIONALES
La cobertura de las contingencias profesionales que cubren el accidente de trabajo y/o la enfermedad profesional de los autónomos es obligatoria. Para analizar esta normativa debemos acudir al Real Decreto-Ley del pasado 28 de diciembre. Hasta la aparición de este Real Decreto, los autónomos solo estaban obligados a cotizar por contingencias comunes mientras que el nuevo Real Decreto-ley 28/2018 mejora las coberturas existentes. Si la baja se produce a causa de un accidente laboral, la mutua abonará tres cuartas partes de la Base Reguladora a partir del segundo día de baja y si se produce una enfermedad común como detonante de la baja, se abonará el 60 % de la Base para llegar al 75% desde el cuarto día de baja una vez pasados 20 días de baja.
¿TENGO QUE PAGAR LA CUOTA DURANTE LA BAJA?
Dado que la obligatoriedad de cotizar por contingencias profesionales encarece la cuota del Autónomo se ha compensado este esfuerzo, mejorando algunas coberturas. Los autónomos no pagarán las cuotas a partir del segundo mes de baja por enfermedad o incapacidad temporal.
MÁS CAMBIOS DEL REAL DECRETO-LEY 18/2018
Se modifica la denominada “tarifa plana” y se establecen previsiones específicas para los trabajadores por cuenta propia o autónomos que estén empadronados y realicen su actividad en municipios de menos de 5.000 habitantes. Igualmente se fijan condiciones especiales de cotización para los menores de 30 años o 35, en el caso de mujeres, entre otros colectivos.
Los tipos de cotización ya en vigor:
Contingencias comunes: 28,3%.
Contingencias profesionales: 0,9%.
Cese de actividad: 0,7%.
Formación profesional: 0,1%.
Se incrementa la base mínima de cotización en el RETA para 2019, quedando establecida en 944,40 euros mensuales. Como se viene realizando en años anteriores, se establecen reglas especiales para la determinación de las bases de cotización en este régimen para los trabajadores por cuenta propia o autónomos con 47 o más años de edad, así como para los denominados “autónomos societarios”. Si a 1 de enero de 2019 tienes 48 años o más, como tendrás que elegir una base de cotización entre una mínima 1.018,50 euros y una máxima de 2.077,80 euros mensuales, la cuota mínima quedaría en 305,55 euros al mes.
Si eres autónomo en una cooperativa de trabajo asociado y te dedicas a la venta ambulante, podrás ingresar el 50% de la cuota de autónomo 2019, lo cual equivale a 141,65 €/mes.
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Tras un año de investigación, ‘Público’ ha reunido fuentes de inteligencia, documentos confidenciales y datos extraídos de las investigaciones sobre los atentados terroristas cometidos en Barcelona y Cambrils por la célula yihadista que dirigía Abdelbaki es Satty, como para poder asegurar que ese imán de Ripoll seguía siendo considerado informador de los servicios secretos españoles –por ellos mismos– el día en que su discípulo Younes Abouyaaqoub asesinó a 13 personas, hace dos años.
Informe reservado del servicio secreto sobre los viajes en Europa, a finales de 2016, de los autores de los atentados de Barcelona y Cambrils.
Bin Laden fue quien inventó el sistema indetectable de comunicación conocido como “buzón muerto”. Pero los servicios de espionaje lo han adoptado como herramienta de contacto con sus informantes encubiertos, y ese método de transmisión –que no se puede interceptar porque en realidad no se envía nada– es el que empleó el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para comunicarse con su confidente más secreto: el imán de Ripoll, Abdelbaki es Satty, cabecilla de los terroristas que cometieron la matanza de Las Ramblas de Barcelona hace dos años.
Más aún, ese «correo muerto» (como también lo denominan los espías) estuvo activo al menos hasta dos meses antes del atentado de Las Ramblas –en el que perecieron 13 personas, incluido el niño de 3 años Javi Martínez, y más de un centenar resultaron heridas–, tal como ha podido verificar Público, que ha logrado acceso a las capturas de pantalla de esa cuenta secreta de Gmail: adamperez27177@gmail.com
Códigos manuscritos entre los restos de Alcanar.
Los códigos de este «buzón muerto» estaban escritos en un papel manuscrito hallado entre los restos del chalet abandonado de Alcanar (en Tarragona, cerca del límite con Castellón), donde los terroristas almacenaban gran cantidad de explosivos y voló en pedazos el 16 de agosto de 2017, descuartizando al propio Es Satty y a uno de sus cómplices: Youssef AAlla.
En ese trozo de papel figuraba, junto a la dirección del buzón secreto, lo que a todas luces parecía como una contraseña: PEREJUAN18. Y lo era, claro. Como se pudo comprobar cuando –tras solicitar los investigadores el oportuno permiso a la autoridad judicial– accedieron a ese correo electrónico y extrajeron la siguiente información:
Fecha de la última modificación de la contraseña del «buzón muerto» empleado por el CNI para comunicarse con el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty.
El sistema del «buzón muerto» es imposible de interceptar porque jamás se transmiten datos por Internet
Y, tal cual sospechaban, figuraban dos borradores sin enviar. Puesto que es así como funciona el sistema del buzón muerto: se abre una cuenta nueva de correo electrónico en cualquier plataforma pública –Gmail, Hotmail o la que se desee– pero no se hace nunca uso de ella para enviar o recibir mensajes, sino que los que conocen las claves de usuario y contraseña se limitan a escribir borradores y dejarlos allí pendientes de envío. Su interlocutor accede después a la cuenta y puede ver lo escrito, respondiendo por el mismo método.
Como jamás hay transmisión de datos en la red, este sistema es imposible de interceptar puesto que no se registra señal ninguna en internet de esa actividad, salvo para los que conozcan de antemano que ese usuario –siempre identificado con nombres anodinos– es de interés, y además cuenten con el password elegido por el que lo creó; código que no está registrado ni siquiera por el administrador del servidor de correo.
No sólo eso, sino que también se puede añadir una segunda capa de protección con la verificación en dos pasos, la cual envía un código de un único uso al teléfono preestablecido para que se introduzca cada vez que se inicie sesión. De forma que aunque alguien lograse robar la contraseña no conseguiría acceder a la cuenta a menos que también se hubiera hecho con el móvil correspondiente.
En todo caso, los investigadores policiales comprobaron que adamperez27177@gmail.com era un correo electrónico sin datos personales asociados, cuya última modificación de contraseña fue el 14 de marzo de 2017, y que tenía todas las características de la técnica del “buzón muerto” usada en el mundo del espionaje y del que también se hacen eco en varios manuales terroristas de Al Qaeda accesibles en Internet…
La Fuente y las preguntas «en el tintero»:
Público (@publico_es) twitteó a las 0:21 p. m. on mar., jul. 16, 2019: EXCLUSIVA | ¿Cómo es posible que el CNI estuviera al corriente de los detalles, incluidas las conversaciones entre los terroristas sobre sus proyectos y objetivos, pero no pusiera fin a la preparación de los atentados de Catalunya?
L. NICOLÁS CENTELLES (@Luis_NICOLAS_C) twitteó a las 10:12 a. m. on mié., jul. 17, 2019: Probablemente se buscara lo que ya tenemos: un estado más próximo al de excepción; y, por tanto, la justificación deseada para poner en práctica la vigilancia poblacional continua.
El empleo, unos de los problemas más esquivos para la ciencia económica, tenía por fin solución. La habían encontrado en Silicon Valley y se llamaba la economía gig, o “economía del bolo”, en honor a los músicos y actores que venían practicándola desde siempre. En la meca californiana de las start-ups habían descubierto que la ubicuidad de Internet y de los teléfonos inteligentes permitía asignar encargos de forma casi automática al mejor dispuesto (Uber) o dividir trabajos complejos en pequeñas tareas a cumplir por un ejército de trabajadores online (Mechanical Turk).
Como solo pagaban las horas productivas, las empresas no necesitaban pensárselo antes de admitir a un nuevo miembro en su plataforma. Pero también para los trabajadores podía ser un avance. Al menos así lo vendían las tecnológicas: ¿por qué entrar siempre a la misma hora? ¿No es mejor decidir cuándo y cuánto se trabaja? En 2011 Sarah Kessler era una de las periodistas estadounidenses que aceptaban el relato de Silicon Valley sin cuestionar. Hasta que ese año decidió tomarse un mes en Mashable, el portal de noticias donde escribía, y se inscribió en todas las empresas gig que encontró. “Me di de alta en treinta o cuarenta aplicaciones con el objetivo de superar el salario mínimo”, explica Kessler desde Chicago durante una videoentrevista por Skype. “Ahí fue cuando entendí que era más complejo que apretar un botón y conseguir trabajo”.
Pagas por debajo del salario mínimo, ausencia de vacaciones y nada de enfermar. Hoy son cuestionamientos clásicos de esta nueva economía vinculada a los algoritmos, pero entonces nadie hablaba de ellos. Como tampoco se hablaba del estatus de proveedor otorgado a los trabajadores (para evitar la legislación laboral) ni de la mentira sobre la flexibilidad. Como saben de sobra los repartidores y conductores de la economía gig, no estar disponible cuando la empresa lo necesita es penalizado después con menos encargos.
En 2018 Kessler le dedicó al tema el libro Gigged, the end of the job and the future of work. Considerado por el Financial Times como una de las mejores obras del año en temas de Economía. El libro recorre las vidas de media docena de personas que subsisten gracias a estos nuevos empleos de la era digital con el objetivo de “ver el potencial que tiene esta forma de trabajo”. Los gigs de su particular estudio van desde el tradicional servicio de transporte hasta la limpieza de oficinas, pasando por el telemarketing o la identificación de semáforos en fotos (la tarea arquetipo de Mechanical Turk, de Amazon).
Descontento general
Ninguno de los trabajadores entrevistados por Kessler está a gusto con su situación. El único entusiasmado es Curtis, un programador que antes de pasarse a la economía gig cobraba un sueldo anual de seis cifras. Según Kessler, su satisfacción tiene que ver con que consigue todo lo bueno (“elige cuándo trabajar y los proyectos de programación que le interesan”) sin nada de lo malo (“la sensación de inestabilidad”). Pero su caso es una excepción, explica, porque tiene formación universitaria en una profesión de alta demanda y con tarifas altas para “construir su propia red de seguridad”.
La razón por la que el resto de entrevistados vive de las nuevas plataformas no es la supuesta flexibilidad sino la falta de un trabajo tradicional. El problema, como señala la propia Kessler, es que esos trabajos tradicionales están de capa caída. “Llevamos desde los setenta alejándonos del empleo tradicional de jornada completa, Uber es la versión más extrema porque ni siquiera reconoce la relación de empleador, pero esta situación la tenemos desde que existen las agencias de trabajo temporal”.
La ausencia de relación laboral no es la única innovación de Silicon Valley. Salvo en profesiones muy demandadas como la de programador, la mano de obra a disposición de las start-ups es prácticamente inagotable. O porque exigen poca cualificación (un carné de conducir, en Uber), o porque reclutan prácticamente en todo el mundo (como Mechanical Turk). En esas condiciones es muy difícil la organización sindical porque “en cada parte del mundo la gente tiene distintas prioridades”.
¿Qué hacer entonces? En 2015, el exsecretario de Empleo Seth Harris y el economista de Princeton Alan Krueger publicaron un trabajo académico con la posibilidad de una tercera categoría, la del “trabajador independiente”, para permitir a las empresas otorgar beneficios (como un seguro de enfermedad) sin que eso pudiera usarse en su contra para demostrar una relación laboral. Según Kessler, el riesgo de esa idea es aumentar la precarización general, en vez de mejorar la situación de los gig: que todos nos convirtamos en trabajadores independientes. La otra solución, reconocer el rol de empleados con todos sus derechos, es la que parece molestarle menos. El argumento de que los nuevos negocios no funcionarían si hubiera que respetar las relaciones laborales le hace reír. “Eso se ha dicho cada vez que hubo que pagar mejor a los empleados”. denuncia Kessler.
Los beneficios de Uber, según esta experta, no vuelven a la economía local, como sí hacen los de los taxistas. Los conductores de esta aplicación para el transporte de pasajeros ganan poco, pero también es cierto que la empresa ha sido una tabla de salvación para personas sin trabajo. En opinión de Kessler, se puede aprovechar el potencial gig sin sufrir sus perjuicios mediante la vieja fórmula cooperativa. La tecnología permite votar las decisiones cooperativas de forma más ágil, escribe en su libro, y el desarrollo del software para pedidos y asignación de trabajos se comparte entre varias cooperativas. “Es difícil competir con la publicidad de un gigante como Uber pero tampoco hay que destronarlo”, dice. Con dar una buena posibilidad de trabajo a los dueños de la cooperativa alcanza y sobra.
LA EXPERIENCIA DE LOS SEGUROS
El sector de los seguros ha seguido la innovación de Silicon Valley con nuevos contratos para la nueva economía basada en el desarrollo de plataformas digitales que funcionan mediante complejos algoritmos. En Reino Unido, Zego ofrece seguros que empiezan a cubrir al trabajador desde que pone en marcha la aplicación y hasta que la detiene. La aseguradora Aviva, en Toronto, ha diseñado una póliza aún más sofisticada para los conductores de Lyft (el gran rival de Uber que recientemente empezó a cotizar en Wall Street: una primera fase se activa al encender la aplicación; la segunda (de mayor cobertura) comienza en cuanto acepta un pedido; y la tercera, más completa, desde que el pasajero sube al coche y hasta que se baja.
La opinión de la Fuente:
Santiago Niño (@sninobecerra) twitteó a las 10:18 a. m. on dom., jul. 14, 2019: El autónomo en la incertidumbre total vinculado eternamente a un contrato por obra y servicio: la vida profesional compuesta por una suma de trocitos de ocupación. Es la Tercera Fase pero ya es el nuevo modelo. https://t.co/1zIqJgKPR2 (https://twitter.com/sninobecerra/status/1150318579486777346?s=09)
Las empresas han encontrado un nicho laboral muy jugoso para la «demanda de empleo»: ¡la Figura del Autónomo!.
Difícilmente se pone enfermo y acude a la baja laboral. Se puede recurrir a él en cualquier momento y, prácticamente, para cualquier trabajo. Es el propio autónomo quien corre con sus gastos de la Seguridad Social. Si el autónomo quiere cobrar más tendrá que recurrir a buscarse más clientes, lo que aporta mayor valor a la empresa que lo contrata y, al mismo tiempo, le dará la excusa legal para no contratarle en nómina. No tendrá que exigirle el cumplimiento de un horario; sin embargo, de igual forma, éste no se lo reclamará; al contrario, podrá exigirle al autónomo la realización de un trabajo determinado en un tiempo concreto.
¡Todo son ventajas para las empresas!…
…Se trata de la nueva esclavitud, la del Siglo XXI.
Sin embargo, no todo son inconvenientes para el autónomo: es él quien puede elegir con quién trabaja, en qué horarios y, lo más importante, cuánto tiempo dedica a cada trabajo que se le encarga. Por lo tanto, es el autónomo el que elige el Precio/hora de trabajo. En definitiva, si el autónomo acierta a ver esta gran ventaja, este tipo de empleo se convierte en «LA NAVAJA DE DOBLE FILO» en contra de las empresas.
¡No todo está perdido!… ¡Quizás esté mucho por ganar!.
En este episodio de Keiser Report Max Keiser entrevista a Alasdair Macleod. Alasdair ha sido un célebre corredor de bolsa y miembro de la Bolsa de Valores de Londres durante más de cuatro décadas. Su experiencia abarca mercados de acciones y bonos, gestión de fondos, finanzas corporativas y estrategia de inversión.
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Temas abordados en el vídeo que dejan en la vergüenza a los bancos centrales, la Reserva Federal USA y demás organismos macro-económicos.
Emisión de moneda desmedida y descontrolada (=Flexibilización Cuantitativa).
La Monetización de la Deuda por la Flexibilización Cuantitativa equivale a una Devaluación de la Divisa apareciendo una hiper-inflación.
Perspectiva a corto y largo plazo de intereses negativos, provocando sobre-valoración de los mercados (=acciones) de forma ficticia, no real, que no representa en absoluto un aumento ni de la riqueza ni del PIB de las naciones que ponen en práctica este tipo de medidas.
Cuando los mercados se den cuenta, las probabilidades de un Crash al estilo de 1929 será más que probable; quizás, incluso, intencionado.
La visión previa que se obtiene es una pérdida de las garantías de los valores; tanto bursátiles como empresariales.
La situación (problema) subyade desde hace 3-4 décadas; desde la des-regularización de Reagan y Thacher.
La consecuencia es el traslado de la riqueza desde los ciudadanos hacia los gobiernos, Bancos Centrales, etc … y ¡sin que estos ciudadanos se den cuenta!.
Nos encaminamos hacia un destino claro: ¡el fin de la economía!.
Mención especial al enfrentameinto comercial USA-CHINA del último cuarto del vídeo.
La digitalización está afectando globalmente a todos los procesos de las compañías, con los riesgos que eso depara. De hecho, la necesidad de digitalizar las rutinas empresariales ha convertido la tecnología en la principal amenaza para las compañías aseguradoras.
Esta es la principal conclusión que se desprende del informe Banana Skins 2019, elaborado por PwC junto con el Centre for the Study of Financial Innovation, y que tiene como objetivo valorar cuáles son los principales riesgos para las compañías de seguros.
En el estudio se señala que la necesidad de modernizar los modelos de negocio para adaptarlos al mundo digital ha convertido la tecnología, por primera desde 2007 –año en que empieza el estudio-, en el principal riesgo para las compañías aseguradoras, con 3,86 puntos sobre 5.
El riesgo tecnológico está muy presente también en otras variables analizadas, como por ejemplo el ciberriesgo y la gestión del cambio.
Los más de 900 directivos de 53 países determinan que una mala decisión en el ámbito de la tecnología puede tener consecuencias nefastas para la organización: la pérdida de oportunidades frente a los competidores directos, el incremento de la vulnerabilidad a ciberataques y el desaprovechamiento de grandes inversiones en la compañía.
El socio responsable de tecnología de PwC especializado en el sector asegurador, Armando Martínez Polo, suscribe las tesis del estudio y apunta al mercado español: “Ña práctica totalidad de las entidades se encuentra en la actualidad abordando iniciativas orientadas a la transformación de sus sistemas core e implementando nuevas soluciones tecnológicas”.
“Como ejemplo concreto, podríamos citar el caso de la inteligencia artificial: las compañías deben analizar cómo posicionarse con respecto a esta tecnología, respondiendo a un entorno regulatorio apenas definido y contratando a los perfiles más adecuados para obtener un buen posicionamiento en el mercado”, sentencia Martínez Polo.
La tecnología, presente en las principales amenazas.
El apartado tecnología no solo se ha destacado como el principal reto para las compañías aseguradoras en los próximos dos años, sino que sus riesgos están muy presentes en las otras variables analizadas.
“Junto a la tecnología y muy estrechamente relacionado cabe señalar la amenaza de los ciberriesgos, cada vez más organizados, y la gestión del cambio a la hora de adoptar nuevas tecnologías”, apunta Martínez Polo.
Precisamente, estos dos aspectos –gestión del cambio y el ciberriesgo-, que en el anterior estudio, elaborado en 2017, marcaban el primer y el segundo lugar, respectivamente, son quienes acompañan a la tecnología en el podio.
La preocupación por el aluvión de ciberataques cada vez más sofisticados que sufren las aseguradoras va en aumento. Fuente: Pixabay.
Para los directivos entrevistados, la preocupación por el aluvión de ciberataques cada vez más sofisticados que sufren las aseguradoras va en aumento. Con una puntuación media de 3,85 puntos sobre cinco, el informe señala las consecuencias de estos ataques: pérdidas materiales, apagones operativos y pérdida de información, entre otros.
Por su parte, la gestión del cambio, que en 2017 representaba la mayor amenaza para el sector, se alza en tercer lugar con una preocupación de 3,76 puntos sobre 5. El informe avisa del riesgo de las compañías al afrontar los desafíos a los que se enfrentan, especialmente a causa de la agenda digital, la economía de escala y la reducción de costes.
Cierran el top ten de máximas preocupaciones aspectos como la regulación, la inversión, el cambio climático, la competencia y el talento humano, entre otros.
En respuesta a @sninobecerra Quienes trabajamos en el Sector Asegurador conocemos bien esas certezas. Y esos riesgos no sólo afectan a los clientes de los Seguros para CiberRiesgos.
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Perea Grup @PereaGrup
El 86% de las empresas españolas han sido objeto de un ciberataque en los últimos cinco años, con un coste medio de 60.000 €. La #ciberseguridad debería estar muy arriba entre nuestras prioridades. Y cubrir el #ciberriesgo con un seguro, también.
Un nuevo fabricante de coches ha anunciado la llegada efectiva al mercado de los eléctricos, lo que de forma indirecta le pone un poco más complicadas las cosas a Tesla. Hablamos del Lotus Evija, un vehículo que llega con muchas pretensiones tanto por características como por el diseño que ofrecerá (siempre manteniendo el espíritu de la compañía inglesa) , según recoge as y comparte Francisco Lorenson para Periodista Digital
Como es habitual en los modelos de este fabricante, el nombre de su nuevo modelo que será completamente eléctrico comienza por la letra E y, una de las cosas que se han conocido del Lotus Evija -antes conocido como Tipo 130-, es que se podrán conocer algunos detalles por primera vez en la feria del automóvil que se celebrará en Goodwood este mismo fin de semana.
Por lo tanto, todo hace indicar que el desarrollo de este vehículo está bastante más avanzado de lo que se podía pensar ya que, incluso, se ha comunicado que la presentación oficial se realizará antes de que finalice este mismo mes de julio (se cree que el día elegido es el 16 de julio).